La identificación de rostros es uno de los avances en el campo de la Inteligencia Artificial más interesantes. Como si fuera «Terminator», hoy en día es posible conocer muchos datos personales de un sujeto a partir del análisis de su rostro. Y lo que es más jugoso, en tiempo real. Pero esta tecnología emergente, que está presente incluso en productos de consumo como los teléfonos móviles, no está sujeto a fallos. En pleno debate por la muerte de George Floyd, Amazon ha anunciado que prohíbe el uso del reconocimiento facial a las autoridades policiales de Estados Unidos durante un año.

El gigante del comercio electrónico sigue los pasos de IBM, que recientemente anunció su salida del negocio del reconocimiento facial argumentando fallos técnicos y presencia de sesgos raciales. Esta tecnología ha estado cuestionada en los últimos años después de diversos hallazgos en los que los sistemas empleados llegaban a confundir a personas negras con simios. La gran mayoría de empresas de tecnología cuentan con sus propios desarrollos como Google o Facebook.

Amazon, ahora, da un paso más allá y ha decidido bloquear el acceso a los cuerpos de seguridad estadounidenses a su controvertida herramienta de reconocimiento facial llamada Rekognition. El gigante de internet no especificó cómo forzará la aplicación de la prohibición, aunque es probable que lo haga negándose a ofrecer sus servicios a los cuerpos de Policía y eliminando el apoyo técnico a aquellos que ya dispongan de esta tecnología.

La firma con sede en Seattle (estado de Washington, EE.UU.) ha aprovechado para mandar un recado a las autoridades: reclama una regulación más estricta para que en el futuro se utilice esta tecnología de manera ética. «Esperamos que esta moratoria de un año le brinde al Congreso suficiente tiempo para implementar las reglas apropiadas», explican en un comunicado fuentes de la empresa. Y apuntó que, tras el asesinato de Floyd y la consecuente oleada de protestas a lo largo y ancho del país, «parece que el Congreso está preparado para asumir el desafío» de regular el uso de las técnicas de reconocimiento facial.

Este «parón» durará un año, aunque no ha especificado a partir de qué momento entrará en vigor la prohibición. Tampoco ha trascendido si la medida se extiende más allá de Estados Unidos. Esta medida no implica el abandono de los ensayos y experimentos comerciales de la tecnología facial. Amazon ha insistido en que seguirá vendiendo y proporcionando soporte a organizaciones sin ánimo de lucro como Thorn, el Centro Internacional para Niños Desaparecidos y Explotados y Marinus Analytics para ayudar a rescatar a víctimas de trata de personas y ayudar a que niños desaparecidos se encuentren con sus familias.

El uso de Amazon sobre esta tecnología tuvo que someterse a votación entre sus accionistas el año pasado para decidir si seguía vendiendo a agencias gubernamentales. A principios de 2019, además, una alianza formada por 85 expertos de defensa las libertades civiles envió una carta abierta al fundador de la empresa, Jeff Bezos, implorando a dejar de vender su tecnología de reconocimiento facial a las autoridades. La petición apenas tuvo incidencia. ese mismo año se descubrió que el FBI empleaba el reconocimiento facial para sus labores de investigación.

Esta tecnología está cada vez más cuestionada. Gobiernos y agencias de seguridad de todo el mundo hace años que utilizan las técnicas de reconocimiento facial para labores de identificación de criminales, ayudar en las tareas de búsqueda de menores desaparecidos o prevenir el fraude documental. Sin embargo, grupos en defensa de los derechos civiles han asegurado que esta tecnología invade la privacidad de los ciudadanos de forma excesiva, a la vez que puede perpetuar sesgos contra minorías étnicas.

 

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