Inteligencia artificial «ética» e «inclusiva»; el plan estratégico del gobierno

España quiere subirse al tren de la Inteligencia Artificial. Un imparable avance tecnológico que se ha acelerado en los últimos y que está llamado a cambiar para siempre la economía global. Pero antes de su eclosión, es necesario abordar las cuestiones éticas sobre la responsabilidad de los algoritmos y la robotización de los procesos industriales. Esta tecnología, que ha empezado a aplicarse en numerosas áreas de la economía global, va a jugar un papel importante en las próximas décadas. Los países quieren establecer antes de que sea demasiado tarde las reglas del juego.

Ante estos desafíos, el Gobierno español ha presentado este miércoles su Estrategia Nacional de Inteligencia Artificial (ENIA), cuyos principales ejes son la necesidad de alinear las políticas nacionales destinadas a fomentar el desarrollo y el uso de esta tecnología, aumentar la inversión y fortaleciendo la colaboración entre el sector público y privado. Su documento, todavía no definitivo, promete potenciar esta tecnología para la recuperación económica. El Gobierno invertirá 600 millones de euros hasta 2023 en su desarrollo, según anunció el presidente Pedro Sánchez en la presentación de este plan en La Moncloa.

De esta cuantía, unos 275 millones se destinarán al desarrollo tecnológico de la inteligencia artificial, 133 millones para integrar su uso en todos los sectores del tejido económico, 100 para hacer lo propio en la administración pública, 42 para potenciar el talento, otros 42 para plataformas de datos y 8 para desarrollar un marco ético normativo que refuerce nuestros derechos y libertades. Estas inversiones se desglosarán en una treintena de medidas que se llevaran a cabo entre 2020 y 2025.

Un marco «ético de confianza»

El objetivo es crear un «marco ético y de confianza» para el «desarrollo de las tecnologías disruptivas como la Inteligencia Artificial que están aquí para quedarse y van a ser claves para nuestra recuperación económica», según avanzó Carme Artigas, secretaria de Estado de Digitalización e Inteligencia Artificial. «Estamos en una oportunidad histórica para transitar hacia una nueva economía digital», que debe ser «más productiva, moderna e inclusiva».

El Ejecutivo contempla, además, la creación de una Oficina del Dato y un programa Nacional de Algoritmos Verdes destinado a «diseñar algoritmos eficientes energéticamente». El texto propone potenciar la «excelencia científica en la innovación en España», «poner a España en una posición de liderazgo en el uso de la lengua española en Inteligencia Artificial» y «creación de empleo de calidad y retener el talento», así como emplear esta tecnología para la mejora de la productividad. El plan es generar un «entorno de confianza» del desarrollo de esta tecnología.

Control y transparencia sobre los algoritmos

A medida que esta tecnología ha avanzado en los últimos años, se han venido descubriendo paralelamente sesgos y prejuicios que ponen en cuestión el futuro de la Inteligencia Artificial. El temor a que produzca nuevos desequilibrios y brechas ha provocado que organismos internacionales hayan puesto la voz de alarma para intentar construir un futuro más igualitario. Los expertos, no obstante, considerna que es clave para la mejora de la productividad.

Para David Carmona, responsable de Inteligencia Artificial e Innovación en Microsoft, es necesario aplicar la «responsabilidad» desde el primer momento. «El desarrollo de Inteligencia Artificial responsable va más allá de identificar los desafíos y establecer unos principios; requiere también implantar nuevas prácticas en el ciclo completo de desarrollo así como herramientas y tecnologías específicas en áreas como privacidad, transparencia o control de los algoritmos», señaló durante un evento organizado por OdiseIA, Observatorio del Impacto Social y Ético de la Inteligencia Artificial.

Acerca del debate asociado a vigilancia y control de datos personales, Franciso José Montalvo, director de datos en Telefónica, está convencido que en España existe un «buen equilibro entre el respeto a la privacidad y la expoliación que sea susceptible de eso». «El uso de la IA se engloba dentro de un marco más amplio de diseño responsable cubriendo la privacidad, la seguridad, la sostenibilidad, la ética, la accesibilidad y el cliente», apuntó durante el mismo evento.

Las principales empresas tecnológicas han señalado en los últimos años su compromiso por mejorar esta disciplina tecnológica. «Es imprescindible educar a la ciudadanía, desmentir mitos y alcanzar un estándar de transparencia y prácticas éticas que generen confianza. Esto nos permitirá avanzar con paso firme hacia metas aspiracionales, por ejemplo en precisión y ‘explicabilidad’, que a día de hoy están más allá del estado del arte», añadió Pilar Manchón, directora de estrategia de investigación de inteligencia artificial de Google.

Para Enric Delgado Samper, director de tecnología para IBM Spain, «el valor de un sistema de IA no está en su potencia tecnológica “per se”, sino en su capacidad para contribuir al progreso justo de las personas y servir al bien común. Desde esa base ética, su potencial para ayudarnos y potenciar las mejores capacidades y los mejores valores del ser humano es inmenso».

 

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Los largos tentáculos de Amazon: como su revolución amenaza la economía global

La evolución de Amazon es digna de estudio. Es el paradigma del emprendimiento: se creó en un garaje y ha conquistado el mundo. Representa el esfuerzo de un hombre, Jeff Bezos, una de las personas más ricas del mundo. Austero y discreto, ha aplicado su personalidad al modelo empresarial del gigante del comercio electrónico. Sin quererlo ni beberlo, de manera sibilina, desde su nacimiento en 1994 ha penetrado en innumerables sectores, aunque con una contrapartida: amenazando su supervivencia. La multinacional ha continuado buscando otras áreas comerciales para seguir expandiéndose.

Adaptarse o morir es la filosofía. Para muchas empresas, el poder acumulado por la compañía ya es imparable. El reciente anuncio de lanzar una farmacia online para vender fármacos a los estadounidenses ha evidenciado, una vez más, los enormes tentáculos que ha extendido en sectores como la distribución, el reparto de mercancías, la compra-venta de artículos, el cine, la música, la robótica industrial. Todo gira entorno a Jeff del gran poder. El cerebro detrás del Kraken. No hay sector en el que quiera estar presente. Y como las langostas, allá por donde pasa deja huella.

Al contrario que Google y Facebook, el negocio de Amazon no depende en su mayoría del oligopolio de la publicidad digital. Sus cuentas se hinchan gracias a las ventas online (todo lo que se compra a través de su plataforma) y a Web Services, su división destinada a arquitectura en la «nube» de la que dependen innumerables empresas como Spotify, Netflix, Airbnb o Uber para estar online, así como otros productos conectados como timbres o cámaras de vigilancia inteligentes.

El problema de esa excesiva dependencia es que, cuando se cae, y a veces ocurre, afecta a todo el ecosistema digital. Esta semana plataformas digitales, aplicaciones del móvil, dispositivos inteligentes del hogar y cientos de miles de webs sufrieron caídas por un fallo en el centro de datos US-East-1 de Amazon Web Services.

Investigada entre dos potencias

El modelo de negocio de esta Big Tech funciona, es incuestionable, aunque no está exento de críticas. La principal es que acumula demasiado poder. Parecía que Amazon había caminado solo, sin demasiados obstáculos legales. Expandiéndose en todos los terrenos a nivel mundial. Y los reguladores estaban ajenos a la fuerza de sus fauces.

Hasta el pasado julio, cuando Bezos hizo su primera aparición ante los legisladores estadounidenses. Se había librado, pero todo tiene un límite. El empresario participó en un interrogatorio en el Senado del país junto con sus homólogos, Mark Zuckerberg (Facebook), Jack Dorsey (Twitter), Sundar Pichai (Alphabet, matriz de Google) y Tim Cook (Apple). En su intervención, Bezos defendió que ha ayudado a crear más de un millón de empleos directos en todo el mundo, es un motor de crecimiento para las pymes y que, quizá de cara al graderío, debería estar sometida al escrutinio.

Amazon está ahora en el punto de mira de la Comisión Europea y de Estados Unidos. El pasado año, la comisaria europea Margrethe Vestager dejó clara su posición: el gigante del comercio electrónico puede haber incurrido en abuso de posición dominante en su relación con las empresas que venden sus productos a través de sus páginas. Su batalla se ha concretado en las acusaciones de la pasada semana: culpa a la multinacional de usar de manera abusiva los datos que obtiene de otras empresas que utilizan la plataforma para vender sus propios productos.

Es la segunda investigación que abre el Ejecutivo comunitario contra Amazon: sospecha que la firma podría favorecer de manera artificial sus propias ofertas minoristas y las de otros vendedores que utilizan los servicios logísticos y de reparto del gigante tecnológico. En su pliego de cargos, Bruselas constata que su conducta permite a Amazon «evitar los riesgos normales de la competición» en el mercado minorista y aprovechar su dominio a la hora de servir como escaparate para otros proveedores en Francia y Alemania, los mayores mercados de la firma estadounidense en Europa.

«Estamos en desacuerdo con las afirmaciones preliminares de la Comisión Europea y continuaremos haciendo todo lo posible para asegurarnos de que ésta cuenta con la información necesaria para tener una comprensión precisa de los hechos. Amazon representa menos del 1% del mercado minorista mundial; en todos los países en los que operamos encontramos minoristas de mayor tamaño que nosotros», defienden a ABC fuentes de Amazon.

Según la CE, la empresa depende «de manera sistemática» de datos empresariales de los comerciantes independientes que venden en la plataforma del gigante digital. Esos datos no son públicos y su uso beneficia al negocio minorista de Amazon, que compite de manera directa con los demás comerciantes. Las empresas tradicionales han denunciado en los últimos años los desequilibrios regulatorios. Pero para la multinacional tan solo se trata de un análisis de optimización. «Como otros minoristas, miramos las ventas e información de nuestra tienda para poder ofrecer la mejor experiencia para los clientes. Sin embargo, prohibimos estrictamente a nuestros empleados usar información específica de colaboradores comerciales que no sea pública para determinar qué productos de marca propia lanzar», insisten las mismas fuentes.

El mayor vendedor de publicidad online

El gigante del comercio electrónico estadounidense se ha convertido en el principal anunciante en internet del mundo. Se reparten el pastel. Entre los tres acumulan el 70% de los ingresos publicitarios en internet, según estadísticas de la consultora eMarketer. Un negocio demasiado suculento: datos recabados por la firma especializada Digiday advierte que de los 333.250 millones de dólares invertidos en publicidad a nivel global en 2019, 144.600 millones fueron a parar al bolsillo de estas empresas. Su poder ha llevado a que, según las estimaciones de la consultora eMarketer, para el próximo año vaya a acaparar el 80% de la publicidad digital junto con Google y Facebook.

Acusaciones de precariedad laboral

Además del poder acumulado en algunas áreas, Amazon también ha sido cuestionado por su modelo de precariedad laboral y elusión fiscal. En los últimos años, la empresa ha sufrido periodos de huelga por parte de sus trabajadores, quienes han denunciado las malas condiciones en los almacenes. Entre ellos, el de San Fernando de Henares, en Madrid, donde la campaña de Black Friday de 2018 fue especialmente mediática. Los trabajadores han criticado sobrecargas de trabajo, mano de obra precaria y contratos temporales.

De cara al exterior, el gigante del comercio electrónico es un ejemplo de la inversión en robótica industrial en sus almacenes, por donde desfilan máquinas pensadas para agilizar las tareas. «Quien marca los ritmos son las máquinas y tienes que llegar. Esto sube los ritmos de producción y los índices de trabajo. En España pasa, y pasa mucho porque se prima la productividad», señalan a ABC algunos trabajadores, quienes consideran que «hay otros aspectos que no cuidan».

Fuentes de Amazon insisten en que la empresa ofrece «un lugar de trabajo seguro y positivo» para miles de personas en toda su red en España con salarios y beneficios competitivos desde el primer día. La remuneración total consiste en un «atractivo salario», apuntan a este diario: «Los empleados de nuestros centros logísticos de San Fernando de Henares (Madrid) y Barcelona (El Prat de Llobregat) cobran actualmente un salario mínimo anual de más de 19.300 euros. El salario se complementa con un amplio paquete de beneficios: seguro médico privado, plan de pensiones de empresa, seguro de vida y accidentes y descuentos para empleados». Pero ese desafío de la Inteligencia Artificial le ha llevado a crear, en algunas ciudades como Seattle -sede de la empresa- un peculiar negocio llamado Amazon Go Grocery, una tienda sin cajeros. ¿El futuro? ¿Están los trabajadores de los supermercados también en peligro?

Críticas a su modelo fiscal

Otro de los aspectos más cuestionables de la compañía ha sido su política fiscal. En su libro « ¡Cállate Alexa!» (Fuera de Ruta, 2019), el escritor alemán Johannes Bröckers asegura que la empresa explota económicamente a los fabricantes de productos de calidad y se les copia debido a que puede producir más barato. Y da algunos datos: por cada cien euros que gana en España, tan solo paga 0,1 céntimos en concepto de impuestos. Las cuatro filiales que tiene en España facturaron en 2018 unos 496 millones de euros, un 78% más que lo generado un año antes (278 millones de euros), según «Economía Digital», pero solo pagó 4,4 millones en impuestos.

 

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Guía para comprar de forma segura en este Black Friday 2020

Black Friday es uno de los momentos del año más importantes para el comercio digital y, evidentemente, también para todos aquellos internautas que aprovechan las rebajas para darse un capricho o ir adelantando las compras de la Navidad. Sin embargo, igual que esta fecha, importada no hace tanto de EE.UU., está siendo cada vez más aprovechada por el consumidor español, también hay quien ha encontrado en ella un momento ideal para lanzar estafas o ciberataques.

Así lo demuestra el reciente «Electronic Research Study 2020», en el que la empresa Smart Protection apunta que el 65,2% de los consumidores admite haber recibido una falsificación de un producto electrónico supuestamente original que compró en internet. Pero también las estadísticas compartidas hace unos días por la empresa de ciberseguridad Webroot, en las que se apuntaba que los casos de «phishing», en los que los ciberdelincuentes engañan a los usuarios mediante el empleo de mensajes impactactes para robarles datos y dinero, que hacen referencia a Amazon han crecido más de un 100% durante el presente Black Friday en comparación con el de 2019. Las causas: la pandemia, que nos obliga a utilizar la red más que nunca para cubrir nuestras necesidades, y el avance desenfrenado del comercio electrónico.

«Estas épocas de grandes ofertas a través de internet, como Black Friday, son uno de los momentos favoritos de los ciberdelincuentes para lanzar sus ataques. A esto hay que añadirle, además, que debido a las restricciones por la Covid-19 el canal online va a predominar para hacer las compras, por lo que es fundamental extremar aún más las precauciones», dice Eusebio Nieva, director técnico de la empresa de ciberseguridad Check Point. Según datos de esta compañía, en la primera semana de octubre se produjo un aumento del 80% en el número de campañas de «phishing» por correo electrónico relacionadas con ofertas especiales. Asimismo, la cifra de campañas maliciosas a 10 de noviembre ya superaba los resultados totales del mes anterior.

Para evitar caer en un engaño de los que corren en la web, y sufrir las consecuencias, es importante que los usuarios extremen las precaciones y sigan una serie de pautas antes de adquirir cualquier cosa. Especialmente en España, donde, según Smart Protection, un 34,2%, confiesa que este año comprará entre 3 y 5 productos por internet aprovechando las rebajas del Black Friday 2020.

No es oro todo lo que reluce

Los cibercriminales llevan tiempo copiando páginas web de comercios populares para mejorar sus probabilidades de engañar al internauta y conseguir robarles el dinero sin que se den cuenta. El usuario suele acceder a estos sitios gracias a correos maliciosos en los que se anuncian ofertas y que van acompañados de hipervínculos que redirigen al internauta a la página donde realizar la (supuesta) compra. «Para disfrutar de una experiencia de compra segura, es importante no pinchar en enlaces sin comprobar directamente en la web si la oferta es real», explica el director técnico de Check Point.

En caso de que no encuentremos la oferta que se anuncia en el sitio de la tienda, posiblemente se trate de una ciberestafa. Si es así, lo mejor que puede hacer es entrar en contacto por otra vía con la empresa para salir de dudas.

Si es demasiado bueno…

A veces nos podemos encontrar con chollos inesperados; sin embargo, lo más recomendable es desconfiar de ellos de primeras. Especialmente si no conocemos a la empresa online o al vendedor que los oferta. Y es que que no solo puede tratarse de un intento de «phishing», sino que también es probable que nos estén intentando «colar» un producto falso sin que nos demos cuenta. Esto no solo es un problema para los usuarios, ya que está afectando a las empresas a las que los delincuentes tratan de copiar. Según Smart Protection, el 33,3% de los consumidores que adquieren un producto falso sin darse cuenta dejan de comprar la marca original.

Cuida las contraseñas de las tiendas en línea

1234567 no es una contraseña segura, aunque más de uno (y de mil) se empeñen en seguir empleandola. A su vez, desde la empresa de ciberseguridad Check Point se recuerda que hay que tener en cuenta que nunca se deben reutilizar las contraseñas en distintos servicios, ya que si un ciberdelincuente accede a uno, podrá entrar en todos aquellos que compartan la misma contraseña. Por este motivo, lo más aconsejable es establecer claves robustas de 8 dígitos (al menos) y que combinen letras, números y símbolos. Además, es fundamental no compartir estas claves de acceso con nadie, sobre todo si es desconocido y nos pide esta información por correo electrónico.

Mejor sin WiFi pública…

La pandemia ha recortado mucho el tiempo que pasamos en la calle, pero no ha terminado con la existencia de las redes WiFi públicas, que siguen siendo muy socorridas para evitar gastar datos de nuestra tarifa. Sin embargo, estas redes apenas cuentan con medidas de seguridad, dejando los datos de los usuarios en muchos casos al descubierto si un cibercriminal consigue tomar el dominio de la WiFi. Lo más recomendable en estos casos es utilizar conexiones VPN, que cifran la transmisión de datos entre el dispositivo y el servidor.

Y escogiendo bien la forma de pago

Hay muchos sistemas de pago disponibles para hacer compras por internet, pero no todos son seguros. Para saber si el método que se está utilizando tiene las medidas de seguridad correctas es fundamental identificar que la web contiene iconos de validación reales en la sección de pago, haciendo clic en ellos. «Utilizar métodos como PayPal aporta una seguridad adicional ya que proporciona garantías al no compartir los datos bancarios del usuario. Por otra parte, en la medida de lo posible es muy recomendable utilizar formatos de pago que ofrezcan un doble factor de autenticación», destacan desde Check Point.

 

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Los videojuegos : un sector de ataque que ni nos imaginamos

El mundo de los videojuegos tampoco se libra de los ataques informáticos. Las plataformas de juego, entre ellas Steam, Sony Playstation, Nintendo Switch y Microsoft Xbox, son un blanco fácil para los ciber delincuentes que buscan recursos online para lucrarse. Si se tiene en cuenta que muchas veces son niños y adolescentes los que están en frente de las pantallas, proteger los equipos es doblemente importante y necesario.

En muchos de estos sistemas se pueden hacer compras en el interior del juego, lo que puede suponer un perjuicio económico a los usuarios, en caso de ciber ataque. Y los riesgos son aún más altos si la brecha se produce en webs de juegos de Póker o casinos en línea, en los que se pueden realizar apuestas con dinero real. Es muy importante que el usuario conozca los riesgos que existen y que se apliquen las herramientas y las prácticas de seguridad adecuadas.

Medida para evitar el hackeo

Para evitar la entrada en tu cuenta de juego de los ciberdelincuentes es posible tomar una serie de medidas. Es sobradamente conocido que hay que tener cuidado con los emails y mensajes sospechosos, pero aún así, se debe siempre recordar. Los ataques de «phishing» se realizan sobre todo con correos falsos y nunca ni empresa ni proveedor va a pedirte que compartas tus contraseñas en un mensaje. Además, todas las transacciones de pago deben hacerse de forma segura en sitios oficiales.

Una contraseña fuerte es una de las mejores armas para luchar contra los ataques. Es posible usar un gestor de contraseñas o, al menos, utilizar una frase, que sea sencilla de recordar pero más difícil de adivinar o descifrar que una sola palabra. La protección de los equipos es otra de las claves para prevenir un ataque de «malware». Debes instalar un software antivirus en todos los dispositivos, medida recomendada por la Policía Nacional. De esta forma, contar con el antivirus más adecuado asegura una defensa completa frente a todo tipo de amenazas, incluso durante la navegación y las compras online. Panda Security ofrece distintos planes de protección que se adaptan a las necesidades del cliente.

Verificación en dos pasos

Se trata de uno de los métodos que más se ha popularizado en los últimos años. Su funcionamiento consiste en que cada logueo pide verificación a través del teléfono móvil de forma que, aunque nos hayan robado la contraseña, los hackers no tengan oportunidad de acceder a la cuenta

Otro de los consejos es evitar en la medida de lo posible el Wi-Fi público o al menos usar una red segura o una VPN (red privada virtual). Hay un gran número de aplicaciones VPN para PC, así como dispositivos iOS y Android que puedes descargar. Y como medida adicional, existen algunos servicios que permiten consultar la actividad reciente con tus cuentas. Por ejemplo, Nintendo ofrece un historial de accesos con datos como la fecha, hora y lugar de conexión. Si tienes sospechas sobre actividad inusual, puedes dirigirte a estos espacios de control, útiles para emprender medidas como las mencionadas arriba.

Nintendo Switch

Un buen número de usuarios ha denunciado en las últimas semanas el acceso ilegal a sus cuentas de Nintendo Switch. En algunos casos el hackeo ha ido, además, acompañado de compras no autorizadas dentro de los juegos. La compañía está investigando la situación y subrayan la importancia de la verificación en dos etapas.

Recuerdan además que cualquiera que sospeche de un acceso no autorizado a su cuenta debería ponerse en contacto con ellos a través de su página web. El único daño real identificado hasta ahora parece haber afectado a las personas que tienen PayPal vinculado a su cuenta, que los hackers han utilizado para comprar VBucks de Fortnite y otros artículos disponibles in game.

 

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Las ciberestafas se ceban con Amazon durante el Black Friday

Mientras la Covid-19 sigue apretando con fuerza, la sociedad y las empresas tratan de proteger los rescoldos de una normalidad cada vez más sofocada. Desde las vacaciones de verano (los que se las pudieron permitir) y las tardes al solecito de noviembre en la terrraza (de los que se lo permiten), hasta el Black Friday que, como cada año, llega puntual a su cita en este otoño pandémico. A pesar de que la jornada no se celebra de forma oficial hasta el 27 de noviembre; ya hay muchas compañías que se han adelantado y han comenzado a rebajar sus productos. Especialmente entre las que se dedican, en concreto, al comercio digital, como Amazon. Pero no todo lo que parece un gana, tiene por qué terminar siéndolo.

Según un comunicado de la empresa de ciberseguridad estadounidense Webroot, la plataforma de comercio digital propiedad de Jeff Bezos está siendo empleada por los ciberdelicneuntes para conseguir engañar a los usuarios durante el presente Black Friday 2020. La firma apunta que los ataques de phishing, que son las cibeestafas en las que el ciberdelincuente suplanta a un tercero para engañar al interneuta y robarle dinero e información personal, dirigido, en concreto, a usuarios de Amazon aumentó un 64% en octubre al compararlo con el mes anterior, lo que refleja el alto volumen de tráfico generado por el Prime Day.

Además, a partir del 15 de noviembre, se registró otro 45% de aumento en la media diaria de «phishing» a Amazon al compararlo con octubre. Desde la compañía de ciberseguridad explican, a su vez, que el crecimiento en el número de ciberestafas también ha sido importante respecto al Black Friday de 2019. De este modo, expresan que se ha experimentado un aumento del 106% en los casos de ciberestafas relacionados con la plataforma que tuvieron lugar en noviembre del año pasado.

«Es habitual ver un aumento en las ciberestafas dirigidas a consumidores y retailers en los últimos dos meses del año, pero esto parece intensificarse este 2020 debido al incremento de las compras online por la pandemia. Los ciberdelincuentes son inteligentes, y cambian con frecuencia sus tácticas en función de la actualidad. Al usar un nombre familiar como Amazon, pueden dirigirse a un gran volumen de personas de una sola vez», explica Kelvin Murray, investigador de amenazas de Webroot.

Aprende a protegerte

Para poder evitar ser víctima de alguna de las estafas de «phishing» que corren por la red, es importante tomar una serie de precauciones, más allá de utilizar una solución de ciberseguridad, y saber reconocer la forma de actuar de los ciberdelincuentes que explotan campañas como Black Friday. Lo ideal, para no acabar realizando compras en un sitio malicioso que únicamente tiene por objetivo robar el dinero del internauta, es realizar cualquier operación desde páginas contrastadas y reconocibles para el consumidor.

Además, es importante fijarse mucho en el dominio que emplea el sitio oficial de la tienda en cuestión, ya que hay casos en los que los delincuentes crean páginas similares a las de las empresas que están suplantando para aumentar sus posibilidades de engañar a la víctima.

A su vez, cabe recordar que el «phishing» suele realizarse a través de correo electrónico, donde las estafas suelen aparentar promociones llamativas para el internauta. Para no caer en la trampa, se debe contrastar todas las ofertas y promociones que recibimos, supuestamente, de empresas mediante el empleo de otros medios. Ya sea visitando la página oficial de la compañía en cuestión o entrando en contacto con la misma a través de otro medio, como podría ser un correo electrónico o una llamada.

«Vemos que este tipo de ataques están aumentando bastante. Es una tendencia que venimos observando en los últimos informes sobre el estado del phishing. Aunque están creciendo de forma constante, todavía tienen mucho recorrido», explicaba recientemente a ABC Eusebio Nieva, director técnico de la empresa de ciberseguridad Check Point en España y Portugal.

 

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