¿A quién entregamos nuestros datos?

No podemos negar la gran tracción que ha obtenido FaceApp, que ha acumulado en poco tiempo a nivel mundial más de cien millones de descargas. Con famosos que han mostrado los resultados de aplicar los filtros sobre sus fotos, rápidamente sus fans la han descargado en sus terminales y han procedido a subir los resultados, ayudando a aumentar esta popularidad.

Pero, como suele suceder, no siempre nos encontramos con servicios que cumplan completamente la Ley. Esta aplicación, creada en Rusia (los datos no son transferidos a este país), no cumple con los requisitos que la normativa europea de protección de datos impone.

Está claro que existen problemas jurídicos para el desarrollo de este servicio, con una baja o nula transparencia respecto a los usos y transferencias internacionales de los datos, además de los plazos de conservación y habilitaciones incluso para uso comercial de las imágenes obtenidas, pero el debate se ha ido desplazando hacia posibles usos malintencionados a partir de la obtención de los datos biométricos de sus usuarios, en especial a causa del origen de la aplicación.

Datos como el rostro de personas tienen un valor, y es cierto que contar con conjuntos de datos amplios para entrenar a sistemas de inteligencia artificial resulta interesante para muchas empresas, pero centrarnos en dicho aspecto como uno de los principales objetivos de la aplicación es un error. Las imágenes pueden ser descargadas por parte de terceros, aunque no tengan una habilitación legal para ello.

Por otro lado, si hablamos exclusivamente del entrenamiento guiado o no de estos sistemas resulta sencillo obtener datasets ya preparados para realizar esta tarea. FaceApp debe servirnos para recordar la facilidad con la que se instalan aplicaciones en un terminal de nuestra propiedad, cómo se entrega la privacidad desconociendo que sucederá después, y cómo empresas extranjeras abren un servicio al público sin quedar sujetas en la práctica a las obligaciones que la normativa establece.

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Neuralink, ¿puedes ya Elon Musk fusionar al ser humano con un ordenador?

Desde que se desvelara hace tres años, el ambicioso proyecto del gurú Elon Musk para conectar el cerebro humano a una computadora no había dado más detalles. Solo se sabía, en parte, las intenciones de Neuralink, otro de los juguetes del empresario. Y sus planes rozan casi la fantasía: la compañía pretende crear microchips cerebrales. Las posibilidades que vislumbra son muy amplias: tratarán enfermedades cerebrales y permitirán una inteligencia sobrehumana.

El magnate de la tecnología, que está detrás de faraónicos proyectos como SpaceX o Tesla, ha asegurado en una presentación este martes en la Academia de Ciencias de California en San Francisco que las pruebas en humanos de su tecnología se empezarán a realizar el próximo año en caso de obtener la aprobación de la Administración de Alimentos y Medicamentos, el regulador médico de EE.UU. De momento, se han practicado ensayos en laboratorios con monos y ratas.

Realidad o ficción, la iniciativa tendrá implicaciones médicas. Por ahora, sin embargo, se encuentra en una fase demasiado embrionaria para considerarlo como algo verdaderamente revolucionario. Su objetivo, según explicó, es «resolver los trastornos cerebrales de todo tipo», aunque permitirá también que los humanos se fusionen con una inteligencia artificial, ampliando así sus capacidades.

La primera versión del proyecto pretende utilizarse para ayudar a los pacientes con problemas de movilidad o con miembros amputados a controlar algunos aparatos electrónicos como sus teléfonos inteligentes y teclados. «Un mono ha podido controlar una computadora con su cerebro», aseguró. A largo plazo, aseguró, el objetivo será «lograr una especie de simbiosis con inteligencia artificial». Un sueño que, a su juicio, va a ser real en poco tiempo y tendrá un «impacto menor» que las actuales interfaces cerebro-computadora. Pese a todo, los primeros indicios apuntan a que una versión comercial del proyecto tiene todavía un «largo camino por recorrer».

La idea consiste en la implantación de un diminuto microchip en el cerebro de un tamaño de 4 x 4 milímetros que estará conectado a miles de hilos microscópicos -más delgados que el cabello humano- compuesto por miles de electros y que estarán insertados directamente al cerebro a través de cuatro agujeros perforados en el cráneo. Los electrodos deberán monitorizar unos llamados «picos neurales», es decir, los impulsos eléctricos que indican la actividad cerebral. Ahí, subrayó, se producirá un lapso de tiempo en donde el chip, conocido como Sensor N1, podrá «leer» desde el cerebro e influir en su comportamiento. También añadió que ha desarrollado un robot para insertar esos hilos en el cerebro mediante una operación quirúrgica dirigida por un neurocirujano.

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Cómo afecta la llegada del 5G a tu televisor y el TDT

Con el despliegue de las redes móviles de quinta generación los televisores deberán ajustarse a algunas exigencias y, entre otras cosas, resintonizar la TDT. La culpa la tiene la liberación del espectro entre694 y 790 MHz por la que discurrirá el 5G. Una medida que provocará, además, a cambiar receptores y amplificar, así como resintonizar los televisores. Eso sí, con algunas contrapartidas: aquellos que no ofrezcan una calidad de Alta Definición no podrán actualizarse.

Los televisores antiguos, por tanto, deberán retirarse porque se quedarán obsoletos en 2023, fecha prevista para adecuar el parque de televisores al nuevo formato audiovisual. La solución, por tanto, pasa por la resintonización de la central de recepción y antenas que se encuentra en cada edificio y al que se conectan cada vecino desde sus hogares. Para ello, habrá que ponerse en contacto con un técnico especializado y homologado perteneciente a la empresa instaladora con la que se tenga acuerdo.

En caso de que sea necesario realizar cambios en las antenas, el primer paso deberá darlo el presidente de la comunidad de vecinos dado que conlleva un gasto en torno a los 200 euros dependiendo de las condiciones e infraestructuras del edificio. Habrá que hacerlo antes del 31 de diciembre de 2019, aunque en marzo de 2020 es el momento en el que está previsto el apagado de la banda de 700 MHz.

Desde el televisor, y una vez que se requiera, habrá que resintonizar los canales. Es decir, buscarlos de nuevo y ordenarlos como sucediera en el anterior cambio de radiofrecuencias. Dependiendo del modelo que se disponga, lo esperable es que se haga de manera automática. Las teles recientes, sobre todo las que cuentan con sistemas de conectividad SmartTV, son muy fáciles de gestionar. Todo depende, en este sentido, del software que venga instalado. Lo más probable es que este tipo de televisores avisen a sus usuarios de que existe una actualización que instalar. Los receptores externos habrá que comprobar si son o no compatibles: deberán contar con DVB-T2 y emisiones en alta definición.

Por ejemplo, en televisores con sistema operativo WebOS, que emplean los televisores de LG, hay que acceder al menú de «Ajustes». Una vez dentro, pulsar en «Canales» y, u anales». Lo que hay que hacer es sintonizarlo de manera automática. Después, hay que seleccionar la fuente donde buscar, ya sea TDT, cable o satélite. En este caso, solo habrá que marcar «Solo digital para sintonizar sólo canales digitales».

En los televisores de Samsung la operación es similar: es necesario entrar en los «Ajustes», pasar por «Canales» y pulsar en «Ajuste automático” para iniciar la sintonización. Lo más probable es que para la TDT sea necesario seleccionar la opción «Digital y análogo». Desde Android TV, ecosistema que se encuentra disponible en numerosas marcas como Sony, los pasos son prácticamente idénticos: desde el mando a distancia hay que pulsar en el menú «Ajustes», entrar en «Configuración de canales/Configuración digital/Sintonización analógica automática». Cuando en la pantalla aparezca el mensaje «‘¿Desea iniciar la sintonización automática?» hay que aceptar después de elegir entre «Antena» o «cable».

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El secreto tecnológico que levanta a dos tercios del Ibex

El término «cloud» es más que una palabra en inglés; es un espacio que quieren ocupar los gigantes de la tecnología como Microsoft, Oracle o Amazon que, con su división Web Services, ha consolidado una tecnología que, en estos momentos, ya tiene más de cultura de empresa que de avance. Muchas empresas de todos los sectores y numerosos servicios digitales que utilizan millones de personas se edifican sobre este poder invisible a ojos de las usuarios.

Las empresas son conscientes, en estos momentos, del valor de los servicios en la «nube»; rapidez, optimización, crecimiento, escalabilidad son algunos de sus calificativos para definir sus virtudes. Todas ellas se están transformando gracias a implementar esta tecnología, permitiéndoles inaugurar nuevas líneas de negocio y prestar mejores servicios a los clientes.

Hay una guerra comercial muy potente, que ha llevado incluso a Microsoft y a Oracle a darse la mano para competir contra Amazon. Todos ellos, además, han empezado a pelear para hacerse con el control de la «nube bélica» en Estados Unidos. Está en juego un contrato de 10.000 millones de dólares para potenciar el liderazgo de Washington. Un suculento premio que demuestra la importancia cada vez mayor de esta tecnología.

De Amazon se le conoce especialmente por su servicio de venta. De su apuesta por el entorno «retail». Pero es una empresa que está presente en infinidad de áreas y cuenta con importantes divisiones como Amazon Web Services. Una plataforma empresarial que construye la arquitectura por ejemplo de empresas tan potentes como Spotify, Wallapop, da soporte a grandes corporaciones como Cepsa o, incluso, ha permitido darle apoyo a instituciones públicas como el Ayuntamiento de Alcobendas (Madrid), que cuenta con más de 110.000 vecinos.

Cambio de paradigma

Y funciona como un tiro. En estos momentos tiene una valoración bursátil de más de 31.000 millones de dólares. Crece en torno al 41% en términos interanuales. En España su influencia es masiva: dos tercios de las empresas del IBEX 35 trabajan con esta tecnología. Un dato que refleja, una vez más, la importancia de apostar por estos servicios. «Hay un cambio de paradigma. No definiría cloud como una tecnología sino como una manera de consumir tecnología», considera en una entrevista para ABC Miguel Álava, director de Amazon Web Services (AWS) y un veterano en este negocio: lleva más de 23 años de trayectoria en tecnología de la información. Recientemente, la compañía celebró en Madrid una nueva edición del Summit, que contó con más de 6.000 asistentes.

«Bajo el modelo de “cloud” lo que hay es una democratización de la tecnología, ponerla al servicio de quien la consume»

A su juicio, la idea de los servicios y herramientas en la «nube» trasciende la barrera de lo puramente tecnológico para llegar hasta un plano más cultural. Es una filosofía, un cambio de paradigma y, por supuesto, una necesidad para todas las empresas que desean seguir creciendo. «Bajo el modelo de “cloud” lo que hay es una democratización de la tecnología, ponerla al servicio de quien la consume», valora.

Uno de los aspectos que suelen destacar los expertos es que la tecnología «cloud», permite ahorrar costes y agilizar procesos industriales. «Antes había una necesidad de equipos y recursos, de capital y de tiempo» para poner en marcha un proyecto de dimensiones globales donde los servicios informatizados estuvieran presentes. «Ahora todo eso se ha democratizado y se ha hecho accesible. Todo el mundo lo puede utilizar incluso desde una persona», subraya el directivo.

«No hay algoritmo de comprensión que sustituya la experiencia»

Pero, para ello, es necesario evangelizar y asumir dentro de las empresas que es importante pensar a años vista si se quiere ser competitivo. «La innovación permanente es absolutamente obligatorio para ser relevante», sostiene. «La gente de tecnología es consciente que la empresa debe pasar de ser un centro de coste a ser un centro de innovación», puntualiza Álava. Y deja claro una cosa: «Llevamos 13 años en el mercado, y estos años de existencia en un mercado nuevo es mucho. No hay algoritmo de comprensión que sustituya la experiencia».

La inversión global en transformación digital en 2019 alcanzará los 1,18 billones de dólares, según las estimaciones de la consultora IDC. Y España no quiere perder ese tren, a pesar que en muchas ocasiones existe una sensación de urgencia y nerviosismo en las empresas para dar el salto a la tecnología «cloud».

Para el directivo de Amazon Web Services, nuestro país está progresando adecuadamente. «En España tenemos una oportunidad enorme que estamos capitalizando la tecnología», dice. «Creo que un nivel de concienciación alto [en la empresa española] en cuanto a la importancia del cambio, primero, y en segundo lugar en la oportunidad del cambio. Es una oportunidad a nivel de economía y sociedad; no podemos competir a nivel de demografía, a nivel de economía, pero sí probablemente a nivel de creatividad e innovación. Es una oportunidad que no podemos dejar pasar».

 

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Se paraliza el proyecto de la criptodivisa de Facebook hasta resolver dudas regulatorias

En cuanto sonaron las primeras campanas, la cofradía de la banca empezó a temblar. Era, de nuevo, un desafío. Un advenedizo intento de involucrarse en su negocio. La diferencia es que, ahora, el sacrilegio viene de una empresa que ha tenido que capear el huracán de la mentira, Facebook.

Y su vía crucis ha sido evidente: perder confianza. Aún así, la multinacional estadounidense ha empezado a procesionar con su nuevo proyecto, Libra, su propia criptodivisa cuyo futuro es todavía una incógnita. Y eso ha repercutido en su evolución: ha paralizado el proyecto hasta resolver todas las dudas regulatorias. «Facebook no ofrecerá la moneda digital hasta que hayamos abordado por completo las inquietudes normativas y recibido las aprobaciones apropiadas», asegura David Marcus, responsable de Calibra en Facebook, en un informe que prevé entregar en el Senado estadounidense en la vista prevista par estre martes.

«Facebook no ofrecerá la moneda digital hasta que hayamos abordado por completo las inquietudes normativas y recibido las aprobaciones apropiadas»

La multinacional quiere que Libra sea, de hecho, regulada por el supervisor suizo y asegura que no competirá con las monedas nacionales ni socavará el papel de los bancos centrales. Sin embargo, los problemas iniciales le han venido por las dudas de los legisladores estadounidenses. Desde su anuncio, tres de los principales bancos centrales del mundo (Reserva Federal, Banco Central Europeo y Banco de Inglaterra) han mostrado su preocupación ante los efectos que podría tener en el mercado el lanzamiento de una criptodivisa por parte de un gigante como Facebook.

El secretario del Tesoro de EE.UU., Steven Mnuchin, expresó este martes su «seria preocupación» acerca de la criptomoneda impulsada por Facebook al advertir de su posible carácter «especulativo» y su potencial «uso para el lavado de dinero». A su juicio, el gigante tecnológico «tiene mucho trabajo que hacer para convencer» al Tesoro sobre la seguridad de la criptomoneda.

Quedan muchas dudas por resolver, pero mirando hacia el futuro, ¿triunfará? ¿Será el futuro dinero? Bajo el yugo de la tecnología, el movimiento del dinero ha cambiado drásticamente en los últimos años. Ahora se paga más con la tarjeta de crédito que en efectivo. Poco a poco, los consumidores utilizan algún dispositivo electrónico para hacer pagos en los comercios como el teléfono móvil. Hay quien, además, se atreve a usar un servicio digital tipo Bizum para hacer transferencias entre amigos y familiares.

En cualquier caso, la transformación digital ha explotado en el sector financiero, que vive momentos de ajuste. De cambio. De despidos masivos porque la gente opera cada vez más a distancia que acudiendo a la sucursal del barrio donde, antiguamente, un agente te trataba como uno más de la familia. Eso va camino de ser pasado. Grandes empresas tecnológicas como Apple o Google han querido comerse un trozo del pastel (financiero) de alguna manera; cuentan con sus propios sistemas de pagos móviles, pero lo de Facebook es aún más ambicioso.

Más ambicioso e incierto. Pero su idea ha destapado las dudas de los legisladores estadounidenses, que han llegado a pedir, incluso, que cese el proyecto hasta que lo analicen detenidamente. Sus planes se enfrentan este 16 de julio (10.00 horas, hora local) al escrutinio del Comité de Banca del Senado de Estados Unidos. Una vista con la que quieren esclarecer los detalles ocultos del proyecto y la estrategia sobre la privacidad de los datos de sus usuarios.

Competición financiera

El Comité, de hecho, respondió en una carta a Facebook en la que le instan a detener «inmediatamente» el desarrollo de Libra. «Este producto supone crear un nuevo sistema financiero global con sede en Suiza, que pretende competir con el sistema monetario y con el dólar estadounidense», comentan los expertos, quienes temen, además, de la existencia de posibles vulnerabilidades que puedan aprovechar grupos de ciberdelincuentes.

Las voces críticas se han venido acumulando. Jerome Powell, presidente de la Reserva Federal (FED) de EE.UU., ha subrayado además que Facebook Libra es una iniciativa que no puede prosperar. «Libra plantea muchas preocupaciones serias con respecto a la privacidad, el lavado de dinero, la protección del consumidor y la estabilidad financiera», señaló en una comparecencia en el Congreso estadounidense.

La Banca, con mayúsculas, teme que esta criptodivisa se convierta en un «peligro para el sistema financiero» si se adopta de manera masiva. Su lanzamiento está previsto para 2020 y permitirá, entre otras cosas, realizar transferencias entre sus servicios digitales (Facebook, WhatsApp o Instagram) así como comprar servicios desde la propia plataforma. Europa, por su parte, se mantiene cautelosa ante este en teoría disruptor proyecto. El Banco Central Europeo, organismo regulador, pretende también investigar a Facebook y conocer si Libra se atiene a las exigencias regulatorias vigentes.

Para Pablo García Mexía, Letrado de las Cortes y Of Counsel deAshurst, existen razones de peso para creer que este proyecto de Mark Zuckerberg puede ser un éxito. «Si tienes en cuenta la red de Facebook y las necesidades de 1.7 billones de personas que no tienen acceso a servicios bancarios, se tiene en cuenta que Facebook no está solo sino que esta apoyado por muchas empresas de gran solvencia; si, además, tienes en cuenta que es una moneda que no va a ser volátil porque va a estar respaldada por divisas sólidas; si tiene en cuenta que no se genera inflacción porque no se crea una unidad sin que exista equivalencia en la Reserva. Y si se tiene en cuenta el la fiabilidad de la “blockchain”, el proyecto no deja de tener potencial», apunta en declaraciones a este diario.

A juicio de este experto, la tecnología de «cadena de bloques» o «blockchain» se encontraba «en cuarentena» a pesar de que en los últimos años han surgido iniciativas y proyectos que lo aplicaban a diversos ámbitos. «El hecho de que una empresa así se lance a su uso puede propiciar que otras muchas sigan la estela. Muchos proyectos estaban agazapados y, ahora, bajo el impulso de Facebook pueden atreverse a lanzarlo», sostiene.

«Aún es pronto para poder valorar con seguridad el éxito que pueda tener Libra, lo que sí es seguro es que el punto de partida es mucho más favorable que el de otras criptomonedas por la facilidad de acceso que Facebook puede dar a sus usuarios»

«Aún es pronto para poder valorar con seguridad el éxito que pueda tener Libra, lo que sí es seguro es que el punto de partida es mucho más favorable que el de otras criptomonedas por la facilidad de acceso que Facebook puede dar a sus usuarios y por la cantidad de empresas importantes que, desde su inicio, van a participar del consorcio creado alrededor de Libra (Mastercard, Visa, Paypal, Ebay, Spotify, Vodafone o Uber, entre otros), el hecho de que estas empresas la acepten como medio de pago desde su nacimineto, sin duda puede ayudar a su expansión», explica a este diario Joaquín Muñoz, jurista digital en Ontier.

Además, el hecho de que Libra sea un stablecoin un tipo de activo, con baja volatilidad con valor asentado en el dólar, supone que el usuario medio, reticente a comprar otras criptomonedas como el bitcoin, precisamente por su alta volatividad e incertidumbre, «se sienta más cómodo» adquiriendo “libras”. A su juicio, un aspecto fundamental que puede incidir en su futuro éxito es que puede estar en la competencia que encuentre Libra en otros tokens o monedas digitales que próximamente lanzarán otras empresas como Google o Amazon ya que «si el efecto para el usuario es el mismo que si paga con dinero de curso legal, sin encontrar un valor añadido en forma de descuentos o servicios, puede que no encuentre incentivo en hacer el cambio a este tipo de divisa».

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