El Gobierno puede a partir de ahora cerrar tu web si afecta al orden público

Intervenir internet por orden público. Combatir el desafío secesionista en Cataluña. Acelerar los tiempos pero sin petición judicial. Desde este miércoles entra en vigor un Real Decreto aprobado por el Gobierno socialista en que acuerda la intervención de las redes y servicios de comunicaciones electrónicas en determinados supuestos excepcionales. Una especie de aplicación del artículo 155 pero en el mundo virtual.

El «decretazo digital», publicado en el Boletín Oficial del Estado (BOE), técnicamente el Real Decreto-ley 14/2019 de 31 de octubre ( PDF), adopta «medidas urgentes por razones de seguridad pública en materia de administración digital, contratación del sector público y telecomunicaciones». El decreto modifica varias leyes, entre ellas la General de Telecomunicaciones de 2014, aunque falta tramitarlo como proyecto de ley en el Congreso de los Diputados.

Se trata de una decisión unilateral aunque con «carácter excepcional y transitorio», que ha desembocado en un torrente de críticas por parte de asociaciones de defensa de internet Los escenarios que contemplan para cerrar, entre otras cosas, páginas web sin petición judicial, son varios, como la posibilidad de que afecten al orden público y la seguridad nacional. Se adopta con carácter de urgencia. Sin orden judicial, bajo este nuevo criterio se podría cerrar la web de Tsunàmic Democrátic, web detrás de la organización de las protestas recientes en Cataluña.

El texto pone de relieve los acontecimientos acaecidos en Cataluña a costa de las violentas protestas de grupos de independentistas radicales. «Los recientes y graves acontecimientos acaecidos en parte del territorio español han puesto de relieve la necesidad de modificar el marco legislativo vigente para hacer frente a la situación. Tales hechos demandan una respuesta inmediata para evitar que se reproduzcan sucesos de esta índole estableciendo un marco preventivo a tal fin, cuyo objetivo último sea proteger los derechos y libertades constitucionalmente reconocidos y garantizar la seguridad pública de todos los ciudadanos», recoge el texto.

Con el nuevo texto, el Gobierno añade un nuevo apartado en el que se asume una « gestión directa» o «de intervención» en los supuestos que puedan afectar al orden público, la seguridad pública y nacional. Esta herramienta se puede invocar a iniciativa del Gobierno o a instancias de una administración pública competente; en este último caso será preciso que esta administración, por ejemplo, tenga competencias en materia de seguridad.

«Hay otros mecanismos jurídicos que no pasan necesariamente por esta medida»

Expertos en derecho digital han criticado la medida. «Hay otros mecanismos jurídicos que no pasan necesariamente por esta medida», explica a ABC David Maeztu, experto en esta materia, quien considera que «a priori es innecesario», aunque «estamos en una deriva en donde se esta dando más poder al Ejecutivo» para intervenir en las comunicaciones digitales. «No son descabelladas las dudas sobre la constitucionalidad del precepto. En caso de duda hay que ser garantista de los derechos fundamentales, y no cuesta nada ir al juez, quien decide una de las medidas cautelares», añade por su parte Borja Adsuara, experto en derecho digital y exdirector general de Red.es.

«El tema mas polémico es que, aunque se hace una distinción entre comunicaciones electrónicas y páginas webs, si se está pensando en el Tsunamic Democràtic tengo dudas que eso se pueda hacer por un gobierno sin recurrir a los tribunales», añade. «Cuando se habla de redes no se habla de contenidos como aplicaciones o páginas webs sino de la infraestructura de telecomunicaciones», apunta este experto en relación al proyecto del Gobierno catalán de crear una «República Digital Independiente».

Por su parte, Samuel Parra, jurista experto en derecho digital, recuerda en conversación telefónica con este diario que en caso de que se pretenda regular materias que afecten a los derechos fundamentales de los ciudadanos, aglo recogido en la Constitución, debe hacerse a través de una Ley Orgánica, que requiere de las dos terceras partes de la Cámara. A su juicio, «no se ha respetado la reserva de ley orgánica, es decir, la legalidad». Algo que considera que «es muy peligroso porque en cualquier sociedad democrática y libre el Gobierno no puede adoptar decisiones unilaterales que afecten a los derechos civiles de los ciudadanos», añade.

El Real Decreto-ley recoge también el proceso sancionador, que podrá ordenarse por el órgano competente del Ministerio de Economía y Empresa, mediante resolución sin audiencia previa, el cese de la presunta actividad infractora cuando existan razones de imperiosa urgencia basada en alguno de los siguientes supuestos: la amenaza inmediata y grave para el orden público, seguridad pública o nacional o cuando exista una amenaza inmediata y grave para la salud pública. Más crítica se muestra, en cambio, Ofelia Tejerina, presidenta de la asocicación Internautas, quien califica este decreto de «genérico» y «una barbaridad». A su juicio, es una «burrada» desde el punto de vista técnico-jurídico al ser «incompatible» con la Constitución.

Este «decretazo digital» contempla, además, otro apartado que pretende reforzar la seguridad en materia de telecomunicaciones, mientras que en lo relativo a las medidas en materia de identificación electrónica y ubicación de determinadas bases de datos, se establece, por ley y de mandera obligatoria, dónde deberán ubicarse y prestarse dentro del territorio de la Unión Europea. «Los sistemas de información y comunicaciones para la recogida, almacenamiento, procesamiento y gestión del censo electoral, los padrones municipales de habitantes y otros registros de población, datos fiscales relacionados con tributos propios o cedidos y datos de los usuarios del sistema nacional de salud, así como los correspondientes tratamientos de datos personales, deberán ubicarse y prestarse dentro del territorio de la UE», recoge el texto.

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China ya empieza a desarrollar las redes 6G

El Ministerio de Ciencia y Tecnología de China anunció el establecimiento de un equipo de trabajo enfocado a investigar y desarrollar las redes de sexta generación (6G) tan solo unos días después del lanzamiento comercial del 5G en el país, informan hoy medios locales.

Por ahora, explicó el viceministro de la citada institución, Wang Xi, la investigación de la tecnología 6G «está todavía en la fase inicial de exploración», por lo que todavía no se han definido claramente los indicadores clave y sus escenarios de aplicación. El Ministerio también puso en marcha un grupo formado por 37 expertos de universidades, institutos de investigación y compañías tecnológicas para promover el desarrollo de esta tecnología y asesorar sobre las decisiones que las autoridades hayan de tomar al respecto.

Pese a estar todavía en su fase inicial, este hito marca oficialmente el pistoletazo de salida de la investigación y el desarrollo (I+D) del 6G en China, aunque en septiembre el fundador del gigante de las telecomunicaciones Huawei -empresa con más patentes relacionadas con el 5G a nivel mundial-, Ren Zhengfei, había revelado que su compañía ya estaba investigando el 6G.

Según informaron los medios chinos en noviembre del año pasado, la fecha prevista para el comienzo formal del I+D del 6G era 2020, y el año de comercialización marcado es 2030, aunque en este último comunicado del Ministerio ya no se hace alusión a objetivo alguno en términos temporales.

El 6G, según explicó entonces Su Xin, jefe del grupo de trabajo para el desarrollo del 5G dentro del Ministerio de Industria y Tecnologías de la Información, ampliaría la cobertura a altitudes aún mayores y ofrecería velocidades de transmisión de datos de hasta 1 terabyte por segundo, es decir, una velocidad diez veces más rápida que la que alcanza el 5G.

El pasado 1 de noviembre las operadoras telefónicas del gigante asiático comenzaron a ofrecer paquetes de internet móvil con redes 5G, con precios mensuales de entre 128 yuanes y 599 yuanes (entre 18,2 y 85,4 dólares, entre 16,5 y 77,2 euros) y velocidades de entre 500 megabytes por segundo y un gigabyte por segundo, superiores a las ofrecidas hasta ahora por las redes 4G.

 

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Llega la era del Wifi 6; esto es lo que debes saber y en qué te podrás beneficiar

Con la llegada de los nuevos iPhone 11 se han abierto las puertas a un nuevo protocolo de conexiones inalámbricas. El Galaxy S10 de Samsung fue el primero en anticipar la llegada de esta nueva tecnología. La WiFi Alliance, organización que supervisa la implementación del estándar WiFi, ha certificado el nuevo estándar de conexiones inalámbricas (IEEE 802.11ax) que se conocerá como WiFi 6 y que, entre otras cosas, promete mejorar las velocidades de transferencia de información.

La organización ha abierto este martes el programa de certificación de las nuevas conexiones inalámbricas, que permitirán un mejor rendimiento de red WiFi en entornos exigentes como estadios, aeropuertos y parques en donde se acumulan numerosos dispositivos conectados. Esta tecnología proporcionará, de esta mejora, una serie de mejoras en cuanto a la capacidad, el rendimiento y la latencia de las conexiones para el ecosistema WiFi, al tiempo que garantizará que los productos electrónicos compatibles funcionen de manera más operativa.

El resultado más evidente es que permitirá enviar más información en un determinado ancho de banda que los anteriores estándares y aumentará el ancho de banda para ofrecer un mayor rendimiento con baja latencia. En particular, discurrirá entre tres y cuatro veces el rendimiento de la tecnología anterior, logrando, a su vez, una menor lantencia -tiempo de respuesta-.

Entre algunas de sus ventajas, las nuevas conexiones WiFi 6 permitirán a los usuarios personalizar el uso de las redes a la hora de detectar la conexión más eficiente, pero también tendrá un impacto sobre el consumo de la batería de los equipos, la cual será inferior a los estándares actuales. En particular, soportar hasta un máximo de setenta dispositivos electrónicos en un rango de hasta 100 metros.

Otra de las capacidades será la tasa de datos más altas, mayor capacidad, mejor rendimiento en entornos con muchos dispositivos conectados y eficiencia de potencia mejorada, pero intentará prestarle más atención a la seguridad informática. Según está establecido en el protocolo, el sistema avisará al usuario sobre la seguridad de las conexiones inalámbricas.

«WiFi 6 brindará mayores velocidades y más eficiencia a las redes WiFi, ampliando su papel como plataforma de comunicación crítica», apunta en un comunicado Phil Solis, director de investigación de IDC. «Ofrece una experiencia de mayor calidad para todos los casos de uso de WiFi, impulsando aún más el mercado y asegurando que las redes inalámbricas mantengan su sólida posición a medida que evoluciona el panorama de conectividad». Los primeros chips ya se han presentado bajo esta certificación.

 

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Leer la mente : el último gran reto de las empresas tecnológicas

La tecnología lleva décadas desarrollándose de forma vertiginosa. A tanta velocidad que a veces da incluso miedo; especialmente cuando vemos lo vulnerable que es nuestra privacidad. Resulta muy fácil a terceros hacerse con todos los datos que, día sí y día también, volcamos en esa caja insaciable llamada internet. Desde hace años, distintos grupos científicos trabajan en el desarrollo de una tecnología que posibilite que los seres humanos controlen un dispositivo haciendo uso exclusivamente de su mente. Una labor que suele estar financiada por empresas tecnológicas, como es el caso de Facebook.

Esta tecnología está ideada, principalmente, para ayudar a aquellas personas que sufren algún tipo de afección neurológica. Hace unos meses, un grupo de neurocientíficos de la Universidad de California San Francisco (UCSF) consiguieron recoger el pensamiento de una persona mediante la lectura de su cerebroa través de electrodos y de sus movimientos bucales. «Este estudio demuestra que, por primera vez, podemos generar oraciones enteras basadas en la actividad cerebral de un individuo», dijo el neurocirujano Edward Chang, miembro del equipo.

Cascos y realidad virtual

Precisamente, el equipo detrás de esta investigación está subvencionado por Facebook. La empresa se mostró exultante después de que los doctores de la UCSF publicasen su último estudio. Sin embargo, en las oficinas de Mellow Park no solo interesan las posibilidades médicas que pueda ofrecer. También vigilan que estos avances sirvan para desarrollar dispositivos que permitan al usuario escribir con la mente. Y esa solo sería la punta de un iceberg enorme.

En estos momentos, la empresa está trabajando en un kit de investigación con forma de casco que, esperan, será capaz de decodificar palabras directamente del pensamiento humano en el futuro. El que esta tecnología esté en fase embrionaria no implica que la red social sea la única interesada en su futura implantación. Elon Musk, propietario de Tesla, lleva tiempo coqueteando con la idea. Con ese fin creó la empresa Neuralink en 2017.

Privacidad

El pasado julio, el propio Musk anunció que su compañía se encuentra trabajando en una interfaz compuesta por hilos que van cosidos al cerebro del usuario y que, en el futuro, permitirán que éste pueda mover una máquina con la mente, conectarse a un ordenador e, incluso, descargar información directamente en su cabeza. Desde las lecciones de la universidad, hasta un idioma. «Un mono ya ha podido controlar un ordenador con su cerebro, para que lo sepáis», llegó a decir el CEO de Tesla durante la presentación del dispositivo, que tuvo lugar en la Academia de Ciencias de San Francisco.

¿Y la protección de datos?

A pesar de que la llegada de esta tecnología es todavía lejana, los juristas y expertos en Ética ya comienzan a preguntarse cuáles serán las implicaciones que tendrá en materia de protección de datos. Y es que, si empresas como Google, Facebook, Apple o Microsoft ya tienen en sus manos actualmente una cantidad de información enorme sobre las personas que emplean sus dispositivos y servicios, ¿que ocurriría si llegan a captar los datos que guardan en su mente?

«Cuando las tecnológicas sean capaces de crear un dispositivo que funciona mediante la lectura de la mente estaremos ante una revolución al nivel de lo que supuso internet en su día. En el momento en el que sea funcional y se comercialice será imprescindible que se realicen cambios en la legislación de protección de datos, que actualmente no llega tan lejos», explica a ABC el jurista digital Samuel Parra.

«Será importante que pensemos en cómo se puede utilizar esta tecnología desde un punto de vista ético. Por ejemplo, ¿sería correcto emplear un dispositivo capaz de leer la mente para saber si una persona tiene tendencias homicidas o está pensando en cometer un crimen?»

El experto es consciente de que este tipo de dispositivos se encuentran todavía en fase experimental. Sin embargo, no duda en señalar los cuestionamientos que pueden llegar a entrañar en una década: «Será importante que pensemos en cómo se puede utilizar esta tecnología desde un punto de vista ético. Por ejemplo, ¿sería correcto emplear un dispositivo capaz de leer la mente para saber si una persona tiene tendencias homicidas o está pensando en cometer un crimen? Es algo sobre lo que deberemos reflexionar a fondo», agrega.

La abogada especialista en protección de datos Paloma Llaneza, por su parte, echa en falta algo más de transparencia por parte de las empresas a la hora de explicar qué supondrá la llegada de este tipo de dispositivos: «La lectura que se puede producir de un cerebro en cuanto a emociones básicas me parece intrusiva», afirma. Al mismo tiempo, la jurista explica a este diario que «las grandes tecnológicas ya son capaces de saber cómo somos y cuál es la forma en la que vamos a actuar» gracias a los datos que recogen desde nuestros dispositivos, los que portamos con nosotros cada día. La instauración de esta tecnología sería ya un paso más en esta dirección.

 

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La difícil tarea de Google de compensar los clics con las ganancias por publicidad

Internet, en los últimos años, se ha construído a base de clics, de los comúnmente conocidos «pinchazos». Sin ello nada tiene sentido. Un inquietante dato conocido este pasado mes de junio augura un profundo cambio en la manera de interactuar los usuarios con los servicios digitales. En ese momento más de la mitad de los resultados obtenidos a nivel mundial no generaron ningún clic, según un informe de SparkToro y Jumpshot. ¿Por qué? A medida que el motor de búsqueda de Google, el más utilizado del mundo, ha evolucionado, también lo ha hecho la manera de presentar los intereses de los consumidores.

[Gráfico elaborado por Statista]

STATISTA
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Las búsquedas con cero clics alcanzaron el 50,3%, mientras que el 44,3% de las búsquedas se tradujeron en tráfico orgánico -el generado a partir de un clic en el enlace- y el 4,4% en los anuncios. Otro descubrimiento interesantes ha sido la evolución experimentada por los clics en búsquedas. Desde 2016 hasta el presente año se ha producido un aumento en el porcentaje de búsquedas con cero clics (de 43,9 a 49,75 por ciento) y clics pagados (de 2,10 a 4,14 por ciento), mientras que los clics en páginas externas han ido descendiendo a lo largo de este periodo (de 54,01 a 46,12 por ciento).

Si tantas solicitudes de información no desembocaron en la apertura de un enlace ¿adónde fueron los usuarios? El buscador, desde hace tiempo, ha implementado funciones más prácticas como mostrar los resultados directamente en página. Eso ha facilitado las cosas en la mayoría de interacciones. Peticiones recurrentes como la fecha de fallecimiento de un personaje famoso o la cartelera del fin de semana se pueden conocer de manera más ágil directamente desde la primera página de resultados. Sin necesidad, por tanto, de continuar una búsqueda. Google está encerrando a sus usuarios en su propia plataforma.

Además, la compañía está pivotando hacia resultados más afinados. En su modificación anual de su algoritmo de organización, el buscador acaba de añadir el modelo BERT (Bidirectional Encoder Representations Transformers) para procesar el lenguaje natural de manera más apropiada. Los términos de búsqueda introducidos por los usuarios cambiarán, lo que obligará a las páginas a adaptarse nuevamente si quieren aparecer en las primeras páginas de resultados, lo que les garantiza mayor audiencia.

Este cambio de paradigma ha supuesto, sin embargo, un gran impacto a nivel mediático. Google se mueve a dos velocidades: la primera su compromiso por indexar contenidos informativos de manera gratuita y, segundo, su verdadero modelo de negocio, la publicidad digital, que junto con Amazon y Facebook acumulan más del 80% de las inversiones a nivel mundial. Y en ese terreno, basado en campañas conocidas como SEM, es donde quiere empujar aún más su facturación.

De hecho, según se desprende del balance trimestral, el negocio del coste por clic (CPC, por sus siglas en inglés) ha caído un 2% en comparación con el anterior trimestre al año anterior. Se trata de la cantidad que los anunciantes invierten cada vez que un usuario pincha en el anuncio que aparece en la publicidad de resultados. Los clics pagados -el número de veces que los usuarios pulsan algún vínculo de publicidad- aumentaron, desde un punto de vista interanual, un 18% y un 1% respecto al anterior trimestre.

Estas decepcionantes ganancias ( PDF) se producen, además, en un momento delicado, cuando la empresa estadounidense se enfrenta nuevos desafíos antimonopolio y sus empleados han condenado algunas de las políticas internas. La caída de sus beneficios se debió a un aumento de la inversión en los servicios en la «nube«», convertido en uno de sus principales líneas de negocio.

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