El gigante Google reconoce que escucha todo lo que hablas en casa

Los asistentes de voz están copando el mercado desde hace algún tiempo. Sin embargo, no queda del todo claro qué hacen con la información que se les da a diario. Si la semana pasada saltaba la noticia de que Alexa, el asistente de voz de Amazon, deja grabadas todas las órdenes que le da el usuario por un tiempo indefinido, ahora, gracias a la televisión belga «VRT News», el mundo ha podido saber que los contratistas de Google reciben los audios que graba su dispositivo doméstico, el altavoz inteligente Google Home. Algo que la empresa estadounidense ha reconocido, aunque señala que se trata únicamente del 0,2% de lo grabado.

La cadena belga accedió a un millar de conversaciones ajenas. El medio de comunicación hace hincapié en que, tras escuchar los clips de Google Home junto a la fuente que se los había facilitado, lograron averiguar dónde se encuentra el domicilio de varios holandeses y belgas que emplean esta tecnología. Incluso afirman, que, tras escuchar los audios, una pareja de Waasmunster (Bélgica) reconoció inmediatamente la voz de su hijo y de su nieto.

«Nos asociamos con expertos lingüistas de todo el mundo para mejorar la tecnología de voz transcribiendo un pequeño conjunto de palabras. Este trabajo es clave para desarrollar la tecnología que hace posible productos como el asistente de Google», señalan a ABC fuentes de la compañía estadounidense. Estas, a su vez, reconocen que «los expertos lingüistas solo revisan alrededor del 0,2% de todos los pequeños fragmentos de audio» a los que tienen acceso.

«Activaciones falsas»

La empresa afincada en Silicon Valley reconoció ayer a través del blog de la compañía las grabaciones. Sin embargo, a través de dicha publicación, que fue redactada por el jefe de producto de Google, David Monsees, se negó rotundamente que éstas se efectúen sin que el altavoz se encuentre en funcionamiento. A su vez, afirmaron que Google Home dispone de varias herramientas para evitar las «activaciones falsas», es decir, que el software interprete un sonido erróneamente como la palabra clave para activarse. Respecto al modus operandi de estos expertos en lenguaje, las fuentes que filtraron la información a «VRT News» sostienen que su función es la de anotar todas las grabaciones que llegan a sus manos. Así como los nombres y la edad que puedan tener los usuarios.

Esto es algo que choca con la presunción habitual de que las conversaciones entre un individuo y su asistente se encuentran dentro del ámbito más estrictamente privado. Lo que implica que, al menos sobre el papel, los únicos que «escuchan» al usuario son sus dispositivos inteligentes.

La empresa estadounidense, por su parte, prefirió detenerse en el lamento de que uno de sus expertos, refiriéndose a la fuente de «VRT News», haya filtrado datos sobre usuarios de Google Home: «Hemos conocido que uno de los revisores ha violado nuestras políticas de seguridad de datos al filtrar datos de audio. Nuestro equipos de seguridad y privacidad han sido activados, están investigando y tomarán medidas», han reconocido a este periódico. Al mismo tiempo, anuncian que van a realizar una revisión completa de sus dispositivos de seguridad «para evitar que conductas como ésta se vuelvan a repetir».

«Walkie-talkie»

Google no es la única que se ha visto afectada por una polémica de este tipo. Ayer Apple se vio forzada a suspender el sistema de «walkie-talkie» de su Apple Watch o reloj inteligente. Esta funcionalidad permitía enviar mensajes entre los «smartwach» de la compañía. Sin embargo, la empresa afincada en Cupertino localizó una vulnerabilidad grave en el sistema, la cual podría provocar que a través de este dispositivo se escuchasen las conversaciones de terceros. Apple ha explicado que encontró el problema después de que un usuario lo denunciase en su página web. El damnificado afirmaba que la opción «walkie-talkie» permitía escuchar desde el reloj, conversaciones que tuviesen lugar en el teléfono iPhone de otra persona. «Nos tomamos la seguridad y la privacidad de nuestros clientes con extrema seriedad. Hemos concluido que desactivar la aplicación era la decisión correcta, ya que este error de software podría permitir que alguien escuchase sin permiso el iPhone de otro cliente», indicó Apple en un comunicado. A su vez, la empresa de la manzana mordida ha querido tranquilizar a sus consumidores comunicándoles que restablecerían el servicio lo antes posible.

Alexa

Las vulnerabilidades de Google Home y del teléfono inteligente de Apple se conocen tan solo una semana después de que Amazon reconociese que su asistente de voz, Alexa, guarda de forma indefinida los comandos de voz de sus usuarios. «Mantenemos las grabaciones de voz y sus transcripciones hasta que el usuario decide eliminarlos», explicó el vicepresidente de Política Pública de Amazon, Brian Huseman, en una carta enviada al senador de EE.UU., Christopher Coon.

La empresa de Jeff Bezos se vio obligada a reconocerlo después de que, el pasado abril, saltase la noticia de que miles de empleados de la compañía escuchaban regularmente grabaciones de los usuarios de su Amazon Echo. Hasta los detenidos en la operación Oikos en España, contra el amaño del fútbol, hacían alusión (y así lo recoge el sumario) en sus conversaciones de que debían alejar el aparato de sus charlas, porque podrían cazarlos. Como así fue.

Respecto a Amazon, el medio especializado «Bloomberg» publicó que sus empleados llegan a escuchar hasta mil archivos de audio en turnos de nueve horas. Desveló que estos equipos se encuentran repartidos por todo el mundo; de EE.UU. a India, pasando por Costa Rica y Rumanía. Amazon justificó que sus equipos electrónicos cuentan con las medidas de privacidad más altas. «Sólo anotamos un número extremadamente pequeño de interacciones de un conjunto aleatorio de clientes para mejorar su experiencia. Y siempre después de haber utilizado la palabra de activación de un dispositivo», reconocieron fuentes de la compañía en un comunicado remitido a ABC.

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Micorsoft borrará las cuentas de correo electrónico que estén inactivas

Si lleva mucho tiempo sin utilizar alguna de sus cuentas de Microsoft, pero no desea que desaparezcan, dese prisa en iniciar sesión. Y es que la compañía ha actualizado las políticas de sus servicios y ha comenzado a avisar a los usuarios de que eliminará las cuentas de correo de aquellas personas que no se hayan registrado en los dos años anteriores.

La compañía estadounidense, que borrará las cuentas el próximo 30 de agosto, ha publicado los cambios en sus políticas de servicio, que entran en vigor ese mismo día 30, y que recogen que el usuario «debe iniciar sesión en su cuenta de Microsoft al menos una vez cada dos años para mantenerla activa».

De esta forma, con la llegada de la fecha límite, la compañía avisa por adelantado de que eliminará las cuentas inactivas salvo en los casos en que se trate de cuentas de pago profesionales. También se salvarán aquellas en las que el usuario haya adquirido algún producto o suscripción vigentes, o bien haya publicado algún contenido en la tienda de la compañía.

En los casos en que una cuenta se elimine por falta de actividad, Microsoft avisa de que puede evitar que se cree una nueva con la misma dirección de correo electrónico asociada.

Asimismo, en relación a su asistente Cortana, la compañía ha explicado que «no es responsable si una función de Cortana retrasa o evita que el usuario reciba un servicio». Al mismo tiempo, esta podrá recomendar aplicaciones y servicios de terceros.

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Las consecuencias de legales de insultar por Twitter o Facebook

A poco que se hayan aventurado en las redes sociales, se habrán dado cuenta de que estas, la mayor parte del tiempo, tienen más de barra de bar que de espacio en el que informarse. Incluso, es bastante probable que en alguna ocasión hayan visto una publicación ofensiva contra otro usuario. Y es que no son pocos los que aprovechan el anonimato para cargar contra aquel que no le resulta simpático. Aquel que (¿cómo será posible?) no piensa como debería, según su particular punto de vista. Sin embargo, en la jungla de Internet, al igual que en el mundo real, no todo vale.

«Las consecuencias que pueda sufrir un usuario que insulta por redes sociales dependen de muchas cosas, evidentemente también de las palabras que se empleen», señala a ABC Samuel Parra, abogado experto en derecho digital. El letrado hace hincapié en que, en función del mensaje que se envíe, el remitente podría incurrir en una falta contra el honor, que trata de dañar la honorabilidad de una persona; o bien, en una injuria: «Una persona que tache de violador a otra sin que esta lo sea estaría incurriendo en este tipo de falta».

Dentro de los afectados por este tipo de conducta destacan, con mucho, los famosos. No hace mucho, el televisivo amante de los animales Frank Cuesta compartía en sus perfiles de redes sociales algunos mensajes sumamente hostiles, tanto hacia su familia como hacia su persona. Estos se produjeron debido a su participación en un programa que tenía como temática central la caza. En ellos se podía leer, por ejemplo, «ojalá tú y tus hijos tengáis una muerte tan dolorosa como esos zorros y esas perdices. Traidor». Llegados a este punto, debemos preguntarnos, ¿cuáles son las consecuencias que pueden tener estas palabras?

El abogado también resalta que el anonimato no garantiza, en absoluto, que una persona pueda evitar una denuncia en caso de haber cometido una infracción: «Hoy en dia es complicado que una persona que comete una falta de este tipo no sea pillada. Aunque se piense que es difícil, si no se sabe ocultar la IP, te van a encontrar».

Otro colectivo que ha sido duramente vilipendiado por redes sociales en los últimos tiempos es el de los toreros. Recuerden, por ejemplo, la reacción de algunos usuarios ante la muerte del diestro Víctor Barrio, en 2016. O, más recientemente, en 2017, cuando falleció Iván Fandiño. En el caso del segundo, se pudieron leer mensajes en Twitter como «torero muerto abono pa mi huerto. Con Ivan Fandiño me van a salir unos tomates riquísimos» o «hoy Ivan Fandiño, otro puto torturador menos».

En lo que se refiere a Barrio, el pasado mes de abril el Pleno de la Sala Primera del Tribunal Supremo ratificó la condena a Datxu Peris, concejal de Catarroja, por afirmar en su cuenta personal de Facebook que la muerte del diestro era algo «positivo», a lo que añadió que no podía sentirlo «por el asesino que ha muerto ahora más que por todos los cadáveres que ha dejado a su paso mientras ha vivido». De este modo, la política se ha visto obligada a indemnizar con 7.000 euros a la familia de Barrio y a pedir disculpas por sus palabras.

Terroristas de ISIS venden piezas robadas a través de Facebook

Facebook es un submundo en donde, si rebuscas, encuentras lo más nocivo del ser humano. Comentarios plagados de odio, que la red social se niega a retirar. Vídeos en directo de matanzas que lejos de conmocionar se distribuyen. Y también venta de artículos ilegales que, impunemente, se han birlado de su legítimo dueño. Es el salvaje oeste digital.

Campando a sus anchas y sin temor al repudio, grupos de terroristas vinculados a Estado Islámico comercializan antiguas piezas de arqueología y antigüedades de Oriente Medio en Facebook. Desde mosaicos romanos hasta ataúdes faraónicos, según una investigación realizada por Athar Project, un grupo de antropólogos e investigadores estadounidenses bajo el nombre de Proyecto de Investigación de Tráfico de Antigüedades y Antropología del Patrimonio. El informe pone de relieve que los islamistas disponen de al menos unos 93 grupos en la plataforma donde publican sus anuncios en árabe.

En total, más de 3.600 imágenes del reliquias expoliadas y unas 3.500 publicaciones en donde usuarios de zonas de conflicto como Siria, Yemen o Libia. La organización denuncia incluso que hay agentes estadounidenses adquiriendo esos productos. Los investigadores identificaron a grupos extremistas, combatientes en Siria y otras milicias relacionadas con Al Qaeda o ISIS. Grupos que obtienen financiación a través de estas ventas ilegales.

Un estudio de caso sobre grupos de Facebook con sede en Siria revela que las publicaciones que se encuentran en zonas de conflicto constituyen más de un tercio de todos los anuncios. Los investigadores han podido, además, establecer algunas ubicaciones. Entre los usuarios activos, el 36% de las publicaciones que ofrecen piezas arqueológicas se encuentran todavía en zonas de conflicto, mientras que el 44% de las mismas provienen de regiones cercanas.

Incluso determinados administradores piden un impuesto a los usuarios por las ventas generadas. Esa tarifa, «khums», es una práctica tributaria utilizada por ISIS para obtener financiación del tráfico de antigüedades. «Todos estos grupos están utilizando Facebook como plataforma para el tráfico de antigüedades, ya sea a través de la interacción directa con compradores y vendedores o mediante el uso de intermediarios que realizan transacciones entre el público en general y grupos terroristas», denuncian los investigadores. La razón para emplear esta plataforma por parte de estos contrabandistas es simple: la facilidad de uso y su impunidad.

Los grupos de Facebook «proporcionan un entorno perfecto para las interacciones y las redes transfronterizas entre los usuarios interesados en comprar y vender antigüedades, lo que les permite comunicarse de manera eficiente y discreta», añaden. Por esta razón, denuncian que, pese a que la red social dispone de sus propias políticas internas que prohíben la venta de artículos del mercado negro como drogas, los bienes culturales ilícitos no están incluidos entre los intercambios prohibidos.

El FBI, recuerda el medio especializado «Quarz», advirtió en 2015 a los comerciantes de arte que la compra de artefactos saqueados por grupos terroristas podría ser ilegal. El gobierno de los Estados Unidos ha impuesto además restricciones a la importación de antigüedades procedentes de Egipto, Libia, Siria o Irak en los últimos años.

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¿Cuánto vales nuestros datos en las redes sociales?

El Senado de Estados Unidos ha recibido un proyecto de ley para que plataformas como las redes sociales, que obtienen datos personales de sus usuarios, estén obligadas a publicar a qué datos acceden y qué beneficios económicos reciben por ellos.

El senador demócrata Mark Warner y el republicano Josh Hawley han presentado el acta Dashboard, siglas de «diseño de garantías contables para ayudar a ampliar la supervisión y las regulaciones sobre los datos», que busca arrojar luz sobre los datos de usuario, «uno de los recursos más valioso y al mismo tiempo intagibles de las firmas tecnológicas».

La propuesta de ley se enfoca en las redes sociales con más de 100 millones de usuarios activos mensuales que recolectan datos personales, a quienes se les exige informar tanto a los consumidores como a los reguladores financieros «exactamente qué datos recolectan de los consumidores y cómo los aprovechan las plataformas para obtener beneficios», como recoge el texto.

Estos informes de las redes sociales deben incluir una «evaluación del valor» de los datos, así como de qué tipo son, y las compañías tecnológicas deben publicarlos con una frecuencia al menos de una vez al año. Los informes anuales de las redes sociales, además, deben detallar los contratos con terceros relacionados con la recolección de datos de los usuarios, y especificar todos los usos de esta información que no estén directamente relacionados con el servicio prestado por la plataforma.

«La generalizada falta de transparencia de este mercado ha hecho imposible que los usuarios sepan a qué están renunciando, con quién más se comparten sus datos o cuánto valen para la plataforma»

Asimismo, las redes sociales deben permitir a los usuarios consultar o eliminar todos sus datos o también campos específicos. La propuesta de ley también persigue que la Comisión Nacional del Marcado de Valores de Estados Unidos (SEC) pueda «desarrollar metodologías para calcular el valor de los datos».

«Cuando una gran compañía tecnológica dice que su producto es gratuito, los consumidores son a quienes se vende», ha asegurado Hawley, que advierte de que «estos productos gratuitos rastrean todo lo que hacemos, de forma que las empresas tecnológicas pueden vender nuestra información al mejor postor o usarla para dirigirnos anuncios».

«La generalizada falta de transparencia de este mercado ha hecho imposible que los usuarios sepan a qué están renunciando, con quién más se comparten sus datos o cuánto valen para la plataforma», como ha denunciado por su parte Warner.

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