Robots granjeros cultivan sus primeras lechugas

La robótica y la inteligencia artificial son los dos ingredientes clave con los que algunas startups pretenden revolucionar la agricultura. La compañíaT&G Global de Nueva Zelanda utiliza una cosechadora robótica para recolectar sus manzanas, diferenciando incluso si la fruta está o no madura y distinguiendo las variedades para coger solo un tipo. Iron Ox es otra pequeña empresa dispuesta a hacer historia con sus lechugas cultivadas por robots y que acaban de empezar a comercializar.

Esta startup californiana inauguró el pasado mes de octubre su primer huerto robotizado, en el que las máquinas han sido las encargadas de realizar las labores que tradicionalmente han desempeñado los humanos. Ahora, ocho meses más tarde, las huerta ha empezado a dar sus «frutos». En concreto, tres variedades de hortalizas: lechuga, acedera y albahaca, que se comercializan ya como ensaladas preparadas y listas para consumir, tal y como recoge «The Verge».

De momento, la venta solo se lleva a cabo en una única tienda situada en San Carlos, California, a tan solo un kilómetro de este huerto robótico. Así, aseguran la frescura de sus productos a buen precio, ya que no tienen costes elevados por el transporte. El precio de estas ensaladas oscila entre los 2,50 y 5 dólares (2-4,5 euros).

Las cinco negligencias más comunes que cometemos con nuestros datos personales en internet

El floreciente mercado de plataformas y aplicaciones móviles ha facilitado mucho la vida cotidiana de la sociedad, pero implica una exposición de información vulnerable tan grande que puede volverse en contra del usuario si no gestiona adecuadamente su privacidad online. PrivacyCloud revela las cinco negligencias más comunes que cometen los usuarios con sus datos personales cuando navegan por la red:

1. Registrarse con el botón de Facebook: intentar ahorrar unos segundos en un registro puede salir muy caro, especialmente cuando accedemos a servicios no seguros o alojados en otro país. Iniciar sesión con el botón de Facebook suele implicar dar acceso a todo el contenido registrado dentro del perfil, fotos, email, localización, etc.

2. No utilizar un gestor de privacidad para controlar sus datos: actualmente existen servicios como WeRule, una aplicación que permite conocer de un solo vistazo que información del usuario está expuesta y es compartida en ese preciso instante por cada plataforma instalada en su teléfono.

4. No tener una escala de confidencialidad clara sobre sus datos: lejos de conocer qué datos sobre su vida se comparten, el usuario debe determinar la relevancia de su información personal. La preferencia por una determinada marca o servicio es información que no le importa exponer pero, la ubicación o número de teléfono, son datos más relevantes a la hora de ponerlos en manos de terceros.

5. Pensar que no tiene relevancia proteger tu información en la red: cuando navegamos, lo más valioso son los datos, no solo porque de verdad tienen un precio cuantificable sino porque el usuario expone su vida mediante ellos.

«El usuario es la pieza fundamental en la protección de la privacidad», afirma Sergio Maldonado, CEO de PrivacyCloud. «Se ha establecido un auténtico mercado de compra venta de datos. La información es un valor en alza cada más codiciado, ante este escenario es necesario que los usuarios se mentalicen y tomen un rol activo».

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Primeros rumores sobre la futura PS5, retrocompatible y 8K

Con su histórica «salida» de la primera línea del E3, la mayor feria de videojuegos, Sony quiso mandar un mensaje a su comunidad: tranquilidad, que tenemos buenas noticias. Empieza a hacerse realidad; la firma japonesa prepara su futura consola de sobremesa. No llegará al mercado hasta 2020 pero será este año cuando se anuncie a bombo y platillo. Por lo aireado en los primeros detalles solventes, el equipo dará un importante salto y, si se atiende a la tradición, se denominará PlayStation 5, aunque su nombre no ha trascendido de manera oficial.

En declaraciones al medio especializado «Wired», Mark Cerny, arquitecto de la actual PlayStation 4, el gigante asiático pretende elevar el listón de su apartado gráfico para conseguir que los juegos alcancen una resolución 8K (7.680 x 4.320 píxeles), aunque quedan aspectos por conseguir puesto que se desconoce realmente si los videojuegos se moverán a esta calidad de manera nativa. Es un movimiento lógico, puesto que se trata de un futuro estándar y en el que la nueva generación de televisores empieza a integrar. Un hecho que hace pensar que de aquí a unos pocos años se haya extendido a nivel masivo, con lo que la máquina estaría preparada para moverse en esa dirección.

Por supuesto, intentará aprovechar una mayor potencia adicional. Técnicamente, la consola apostará por una arquitectura AMD con microprocesadores Ryzen de siete nanómetros y ocho núcleos, mientras que su empuje gráfico vendrá también proporcionado por AMD con tarjetas Radeon basada en la nueva (y potente) generación Navi. Una decisión que vendrá acompañada de un importante salto visual dado que soportará técnicas de tipo «raytracing» -trazado de rayos, en español-, que se apoya en un algoritmo informático diseñado para lograr un mayor realismo. Con ello, se favorecerá también a la calidad de audio.

Otro detalle que ha trascendido es su sistema de retrocompatibilidad. Una tendencia cada vez más en firme y que, en términos culturales, pueden conseguir un nuevo escenario de conservación de videojuegos. Es una capacidad ya existente en plataformas como Xbox pero que cada vez más se está extendiendo en el sector.

Esto quiere decir que los usuarios podrán jugar a títulos de la consola PlayStation 4, con lo que se borraría de la lista de deseos la idea de abandonar los lectores de discos físicos para otro momento. Lo más probable es que se desvele en un evento independiente de Sony a mitad de año para lanzarla al mercado para 2020 a un precio, presumiblemente, más cara que la PlayStation 4 original. Entre algunas propuestas que se hablan para reforzar el catálogo inicial se encuentra «Death Stranding», el esperado videojuego de Hideo Kojima, «padre» de la aclamada saga «Metal Gear».

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Si nadie lo remedia, en 50 años Facebook podría convertirse en un cementerio

Las personas fallecidas pueden superar a las vivas como usuarias de Facebook dentro de medio siglo, algo que podría tener graves implicaciones en la forma en que se aborda la herencia digital en el futuro.

Así se desprende de un estudio realizado por Carl Öhman y David Watson, delInstituto de Internet de Oxford, en un trabajo publicado en la revista « Big Data and Society».

Los investigadores indican que, según los niveles de usuarios en 2018, al menos 1.400 millones de miembros de Facebook morirán antes de 2100. En este escenario, los muertos podrían superar a los vivos en 2070.

Sin embargo, si la red social más grande del mundo continúa expandiéndose al ritmo actual, el número de usuarios fallecidos podría alcanzar los 4.900 millones antes de finales de este siglo. En ambos casos, la mayoría de los perfiles pertenecen a usuarios no occidentales.

«Estas estadísticas dan lugar a nuevas y difíciles preguntas sobre quién tiene derecho a todos estos datos, cómo deben manejarse en el mejor interés de las familias y amigos de los fallecidos, y su uso por parte de los historiadores futuros para entender el pasado», apunta Öhman, autor principal del estudio y doctorando en el Instituto de Internet de Oxford.

David Watson, coautor de la investigación, señala que «nunca antes en la historia se ha reunido un archivo tan vasto de comportamiento humano y cultura en un solo lugar».

«El control de este archivo será, en cierto sentido, el control de nuestra historia. Por lo tanto, es importante que nos aseguremos de que el acceso a estos datos históricos no se limite a una sola empresa con fines de lucro. También es importante asegurarse de que las generaciones futuras puedan usar nuestro patrimonio digital para comprender su historia», agrega.

Dos escenarios

El análisis establece dos escenarios extremos potenciales teniendo en cuenta que la tendencia futura de uso de Facebook caerá en algún punto intermedio. El primer escenario presupone que no habrá nuevos usuarios a partir de 2018. En estas condiciones, la proporción de usuarios muertos en Asia aumenta rápidamente para representar casi un 44% del total a finales de siglo. Casi la mitad de esos perfiles provienen de India e Indonesia, que en conjunto representan casi 279 millones de miembros muertos en Facebook para el año 2100.

El segundo escenario asume que Facebook continuará creciendo por su tasa actual del 13% anual en todo el mundo hasta que cada mercado alcance la saturación. En estas condiciones, África constituirá una proporción creciente de usuarios muertos, en especial Nigeria, ya que representaría más del 6% del total. Por el contrario, los usuarios occidentales supondrían sólo una minoría de usuarios, y solo Estados Unidos estaría entre los 10 primeros países.

«Los resultados deben interpretarse no como una predicción del futuro, sino como un comentario sobre el desarrollo actual, y una oportunidad para dar forma al futuro hacia el que nos dirigimos», explica Öhman, quien indica: «Esto no tiene relación con nuestro punto más amplio de que la discusión crítica sobre la muerte en línea y sus implicaciones macroscópicas es una necesidad urgente. Facebook es simplemente un ejemplo de lo que le espera a cualquier plataforma con conectividad similar y alcance global».

Las predicciones del estudio se basan en datos de las Naciones Unidas, que proporcionan el número esperado de muertes y poblaciones totales para cada país del mundo distribuidos por edad, y datos de Facebook extraídos de la función Audience Insights de la compañía.

 

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Los datos de localización de tu web podrán ser eliminados de forma automática según ha anunciado Google.

Google acaba de hacer un anuncio que los usuarios llevan tiempo demandando. Se trata de la puesta en marcha de «controles de eliminación automática» para que cualquiera pueda eliminar su historial de ubicación y datos de actividad.

De momento, se desconoce con exactitud cuáles van a ser esas herramientas pero los de Mountain View ya han anunciado en su blogque «estarán disponibles en las próximas semanas».

Los controles de actividad de las cuentas de Google permiten al usuario activar o pausar la recopilación de datos sobre la localización o la actividad, tanto en web como en la aplicación.

La información recopilada y guardada, como explican desde Google, se emplea para «hacer que nuestros productos sean útiles para todos», explica Google. Una afirmación relativa ya que si bien, por una parte, la compañía puede sugerir al usuario un restaurante porque sabe dónde está, por otro, supone una intromisión de la privacidad muy poco deseada. Además, Google también almacena toda la información del historial de YouTube, de los comandos de voz y del dispositivo móvil.

De momento, estos controles se gestionan de forma manual, es decir, el usuario tiene que activarlos o pausarlos, y algunos casos incluso tiene que eliminar la información almacenada de forma manual. Para ello, hay que seguir la ruta:

1. Configuración

2. Privacidad

3. Borrar datos de navegación.

Existe la opción también de eliminar todo el historial desde myactivity.google.com.

«Trabajamos para mantener los datos privados y seguros, y hemos escuchado los comentarios de que necesitamos proporcionar formas más simples para que los usuarios los administre o elimine», informa la compañía.

Por tanto, a las opciones ya tradicionales, se le sumarán los nuevos controles de autoeliminación, que permitirán al usuario establecer el tiempo que quiera que sus datos de actividad se guarden: 3 o 18 meses. Los datos anteriores a ese periodo se eliminarán automáticamente.

«Estos controles se incluirán primero en Historial de localización y Actividad web y de aplicaciones, y se implementarán en las próximas semanas», informa la compañía.

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