Un fallo en Google permitió a los ciberdelicuentes espiar a los usuarios de Android

Un error de software en la Cámara de Google permitía que los ciberdelincuentes controlasen las cámaras de los smartphones Android, así como tomar fotos y grabar vídeos incluso estando bloqueados, según un estudio de la compañía de seguridad Checkmarx. El equipo de Investigación de Seguridad de la compañía halló varias vulnerabilidades en la Cámara de Google al analizar un Google Pixel 2 XL y Pixel 3, derivadas de «problemas de omisión de permisos», como explican en el comunicado.

Entre otras cosas, Checkmarx descubrió que un hacker podía controlar la aplicación para tomar fotos y grabar vídeos sin necesidad de exigir permisos concretos, incluso si el teléfono está bloqueado, la pantalla apagada o cuando el usuario está en medio de una llamada.

La compañía ha explicado además que durante la investigación descubrió que estas vulnerabilidades de la Cámara de Google también afectan a otros proveedores de «smartphones» con el sistema operativo Android, como Samsung, lo que «implica a cientos de millones de usuarios de smartphones».

Asimismo, Checkmarx creó un escenario de ataque para eludir la política de permisos y descubrió que los hackers podrían tener acceso a vídeos y fotos almacenadas en los dispositivos, así como los metadatos de GPS asociados a ellos. Tras descubrir estos «bugs», la empresa de seguridad notificó a Google, que confirmó que las vulnerabilidades no eran específicas de productos Pixel.

«Google informó a nuestro equipo de investigación que el impacto fue mucho mayor y que se extendió a una parte de Android más amplia, con otros proveedores como Samsung que han reconocido que estos defectos también afectan a sus aplicaciones de cámara y han comenzado a tomar medidas», explica Checkmarx.

Por su parte, la tecnológica agradeció a la compañía de seguridad por informarle sobre estas vulnerabilidades y afirmó que el problema se solucionó en sus dispositivos afectados mediante una actualización en Play Store de la Cámara de Google en julio de 2019. También distribuyó entre los fabricantes afectados.

Checkmarx ha recomendado a los usuarios que se aseguren de que todas las aplicaciones de sus «smartphones» estén actualizadas para una «mitigación adecuada y como práctica recomendada».

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Comida y chuches virtuales para Aibo, el perro robótico de Sony

Cuando Sony anunció la salida de su nuevo aibo, el famoso perro robótico de la firma, logró captar una gran atención por parte de todos los amantes de la tecnología. Ahora, la empresa japonesa se ha descolgado con una nueva suerte de «periférico» en forma de actualización para este dispositivo: comida y chuches virtuales.

El objetivo que se persigue con esta medida es que los dueños de este «perro» puedan tener una experiencia más auténtica e inmersiva. «Dele comida a aibo y observa su felicidad. Puede disfrutar de las comidas al mismo tiempo o decirle a Aibo que espere», afirma Sony en la página web de aibo.

Esta comida, que no es obligatoria, se podrá adquirir a través de la aplicación ideada por Sony para el dispositivo, y que se paga con las monedas de la misma plataforma. Estas se pueden lograr mediante regalos y bonificaciones de inicio de sesión. También es posible comprarlas.

A su vez, la compañía ha creado un bol en el que alimentar a aibo, que por el momento no está diponible. «Es el accesorio perfecto para alimentar aibo», explican en la web de la empresa. Esta adición tampoco es obligatoria si se desea alimentar al perro. El usuario también puede dar de comer al can directamente con su mano.

En caso de contar con el bol, el dueño del perro lo único que debe hacer es seleccionarlo en la aplicación y rellenarlo de comida. Tras esto, el perro podrá comer.

Cabe recordar que el dispositivo ya actuaba antes de esta adición de una forma muy similar a la de un auténtico perro. En Japón se ha convertido en todo un éxito. Tanto, que algunos usuarios de los modelos más antiguos del perro, que datan de 1996, son sometidos a un ritual budista de despedida.

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Las tecnológicas de Silicon Valley no quieren ser un banco….ya lo son

Hasta hace pocos años uno iba andando tranquilamente por la calle y se encontraba, de sopetón, con una sucursal bancaria. Los cajeros automáticos eran -lo son todavía- el monedero de muchos usuarios para disponer de capital para su consumo. Todo eso, ahora, se hace a través de internet, pero en esa transformación digital sangrante se ha llevado por delante a numerosos empleados de banca, oficinas y ha dado paso a una mayor concentración de empresas.

En cualquier caso, el dinero sigue siendo la mercancía para tener acceso a productos y servicios de la economía. Pero este es cada vez más digital. Las empresas tecnológicas metieron la patita hace un tiempo con sus soluciones de pagos móviles que aprovechaban las capacidades de los teléfonos móviles modernos. De ahí surgieron servicios como Apple Pay o Google Pay, pero tenía una filosofías más básica: ser tu tarjetero móvil.

Conforme han surgido iniciativas que se centran en tecnologías como «Blockchain» (cadena de bloques) y se ha hablado hasta la saciedad de criptomonedas como Ethereum o Bitcoin, otros gigantes de la tecnología de consumo como Apple, Google o Facebook han pensado en dar un paso más. Apple, por ejemplo, ha creado la Apple Card, una tarjeta de crédito diseñada para pagar por artículos y servicios tanto online como en tiendas físicas.

Esta tarjeta es física, con lo que se puede pagar de manera tradicional a través de un TPV -Terminal de Punto de Venta- pero también «vive» en el móvil en un formato digital. El requisito es que acepte Mastercard. Todavía no ha llegado a España, pero diversas fuentes conocedoras han asegurado que el proyecto está en marcha para el año que viene. Uno de los aspectos más interesantes es su capacidad para «trackear» las transferencias, para monitorizar todos los gastos. Además, tiene asociado un programa de recompensas por determinadas compras, con lo que se puede ahorrar un 2% en compras de productos de la marca tecnológica de la manzana.

Google, el mayor gigante de internet, también ha querido aprovechar este potencial y, según adelantó recientemente «The Wall Street Journal», tiene previsto comenzar a ofrecer el próximo año cuentas corrientes. Es un paso más en la apuesta de los gigantes tecnológicos por los servicios bancarios y financieros. El proyecto, bautizado como «Cache», arrancará con el apoyo del banco Citigroup y con una cooperativa de crédito de la universidad de Stanford (California). Esas cuentas estarán asociadas al sistema de pago móvil Google Pay, disponible para el sistema operativo Android, el más popular del mundo.

Esta iniciativa, sin embargo, se enmarca dentro de la presión por parte de los reguladores y gobiernos que ejercen hacia las empresas «tech», que en su mayoría recopilan datos personales de millones de usuarios. El Banco de España ha advertido incluso de los posibles riesgos de la irrupción de las grandes empresas tecnológicas en el mercado financiero. Ahí, por ejemplo, se encuentra el proyecto Libra liderado por Facebook. La red social ha estado trabajando una criptodivisa digital que se está encontrando con trabas de los reguladores y que propone realizar transferencias por internet.

Pese a todo, no ha tirado la toalla. En Brasil han comenzado las primeras pruebas de una plataforma transversal que permite enviar dinero a través de sus servicios, Facebook, Instagram y WhatsApp. Tres de las aplicaciones más utilizadas en el mundo. Pero tampoco es el primer intento de la empresa fundada por Mark Zuckerberg. La red social ha estado probando un sistema de pago para WhatsApp en India de 18 meses, y ha procesado más de dos mil millones en donaciones a través de sus herramientas de recaudación de fondos, que se lanzaron en 2015. Algo lógico, por otra parte, porque según cifras del Banco Mundial, en la actualidad existen más de 2.500 millones de adultos, principalmente en países de Latinoamérica, Asia y África, que están excluidos del sistema financiero formal, es decir, no disponen de ningún servicio financiero tradicional como tarjeta o cuenta bancaria. La tecnología, ahí, les ha facilitado las compras.

No son los únicos que se han asomado a la ventana de los pagos; en China, mercado donde se ha invertido mucho dinero en desarrollar sistemas de pagos digitales y trabaja para integrar criptomonedas, hay empresas de la talla de Alibaba (comercio electrónico) o Tencent (videojuegos) que también están trabajando en estos sistemas de compras. El principal problema al que se enfrentan es la confianza en modelos de pago todavía nuevos que, en muchos casos, vienen de empresas que han protagonizado escándalos de privacidad.

«Para hablar de la aplicación de la tecnología en el nuevo ecosistema financiero, las “fintech”, hay una necesidad de transparencia en los modelos financieros»

Los expertos creen que la seguridad de la marca y la transparencia van a ser los elementos que se van a imponer para adaptar el mundo de las financias a los nuevos tiempos. «Para hablar de la aplicación de la tecnología en el nuevo ecosistema financiero, las “fintech”, hay una necesidad de transparencia en los modelos financieros», subraya a ABC Leopoldo Abadía, profesor y escritor español conocido por su análisis de la Gran Recesión, quien se ha aliado con Finanbest, gestor automático en el que puedes invertir tu dinero sin complicaciones. El divulgador reivindica, en ese sentido, «las buenas prácticas y la transparencia en el sector financiero», abogando por un «modelo sostenible» basado en la transparencia.

Este experto va incluso más allá; a su juicio, en los últimos años los ciudadanos se han acostumbrado a vivir en una sociedad demasiado cambiante donde el tráfico de los datos personales está a la orden del día. Por esta razón, abandera un lema: «hay que hacer la revolución de la normalidad». En su opinión, es lógico que empresas como Facebook entren en el mundo financiero por el verdadero potencial de este tipo de plataformas para conectar con millones de personas. «Están cambiando mucho las finanzas. Hay que pensar que mis nietos; no hacen una sola operación desde el banco. Es una manera distinta completamente. Ha cambiado tanto que no les entiendo».

«Las tecnologías móviles son un importante factor para conseguir un mundo más inclusivo y justo. El acceso a productos y servicios financieros tiene un gran impacto en los ciudadanos, ya que les permite mejorar sus condiciones de vida»

En España han surgido otras iniciativas que, como el caso de PaynoPain, han desarrollado un monedero electrónico llamado Changeit que permite simplificar todo tipo de transacciones monetarias: cualquier persona con un «smartphone» y dinero en efectivo pueda empezar a operar de manera «cashless». «Estamos convencidos de que las tecnologías móviles son un importante factor para conseguir un mundo más inclusivo y justo. El acceso a productos y servicios financieros tiene un gran impacto en los ciudadanos, ya que les permite mejorar sus condiciones de vida», afirma en un comunicado Jordi Nebot, cofundador de la empresa.

«Estas empresas de base tecnológica, a menudo concebidas como empresas emergentes (startups), que ofrecen productos financieros totalmente online con tecnologías rupturistas, estructuras más flexibles y metodologías mucho más ágiles», explica en un comunicado Àngels Fitó Bertran, profesora de los Estudios de Economía y Empresa de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) y vicerrectora de Competitividad y Empleabilidad de dicha universidad. Entre las particularidades de estas empresas -insiste- destaca su enfoque centrado en las necesidades y preferencias del consumidor y basado en un modelo sin intermediarios, que, por un lado, democratiza el acceso al mundo financiero y, por el otro, reduce el coste de la prestación del servicio gracias a sistemas mucho más eficientes. Atraídos por esas características, millones de usuarios ahora forman parte de su clientela.

 

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Las empresas tecnológicas (salvo Facebook) se alían contra los anuncios falsos

La trama rusa derivó en otros frentes en el universo virtual de las redes sociales. Entes que, utilizados y saboreados por millones de personas, han catapultado, y anulado deliberadamente, un sinfín de torrentes de información. La pregunta es clara: qué fue lo primero, si el huevo o la gallina; si las noticias falsas ya se distribuían por internet antes de la llegada de estas plataformas tan populares, pero lo cierto es que la mentira, que siempre ha sido capitalizada por el mentiroso, ha aprovechado la dejadez de los servicios digitales para manipular a los ciudadanos en los últimos años.

En plena burbuja electoral en muchos países, entre ellos, Estados Unidos, el terreno donde se ha originado todo el problema, las empresas de internet han empezado a mover ficha para intentar subsanar el germen del mal, aunque con pequeñas grandes diferencias. La primera en reconocerlo ha sido Twitter. La red de micromensajes ha sido tajante; prohibir los anuncios políticos directamente. Así, muerto el perro se acabó la rabia, debieron entender en la junta directiva de la empresa estadounidense.

Es una medida drástica, que su fundador, Jack Dorsey, defendió recientemente: «Pagar para aumentar el alcance de un discurso político tiene ramificaciones significativas que la infraestructura política actual podría no estar preparada para gestionar. Merece la pena da un paso atrás para abordarlo», manifiesta. De hecho, cree que «el alcance del mensaje político debe ser ganado, no comprado».

El mayor problema de las redes sociales es su credibilidad. Servicios digitales muy criticados en los últimos años por no bloquear las campañas de manipulación rusas en las elecciones estadounidenses de 2016. La decisión de Twitter contrasta, sin embargo, con la de Facebook, cuyo fundador y líder Mark Zuckerberg, ha defendido incluso la compra de mensajes políticos en la red social incluso si contenían mentiras o falsedades como defensa de la libertad de expresión.

Este enrocamiento de Zuckerberg solamente se puede entender únicamente en términos económicos: el golpe a sus ingresos sería brutal. Pero han empezado a surgir voces críticas que piden un cambio por el bien de la democracia. El obstáculo al que se enfrenta Facebook es que, si acepta que trata contenidos informativos, debería ajustarse a otro tipo de regulación, tal vez menos favorable en algunos mercados a su boyante economía. Pero, por contra, si mira al tendido es posible que vuelva a suceder lo que se teme; que alguien malintencionado intente interceder entre los usuarios con la propagación de anuncios políticos que, en muchas ocasiones, contienen datos falsos.

Zuckerberg quiere abanderar así la «libertad de expresión». Y no solo acepta anuncios políticos de todo tipo sino que se niega a verificarlos. Lo ha manifestado en reiteradas ocasiones a pesar de enfrentarse a la opinión de expertos y dirigentes políticos incluso que, como su nueva villana, la demócrata Elizabeth Warren, proponen «fragmentar» Facebook. Pero ante la marejada, el ejecutivo estadounidense ha empezado a modificar su discurso; está dispuesto a considerar la posibilidad de limitar la capacidad que actualmente tienen los candidatos políticos para mostrar anuncios políticos a grupos de personas concretos, conocidos como microanuncios políticos dirigidos, basándose en la información personal que recoge la plataforma sobre los mismos, con el fin de disminuir la difusión de informaciones falsas. Tres portavoces de Facebook lo contaron hace poco a la cadena «NBC News». Zuckerberg, ahora, ha visto las orejas al lobo: se encuentra abierto a considerar nuevas ideas sobre cómo disminuir la difusión de información falsa a través de los anuncios políticos que emiten los candidatos correspondientes en su plataforma.

Pero ¿quién está detrás de los anuncios falsos patrocinados en redes sociales? Ha habido muchas teorías, pero la preocupación y el nerviosismo se ha asentado en Bruselas y Washington que han iniciado sendas investigaciones, aunque la complejidad del asunto limita sus capacidades de actuación. Aunque no es una red social al uso, Google también es corresponsable de albergar contenido fraudulento y repleto de falsedades. Alphabet, su empresa matriz, ha empezado a planear cambios en su política de anuncios electorales para su buscador, según avanzó «The Wall Street Journal». Lo que ha trascendido extraoficialmente es que la medida más conveniente va a ser hacer ajustes sobre el tipo de audiencia a los que van a dirigirse sus anuncios pagados a través de su plataforma publicitaria. Una medida que, además, se extendería a todos sus servicios como YouTube, el canal de vídeos más popular del mundo.

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Mejorar la pronunciación en otros idiomas, el objetivo de la nueva función de Google.

Google ha introducido una nueva función en su buscador que permite a los usuarios practicar la pronunciación de las palabras en otro idioma, proporcionando sugerencias de mejora y que además incluyen imágenes para facilitar el aprendizaje visual.

Desde la compañía afirman que varios estudios científicos han demostrado que practicar la pronunciación de una palabra ayuda a recordarla. Hasta ahora, el buscador permitía a los usuarios buscar una palabra y escuchar la forma correcta de decirla en otro idioma simplemente haciendo click en el altavoz. Sin embargo, con esta nueva función Google les comenzará a corregir si hay algún fallo.

Esta tecnología utiliza el reconocimiento de voz para procesar las palabras, y después mediante el aprendizaje automático cruza la pronunciación del usuario con la pronunciación correcta. Una vez hecha la comprobación, realiza recomendaciones sobre cómo mejorar. De momento la función solo está disponible en inglés americano; aunque pronto también lo estará en español, según ha asegurado Google en un comunicado.

Aparte de introducir esta herramienta, Google va a incorporar imágenes para ayudar a comprender el significado de las palabras. Las imágenes ayudan para comprender el significado de una palabra y memorizarla. Desde este jueves, cada vez que se realice una búsqueda de una traducción de un término o definición, le acompañará una imagen para poner la palabra en contexto.

Debido a que no se pueden representar fácilmente todas las palabras con imágenes, la tecnológica ha comenzado solo con los sustantivos, aunque asegura que poco a poco irá introduciendo más. Todas las imágenes disponibles están en el diccionario de inglés y en todas las traducciones a otros idiomas.

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