El cibercrimen en España, un delito con «casi el cien por cien de impunidad»

España tiene perdida la guerra contra el cibercrimen. «La impunidad del cibercrimen es casi absoluta y los que cometen delitos lo saben», admite el teniente coronel de la Guardia Civil, Juan Sotomayor, jefe del Departamento de Delitos Telemáticos de la Unidad Central Operativa (UCO).

«Ningún ámbito delictivo está creciendo cercano al 40% anual como este», afirma Sotomayor. Y es que, en 2019, se conocieron un total de 218.302 hechos delictivos, de los cuales 30.841 se esclarecieron y 8.914 finalizaron en investigaciones/detenciones, según el VII Informe sobre Cibercriminalidad del Ministerio del Interior. De modo que, un 95% de estos delitos quedan exentos de ser juzgados.

Sin embargo, de todas las diligencias que gestionó la Fiscalía solamente se iniciaron de oficio 110, es decir, un 0,05% del total de hechos delictivos conocidos. Por lo tanto, los ciberdelitos gozan de «total impunidad», aunque Sotomayor asegura que no es una cifra del todo exacta, pero sirve «como índice».

En los últimos cuatro años, los ciberdelitos han crecido en España un 135%, es decir, han pasado de conocerse 92.716 en 2016 a 218.302, en 2019.

Desde el punto de vista geográfico, la distribución de la ciberdelincuencia en el pasado año sitúa a Cataluña, Madrid y Andalucía entre las comunidades autónomas que concentran más infracciones penales en este ámbito. Sin embargo, Andalucía, con 8,4 millones de habitantes cuenta con seis denuncias judicializadas, mientras que Cataluña y Madrid, con 7,5 y 6,6 millones de habitantes suma 40 y 10 denuncias judicializadas, respectivamente. Pero, ¿por qué esta diferencia? Según el teniente coronel «los Mossos d’Esquadra son quienes más recursos invierten en prevenir este tipo de delitos».

Sotomayor: «Hay que replantearse una Fiscalía de Criminalidad Informática Operativa con una jurisdicción propia en el ciberespacio»

La falta de jurisdicción nacional es un grave problema ya que, como afirma Sotomayor «aquí no hay fronteras». «Hay organizaciones criminales que están compuestas por un británico, un español, un marroquí, un senegalés y un italiano, que se juntan en un foro cibercriminal y se organizan para cometer delitos».

El teniente coronel se queja de los mecanismos actuales: «Si no tenemos herramientas de acceso transfronterizo a la evidencia electrónica, no podemos hacer nada». Y como afirma, «los plazos se van alargando tanto que por eso el grado de impunidad es tan alto, porque llegamos siempre tarde a la evidencia digital».

«No podemos luchar contra esta delincuencia con este tipo de estructuras judiciales y con legislaciones ancladas al terreno», afirma. Por lo que cree que sería de interés contar con una Fiscalía de Criminalidad Informática Operativa —no de Coordinación, como la actual—, «y con una jurisdicción propia en el ciberespacio.

La transición del crimen tradicional al cibernético, junto con la falta de denuncias y legislaciones universales, hacen que la oferta de servicios delictivos en internet sea un fenómeno complejo y difícil de abordar. Es por ello que «se está discutiendo si se habla de delincuencia transnacional», donde se exige una coordinación internacional muy ágil para poder llegar a ser «eficaces y eficientes» en la investigación criminal.

«Denuncia que no se efectúa, delito que no ha existido»

El usuario es el eslabón más vulnerable y hackeable de la «cadena informática», afirma Sotomayor. «La población es muy fácil de manipular, sobre todo porque más del 80% son estafas»

Grupo de Delitos Telemáticos de la Unidad Central Operativa – Guardia Civil

 

Aún así, el teniente coronel explica que los ciberdelitos sí pueden prevenirse con mayor inversión en educación y concienciación —mediante campañas o mensajes de todas las entidades para concienciar al público general y a las empresas—. «Incidente que no se denuncia, delito que no ha existido como tal», ha insistido. Además, aconseja «invertir en la formación de jueces, fiscales y abogados».

«A los únicos que les notifican los incidentes de ciberseguridad es a la Agencia de Protección de Datos, y es por que les tienen miedo»

Asimismo, Sotomayor hace hincapié en la falta de «cultura empresarial» para frenar este tipo de actividad criminal, «ya que entienden que la pérdida o el gravamen que hayan podido tener o lo cubren con un seguro o se cubre internamente con las ganancias y se reparte el perjuicio en toda la empresa», y «esto es un gran problema», asevera.

«En EE.UU., cuando una empresa tiene una brecha de seguridad, lo notifica a todos sus clientes o proveedores de servicio». Sin embargo, España carece de esta «cultura de empresa». Por eso, insiste: «Cualquier incidencia del futuro que pueda tener relación con un hecho que no se ha denunciado, no existe». «No tiene efectos de ningún tipo, ni administrativo ni penal», sentencia.

«A los únicos que les notifican los incidentes de ciberseguridad, en España, es la la Agencia de Protección de Datos, y es por una cuestión fundamental: porque les tienen miedo», admite, refiriéndose a las sanciones que vienen asociadas al incumplimiento del reglamento.

Tendencia en España

En al actualidad, el teniente coronel asegura que las cinco amenazas de ciberseguridad a las que más se enfrentan son «los ransomware, los BEC, la explotación de vulnerabilidad, las campañas de phishing y las brechas de se seguridad», enumera.

Los cibercriminales han aprovechado los problemas asociados al Covid-19 para explotar el miedo y la desinformación de las personas, dando lugar a un aumento de estafas, phishing y malwares en todas las plataformas.

En cuanto a los retos que tienen por delante, Sotomayor manifiesta que uno de ellos es «agilizar las investigaciones», sobre todo, «todo aquello que tiene que ver con el cifrado y con la identificación de una dirección IP, ya que se exige un control judicial. Y, en una investigación normal se requiere identificar cientos o miles de IP». «Y eso nos alarga mucho el proceso», protesta.

Actualmente, la importancia de la Cibercriminalidad va creciendo año tras año, como se demuestra con el aumento del número de incidentes conocidos. Pero otro hecho innegable es el peso proporcional que adquiere dentro del conjunto de la criminalidad, donde ha pasado del 4,6% en el año 2016, al 9,9% en 2019.

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No hay pandemia para las Big Tech; en este periodo han seguido aumentando sus beneficios

La pandemia ha servido de catalizador para la digitalización de la economía. En plena incertidumbre financiera por las medidas sanitarias contra la pandemia, las grandes empresas tecnológicas han vuelto a exhibir, una vez más, la fuerza de sus facturas. Apple, Facebook, Amazon y Alphabet -matriz de Google- dispararon sus beneficios en el último trimestre.

En sus respectivos balances trimestrales, presentados a la vez al cierre de Wall Street, las Big Tech mostraron una senda de crecimiento en la mayoría de sus negocios. El gigante del comercio electrónico Amazon ha sido una de las que mayor provecho ha sacado de la crisis sanitaria, triplicando su beneficio trimestral hasta alcanzar los 5.418 millones de euros. Las mejores cifras de su historia.

Entre julio y septiembre recaudó 82.312 millones de euros, un 37% más que el año anterior. En los nueve primeros meses registró unas ventas de 222.986 millones de euros frente a los 165.274 millones de euros, lo que equivale a un 35% más respecto al mismo periodo de 2019. Hasta septiembre obtuvo un beneficio neto de 12.826 millones de euros, un 69% más respecto al mismo periodo del año anterior.

Mejora de la inversión de la publicidad digital

En el entorno de las redes sociales, los efectos iniciales del Covid-19 se ha desvanecido. A pesar del boicot publicitario experimentado en julio por un centenar de marcas comerciales, Facebook también volvió a marcar un trimestre al alzamejorando sus ingresos en un 21,6% hasta alcanzar los 18.377 millones de euros. El gigante de las redes sociales, en el punto de mira de las autoridades estadounidenses por su posible influencia en las próximas elecciones, generó unos beneficios de 6.716 millones de euros, un 28% más que hace un año.

Entre enero y septiembre la compañía registró 16.300 millones de euros, un 61% más que los obtenidos en el mismo periodo del año pasado, impulsada por un notable aumento de la publicidad online durante los meses de la pandemia. En este periodo facturó un total de 52.630 millones de euros, en su gran mayoría provenientes del negocio de publicidad en la red social e Instagram (de su propiedad), que es la principal fuente de ingresos de la compañía. Un negocio que ha repercutido en una nueva subida del número de usuarios monetizables diarios, 1.820 millones, con un acumulado de 2.740 millones de usuarios registrados en todo el mundo. En ambos casos un 12% más que el periodo anterior.

También se recuperó Alphabet, empresa matriz de Google, cuyo negocio publicitario, su principal fuente de ingresos, repercutió en un incremento del 14% en sus ingresos (39.534 millones de euros). La firma de Mountain View (EE.UU.) elevó en este periodo su beneficio hasta 9.633 millones de euros, un 60% por encima.

Twitter, por su parte, también vio una mejora de sus cuentas, con un crecimiento del 13% de sus ingresos (801 millones de euros), aunque experimentó una caída de sus beneficios (24,5 millones de euros), equivalente a un 21% menos. Las medidas contra la desinformación ha derivado en que el crecimiento de usuarios se ha moderado, apuntando unos 187 millones de usuarios activos diarios en el trimestre entre julio y septiembre, solo 1 millón más que en el período anterior.

pesar de la reducción de las ventas del iPhone, su producto estrella, Apple registró unos ingresos trimestrales de 55.399 millones de euros, un 1% más que el año anterior, elevando a su vez sus beneficios (10.857 millones de euros) un 3,7%. Al cierre del ejercicio anual, la multinacional estadounidense ingresó un 5% más que el año anterior (235.150 millones de euros).

Los retrasos en la comercialización de los nuevos modelos de teléfono móvil, que se han lanzado hace dos semanas en los primeros mercados, repercutió en sus beneficios anuales: 49.178 millones de euros, lo que representa una reducción del 8%. El golpe fue especialmente evidente en China, donde genera alrededor del 20% de sus ventas. Las unidades vendidas del terminal cayeron casi un 30%. En cambio, las ventas de tabletas iPad y ordenadores se vieron beneficiados del teletrabajo al experimentar notables aumentos, al igual que su negocio de servicios, en donde se engloban las plataformas de música y contenidos multimedia.

Samsung también anotó un incremento de las ventas de sus productos y componentes electrónicos. El gigante surcoreano, cuyo presidente murió recientemente tras cuatro años hospitalizado, ingresó 66,96 billones de wones (50.394 millones de euros), un 8% más. Y elevó sus beneficios hasta los 27 billones de wones (6.976 millones de euros), un incremento del 51,7%.

 

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Movimientos en el mundo de los buscadores….Apple prepara el suyo para dejar de depender de Google

Apple está trabajando para crear su propio buscador y dejar de depender de Google. Así lo afirma el Financial Times, que ha descubierto que la empresa de la manzana mordida ha comenzado a añadir funciones en iOS 14 y a intensificar la labor de su bot de búsqueda. Esta herramienta, conocida como Applebot, es empleada por la compañía para recopilar datos de material en internet y ha incrementado su actividad recientemente, según expertos en el sector. Lo que coincide con una mayor movimiento de la división de búsqueda de la compañía.

En la última versión del sistema operativo que emplea Apple para sus «smartphones», iOS 14, la tecnológica ha comenzado a mostrar sus propios resultados de búsqueda y enlaces directamente a páginas web cuando los usuarios escriben consultas desde la pantalla de inicio, según ha informado el medio estadounidense.

Además, hace dos años, la empresa contrató a John Giannandrea, jefe de equipo de Google y especialista en Inteligencia Artificial, para mejorar las capacidades en IA de la compañía y de su asistente virtual, Siri. Sin embargo, en el momento en el que se unión a Apple, ya contaba con ocho años de experiencia en el funcionamiento del motor de búsqueda de Google.

A esta contratación se unen las ofertas de trabajo para ingenieros especializados en búsqueda para «definir e implementar la arquitectura innovadora tecnológica de búsqueda de Apple» que está realizando la tecnológica de Cupertino.

Este movimiento de Apple, que no ha sido ni confirmado ni desmentido por la compañía, coincide en el tiempo con la investigación antimonopolio que Estados Unidos está llevando a cabo contra Google. El Departamento de Justicia de Estados Unidos, junto a once estados del país presentaron hace una semana una demanda antimonopolio contra Alphabet, la compañía matriz de Google, acusando a la compañía de abusar de su posición dominante en el mercado de búsquedas y de la publicidad en internet.

 

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Monopolio en las tecnológicas; EEUU incrementa la presión. Facebook en el punto de mira

Las acusaciones del departamento de Justicia estadounidense sobre Google ha abierto la veda para disparar contra las empresas tecnológicas. Tras dos décadas de perfil bajo, EE.UU. se ha cansado. Ahora, otra firma del sector puede quedar en el punto de mira por posibles prácticas monopolísticas: Facebook.

La fiscalía de la Comisión Federal de Comercio se prepara para acusar al titán de las redes sociales de violar las leyes de competencia. El gobierno de Trump está elaborando un borrador para acusar a Facebook «en pocas semanas» de emplear su posición de dominio para perjudicar a rivales más pequeños, según informa «The Telegraph». Una medida que se puede convertir en el segundo ataque de Washington DC a Silicon Valley.

La investigación de la Cámara de Representantes sobre los monopolios digitales ( PDF, 450 páginas) afecta también a Apple, Amazon y Google. Esta última ha estado en la línea de fuego de los legisladores. El Departamento de Justicia acusó formalmente al gigante de internet de abuso de poder, aunque supone el inicio de una travesía normativa que puede durar años. Pero Facebook vuelve a estar también en entredicho, aunque ya ha comenzado a preparar su defensa, según «The Wall Street Journal», alegando que una posible fragmentación de sus negocios «no tendría sentido».

El pulso a los gigantes tecnológicos puede cambiar la economía digital tal y como está construida en estos momentos. Se da la paradoja que desde la Unión Europa han llevado la delantera en las últimas dos décadas en materia de competencia.

Ahora, en la cuna de estas compañías, empiezan a agitar las dudas. «Es una cuestión de poder de mercado. En Europa tenemos normas de competencia y hay una prohibición del abuso de la posición de dominio. Europa se diferencia de EE.UU. en que en las últimas décadas se ha perseguido a empresas en el ámbito tecnológico y en el ecosistema digital. Y se imponen multas muy altas», explica en conversación telefónica con ABC Alberto Escudero, socio de derecho de la competencia de PeW.

«Las autoridades de la competencia siempre han perseguido el abuso de posición de dominio y no ha habido ningún parón», insiste Escudero, en referencia a la presión ejercida desde Europa sobre los gigantes de la tecnología. «Este movimiento se produce ahora en EE.UU. y es novedoso porque supone reactivar las políticas que han tenido continuidad en Europa», añade.

La consecuencia -dice- es que la Comisión Europea ha marcado el estándar y le ha dicho a los grandes operadores de la economía digital lo que podía y no podían hacer. «Es paradójico que, siendo empresas estadounidenses, el regulador haya sido Europa». Un hecho que puede desembocar, por inercia, en futuras multas.

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Acusación formal de EEUU al gigante Google

Es el mayor desafío jurídico para el gigante tecnológico en décadas. El Departamento de Justicia de Estados Unidos, y otros 11 estados pertenecientes a la Unión, han presentado este martes una demanda contra Alphabet, empresa matriz de Google, por supuestas prácticas monopolísticas en el mercado de las búsquedas, donde cuenta con una cuota de participación del 92% a nivel mundial, y la publicidad.

«Como explica la demanda antimonopolio presentada hoy, (Google) ha mantenido su poder de monopolio a través de prácticas excluyentes que son perjudiciales para la competitividad. Por eso, el Departamento de Justicia ha determinado que es necesaria una respuesta antimonopolio para beneficiar a los consumidores. Si el gobierno no hace cumplir las leyes antimonopolio para permitir la competencia, podríamos perder la próxima ola de innovación. Si eso sucede, es posible que los estadounidenses nunca lleguen a ver el próximo Google», ha expresado en rueda de prensa el fiscal general Jeffrey A. Rosen.

En la demanda, se afirma que Google ha celebrado una serie de acuerdos de exclusión con otras compañías. La finalidad de la tecnológica era colocar su motor de búsqueda general predeterminado en miles de millones de dispositivos móviles (Android y iPhone) y ordenadores en todo el mundo. En muchos casos, prohibiendo la preinstalación de una plataforma de la competencia. Asimismo, el Departamento de Justicia sostiene que la conducta del popular buscador ha perjudicado a los consumidores al reducir la oferta(incluso en dimensiones como la privacidad, la protección de datos y el uso de los datos del consumidor) y la innovación.

Entre la competencia y el negocio

El regulador americano apunta que la tecnológica perjudicó a plataformas rivales para privilegiar sus propios negocios en las búsquedas y la publicidad digital en un intento de situarlos en desventaja para mantener la cuota de poder de su propio motor de búsqueda y, de este modo, vender más anuncios. Algo que, desde la tecnológica, niegan con firmeza. «La demanda de hoy del Departamento de Justicia es profundamente defectuosa. Las personas utilizan Google porque así lo desean, no porque se vean obligadas a hacerlo o porque no puedan encontrar alternativas», señalan en un comunicado remitido a ABC fuentes de Google.

En una línea parecida se mueven las declaraciones del jurista digital Borja Adsuara, que explica a este diario que «nadie duda de la existencia de prácticas monopolísticas». Pero esto no implica que supongan un delito; aunque pueden ir en contra de la competencia: «Muchas veces eres tan bueno que no dejas espacio para que otro juegue. Por eso se inventó el Draft en la NBA y el hándicap en el golf. En este caso lo que nos encontramos es con el interés general de que haya varios operadores y no se dependa exclusivamente de uno. Para ello hay que poner una serie de limites».

El inicio de un proceso largo

Con la llegada de esta demanda, Estados Unidos toma el testigo de la Comisión Europea en materia de investigación sobre las grandes empresas tecnológicas, que en los últimos años ha llegado a sancionar en tres ocasiones a Google.

En el país norteamericano, conservadores como el presidente Donald Trump y liberales como la senadora Elizabeth Warren han sido muy críticos con la concentración de poder de estos gigantes empresariales. A este respecto, llama la atención que los 11 estados que se han unido a la demanda presentada por el Departamente de Justicia sean republicanos: Texas, Arkansas; Florida; Georgia; Indiana; Kentucky; Luisiana; Michigan; Misuri; Montana; y Carolina del Sur.

La demanda puede extenderse durante los próximos años desencadenando, además, un torrente de reclamaciones antimonopolio contra otras tecnológicas. Cabe recordar que empresas como Facebook, Amazon o Apple también están en el punto de mira de la Justicia estadounidense.

 

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