Los rumores apunta a una nueva revolución de Apple con su nuevo iPhone

La tibia acogida de los últimos modelos de iPhone ha situado a Apple en una encrucijada; reducir precios de su producto estrella para incrementar las ventas o cambiar la estrategia empresarial. Todos su productos, sobre todo, la línea de servicios que es la que más ha crecido, tienen buenos rendimientos en los diferentes mercados, pero la inestabilidad de China, al igual que a otros fabricantes, le ha pasado factura.

Este curso se espera que el gigante de la tecnología vuelva a renovar el dispositivo en otoño. Si se cumplen los pronósticos, continuará con un diseño muy similar a los modelos anteriores, pero las primeras imágenes conceptuales difundidas por algunos analistas del sector como OnLeaks y DigitIn sitúan a un avance en su apartado fotográfico. Un logro que, sin embargo, y en base a las primeras fotografías diseñadas presumiblemente de manera artificial, puede hacer que la firma sacrifique uno de sus pilares básicos en el desarrollo de productos, el diseño industrial.

Así, se cree que el próximo iPhone, cuyo nombre puede ser iPhone XI, puede contar con un módulo en la parte trasera que sirve de espacio para ubicar tres cámaras, dos de ellas alineadas de manera vertical y una tercera debajo del flash. Un concepto que puede derivar en críticas por su diseño en caso de que finalmente Apple opte por esta opción.

De tal manera que el terminal estará preparado para la tecnología 3D dado que esa tercera cámara podría generar imágenes en esta perspectiva y en clara apuesta por la realidad aumentada. También se ha empezado a especular en torno a que la firma estadounidense mejore la tecnología de fotografía computacional como medida para superar a sus rivales del sector.

Aunque todo forma parte del batiburrillo de rumores, lo que ha empezado a trascender es que el próximo iPhone tiene muchas papeletas de repetir el mismo diseño de sus predecesores, incluído el controvertido «notch» o pestaña superior de la pantalla. Tres son los modelos que se han rumoreado por el momento, dándose además por hecho que contarán todos con nuevos procesadores y más memoria RAM.

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Un centenar de tecnológicas tuvieron acceso a los mensajes privados de Facebook

Es el segundo año negro de Facebook y no podía acabar la temporada sin otra revelación de importancia. A los sucesivos escándalos hay que sumar otra mancha a su expediente: la red social compartió más datos personales de sus usuarios con empresas tecnológicas como Microsoft, Amazon, Spotify o Netflix de los que se habían dado a conocer hasta ahora, lo que permitió consultar incluso los mensajes privados de los usuarios.

Un hecho que, según ha desvelado «The New York Times» tras analizar documentos internos de la compañía, alcanzó a unas 150 firmas tecnológicas. Lo hizo sin el consentimiento explícito de sus usuarios. Y, para ello, la multinacional presidida por Mark Zuckerberg amplificó aún más su modelo de negocio basado en la publicidad segmentada y personalizada. Lo que realmente pone en duda sus verdaderos esfuerzos en proteger a las personas que dan vida al servicio. Tan solo sus usuarios son un mecanismo para aumentar sus ingresos. No solo vendió sus datos; los regaló.

Facebook, que acumula unos 2.250 millones de usuarios en todo el mundo, autorizó sibilinamente y con el desconocimiento de los usuarios varios modelos de acceso a información: a través de las alianzas con los sistemas operativos móviles, mediante un sistema personalizado en función de los intereres de cada compañía externa y, por último, alianzas temporales para lograr un fin como contribuir al crecimiento de la masa de usuarios de una platafoma. Bing, el conocido buscador de Microsoft, pudiera revisar los nombres de los contactos en la red social. No fue lo único: a los servicios de «streaming» Spotify y Netflix les dejó vía libre a leer los mensajes de los usuarios.

Una medida encaminada a conocer aún más sus gustos y aficiones, que realizó con tres tipos de acuerdos. Un auténtico «Gran Hermano» que viene a echar más leña al fuego. Mientras la red social cerraba el grifo a aplicaciones como las empleadas por Cambridge Analytica, que procesó millones de perfiles para intentar influir en las elecciones presidenciales de 2016, firmaba acuerdos con otras empresas para entrar hasta la «cocina» de su plataforma. Unos acuerdos que han estado vigentes hasta bien entrado 2017 y durante un tiempo en el que ha defendido la privacidad de sus usuarios.

La empresa se defiende

Otro escándalo mayúsculo que vuelve a hacer reflexionar la estructura de monitorización orquestada para conocer todo lo que se pueda de las personas. Este secreto ahora aireado deja entrever que el caso de Cambridge Analytica ha sido pecata minuta en comparación con la cantidad de datos que han tenido los «socios» más importantes de Facebook.

Mediante acuerdos bilaterales secretos, la plataforma permitió, también, que Amazon pudiera consultar sin el permiso de sus usuarios el nombre, información de contacto, entre otras cosas, al igual que dejó a Yahoo. El problema, además, es que estas prácticas sucedieron hace escasamente poco tiempo. La compañía estadounidense ha segurado que no ha encontrado evidencias de abuso por parte de sus socios.

La red social, sin embargo, ha defendido este año que había dejado de permitir a empresas de terceros consultar los datos de sus usuarios después de intentar defenderse de los reiterados escándalos. En respuesta a esta revelación, Steve Satterfield, director de privacidad de Facebook, ha apuntado que ninguno de estos acuerdos «violó los acuerdos de privacidad o los compromisos con los reguladores federales». En la misma línea se ha explicado Konstantinos Papamiltiadis, director de Plataformas y Programas para Desarrolladores de Facebook, que en un comunicado ha insistido en que «ninguna de estas asociaciones o características dio a las compañías acceso a la información sin el permiso de las personas».

Primeras reacciones

Las compañías tecnológicas relacionadas con este caso han empezado a salir al paso de las acusaciones. Una de ellas, Netflix, que ha asegurado a ABC que pese a haber contado con una función (2014) que permitía recomendar programas de televisión y películas a sus amigos de Facebook, en «ningún momento» se accedió a los mensajes privados de la gente en Facebook y «ni pedimos la posibilidad de hacerlo».

Amazon también se ha desmarcado del escándalo al asegurar que solo utiliza los datos proporcionados por esa red social para «habilitar las experiencias de Facebook» en sus productos. «Amazon utiliza las API (interfaces de programación de aplicaciones) proporcionadas por Facebook para habilitar las experiencias de Facebook para nuestros productos. Por ejemplo, dar a los clientes la opción de sincronizar los contactos de Facebook en una tableta de Amazon», ha asegurado la compañía de comercio electrónico en un comunicado. «Utilizamos la información -prosiguió- solo de acuerdo con nuestra política de privacidad».

El Royal Bank of Canada (RBC), también implicado, ha emitido un comunicado en el que señala que «el uso de la plataforma de Facebook fue limitado al desarrollo de un servicio que permitió a los clientes a facilitar pagos a sus amigos en Facebook». La entidad se defiende al explicar: «No tuvimos la capacidad de ver los mensajes de los usuarios. Cancelamos el servicio en 2015 y nuestro acceso limitado, que fue utilizado estrictamente para permitir pagos a nuestros clientes, terminó en ese momento».

«Lo que muchas compañías no se dan cuenta es de que ellos puede que no quieran esos datos más que para “mejorar sus productos y la experiencia de los usuarios”, pero el peligro es que existan y se hayan compartido, hasta que vengan otros no tan bien intencionados, que les den usos mucho peores»

Para Borja Adsuara, jurista experto en derecho digital, esta revelación era vox populi y viene a confirmar la necesidad de considerar si darse de baja en este tipo de redes sociales o, al menos, navegar mediante la función anónima habilitada en algunos navegadores de Google Chrome o Firefox. «Espero que a partir de ahora se empiece a desarrollar otra red, con otras aplicaciones, que respeten la intimidad», apunta a este diario.

«Lo que muchas compañías no se dan cuenta es de que ellos puede que no quieran esos datos más que para “mejorar sus productos y la experiencia de los usuarios”, pero el peligro es que existan y se hayan compartido, hasta que vengan otros no tan bien intencionados, que les den usos mucho peores. Porque poco pasa para lo que podía pasar. Pero es cuestión de tiempo», añade. «enemos el ejemplo del Gobierno chino, con el que están obligadas a colaborar las empresas tecnológicas: chinas y extranjeras, si quieren operar en el apetecible e inmenso mercado chino», sugiere.

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Los hackers demandan acceso global a los resultados de la investigación científica

La edición número 35 del congreso de hackers del Chaos Computer Club (CCC), que se celebra en la ciudad alemana de Leipzig, ha arrancado con una serie de demandas sociales entre las que destaca la exigencia de un acceso sin obstáculos a todos los resultados de la investigación científica. Los piratas de la red se inspiran en la decisión tomada la semana pasada por el Instituto Max Planck, que eliminará gradualmente su acuerdo con la editorial científica internacional Elsevier hasta finales de este año e impulsará, junto con las universidades de Alemania, una campaña para el acceso sin restricciones a través de Internet a las publicaciones. La iniciativa de acceso abierto, denominada Deal, está patrocinada poruna alianza de organizaciones científicas alemanas. Las conversaciones entre Elsevier y el proyecto Deal se suspendieron el pasado mes de julio, debido a una disputa sobre las condiciones con las editoriales científicas Springer y Wiley. El congreso de Chaos Computer Club exige que se llegue a un acuerdo extensible a toda la investigación científica en la que intervenga la financiación estatal y que en su opinión debe quedar gratuitamente a disposición de todos los ciudadanos en la red.

«Tenemos que derribar el muro de pago de las publicaciones científicas», ha reivindicado Claudia Frick, científica del Centro de Investigación de Biblioteconomía de Jülich. «Frente a desafíos como el cambio climático, nunca ha habido una necesidad mayor en torno una discusión amplia sobre los resultados de la investigación», ha argumentado, refiriéndose al «gran potencial para reformar el sistema de publicaciones existente sin restringir el control de calidad que es indispensable para las publicaciones científicas».

Otra de las líneas destacadas de la apertura es la advertencia sobre la vulnerabilidad de los ordenadores del sistema electoral de Estados Unidos, debido al software antiguo de 2005 que utilizan y en el que J. Alex Halderman, de la Universidad de Michigan, asegura que es relativamente fácil entrar. «Las próximas elecciones en EE.UU. tendrán lugar dentro de 22 meses y es urgente una actualización que garantice la seguridad del sistema», apremia CCC.

En esta edición se ha puesto el foco en la protección de datos personales, tratando temas que van desde los riesgos de seguridad de los ordenadores, o los hackeos, a la inteligencia artificial. Además, ha sido aumentada la protección de la intimidad de los participantes limitando el acceso de los medios de comunicación convencionales. Los títulos de las ponencias abordan temas tan dispersos como el mercado de órganos humanos o el «bondage», pero sobre todo preocupa a los asistentes todo lo relacionado con la nueva ciencia de la privacidad. Y todo ello bajo el lema de este año: «Refreshing Meomories». Con el denominado 35C3 serán recuperados los recuerdos de congresos anteriores y puestos en valor triunfos que hoy consideramos parte de la normalidad pero que son fruto de una lucha que a menudo arrancó en diferentes ediciones de congreso.

«Nos hemos convertido en un icono del cosmopolitismo y de cómo en tiempos de hostilidad hacia la democratización de la ciencia, tiempos de populismo y falsas verdades los ciudadanos pueden defenderse luchando unidos en la red», puede leerse en el blog del evento. «Ya no es solo software, se trata cada año más de cuestiones políticas y sociales». Los medios de comunicación son solo bienvenidos a golpe de talonario, como es el caso de la radio alemana Deutschlandfunk, que se ha garantizado el acceso financiando un gran taller sobre podcasting.

Desde sus inicios, CCC se ha caracterizado por el uso de los medios para denunciar casos de inseguridad informática y expandir lo que llaman la «fiolosfía de la comunicación», pero siempre se ha relacionado con ellos desde la desconfianza. Otra seña de identidad, a diferencia de muchos clubes norteamericanos, es que su objetivo no es asaltar instalaciones informáticas o servidores por diversión, lucro o cuestiones de ego, sino que se orientan a la presión política y social, además del establecimiento y promoción de lo que denominan la «ética y ciencia del hacking».

 

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La moneda digital que Facebook tiene pensado crear para Whatsapp

A medida que las tiendas online se han consolidado, los servicios digitales destinados a la mensajería y las redes sociales han tomado el testigo de la conversación diaria de los ciudadanos. Apenas quedan pocos los usuarios -de cierta edad- que se atreven a mandar mensajes de texto; mandan «wasaps». Integrar estos dos mundos, las compras y los chats, es uno de los desafíos más interesantes de las empresas tecnológicas actuales. Facebook tiene visos de ser la que más: prepara su propia moneda digital para utilizarla con una de sus aplicaciones, WhatsApp.

Por varias razones; la red social que lleva su nombre está condenada. No quedan ahora muchos alicientes para continuar formando parte de su comunidad. Es la moraleja que muchos consumidores han aprendido en otro año cargado de escándalos. Pero la red del «me gusta» debe pasarse a otra cosa. Instagram tiene la próxima palabra. Es su niña bonita y el lugar en el que reposan los intereses de los más jóvenes. De ahí a que haya empezado a experimentar con las compras dentro del servicio de fotografía como una nueva fuente de ingresos.

La maquinaria de hacer dinero no puede pararse. India se ha ungido como el laboratorio de ideas de Mark Zuckerberg. Allí puso en marcha este año una función preparada para poder enviar y recibir dinero a través de la aplicación de mensajes. Y allí, según informa «Bloomberg», está pensando crear una criptomoneda o divisa digital, que estaría diseñada para que los usuarios pudieran, por tanto, realizar estas transferencias de una manera más efectiva.

Esta posible moneda puede estar preparada para que trabajadores indios residentes en el extranjero envíen dinero a casa. Una iniciativa en la que otros proyectos de tecnología financiera ya han estado intentando resolver dadas las dificultades de realizar transferencias internacionales. Facebook, en cualquier caso, está aún muy lejos de un lanzamiento real de una moneda, aunque esto viene a confirmar que está trabajando en la estrategia relacionada con la tecnología «blockchain».

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El grave fallo de seguridad del router Livebox de Orange

Estás harto de ver en los hogares los modems Orange Livebox, con los que el operador comercializa en España el ADSL y fibra. El problema es que ahora se acaba de descubrir que dichos routers tenían un fallo de seguridad muy grande que, aunque ya ha sido solucionado, ha afectado a 19.500 unidades en nuestro país.

Un investigador de seguridad descubrió el pasado fin de semana el nuevo «bug» con el que a Orange se le ha atragantado la Navidad. Y es que dichos routers, en concreto el modelo LIVEBOX ARV7519RW22-A-LT VR9 1.2 de Arcadyan, no eran ciberseguros porque han estado exponiendo información del usuario, como la contraseña y el SSID, es decir, nombre de la red inalámbrica del router. «Pero solo para quellos clientes que tenían el acceso remoto activado», reseñan fuentes de la compañía a ABC.

La vulnerabilidad encontrada ( CVE-2018-20377, analizada ya por el Instituto Nacional de Estándares y Tecnología), ha podido ser aprovechada por un ciberdelincuente, que sin esfuerzo alguno, ha podido obtener la contraseña y el SSID de la red interna.

Siempre es conveniente, por razones de seguridad, que los usuarios, a la hora de configurar su Red, cambien los credenciales de origen por otras contraseñas robustas. Sin embargo, en este caso no ha servido de nada, porque el «bug» de Orange ha permitido que cualquier ciberdelincuente se haga con las claves de acceso sin problema.

Según informa Troy Mursch, el investigador de seguridad que ha denunciado el caso, y tal y como confirma la compañía, Orange ha lanzado ya una actualización del firmware para solucionar el error.

Según fuentes de la compañía, este «bug» no tiene nada que ver con el detectado en 2012, tal y como se ha relacionado. «El problema fue otro y de otro router diferente», asegura Orange a ABC.

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