Restricciones en whatsapp para evitar bulos

WhatsApp, conocida aplicación de mensajería instantánea, se ha convertido en un espacio de difusión de bulos y mentiras. Algo que se ha amplificado durante la pandemia del coronavirus Covid-19. A las medidas adoptadas en el pasado para combatir las llamadas «fake news» o noticias falsas, se suma ahora una nueva característica: a partir de ahora solo se podrán reenviar los mensajes a un único chat.

De esta forma pasará a segundo plano, según explica la compañía en un comunicado, la limitación a cinco chats los mensajes reenviados para luchar las noticias falsas que se puso en marcha el pasado año para combatir la influencia de los bulos. Ahora, se limitarán los mensajes reenviados para que solo se puedan enviar una vez por cada chat. Tras introducir los límites a los mensajes reenviados para restringir su viralidad, la «app» ha registrado una disminución del 25% en el reenvío de este tipo de mensajes a nivel mundial.

En ese sentido, WhatsApp especifica que este tipo de mensajes que se difunden a mansalva «son menos personales»comparados con los mensajes que se envían habitualmente por la plataforma, que gestiona más de 2.000 millones de cuentas en todo el mundo. «Ahora adoptamos un nuevo límite para que estos mensajes solo se puedan reenviar a un chat cada vez», añade la compañía, al tiempo que justifica la medida al asegurar que «como servicio de mensajería privada hemos dado varios pasos estos años para ayudar a mantener las conversaciones personales».

En las últimas semanas, muchos usuarios han utilizado WhatsApp también para organizar acciones multitudinarias de apoyo a los trabajadores sanitarios, aunque no ha sido la regla habitual. «Hemos visto un aumento significativo en la cantidad de reenvíos que los usuarios consideran que puede ser abrumador y puede contribuir a propagar desinformación. Creemos que es importante disminuir la transmisión de estos mensajes para mantener la plataforma como espacio para la conversación personal», agrega.

WhatsApp ha manifestado, además, que la empresa pretende ser un servicio más privado. «Creemos que, ahora más que nunca, la gente necesita poder comunicarse en privado. Nuestro equipo está trabajando duro para mantener el servicio funcionando durante esta crisis global sin precedentes. Continuaremos escuchando vuestros comentarios y mejorando la forma en que la gente puede compartir información con otros», apunta.

 

whatsapp-kmeD--620x349@abc

Así operan los estafadores que ofrecen medicamentos contra el COVID-19

Los cibercriminales han encontrado en el coronavirus otra mina de oro. Durante los últimos meses, hemos visto como lo emplean para propagar «malware» (virus informático), lanzar bulos, atacar infraestructuras críticas, como hospitales, y realizar ciberestafas. Recientemente la compañía Smart Protection, especializada en combatir la piratería y las falsificaciones en la red, ha elaborado un informe, a instancia de organismos europeos, que tenía por finalidad la monitorización de la demanda de medicamentos en internet. En este se concluye que el 58% de la oferta ilegal de medicamentos, mascarillas y tests de detección relacionados con el coronavirus se encuentra en redes sociales, mientras que el 38% está en plataformas de comercio electrónico, como Amazon o Alibaba.

«El objetivo que perseguimos con el informe es el de ayudar a organismos e instituciones españolas y europeas a combatir la proliferación por internet de material falso relacionado con el coronavirus. Queremos ayudar a identificar qué medicamentos y mascarillas se están compartiendo, desde dónde, cuándo y cómo», dice a ABC Carlos Jiménez, director de producto de Smart Protection.

Para la elaboración de este estudio, la compañía se ha centrado en la monitorización de 13 medicamentos en concreto; así como de otros materiales sanitarios relacionados con la pandemia. Según se expresa en el informe, los medicamentos más promocionados de forma fraudulenta son tres antivirales: arbidolhidroxicloroquina y faviparir. Asimismo, destacan otros productos como las mascarillas, en concreto las KN95FFP2 y N95.

«El Arbidol, la Hidroxicloroquina y el Faviparir han salido constantemente en noticias falsas. La aparición de estudios fraudulentos en los que se expresa que estos medicamentos ayudan, previenen o curan el Covid-19 hace que resulten muy interesantes», apunta Jiménez, que, además, recuerda que la venta de medicamentos en España no está permitida a nadie salvo a farmacias o vendedores muy concretos con permiso estatal: «Los perfiles de los vendedores que están utilizando la red para vender material relacionado con el coronavirus no están registrados ni tienen autorización para vender productos sanitarios».

Para saltarse las restricciones que tienen tiendas online como Amazon para vender productos sanitarios fraudulentos, los cibercriminales utilizan códigos en lugar del nombre de lo que, teóricamente, se está ofertando. Por ejemplo, en el informe se señala que el código «155213-67-5» se usa como palabra clave para localizar ritonavir en comercios en línea, mientras que para el remdesivir -otro antiviral- se emplea el «1809249-37-3». Estos números aparecen en la descripción o en el título con los que se ofertan los productos. Suelen ir acompañados por palabras como «Korona Virus», «Wuhan Virus» o «Corona 19» para que resulte más fácil que los internautas den con ellos cuando están buscando material relacionado con la pandemia. «Siempre vamos por detrás de este tipo de prácticas. Los ciberestadores tienen tanta imaginación que nos obligan a estar descifrando sus códigos constantemente», expresa Jiménez.

En redes sociales y tiendas online

La forma de operar de los ciberdelincuentes detrás de este tipo de estafas es variada. «Hemos encontrado todo tipo de casos. Por ejemplo, los que proliferan por redes sociales son anuncios que redirigen al usuario a páginas web en las que se vende -o hacen que se vende- el medicamento o el producto en cuestión. Lo que buscan en esos casos es robarte los datos de la tarjeta y timarte directamente. Lo hacen de esta forma para evitar los controles que tienen las tiendas online», explica Jiménez.

Las cuentas de redes sociales desde las que operan tienen en común que son de reciente creación, con un periodo de vida que oscila entre una o dos semanas. Asimismo, ofrecen enlaces de compra que dirigen a la víctima a páginas web. En el informe se señala que se han creado numerosas cuentas a partir del nombre de las mascarillas «KN95/FFP2/N95». Aunque no cuentan con muchos seguidores, han sido capaces de elaborar hasta 463.000 contenidos en Instagram durante el tiempo que ha durado la monitorización.

El director de producto de Smart Protection apunta, a su vez, que en el caso de los productos sanitarios fraudulentos que aparecen en plataformas comerciales como Amazon o Alibaba, «el consumidor puede comprar un medicamento y le llega una caja con un compuesto que no cura ni cumple con las regulaciones españolas. Puede ser suero, azúcar o, incluso, algo que daña la salud». Sea como fuere, los ciberdelincuentes están sabiendo explotar los comercios en línea. Según el informe, en Amazon Italia se duplicaron por cinco las ventas de medicamentos desde el inicio del confinamiento. A su vez, se señala que Amazon España es la plataforma del gigante de Jeff Bezos que concentra el mayor número de ventas de medicamentos falsos, con más de 4.000 resultados de búsquedas refistradas.

Jiménez recuerda, por otra parte, que, a pesar de que redes sociales y tiendas online siempre pueden hacer más, resulta sencillo que algún producto fraudulento circule por estas plataformas: «En el caso de los medicamentos, las autoridades son las únicas que pueden dar autorización para retirar el producto de internet. Nosotros nos dedicamos a buscarlos para después comunicar su existencia y que se tomen las medidas oportunas. Las tiendas online y las redes sociales, como Instagram, dan facilidades a empresas como la nuestra para llevar a cabo esa labor. Incluso ellos están, activamente, eliminando cosas que encuentran. Hay que tener claro que estas plataformas no son las que están vendiendo estos productos».

 

amazon-k1kF--620x349@abc

España es pionera en la utilización de drones para la desinfección del coronavirus

La tecnología está jugando un papel importante en la lucha contra el coronavirus Covid-19. Servicios digitales, tests rápidos, impresoras 3D y, por supuesto, drones. La Unidad Militar de Emergencias (UME) ha empezado a utilizar en un proyecto piloto estos vehículos aéreos no tripulados para labores de desinfección en grandes áreas. Un uso inteligente que puede parecer ciencia ficción.

Entre los cometidos de este equipo especializado se ha asignado la limpieza de calles como prevención de nuevas infecciones. Pero, además del empleo de herramientas tradicionales, han realizado las primeras pruebas con drones, según informa en un comunicado el cuerpo de seguridad, para «ser más efectivos». Una de las unidades que está trabajando en este campo es el Batallón de Transmisiones (BTUME). Para lograrlo, la UME ha recibido en las últimas semanas dos drones cedidos por dos empresas del sector, Stock RC y DroneTools, que se han sumado a su listado de equipos ya desplegados hasta el momento.

Pero para incorporarlo como herramienta útil se han tenido que hacer algunos cambios en el diseño original porque, según informa la unidad, se trata de drones preparados para el sector agricultor (campos, bosques y grandes superficies). En concreto se trata de un dron del gigante chino DJI, el modelo Agras-MG1, perteneciente a la firma Stock RC, y un segundo modelo, Drone Hexa XL cedido por el fabricante DroneTools. ¿Cuál es la dinámica de uso? La unidad empezó a finales de marzo a realizar pruebas de nebulización sobre un campo abierto y un vehículo a una altura aproximadamente de unos tres metros, obteniendo unos «resultados satisfactorios».

Después de la primera fase de pruebas, la UME lo ha utilizado en exteriores y para grandes objetos del mobiliario urbano al entender que «pueden resultar útiles para las tareas de desinfección» que se están llevando a cabo dentro del marco de la Operación «Balmis». Estos drones tienen una capacidad de 10 litros de carga útil, por lo que en un empleo estándar, podrían llegar a fumigar aproximadamente media hectárea (el caso del modelo Agras- MG1) y una hectárea (Drone Hexa XL) con una única carga de batería, estimada en unos 15 minutos de autonomía. «España se ha convertido en el primer país europeo en utilizar drones agrícolas para contener pandemias», defendió en un comunicado la compañía DJI.

 

dji-kEgE--620x349@abc

Las aplicaciones «espia», una «vacuna» contra el coronavirus que invade la privacidad

La guerra contra el coronavirus Covid-19 ha cambiado la manera de enfrentarse a los problemas de la sociedad. Este enemigo invisible que ha sumido al planeta en una profunda crisis sanitaria no tiene visos todavía de claudicar. Las medidas de distanciamiento social han sido muy eficientes para reducir la pandemia. Un desafío que ha llevado al desarrollo de aplicaciones móviles «espía» capaces de geolocalizar a los ciudadanos para controlar la epidemia. Su uso ha sido capital en la respuesta en los países asiáticos, que se han revelado como más inteligentes que Europa y Estados Unidos a la hora de proteger sus servicios sanitarios y reactivar la economía.

En Corea del Sur, China o Singapur lo pusieron en marcha en tiempo récord con resultados óptimos. Pero estas iniciativas que han contribuido a reducir los infectados y aplicar de manera controlada las medidas de cuarentena ha despertado un intenso debate en materia de protección de datos. La falta de un consenso y de una dirección clara en Europa ha llevado a la multiplicación de herramientas de autodiagnóstico a través del móvil.

En las últimas semanas, han florecido en países como España, en donde en la comunidad de Madrid, regiones como Alicante o iniciativas privadas han desarrollado servicios similares para un bien común, descongestionar las urgencias y ayudar a los ciudadanos a conocer los síntomas. El Gobierno española ha estudiado poner en marcha una aplicación similar en territorio nacional. Este proyecto independiente, impulsado por la Secretaría de Estado de Digitalización e Inteligencia Artificial, dependiente de Nadia Calviño, podría sumarse al estudio de movilidad nacional para rastrear más de 40 millones de móviles con datos anónimos y agregados facilitados por las tres principales operadoras de telefonía (Telefónica, Vodafone y Orange). Esta iniciativa es posible tras la reciente derogación de la Ley de Protección de Datos Personales como respuesta la excepcional situación de la crisis.

Respuesta rápida en Asia

Aprovechando los sistemas de geoposicionamiento de los «smartphones», Asia se ha mostrado más ágil. Por su cultura, idiosincrasia y leyes, sus habitantes han descargado «apps» del coronavirus. La idea es controlar a la población para determinar los focos de contagio a través de un dispositivo electrónico que llevan a cuestas millones de personas. Algunas de estas herramientas incluyen alertas para que el ciudadano conozca si se aproxima a una zona de riesgo, pero también puede contribuir a que las autoridades sanitarias se aseguren del obligado cumplimiento del confinamiento. Se trata de soluciones digitales de monitorización que permiten aplicar de manera controlada las medidas de cuarentena en los focos necesarios. A falta de una vacuna, estos servicios pueden facilitar una reanudación progresiva de la actividad económica en el mejor tiempo.

Uno de los grandes logros de Corea del Sur en la lucha contra la pandemia está siendo, además de la realización de test masivos, su capacidad de hacer seguimiento de los ciudadanos infectados y de su entorno. Para ello, han venido creando servicios digitales y aprovechando los patrones de movimiento procedentes de los teléfonos móviles para lograr romper la cadena de transmisión del coronavirus. ravés de aplicaciones que se encargan de que no nos saltemos la cuarentena. En el caso de Singapur, la idea se ha plasmado a través de una aplicación que almacena los contactos para poder alertar de aquellos con mayor riesgo de contagio en caso de que alguien de su entorno se infecte.

Estos servicios digitales permiten monitorizar los movimientos de los ciudadanos para indicarle si pueden salir a la calle o no cruzando varios parámetros, como si se ha realizado la prueba, si está inmunizado, si se ha tomado la temperatura. Se expide un certificado con una especie de semáforo (rojo, amarillo y verde) en función de los resultados, lo que permite a las autoridades seguir el rastro de personas portadoras del virus.

Estas herramientas de autodiagnóstico están proliferando a nivel mundial. Según diversos estudios consultados, en Corea del Sur ha tenido más de un millón de descargas. De tal manera, que la sociedad coreana ha conseguido aislar todo lo que está siendo posible a los infectados, reduciendo así la propagación del virus.

Las restricciones en materia de protección de datos en Europa, más garantista con el ciudadano, dificulta la implantación de una herramienta estandarizada en todos los territorios porque puede implicar una invasión a la privacidad, aunque los primeros proyectos se han empezado a aplicar de manera anónima y de manera voluntaria.

Dudas en privacidad

La privacidad de los ciudadanos está en el centro del debate. «Lo que hay es un riesgo porque en situaciones de crisis hay una mayor flexibilidad por parte de la sociedad a la hora de ceder su privacidad a cambio de esta lucha contra el coronavirus. La normativa actual permite determinar tratamientos específicos como en una crisis sanitaria. Lo que habrá que mirar es hasta dónde permite», sostiene en declaraciones a este diario Sergio Carrasco, experto en derecho digital.

En opinión de este experto, en caso de introducir una medida similar en Europa es necesario «respetar la proporcionalidad, el Reglamento General de Protección de Datos no se deroga» aunque se establece una excepción. En caso de introducir una medida similar en Europa es necesario «respetar la proporcionalidad, el Reglamento General de Protección de Datos no se deroga» aunque se establece una excepción. «Estamos avanzando tímidamente sobre proyectos de Big Data y Inteligencia Artificial», declara Borja Adsuara, abogado especialista en derecho digital y exdirector general de Red.es. «El Big Data salva vidas. Ha salvado vidas como en Corea, también en China. Lo malo es la finalidad; si es para salvar vidas bien, pero si es para controlar a los ciudadanos, mal», añade.

Fuentes de la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) han asegurado que esta situación de emergencia no puede suponer una suspensión del derecho fundamental a la protección de datos personales. «La normativa de protección de datos no puede utilizarse para obstaculizar o limitar la efectividad de las medidas que adopten las autoridades competentes, especialmente las sanitarias, en la lucha contra la epidemia». Medidas extraordinarias en tiempos difusos.

Gnip: el troyano bancario que utiliza el coronavirus para atacar a los españoles

Los ciberdelincuentes llevan tiempo utilizando el coronavirus. Durante los últimos meses, la compañías de ciberseguridad han alertado sobre cómo le sacan partido de varias formas. Desde sitios web maliciosos disfrazados de páginas en las que se ofrece información sobre la pandemia, hasta ciberestafas en las que se piden donaciones para combatir la enfermedad.

Ahora, la empresa de ciberseguridad Kaspersky ha alertado sobre el efecto que está teniendo en España el virus informático Ginp. Un troyano que los atacantes camuflan como la aplicación Coronavirus Finder. Una «app», pensada para dispositivos Android, que -aparentementemente- muestra al usuario las personas cercanas que están contagiadas. Sin embargo, su objetivo real pasa por robarle los datos bancarios a la víctima.

«El «malware» (virus informático) Ginp fue detectado por primera vez el pasado otoño. Al principio, contaba con las habilidades típicas de los troyanos bancarios: enviaba todos los contactos de la víctima a sus creadores, interceptaba los mensajes de texto, robaba los datos de la tarjeta bancaria y cubría las aplicaciones bancarias con ventanas de «phishing». Esto último lo hacía aprovechando las funciones de Accesibilidad, un conjunto de funciones de Android para usuarios con deficiencia visual», explican a este diario fuentes de Kaspersky.

La empresa apunta, a su vez, que, desde su aparición, el «malware» ha ido evolucionando. Hasta llegar al momento actual, en el que está siendo empleado especialmente en la campaña relacionada con el Covid-19. «Ginp permite a los atacantes generar nuevos ataques dirigidos a todas aquellas víctimas cuyos teléfonos están infectados. Así, cuando Ginp recibe un comando específico, abre una página llamada Coronavirus Finder con una interfaz simple que muestra el número de personas infectadas por coronavirus a tu alrededor y que te insta a pagar una pequeña suma (0,75 €) para ver la ubicación de dichas personas», afirman las mismas fuentes.

Asismismo, desde Kaspersky señalan que el hecho de que la suma que se solicita no sea muy elevada provoca que muchos usuarios caigan en la trampa: «Como la cantidad es muy pequeña, muchas víctimas no se lo piensan dos veces. Entonces la página web te invita a introducir los datos de tu tarjeta bancaria para completar la transacción. Una vez que introduzcas todos los datos de tu tarjeta de crédito, estos van a parar directamente a los delincuentes… y luego no sucede nada. Ni siquiera te cobrarán esta pequeña cantidad (¿para qué?, si ya tienen los fondos de tu tarjeta a su disposición). Y, por supuesto, no te muestran información alguna sobre personas infectadas por coronavirus cerca de ti, ya que no disponen de ella».

Hasta el momento, la gran mayoría de las víctimas de esta campaña -el 83%- son residentes en España. Sin embargo, desde la firma de ciberseguridad apuntan que no pasará mucho tiempo antes de que comiencen a crecer las incidencias en otros países.

 

coronavirus-finder-kX8E--620x349@abc