¿Será el nuevo sistema operativo de Huawei una alternativa a Android?

A pesar de que Huawei lleva un tiempo preparando su propio sistema operativo móvil, que previsiblemente sustituiría a Android en caso de que el veto del Departamento de Comercio de Estados Unidos no hubiese sido aplazado, parece ser que, al menos por el momento, no se plantea abandonar la plataforma. Así lo ha reconocido Catherine Chen, vicepresidenta senior de la compañía, que ha asegurado que el sistema HongMeng OS no está pensado para ser utilizado en los «smartphone» de la compañía, que seguirán empleando Android.

La directiva señaló a varios periodistas en Bruselas, según señala la agencia china Xinhua, que HongMeng OS no está ideado para ser una alternativa a Android, sino que está pensado para «uso industrial». Al mismo tiempo, Chen señaló que el sistema operativo desarrollado por la compañía cuenta con menos líneas de código que Android, lo que lo haría, al menos sobre el papel, más seguro.

Esta noticia llega tan solo un mes después de que se aplazase el veto a la firma asiática. Cabe recordar que en mayo Google anunció que prohibía a Huawei utilizar el sistema operativo Android, el de mayor penetración del mundo y el que emplea la mayoría de teléfonos móviles de la marca china. Desde entonces, numerosas firmas estadounidenses se sumaron al bloqueo. El gobierno estadounidense, entonces, y tras varios pulsos en las negociaciones, concedió una prórroga de tres meses fijada hasta el 19 de agosto.

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¿A quién entregamos nuestros datos?

No podemos negar la gran tracción que ha obtenido FaceApp, que ha acumulado en poco tiempo a nivel mundial más de cien millones de descargas. Con famosos que han mostrado los resultados de aplicar los filtros sobre sus fotos, rápidamente sus fans la han descargado en sus terminales y han procedido a subir los resultados, ayudando a aumentar esta popularidad.

Pero, como suele suceder, no siempre nos encontramos con servicios que cumplan completamente la Ley. Esta aplicación, creada en Rusia (los datos no son transferidos a este país), no cumple con los requisitos que la normativa europea de protección de datos impone.

Está claro que existen problemas jurídicos para el desarrollo de este servicio, con una baja o nula transparencia respecto a los usos y transferencias internacionales de los datos, además de los plazos de conservación y habilitaciones incluso para uso comercial de las imágenes obtenidas, pero el debate se ha ido desplazando hacia posibles usos malintencionados a partir de la obtención de los datos biométricos de sus usuarios, en especial a causa del origen de la aplicación.

Datos como el rostro de personas tienen un valor, y es cierto que contar con conjuntos de datos amplios para entrenar a sistemas de inteligencia artificial resulta interesante para muchas empresas, pero centrarnos en dicho aspecto como uno de los principales objetivos de la aplicación es un error. Las imágenes pueden ser descargadas por parte de terceros, aunque no tengan una habilitación legal para ello.

Por otro lado, si hablamos exclusivamente del entrenamiento guiado o no de estos sistemas resulta sencillo obtener datasets ya preparados para realizar esta tarea. FaceApp debe servirnos para recordar la facilidad con la que se instalan aplicaciones en un terminal de nuestra propiedad, cómo se entrega la privacidad desconociendo que sucederá después, y cómo empresas extranjeras abren un servicio al público sin quedar sujetas en la práctica a las obligaciones que la normativa establece.

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Neuralink, ¿puedes ya Elon Musk fusionar al ser humano con un ordenador?

Desde que se desvelara hace tres años, el ambicioso proyecto del gurú Elon Musk para conectar el cerebro humano a una computadora no había dado más detalles. Solo se sabía, en parte, las intenciones de Neuralink, otro de los juguetes del empresario. Y sus planes rozan casi la fantasía: la compañía pretende crear microchips cerebrales. Las posibilidades que vislumbra son muy amplias: tratarán enfermedades cerebrales y permitirán una inteligencia sobrehumana.

El magnate de la tecnología, que está detrás de faraónicos proyectos como SpaceX o Tesla, ha asegurado en una presentación este martes en la Academia de Ciencias de California en San Francisco que las pruebas en humanos de su tecnología se empezarán a realizar el próximo año en caso de obtener la aprobación de la Administración de Alimentos y Medicamentos, el regulador médico de EE.UU. De momento, se han practicado ensayos en laboratorios con monos y ratas.

Realidad o ficción, la iniciativa tendrá implicaciones médicas. Por ahora, sin embargo, se encuentra en una fase demasiado embrionaria para considerarlo como algo verdaderamente revolucionario. Su objetivo, según explicó, es «resolver los trastornos cerebrales de todo tipo», aunque permitirá también que los humanos se fusionen con una inteligencia artificial, ampliando así sus capacidades.

La primera versión del proyecto pretende utilizarse para ayudar a los pacientes con problemas de movilidad o con miembros amputados a controlar algunos aparatos electrónicos como sus teléfonos inteligentes y teclados. «Un mono ha podido controlar una computadora con su cerebro», aseguró. A largo plazo, aseguró, el objetivo será «lograr una especie de simbiosis con inteligencia artificial». Un sueño que, a su juicio, va a ser real en poco tiempo y tendrá un «impacto menor» que las actuales interfaces cerebro-computadora. Pese a todo, los primeros indicios apuntan a que una versión comercial del proyecto tiene todavía un «largo camino por recorrer».

La idea consiste en la implantación de un diminuto microchip en el cerebro de un tamaño de 4 x 4 milímetros que estará conectado a miles de hilos microscópicos -más delgados que el cabello humano- compuesto por miles de electros y que estarán insertados directamente al cerebro a través de cuatro agujeros perforados en el cráneo. Los electrodos deberán monitorizar unos llamados «picos neurales», es decir, los impulsos eléctricos que indican la actividad cerebral. Ahí, subrayó, se producirá un lapso de tiempo en donde el chip, conocido como Sensor N1, podrá «leer» desde el cerebro e influir en su comportamiento. También añadió que ha desarrollado un robot para insertar esos hilos en el cerebro mediante una operación quirúrgica dirigida por un neurocirujano.

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Cómo afecta la llegada del 5G a tu televisor y el TDT

Con el despliegue de las redes móviles de quinta generación los televisores deberán ajustarse a algunas exigencias y, entre otras cosas, resintonizar la TDT. La culpa la tiene la liberación del espectro entre694 y 790 MHz por la que discurrirá el 5G. Una medida que provocará, además, a cambiar receptores y amplificar, así como resintonizar los televisores. Eso sí, con algunas contrapartidas: aquellos que no ofrezcan una calidad de Alta Definición no podrán actualizarse.

Los televisores antiguos, por tanto, deberán retirarse porque se quedarán obsoletos en 2023, fecha prevista para adecuar el parque de televisores al nuevo formato audiovisual. La solución, por tanto, pasa por la resintonización de la central de recepción y antenas que se encuentra en cada edificio y al que se conectan cada vecino desde sus hogares. Para ello, habrá que ponerse en contacto con un técnico especializado y homologado perteneciente a la empresa instaladora con la que se tenga acuerdo.

En caso de que sea necesario realizar cambios en las antenas, el primer paso deberá darlo el presidente de la comunidad de vecinos dado que conlleva un gasto en torno a los 200 euros dependiendo de las condiciones e infraestructuras del edificio. Habrá que hacerlo antes del 31 de diciembre de 2019, aunque en marzo de 2020 es el momento en el que está previsto el apagado de la banda de 700 MHz.

Desde el televisor, y una vez que se requiera, habrá que resintonizar los canales. Es decir, buscarlos de nuevo y ordenarlos como sucediera en el anterior cambio de radiofrecuencias. Dependiendo del modelo que se disponga, lo esperable es que se haga de manera automática. Las teles recientes, sobre todo las que cuentan con sistemas de conectividad SmartTV, son muy fáciles de gestionar. Todo depende, en este sentido, del software que venga instalado. Lo más probable es que este tipo de televisores avisen a sus usuarios de que existe una actualización que instalar. Los receptores externos habrá que comprobar si son o no compatibles: deberán contar con DVB-T2 y emisiones en alta definición.

Por ejemplo, en televisores con sistema operativo WebOS, que emplean los televisores de LG, hay que acceder al menú de «Ajustes». Una vez dentro, pulsar en «Canales» y, u anales». Lo que hay que hacer es sintonizarlo de manera automática. Después, hay que seleccionar la fuente donde buscar, ya sea TDT, cable o satélite. En este caso, solo habrá que marcar «Solo digital para sintonizar sólo canales digitales».

En los televisores de Samsung la operación es similar: es necesario entrar en los «Ajustes», pasar por «Canales» y pulsar en «Ajuste automático” para iniciar la sintonización. Lo más probable es que para la TDT sea necesario seleccionar la opción «Digital y análogo». Desde Android TV, ecosistema que se encuentra disponible en numerosas marcas como Sony, los pasos son prácticamente idénticos: desde el mando a distancia hay que pulsar en el menú «Ajustes», entrar en «Configuración de canales/Configuración digital/Sintonización analógica automática». Cuando en la pantalla aparezca el mensaje «‘¿Desea iniciar la sintonización automática?» hay que aceptar después de elegir entre «Antena» o «cable».

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El secreto tecnológico que levanta a dos tercios del Ibex

El término «cloud» es más que una palabra en inglés; es un espacio que quieren ocupar los gigantes de la tecnología como Microsoft, Oracle o Amazon que, con su división Web Services, ha consolidado una tecnología que, en estos momentos, ya tiene más de cultura de empresa que de avance. Muchas empresas de todos los sectores y numerosos servicios digitales que utilizan millones de personas se edifican sobre este poder invisible a ojos de las usuarios.

Las empresas son conscientes, en estos momentos, del valor de los servicios en la «nube»; rapidez, optimización, crecimiento, escalabilidad son algunos de sus calificativos para definir sus virtudes. Todas ellas se están transformando gracias a implementar esta tecnología, permitiéndoles inaugurar nuevas líneas de negocio y prestar mejores servicios a los clientes.

Hay una guerra comercial muy potente, que ha llevado incluso a Microsoft y a Oracle a darse la mano para competir contra Amazon. Todos ellos, además, han empezado a pelear para hacerse con el control de la «nube bélica» en Estados Unidos. Está en juego un contrato de 10.000 millones de dólares para potenciar el liderazgo de Washington. Un suculento premio que demuestra la importancia cada vez mayor de esta tecnología.

De Amazon se le conoce especialmente por su servicio de venta. De su apuesta por el entorno «retail». Pero es una empresa que está presente en infinidad de áreas y cuenta con importantes divisiones como Amazon Web Services. Una plataforma empresarial que construye la arquitectura por ejemplo de empresas tan potentes como Spotify, Wallapop, da soporte a grandes corporaciones como Cepsa o, incluso, ha permitido darle apoyo a instituciones públicas como el Ayuntamiento de Alcobendas (Madrid), que cuenta con más de 110.000 vecinos.

Cambio de paradigma

Y funciona como un tiro. En estos momentos tiene una valoración bursátil de más de 31.000 millones de dólares. Crece en torno al 41% en términos interanuales. En España su influencia es masiva: dos tercios de las empresas del IBEX 35 trabajan con esta tecnología. Un dato que refleja, una vez más, la importancia de apostar por estos servicios. «Hay un cambio de paradigma. No definiría cloud como una tecnología sino como una manera de consumir tecnología», considera en una entrevista para ABC Miguel Álava, director de Amazon Web Services (AWS) y un veterano en este negocio: lleva más de 23 años de trayectoria en tecnología de la información. Recientemente, la compañía celebró en Madrid una nueva edición del Summit, que contó con más de 6.000 asistentes.

«Bajo el modelo de “cloud” lo que hay es una democratización de la tecnología, ponerla al servicio de quien la consume»

A su juicio, la idea de los servicios y herramientas en la «nube» trasciende la barrera de lo puramente tecnológico para llegar hasta un plano más cultural. Es una filosofía, un cambio de paradigma y, por supuesto, una necesidad para todas las empresas que desean seguir creciendo. «Bajo el modelo de “cloud” lo que hay es una democratización de la tecnología, ponerla al servicio de quien la consume», valora.

Uno de los aspectos que suelen destacar los expertos es que la tecnología «cloud», permite ahorrar costes y agilizar procesos industriales. «Antes había una necesidad de equipos y recursos, de capital y de tiempo» para poner en marcha un proyecto de dimensiones globales donde los servicios informatizados estuvieran presentes. «Ahora todo eso se ha democratizado y se ha hecho accesible. Todo el mundo lo puede utilizar incluso desde una persona», subraya el directivo.

«No hay algoritmo de comprensión que sustituya la experiencia»

Pero, para ello, es necesario evangelizar y asumir dentro de las empresas que es importante pensar a años vista si se quiere ser competitivo. «La innovación permanente es absolutamente obligatorio para ser relevante», sostiene. «La gente de tecnología es consciente que la empresa debe pasar de ser un centro de coste a ser un centro de innovación», puntualiza Álava. Y deja claro una cosa: «Llevamos 13 años en el mercado, y estos años de existencia en un mercado nuevo es mucho. No hay algoritmo de comprensión que sustituya la experiencia».

La inversión global en transformación digital en 2019 alcanzará los 1,18 billones de dólares, según las estimaciones de la consultora IDC. Y España no quiere perder ese tren, a pesar que en muchas ocasiones existe una sensación de urgencia y nerviosismo en las empresas para dar el salto a la tecnología «cloud».

Para el directivo de Amazon Web Services, nuestro país está progresando adecuadamente. «En España tenemos una oportunidad enorme que estamos capitalizando la tecnología», dice. «Creo que un nivel de concienciación alto [en la empresa española] en cuanto a la importancia del cambio, primero, y en segundo lugar en la oportunidad del cambio. Es una oportunidad a nivel de economía y sociedad; no podemos competir a nivel de demografía, a nivel de economía, pero sí probablemente a nivel de creatividad e innovación. Es una oportunidad que no podemos dejar pasar».

 

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