El Ministerio de Justicia y Seguridad de Países Bajos confirmó el pasado viernes los problemas de seguridad que experimentaron el jueves cuando, al actualizar el software de las pulseras tobilleras que llevan los presos con el objetivo de tenerlos bajo control, dio un error inesperado, de tal manera que durante varias horas los agentes no supieron dónde estaban ni qué hacían los criminales.

Según ha informado el periódico holandés « NU.nl», el gobierno emitió un comunicado de prensa en el que reconoció dicho error: «Como resultado de una actualización de software, se produjo una interrupción en el tráfico de datos durante el monitoreo electrónico de las pulseras de tobillo». Por tanto, las salas de control del Departamento de Justicia dejaron de recibir la señal de los criminales, lo que impidió que los funcionarios conocieran la ubicación de los sospechosos en arrestos domiciliarios o de lo que se encontraban en libertad bajo fianza.

El pánico generado obligó al Ministerio de Justicia y Seguridad a intervenir rápidamente. Por ello, decidió arrestar preventivamente y encarcelar a algunos de los criminales con mayor riesgo, mientras que se desplegó un dispositivo especial de agentes que se dedicaron a realizar visitas domiciliarias a los sospechosos o les contactaron por teléfono para que acudieran con urgencia a la comisaría más cercana.

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