En la mal llamada «nueva normalidad» es muy probablemente que haya que familiarizarse con unos objetos que parecían estar restringidos a un entorno hospitalario. Las mascarillas van a ser, durante los próximos meses y quizás años, un complemento de moda para prevenir nuevos contagios por coronavirus Covid-19. A falta de una vacuna, las sociedades de todo el mundo van a tener que acostumbrarse a estar rodeados de soluciones tecnológicas para poder entrar en la fase de desescalada. Al evaluar las medidas de seguridad más efectivas, el 55% se decanta por la gestión de acceso con reconocimiento facial, control de temperatura y mascarilla. El 34%, por las cámaras termográficas con control de temperatura y desinfección de instalaciones con ozono y el 11% afirma que es imposible controlar el contagio, según datos de la consultora B+SAFE.

Medidores de temperatura

En la actualidad algunos comercios han adquirido cámaras térmicas que hacen una estimación de la temperatura corporal de los clientes. La fiebre es uno de los síntomas de la enfermedad, aunque no la única. Es posible, según expertos, que se extiendan estos mecanismos para poder controlar la propagación del coronavirus entre la población, que es la principal medida de contención.

«Afrontamos un escenario inédito, en el que las empresas tendrán que variar muchas de las medidas de seguridad de sus empleados, con tecnologías que les ayuden en esta labor», asegura en un comunicado Alberto Gómez Saucedo, responsable de desarrollo de negocio de la empresa tecnológica Fibratel, que asegura que la demanda de tecnología para el control de aforos se ha incrementado.

¿Cómo funciona? Por medio de unos sensores específicos. Realizan el control de temperatura de las personas a través de tecnologías de infrarrojos y de termografía, integrando una serie de algoritmos de analítica avanzada que transforma el video obtenido de una cámara en datos relativos a la temperatura corporal, registrados por sensores biométricos. En algunos casos pueden llegar a ofrecen una precisión de hasta +-0.3ºC.

¿Qué obstáculos tienen? Se trata de una medida útil aunque la Agencia Española de Protección de Datos ha asegurado que puede vulnerar la ley al recopilar un dato privado. No siempre es totalmente preciso porque, como ha quedado patente en otras situaciones, puede verse afectada por el calor exterior o si están sometidas a fuentes directas de luz artificial. Otro problema adicional es que, aunque tengas fiebre, no implica que la persona tenga este virus.

Control de mascarillas en tiempo real

El uso de mascarillas era algo ya generalizado en ciudades asiáticas antes de la pandemia. Regiones de gran trasiego de gente que acumulan preocupantes datos de contaminación. Aunque su uso es recomendable (es obligatorio en transportes), se han demostrado como un recurso imprescindible para reducir los contagios. El coronavirus, que se ha revelado como muy contagioso, infecta por contacto directo, con lo que es necesario protegerse uno mismo y, por supuesto, a los demás. Por el momento, y aunque pueden incurrir en sanciones, no se puede controlar de manera precisa si los ciudadanos responden a las indicaciones sanitarias. La solución puede estar en la Inteligencia Artificial.

¿Cómo funciona? Empiezan a haber varias soluciones al respecto. Una muy destacada está ya en Francia, que ha sido pionera en este asunto, según informa Bloomberg, que indica que París ha desplegado por el metro sensores que aprovechan las cámaras de seguridad y un software de reconocimiento facial creado por una «startup» gala llamada Datakalab puede comprobar si los parisinos han incorporado las mascarillas como elementos de seguridad. El sistema utiliza la red Wifi para transferir los datos. También Motorola, en colaboración con el fabricante de sistemas de videovigilancia Avigilon, ha desarrollado un sistema de seguridad basado en IA capaz de reconocer objetos y medir distancias en tiempo real, explican en un comunicado. Ante la detección errónea salta un aviso que advierte el personal de seguridad. Está destinado en principio a las empresas para cumplir con las pautas sanitarias.

¿Qué obstáculos tienen? El principal problema es la posible implicación en la privacidad de los ciudadanos (aunque sus desarrolladores aseguran que recopilan datos agregados) y el retraso (se dice que unos 15 minutos) del registro con lo que hasta pasado un tiempo no se podría poner remedio.

Control de aforo

Otro de los caballos de batalla durante la pandemia y también en las fases de desescalada es el distanciamiento social. Evitar el contacto directo con personas se ha convertido en un escudo contra el coronavirus, con lo que habrá que alumbrarse durante los próximos meses a no ver esas imágenes de aglomeraciones. Para ello, se ha empezado a experimentar con soluciones tecnológicas que garantizan un control de acceso a locales.

¿Cómo funciona? A través de sistemas de detección y técnicas de «machine learning» o «aprendizaje automático» que controlan la capacidad de un local o edificio. Con ello, se regula en número de nuevas entradas, el recuento de personas, siendo capaz incluso de determinar el sexo y edad de los visitantes, entre otros detalles, mediante mapas de calor y un gráfico de lectura fácil, relatan los expertos. Otros proyectos como Shoppermotion, una firma española, proponen tirar de IA para calcular si se cumple la distancia de seguridad en un supermercado, un importante foco de nuevos contagios. Un mapa de calor aprovecha los datos extraídos de los carros de compra para ofrecer datos importantes.

¿Qué obstáculos tienen? La inversión que deben realizar los pequeños negocios para poder adecuar sus instalaciones a estas condiciones. Por el momento, no se han extendido a nivel general y sería necesario determinar el aforo total de un local para analizar las posibilidades. Un problema adicional se encuentra en que aunque se den las condiciones para albergar a un número concreto de clientes, no existen garantías de que cumplan con ese distanciamiento social.

Reserva de espacios en remoto

En las primeras fases de desescalada se ha incluído la cita previa como mecanismo de control de los clientes. De tal manera que las empresas pueden organizarse para evitar que se agolpen a determinadas horas poniendo en riesgo su seguridad. Expertos de Fibratel apuntan que estas soluciones, cuyo objetivo es evitar aglomeraciones las empresas, se están estudiando para establecer un control permanente de la ocupación. Muchas empresas ya han puesto en marcha aplicaciones de cita previa que, seguramente, se queden de manera permanente.

¿Cómo funcionan? Existen ya sistemas y desarrollos que permiten registrar una cita previa. Los servicios sanitarios y grandes empresas llevan tiempo, incluso antes de la pandemia, utilizando estos servicios para organizar su producción. Talleres y concesionarios, empresas como ITV por ejemplo, son casos de éxito en los que los clientes avisan con antelación su visita. Es factible también incorporarlo fácilmente en otros negocios.

¿Qué obstáculos tienen? La inversión inicial para realizar un desarrollo digital que permita incorporarlo a la página web del comercio. Un problema adicional es que, para ello, lo más recomendable es contar con una página oficial y, según datos de la empresa Godaddy, solo un 48% de las pymes la tiene, algo que lastra la necesaria transformación digital.

«Wearables» para detectar el virus

Aunque aún está en fase de conceptualización, una pulsera inteligente que monitorice posibles casos puede ser otra gran idea. Algunas marcas quieren que sus relojes sean capaces de detectar virus incluso antes de presentar síntomas. Investigadores de Stanford y Scripps Research han realizado un estudio por el que aseguran ser capaces de detectar virus similares con datos recabados mediante dispositivos «wearables».

¿Cómo funciona? Para ello, han llegado a un acuerdo con Fitbit, empresa filial de Google, para acceder a la ingente cantidad de datos del cuerpo humano recabados por un usuario durante un día. «Los relojes inteligentes hacen muchas, muchas mediciones por día, al menos 250.000, que es lo que los convierte en dispositivos de monitoreo tan potentes», sostiene en un comunicado Michael Snyder, profesor de genética en la Escuela de Medicina de Stanford.

¿Qué obstáculos tiene? El primero, el más obvio: todavía se encuentra en una fase demasiado embrionaria como para pensar que puede ser útil a corto plazo. El segundo, se trata de dispositivos que todavía no tienen un uso generalizado entre la población. Aquellos que sí cuentan con uno en propiedad tienen la opción de servicios digitales ya disponibles que mandan alertas en caso de tocarse la cara. Otra medida de protección.

Aplicaciones de las fases

Uno de los problemas de la llegada de las fases de desescalada es que, dependiendo del lugar de residencia, una persona puede encontrarse en una de las distintas fases para volver a la normalidad. Y cada una de ellas incluye algunas características distintas que puede llegar a confundir. Para ello, una de las posibles soluciones es utilizar los teléfonos móviles para informarse a través de una «app».

¿Cómo funciona? Se trata de un proyecto de una profesora de Metodologías Ágiles, Alaitz Benito, quien ha desarrollado con un equipo de 3 personas Desescalapp, una plataforma interactiva con información ciudadana sobre la desescalada y sobre qué se puede hacer en cada una de sus fases. Pretende resolver todas las dudas que han surgido a todos ante el escenario de la desescalada. Introduciendo el código postal el software ofrece las recomendaciones de la fase en la que se encuentre la persona.

Otra propuesta interesante es una iniciativa de Empresas por la Movilidad Sostenible, junto a una estudiante de la Universidad Politécnica de Valencia. Se trata de una herramienta de geolocalización que busca mostrar, de forma gratuita y unificada, información de actualidad sobre cualquier negocio: estaciones de servicio, puntos de recarga, talleres, restauración, tiendas, hoteles, etcétera. La herramienta contará con información específica de cada servicio geolocalizado relativa al Covid-19: si está abierto o no, qué horario tiene, si ofrecen medidas de protección a los clientes o usuarios, la disponibilidad de entrega a domicilio, los tipos de pago aceptados o si existen horas prioritarias para personas de riesgo.

Limpieza de ropa en las tiendas

Las tiendas y comercios de ropa se enfrentan a una situación que hasta ahora no habían vivido con antelación: el protocolo de desinfección de las prendas que se prueban los potenciales clientes. Aunque por lo general suelen ser pulcros en su limpieza, en estos momentos el coronavirus, que puede infectar en contacto con la saliva de un paciente, ha hecho cambiar todo. De manera rudimentaria y casi artesanal, muchos comerciantes han tirado de ingenio con planchas verticales para poder hacer las labores de desinfección.

¿Cómo funciona? Con limpieza a vapor. Ya han empezado a popularizarse planchas potentes que permiten la higienización de prendas de manera rápida y efectiva, que se ha convertido en el quebradero de cabeza de muchos comerciantes. Hay ya recomendaciones: treinta segundos tarda en dejar la ropa libre de coronavirus.

¿Qué obstáculos tiene? La mayoría de veces forma parte de iniciativas individuales y no está muy extendido. El proceso de recogida e higienización de las prendas descartadas por los clientes en el probador puede ocasionar ralentizaciones a la hora de atender y encontrar las tallas. También requiere de una inversión iniciar que deben asumir las propias empresas.

Big Data para evitar el desabastecimiento

La Inteligencia Artificial y el Big Data son dos tecnologías que también se han visibilizado como grandes aliadas para las fases de desescalada. Por su capacidad para optimizar recursos, algunas empresas han implementado algunos servicios de manera urgente para cumplir con las necesidades pero han encontrado una oportunidad para alcanzar su transformación digital. Un ejemplo la propuesta de Geotab que aprovecha el uso de datos de los vehículos conectados (siempre agregado y anonimizado) como termómetro del impacto y la recuperación de esta situación. «Es un indicador del estado de la actividad del transporte y de la movilidad. Gracias a ello estamos identificando en nuestros dashboards qué industrias van recuperando actividad y en qué regiones», asegura a ABC Iván Lequerica, vicepresidente de Geotab para el sur y oeste de Europa:

¿Cómo funciona? La combinación de Big Data y Telemática permite localizar dónde se encuentran las mercancías y cómo se mueven. Esto es útil en estos momentos para analizar y comparar la actividad en las provincias que se encuentran en diferentes fases de desescalada con el fin de ajustar la producción y el stock a la demanda en las mismas.

¿Qué obstáculos tienen? El coste de la implantación de este tipo de tecnologías no es elevado y el retorno de la inversión es rápido, ayudando a optimizar las operaciones. «El reto para las empresas de cualquier tamaño, no solo las pequeñas, está en entender y poner en valor una cultura de decisiones basadas en datos», valora Lequerica.