Amazon ha sido, durante años, una Arcadia feliz. Poco peligrosa a ojos de los legisladores. Revolucionaria en su modelo de negocio en internet. Cambió, para siempre, la logística y la distribución de productos en internet. Junto con la publicidad segmentada, ha sido una de las ideas de negocio más lucrativas que se han dado en la última década. ¿Se le acabará el chollo? La Comisión Europea (CE) ultima una acusación contra el gigante del comercio electrónico por prácticas monopolísticas.

Bruselas cree que hay razones para acusarle de prácticas monopolísticas, principalmente por el uso de los datos comerciales de aquellos que venden en su plataforma. La acusación se presentará, según publicó «The Wall Street Journal», en las próximas semanas. Se trata del siguiente paso en la investigación que Bruselas inició contra el gigante el año pasado, cuando comenzó a obtener pesquisas sobre la relación entre Amazon y los datos de otros vendedores.

Fue en julio del pasado año cuando la CE abrió una investigación preliminar contra la multinacional estadounidense por presuntas prácticas contrarias a la competencia. De esta manera, seguirá los pasos de otros gigantes como Google -que ha sido sancionada en tres ocasiones- y Apple, que recientemente se ha situado en el punto de mira de Europa por posibles abusos en dos de sus servicios, Apple Pay y la tienda App Store.

Lo que pretende averiguar es si Amazon utiliza prácticas contrarias a la competencia. Las razones que esgrime la CE se encuentran en el «doble papel» que juega Amazon en la economía digital. La empresa proporciona la plataforma para que cualquier vendedor pueda comercializar sus productos pero, a su vez, también es un fabricante de productos tecnológicos que ejerce de minorista, por lo que compite directamente con los distribuidores. De hecho, la página web destaca sus propios dispositivos en una situación privilegiada. vendedores.

La investigación sospecha que Amazon puede haberse aprovechado de esa situación para aprovechar los datos de compras y transacciones en el desarrollo y promoción de sus propios productos. Una nueva muestra de cómo el pez grande se come al pequeño. Ahora, los gobiernos se están preguntando si el gigante tecnológico es demasiado grande. En declaraciones a la cadena «BBC» el año pasadoMargrethe Vestager, comisaria europea de Competencia, apuntó: «Nunca aceptamos en un partido de fútbol que un equipo también juzgue el partido».

La normativa comunitaria no marca unos plazos cerrados para el final de la investigación, de la que el Ejecutivo comunitario ha informado no solo a Amazon sino a otros competidores y que si encuentra elementos fehacientes de que la plataforma violó las normas europeas podría desembocar en una multa millonaria. La posible sanción podría ascender hasta el 10% de la facturación de la empresa, según los tratados europeos.

Su viacrucis legal también puede llevar a su fundador, Jeff Bezos, el hombre más rico del mundo, a prestar declaración en el Congreso de Estados Unidos. En una misiva a la que tuvo acceso «CNN», Bezos está dispuesto a testificar ante los legisladores de la Cámara de Representantes que están investigando a la industria tecnológica por posibles violaciones antimonopolio. En el texto asegura que la compañía está «comprometida a cooperar» y «se pondrá a disposición el ejecutivo para testificar».

 

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