El lío montado por Trump durante el G-20 a costa de la guerra comercial entre Estados Unidos y China sigue coleando. El presidente estadounidense anticipó el levantamiento del veto a Huawei, que teóricamente podrá seguir comprando componentes y productos a fabricantes del país, pero continuará sin poder implantar su tecnología de red 5G. Una medida que, además, se suma a la imposibilidad de comercializar servicios de telecomunicaciones en las instituciones públicas.

En una entrevista a la cadena «CNBC»,Peter Navarro, asesor comercial de la Casa Blanca, ha confirmado lo que ya se daba por hecho; que su Gobierno seguirá prohibiendo a Huawei la comercialización de las redes 5G, la quinta generación de redes móviles que están diseñadas para conectar todos los aparatos electrónicos. Desde Washington temen que la compañía emplee esta tecnología para espiar en servicio del Gobierno chino.

«Lo que hemos hecho es, básicamente, permitir la venta de procesadores a Huawei porque estos componentes no tienen ningún impacto sobre la seguridad nacional», añadió Navarro, al tiempo que insistió en la idea que la política de Huawei con respecto al 5G «no ha cambiado, eso no ocurrirá con Huawei en este país».

La Casa Blanca, además, echa un pulso a China; quiere que las compañías estadounidenses se adelanten a Huawei en la carrera por el despliegue de infraestructura 5G. La Unión Europea, por su parte, se ha mostrado favorable hasta la fecha de permitir el despliegue de tecnología de Huawei. Lo que se da por hecho es que la marca podrá seguir contando con Android como principal sistema operativo móvil, aunque varios informes apuntaban recientemente que ya había acelerado sus planes para sustituirlo por un ecosistema de creación propia. Google, empresa propietaria del software, todavía no se ha pronunciado al respecto.

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