España quiere subirse al tren de la Inteligencia Artificial. Un imparable avance tecnológico que se ha acelerado en los últimos y que está llamado a cambiar para siempre la economía global. Pero antes de su eclosión, es necesario abordar las cuestiones éticas sobre la responsabilidad de los algoritmos y la robotización de los procesos industriales. Esta tecnología, que ha empezado a aplicarse en numerosas áreas de la economía global, va a jugar un papel importante en las próximas décadas. Los países quieren establecer antes de que sea demasiado tarde las reglas del juego.

Ante estos desafíos, el Gobierno español ha presentado este miércoles su Estrategia Nacional de Inteligencia Artificial (ENIA), cuyos principales ejes son la necesidad de alinear las políticas nacionales destinadas a fomentar el desarrollo y el uso de esta tecnología, aumentar la inversión y fortaleciendo la colaboración entre el sector público y privado. Su documento, todavía no definitivo, promete potenciar esta tecnología para la recuperación económica. El Gobierno invertirá 600 millones de euros hasta 2023 en su desarrollo, según anunció el presidente Pedro Sánchez en la presentación de este plan en La Moncloa.

De esta cuantía, unos 275 millones se destinarán al desarrollo tecnológico de la inteligencia artificial, 133 millones para integrar su uso en todos los sectores del tejido económico, 100 para hacer lo propio en la administración pública, 42 para potenciar el talento, otros 42 para plataformas de datos y 8 para desarrollar un marco ético normativo que refuerce nuestros derechos y libertades. Estas inversiones se desglosarán en una treintena de medidas que se llevaran a cabo entre 2020 y 2025.

Un marco «ético de confianza»

El objetivo es crear un «marco ético y de confianza» para el «desarrollo de las tecnologías disruptivas como la Inteligencia Artificial que están aquí para quedarse y van a ser claves para nuestra recuperación económica», según avanzó Carme Artigas, secretaria de Estado de Digitalización e Inteligencia Artificial. «Estamos en una oportunidad histórica para transitar hacia una nueva economía digital», que debe ser «más productiva, moderna e inclusiva».

El Ejecutivo contempla, además, la creación de una Oficina del Dato y un programa Nacional de Algoritmos Verdes destinado a «diseñar algoritmos eficientes energéticamente». El texto propone potenciar la «excelencia científica en la innovación en España», «poner a España en una posición de liderazgo en el uso de la lengua española en Inteligencia Artificial» y «creación de empleo de calidad y retener el talento», así como emplear esta tecnología para la mejora de la productividad. El plan es generar un «entorno de confianza» del desarrollo de esta tecnología.

Control y transparencia sobre los algoritmos

A medida que esta tecnología ha avanzado en los últimos años, se han venido descubriendo paralelamente sesgos y prejuicios que ponen en cuestión el futuro de la Inteligencia Artificial. El temor a que produzca nuevos desequilibrios y brechas ha provocado que organismos internacionales hayan puesto la voz de alarma para intentar construir un futuro más igualitario. Los expertos, no obstante, considerna que es clave para la mejora de la productividad.

Para David Carmona, responsable de Inteligencia Artificial e Innovación en Microsoft, es necesario aplicar la «responsabilidad» desde el primer momento. «El desarrollo de Inteligencia Artificial responsable va más allá de identificar los desafíos y establecer unos principios; requiere también implantar nuevas prácticas en el ciclo completo de desarrollo así como herramientas y tecnologías específicas en áreas como privacidad, transparencia o control de los algoritmos», señaló durante un evento organizado por OdiseIA, Observatorio del Impacto Social y Ético de la Inteligencia Artificial.

Acerca del debate asociado a vigilancia y control de datos personales, Franciso José Montalvo, director de datos en Telefónica, está convencido que en España existe un «buen equilibro entre el respeto a la privacidad y la expoliación que sea susceptible de eso». «El uso de la IA se engloba dentro de un marco más amplio de diseño responsable cubriendo la privacidad, la seguridad, la sostenibilidad, la ética, la accesibilidad y el cliente», apuntó durante el mismo evento.

Las principales empresas tecnológicas han señalado en los últimos años su compromiso por mejorar esta disciplina tecnológica. «Es imprescindible educar a la ciudadanía, desmentir mitos y alcanzar un estándar de transparencia y prácticas éticas que generen confianza. Esto nos permitirá avanzar con paso firme hacia metas aspiracionales, por ejemplo en precisión y ‘explicabilidad’, que a día de hoy están más allá del estado del arte», añadió Pilar Manchón, directora de estrategia de investigación de inteligencia artificial de Google.

Para Enric Delgado Samper, director de tecnología para IBM Spain, «el valor de un sistema de IA no está en su potencia tecnológica “per se”, sino en su capacidad para contribuir al progreso justo de las personas y servir al bien común. Desde esa base ética, su potencial para ayudarnos y potenciar las mejores capacidades y los mejores valores del ser humano es inmenso».

 

1411744731-kaeG--620x349@abc