s muy fácil relacionar el 5G con «smartphones», «Smart TVs», coches y «wearables», precisamente porque son los temas de los que más se habla al ser de interés para una gran variedad de audiencias. A pesar de ello, los mayores avances en el campo del 5G no se han creado para el usuario final, sino para un usuario más industrial.

En Qualcomm calculamos que para 2035 el 5G haya aportado cerca de 5 billones de dólares únicamente en cinco sectores: la manufacturación, el transporte, la construcción, la minería y servicios públicos. Esto será posible gracias a la capacidad del 5G para multiplicar la velocidad de todos los servicios ya existentes, pero donde realmente supondrá una auténtica revolución será en su aplicación al IoT.

Con el 5G es posible aumentar el número de dispositivos conectados al millón por kilómetro cuadrado, una opción que entiendo que al usuario particular de un «smartphone» no le llegue a interesar, pero que al director general de una planta de transporte alimenticio le resulte de lo más atractiva.

La hiperconectividad como ventaja competitiva: cuando hablamos de tantos dispositivos conectados hablamos de hiperconectividad, y algunos expertos estiman que, a finales de esta década, se llegue a los 10 billones de objetos conectados, unos 1.400 objetos «Internet of Things» (IoT) por persona. Esto significa que la adopción del 5G hará posible una reducción de costes en dispositivos de radio para conectar equipos y descenderá la barrera de entrada de dispositivos «IoT», como pueden ser coches conectados, robots, contenedores de embarque, campos agrícolas, sistemas de tráfico, etc.

Para entenderlo pongamos como ejemplo una granja eólica y uno de sus técnicos de mantenimiento. Debido a la baja latencia que ofrece el 5G, el técnico puede obtener información sobre los molinos que tiene asignados en tiempo real. Esta información puede venir tanto de un dron de inspección, como de los sensores de la turbina y las aspas, los sensores ambientales o incluso de todos ellos a la vez. Con esta información el técnico decidirá qué acción realizar con los molinos y que éstos las lleven a cabo en cuestión de un milisegundo.

El 5G agiliza esta era en la que vivimos, la de la información, acercándonos a un volumen cada vez mayor de datos y de manera inmediata. Cualquier experto en su campo sabe que hoy en día para avanzar con pie firme en el mundo de los negocios es necesario tener la última información, por lo que conceptos como ciudades o flotas conectadas no tendrían que ser temas desconocidos. En este contexto, creo firmemente que el acceso a la información que todos estos dispositivos conectados van a empezar a intercambiar de forma masiva puede ser la clave para el éxito de una organización, especialmente para aquellas que lideren el cambio.

El 5G es la generación de la velocidad y la hiperconectividad. Un negocio veloz e hiperconectado está claramente aventajado sobre aquellos que aún confían en los métodos tradicionales que les funcionaban en el pasado. Evolucionar es sobrevivir, y el 5G es el siguiente paso a dar.

 

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