Apple, pionera en el desarrollo de asistentes virtuales gobernados por voz gracias a Siri, ha sido la última gran compañía en lanzar su propio altavoz gobernado por algoritmos de inteligencia artificial, el HomePod. Llega más tarde que el Echo de Amazon o el Home de Google, pero también llegaron tarde al mercado de la música y de la telefonía móvil y los cambiaron para siempre.

Los asistentes de voz, que llevan años instalados en los smartphones, ganan más relevancia cuando no hay pantallas de por medio y se convierten en los únicos métodos de interacción entre el usuario y la máquina. Echo, que parecía solo un experimento más de Amazon, ganó mucha popularidad en las casas estadounidenses gracias a los miles de comandos y la sencillez de uso de Alexa, la asistente virtual que vive dentro de él. Sus limitaciones son sus virtudes: está ahí cuando el usuario lo necesita, de forma inmediata y sin dar dolores de cabeza el resto de la jornada. De la noche a la mañana, Amazon logró que Alexa compitiera de tú a tú con Google o Apple.

Según un estudio de Techpinions, una firma de análisis de la industria tecnológica, más de la mitad de los usuarios de Echo lo usan en la cocina y más del 30% en el salón, espacios de tránsito donde Alexa suele estar disponible para varias personas en contraposición a Siri, que, hasta ahora, era personal.

Amazon controlará este año el 70% del mercado de altavoces inteligentes en Estados Unidos, según eMarketer. Jeff Bezos, el fundador de la compañía, dijo que en el futuro Alexa será el cuarto pilar de sus negocios junto a Prime, su nube y sus actividades como minorista online.

Morgan Stanley estima que se han vendido más de 11 millones de altavoces Echo; la mayoría en Estados Unidos. Amazon no ofrece cifras de ventas todavía.

Los de Mountain View pronto tomaron cartas en el asunto y lanzaron su Google Home para potenciar Assistant, una reinterpretación de su interfaz por voz que se ha expandido a multitud de dispositivos, como el iPhone desde hace unas semanas, aunque limitado al mercado estadounidense.

Google y Amazon emplean sus asistentes para potenciar sus negocios. La primera con búsquedas en la web y el uso de sus servicios, y la segunda con compras dentro de su comercio online. Para Amazon, Echo es una forma creativa de desplegar Alexa de forma masiva, ya que no controla ninguna plataforma móvil de gran adopción como la de sus grandes rivales.

Apple ha entrado en el negocio de una forma diferente. El propósito principal de HomePod, su altavoz para el hogar, no es realizar búsquedas en la web, ni ofrecer las noticias del día, sino escuchar música a través del servicio Apple Music con la ayuda de Siri. El asistente entiende en todo momento qué está escuchando el usuario para ofrecerle información adicional. Por supuesto, cuenta con todas las funciones de Siri y puede controlar todos los dispositivos de domótica que estén conectados a su plataforma HomeKit, pero Apple ha enviado un mensaje claro: va a por la música en el hogar.

“La estrategia de Apple con HomePod es interesante porque reproducir música es la principal petición que se realiza a los altavoces inteligentes”, dice Bob O’Donnell, presidente y director de análisis en Technalysis Research, a EL PAÍS. “Pero, al mismo tiempo, si la experiencia con Siri no es buena, no creo que vaya a tener éxito. El asistente digital es la razón por la que los consumidores están interesados en los altavoces inteligentes, así que tiene que cumplir o superar sus expectativas”.

Los usos más comunes son reproducir canciones (34%), controlar las bombillas inteligentes (30%) y poner en marcha un temporizador (24), según el estudio de Techpinions

Esto es la guerra

HomePod, Echo u Home son más que altavoces, son los caballos de Troya de las grandes tecnológicas para entrar en tu hogar y perfeccionar sus algoritmos de reconocimiento de voz, tratamiento de datos y aprendizaje profundo desde los patrones de uso de los consumidores.

La guerra entre las plataformas móviles y sus sistemas operativos ya terminó. Google tiene el mayor número de usuarios, Apple acapara la casi totalidad de los beneficios del mercado y Microsoft todavía goza del liderazgo en el entorno laboral gracias a sus aplicaciones y servicios. Es decir, la guerra terminó sin un claro vencedor.

Los asistentes tienen la premisa de ser el nexo de unión entre los diferentes dispositivos, servicios y aplicaciones ligados a nuestra vida digital. Tendrán la capacidad, en el futuro, de filtrar, organizar y servir en el momento oportuno la información que necesita el consumidor en todo momento. Y lo más importante, puede englobar todo. Por eso son primordiales para las compañías y por eso vemos que Samsung Electronics o Facebook también quieren entrar en el mercado con asistentes relevantes para sus negocios.

Cortana, de Microsoft, es un buen ejemplo: sus capacidades se extienden desde el ordenador con Windows 10 al iPhone. El valor de las plataformas se diluye en cierta medida y el asistente con el que, tal vez, hablaremos a diario comenzará a ganar cada vez más protagonismo y a fidelizar al usuario independientemente sobre dónde, cómo o para qué lo puede usar. En la otra cara de la moneda está Apple, cuyo negocio principal es la venta de hardware, intentará que Siri sea el mejor asistente para seguir potenciando su iPhone y su servicio de música bajo demanda.

“La gente que tiene acceso a un altavoz inteligente como Echo usa los asistentes digitales más que en el smartphone“, dice O’Donnell. “Podría atribuirse a la eficacia de Alexa, pero nuestros estudios muestran un grado de precisión y acierto muy parecido entre el de Amazon, el de Apple y el de Google. Los resultados sugieren que un dispositivo dedicado [es decir, que solo sirve para un propósito concreto] invita a usarlo más”.

Los altavoces son, además, una forma de volver a atraer a los usuarios que se perdieron por el camino cuando sus capacidades eran mucho más limitadas y el reconocimiento de la voz fallaba a menudo.

“Los asistentes prometen mucho pero suelen quedarse cortos”, aporta Jan Dawson, analista de Jackdaw Research. “Creo que muchos usuarios los han probado y abandonado por alguna experiencia frustrante con ellos”.

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