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La wifi en España mejorará gracias a una startup noruega.

¿Cuál es la queja más común en cuanto al la calidad de la conexión a internet en el hogar? La respuesta es muy sencilla: la velocidad del la red wifi. Un elemento que las operadoras no pueden controlar es dónde terminará instalado el router en cada hogar, el tamaño de la casa, el grosor de las paredes, los materiales utilizados o la estática del ambiente, interfieren en la señal, por lo que es muy difícil garantizar la velocidad de descarga contratada independientemente del lugar donde se encuentre el cliente.

Operadoras como Vodafone proveen a los instaladores de aplicaciones móviles para medir la potencia del wifi en cada estancia y, de esa manera, poder comunicar al cliente la calidad real de la conexión en cada lugar, y así impedir el incumplimiento de las expectativas del cliente.

La startup noruega Domos utiliza inteligencia artificial y machine learning para mejorar el wifi en casa. Acaba de aterrizar en España con la promesa de solucionar este problema. Son capaces de mejorar la potencia del wifi entre un 100% y un 400%, sólo utilizando software, es decir, optimizando el código del router. Por ejemplo, NextGenTel, la operadora noruega que ha usado Domos durante los últimos dos años, reportó una significativa caída en las llamadas al servicio al cliente relacionadas con problemas de wifi como resultado de la integración del software en sus routers.

Al preguntar al CEO de Domos, Bent Erik Skaug, sobre el por qué de la falta de calidad y consistencia del wifi en los hogares, las razones que dio fueron tres: la interferencia de las redes wifi competidoras de los vecinos, las perturbaciones de radiofrecuencia de otros aparatos électricos y los problemas de cobertura de wifi en la casa.

La mayoría de las personas lo que hacen para mejorar su cobertura wifi en casa es instalar repetidores. Pero en realidad, Bent asegura que sólo alrededor del 25-30% de los hogares los necesita realmente. En muchas casas, especialmente en áreas densamente pobladas, la instalación de un repetidor solo empeora la situación.

Según Bent, la tecnología de Domos se inspira en el 5G, la futura conectividad móvil que llegará en el 2020, como la división de red, donde la señal se adapta dependiendo de la necesidad del cliente. Por ejemplo, si lo que usamos son videojuegos en línea en casa, la señal se adaptará para bajar la latencia. En cambio, si lo que nos gusta es ver películas 4K, lo hará para optimizar la descarga.

En cuanto a la protección de datos y para nuestra propia tranquilidad, Bent asegura que «nunca miramos el contenido transmitido o recibido por los dispositivos, el router o las direcciones IP que visita el usuario. Esto es importante, todo lo que hacemos es trabajar para mejorar la calidad de la señal. Somos totalmente compatibles con el GDPR».

España es el primer país donde se expande Domos fuera de Noruega, en palabras de su CEO. La razón es por lo avanzadas que se encuentran las operadoras en nuestro país, a un nivel similar al de Noruega, y la gran calidad de los ingenieros con los que cuenta España, ya que su objetivo es abrir oficina de desarrollo aquí.

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Las futuras redes 5G se encuentran con problemas de implementación

Martes y miércoles ha tenido lugar en Londres el congreso sobre 5G, Global Mobile Broadband Forum, con más de 2.200 asistentes líderes del sector que pretenden a partir de aquí, dar el pistoletazo de salida del 5G que estará comercialmente disponible durante el 2020.

En palabras de Ken Hu, CEO de Huawei, «las redes 5G iniciarán una revolución tecnológica y aportarán un nuevo dominio a todas las tecnologías de la información y la comunicación. Desencadenarán cambios esenciales en las empresas, provocando nuevas oportunidades nunca vistas».

En muchas ocasiones la llegada del 5G lo hemos podido ver comparado con una cuarta revolución industrial. La disrupción de esta nueva tecnología no sólo trae nuevas velocidades de descarga y subida, al nivel de la conexión por fibra, sino que habilitará el Internet de las Cosas (IoT) de forma masiva, y sobre todo, bajará radicalmente la latencia de la señal, o lo que es lo mismo, el tiempo que tarda la señal en recorrer el camino desde nuestro teléfono móvil al servidor y volver, necesario para la conducción autónoma de vehículos y control remoto de maquinaria en tiempo real.

El 5G ya es una realidad como hemos podido ver en Londres durante el Global Mobile Broadband Forum. En febrero fuimos testigos de laprimera llamada 5G del mundo entre Barcelona y Madrid, organizada por Vodafone y Huawei, y este martes se produjo la primera videollamada internacional, entre Londres y Málaga.

Uno de los cinco cambios fundamentales que traerá el 5G será la conversión de la conectividad en una plataforma de servicio. Esta ofrecerá una conexión a medida dependiendo de las necesidades del dispositivo y el cliente.

Otro de los cambios será que todo va a estar conectado a internet. El llamado internet de las cosas masivo hará que todo dispositivo susceptible de ser conectado, lo hará nada más encenderlo por primera vez.

Un tercer efecto será una aceleración de la implementación de la nube en el mercado, ya que el acceso a la información almacenada en internet será prácticamente instantáneo, proporcionando la misma experiencia que tendríamos si los datos estuvieran almacenados en la memoria del teléfono móvil.

Esa nueva masificación del uso de la nube también traerá una nueva evolución de la inteligencia de los datos: entenderán mejor a sus usuarios y les proporcionarán así un mejor servicio. Ya no estaremos hablando de «plug and Play» sino de «Plug and Think». Y lo más importante, el usuario de la red tendrá una experiencia más homogénea, independiente de la situación o el lugar donde se encuentre, o el número de personas que se encuentren en el área entorno a la misma antena.

Convivencia 4G y 5G

El 5G habilitará una serie de nuevos productos donde la latencia y velocidad son indispensables, como la conducción autónoma, revolucionando el sector de la automoción y el transporte; la transmisión de vídeo 4K en tiempo real sin retardo, sobre todo en eventos deportivos; y los videojuegos en la nube, que ya hemos podido probar en NVIDIA GeForce Now a través de fibra, haciendo posible que jugar en la nube sea realmente móvil y capaz de reproducir un juego en cualquier pantalla.

Lo mismo ocurrirá con tecnologías emergentes como la realidad virtual y la realidad aumentada, que por fin serán cien por cien independientes del ordenador y ofrecerán la posibilidad de una retransmisión sin retardo alguno, en un sistema de entretenimiento totalmente inmersivo.

Todavía hay algunos problemas que superar en la implementación del 5G, sobre todo en lo relativo la convergencia entre 4G y 5G, y el tiempo que ambas tecnologías se vean obligadas a convivir. El problema radica en el despliegue de nuevas antenas que no ocupen más espacio que el actual, ya que las zonas urbanas se encuentran saturadas. Además, el consumo de energía de la red 5G es muy superior al del 4G, debido a su complejidad. El 4G lleva años entre nosotros y ya se encuentra optimizado, pero la eficiencia eléctrica del 5G debido a su novedad, está lejos de llegar a su máximo.

El desarrollo e implementación del 5G han transcurrido mucho más rápido de lo esperado por fabricantes y representantes del sector, y en sólo dos años, cuando los primeros teléfonos con capacidades 5G salgan al mercado, esta tecnología estará disponible de forma comercial.

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Por primera vez el consumo de internet supera al de la televisión

Internet lo ha cambiado prácticamente todo. Ya no se concibe, en la actualidad, comprar entradas sin pasar por una taquilla online. Sin comentar la jugada en Twitter muchos usuarios se quedarían huérfanos, se sentirían fuera de la rueda. Cómo conectarían con una persona sin un correo electrónico o una búsqueda rápida en Facebook o LinkedIn. La televisión ha sufrido ese impacto, transformando silenciosamente su manera de distribuir los contenidos audiovisuales. [Gráfico elaborado por Statista]

Y esto no ha hecho más que empezar. La manera en que las personas acceden a los contenidos multimedia se rige cada vez más por los servicios digitales. La televisión lineal corre el riesgo, si cabe, de quedar condenada a la emisión de eventos en directo, como el deporte o los informativos. Porque la tortilla está a punto de darse la vuelta. Será este próximo año: los analistas estiman que el consumo de internet superará al de televisión por primera vez en la historia.

Según datos recientes de la consultora Zenith Media, a lo largo del presente año se espera que los usuarios visualicen unos 172,7 minutos de contenido diario a través de la pequeña pantalla. Una cifra, no obstante, que se sitúa cerca del consumo de contenidos en internet (159,7 minutos). Pero a partir de 2019 la cosa cambiará, produciéndose un punto de inflexión en el entretenimiento que se esperaba desde hace tiempo: los usuarios, estiman, navegarán unos 170,6 minutos cada día, un tiempo que supondrá un hito; superará por primera vez al de la televisión (de 170,3 minutos).

Los usuarios, a partir de entonces, pasarán más tiempo en internet que mirando la «tele». Dedicarán sus horas más a consumir contenidos online desde servicios como YouTube, compartirán fotos en su perfil de Facebook y comprarán productos en Amazon. «La transición de la televisión hacia internet como el principal medio de entretenimiento ha tardado en llegar, pero también ha sucedido más rápido de lo esperado», recoge el estudio.

La «tele» ha cambiado

El consumo de televisión no ha cambiado prácticamente en nada en la última década. Únicamente la irrupción de internet y los servicios digitales han incentivado a su adecuación hacia un nuevo modelo en donde el consumidor quiere las cosas al momento y desde cualquier lugar. No hay cabida, pues, a quedarse a la espera de un transistor como antaño. El mundo ha cambiado.

Este cambio de paradigma supondrá un refuerzo por parte de las cadenas de televisión de acercarse, si no lo han hecho, al entorno digital. Con el inminente despliegue de las redes móviles de quinta generación (las redes 5G), que introducirán una menor latencia en la respuesta de los contenidos, todo lo referente a la transformación digital será la principal apuesta de las empresas. Pero, pese a todo, la televisión seguirá siendo la reina del salón en un mercado tan potente como EE.UU. en donde no se espera que el uso de internet eclipse a la «tele» hasta por lo menos 2020.

En España, extrapolando los datos de la segunda ola del EGM, queda palpable que esa realidad se extiende también. El acceso a la televisión desde internet se ha duplicado en un año. De los 32 millones de internautas, unos 13 millones de todos ellos acceden periódicamente a contenidos de televisión desde internet (6,4 millones el año anterior).

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¿Compartir sentimientos a través de Internet?

Las nuevas tecnologías están revolucionando la economía a través de la conectividad. Pero ¿cómo lo hacen? Para Ramjee Prasad, científico indio ampliamente reconocido en todo el mundo, es gracias a la conectividad «inteligente».

Autor de numerosos libros sobre cómo la comunicación global cambiará al ser humano para siempre, Prasad, que ha participado en el European Innovation Day de Huawei que se celebra en Londres, cree que es necesaria una mayor cooperación entre empresas e instituciones científicas. De hecho, la mayor parte de los descubrimientos nunca llegan a ser conocidos por empresas que mejorarían mucho con su aplicación. Algo, por lo tanto, está funcionando mal.

Parece que solo las ideas muy lucrativas atraen la atención de las grandes empresas, y eso es un error grave. Hay que explorar otras posibilidades para que el conocimiento llegue y se extienda, tender puentes entre los negocios y la investigación. Y para este científico, esas posibilidades pasan por el uso de tecnologías que permitan expandir rápidamente lo que una persona o grupo humano acaba de conseguir.

Más allá del impulso de las redes 5G o de redes aún más avanzadas, el investigador habla de Human Bond Communication, o HBC, un futuro en el que sean los propios individuos los que se conecten directamente a la red y vuelquen en ella sus conocimientos, que llegaran de forma instantánea a otros individuos conectados.

HBC es un nuevo concepto de Red personal que tiene la capacidad de cambiar la forma en que los cinco sentidos humanos transmiten y reciben informacion. Gracias al HBC, nuestras sensaciones y emociones pasarán a ser transmitidas a la red de la. Isma forma que el resto de los datos que compartimos en la actualidad.

Para ello, hay que definir y transmitir las emociones, algo que no resulta sencillo, ya que dos sensaciones o percepciones sensoriales juntas pueden generar un sentimiento, y las combinaciones son prácticamente infinitas. Para conseguir el sustrato tecnológico necesario hay que unir expertos de diferentes países, culturas y etnias.

Cada uno debe aportar su forma de ver las cosas para que el resultado sea una mezcla homogénea y global, y no algo orientado a una sola cultura o forma de ver las cosas. De este ecosistema, según Prasad, surgirá una comunicación más eficiente y capaz de utilizar los cinco sentidos para comunicarnos a través de las redes. Eso, unido a la multitud de dispositivos que están accediendo a la conectividad, cambiará para siempre la forma en que los humanos se comunican entre sí.

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Objetivo 2020, ¿el año del salto tecnológico definitivo?

Decía Isaac Asimov que «la ciencia reúne el conocimiento más rápido de lo que la sociedad reúne la sabiduría». El progreso de la técnica, la popularización de internet y la robotización ya han empezado a trastocar todos los niveles de la sociedad, la economía y la industria, pero los avances asombran no solo por lo extraordinario de su capacidad, sino también por la rapidez con la que se producen. Es difícil hallar un solo sector que no esté agitado ante los cambios tecnológicos que se están desarrollando.

Y también ante los que se avecinan, porque esto no ha hecho nada más que comenzar. Estamos viendo únicamente una puntita de lo que llegará dentro de poco. De aquí a cinco años se alcanzarán hitos científicos innovadores con el potencial de cambiar la forma en la que la gente trabajará e interactuará. La tecnología estará en cada esquina. Hay muchos ejemplos, como los primeros vehículos comerciales que se conducirán solos, el despliegue de un inmenso cóctel de dispositivos y sensores que prometen hacernos la vida más fácil y en la que la voz sea la nueva «pantalla», el uso de drones como repartidores o la implantación de servicios basados en la realidad virtual y aumentada. Las previsiones, las más optimistas, apuntan a una única dirección:2020, una cifra redonda que escenificará el gran punto de inflexión.

Fases preliminares

Las firmas tecnológicas se han convertido en cisnes que prometen revolucionar todo lo conocido hasta ahora. Y han empezado a tocar todos los palos, pero muchos de los proyectos más rompedores se encuentran aún en una fase muy embrionaria como para creer que en cinco años se cumpla el sueño de vivir como en una película de ciencia-ficción. Así, el coche autopilotado no deja de ser aún una quimera. El proyecto de tren supersónico Hyperloop también piensa en 2020, pero aún está en fase experimental. Las máquinas autónomas 100% quedan algo lejos. «Con los avances en Inteligencia Artificial y nanotecnología apuntamos a inventar una nueva generación de instrumentos científicos que harán que los complejos sistemas invisibles de nuestro mundo de hoy se hagan visibles en los próximos cinco años», apunta Darío Gil, vicepresidente de Ciencia y Soluciones de IBM.

Desde la Unión Europea se han marcado una serie de desafíos para el desarrollo de las tecnologías de la información, ya recogidos en la Agenda Digital, y cuyas metas deben alcanzarse en 2020. Se prevén 16 millones más de puestos de trabajo que requieran competencias en tecnologías. Y algunos de los retos pasan por la consolidación de un mercado único digital y mejorar las conexiones para que sean más rápidas.

En busca de un estándar

Las redes moverán en los próximos años una ingente cantidad de datos por segundo. Según las previsiones de la compañía Cisco, se espera que para 2020 existan más usuarios en el mundo con dispositivos móviles (5.400 millones) que personas con acceso a electricidad (5.300 millones), agua potable (3.500 millones) o vehículos (2.800 millones). Un escenario que hará difícil calcular su impacto social y económico. Serán, pues, las llamadas redes 5G las que se conviertan en el túnel del tiempo que nos lleve al futuro, pero por ahora son meros ensayos, esperanzadores sí, pero puestos en práctica con éxito a pequeña escala y en pruebas de laboratorio.

A día de hoy no existe un estándar por el que regirse. Los analistas, sin embargo, lo tienen claro: se estima que para dentro de tres años se desplieguen las primeras redes comerciales. Con ellas se inaugurará un mundo hiperconectado en donde la robótica, la Inteligencia Artificial o los sistemas cognitivos alcancen el punto de madurez necesario para ser de verdad algo revolucionario.

Los expertos creen que vamos por buen camino desde el punto de vista del desarrollo, pero faltan adoptar medidas por parte de las administraciones. «Las mejoras en el uso de la tecnología en los últimos tres años en el panorama español sí son un indicador importante de que en 2020 podemos alcanzar ese punto de inflexión», asegura a ABC Marta Muñoz, directora de operaciones de la firma de análisis IDC. Esta experta considera que se pueden dar las circunstancias, dado el panorama económico y político actual, que se produzca ese punto de cambio, aunque no descarta que se dé el caso de que «esa innovación se frene». Y pone un ejemplo, la pyme, que empieza a observar cómo la tecnología está al alcance de su mano a nivel económico gracias, entre otras cosas, al avance de la computación en la nube, «que ofrece unas facilidades que antes no se planteaban».

«Llevamos trabajando en 5G desde 2014 y, de hecho, hay todo un calendario de cambios que van a llegar antes de 2020 hasta alcanzar el proceso de estandarización», sostiene a este diario Iván Rejón, director de estrategia de Ericsson, quien reconoce que el empuje por transformar la sociedad y la economía no viene únicamente desde la industria, sino también desde las administraciones públicas que plantean unos «retos ambiciosos» en sus agendas.

De hecho, se prevé que para el año que viene exista ya la disponibilidad de productos pre-5G con protocolos estandarizados. «Nuestras estimaciones las estamos corrigiendo al alza. No vemos solo el 2020, sino que vemos que para el 2022 habrá poco más de 550 millones de suscriptores a redes a nivel mundial», vaticina.

Los expertos anticipan que en tres años estarán conectados 18.000 millones de dispositivos en el mundo, pero para ello habrá que solucionar algunos aspectos relacionados con las infraestructuras para evitar que se produzca un colapso. Por lo pronto, Corea del Sur promete servicios 5G en los Juegos de Invierno (2018) y Tokio en las Olimpiadas previstas dos años después.

Cambios regulatorios

Muchas de las tecnologías que se expandirán el próximo lustro ya son consideradas más presente que futuro, pero los analistas ven necesario ajustar otros aspectos ajenos a la innovación, como la aprobación de nuevos marcos regulatorios o una adecuación de las políticas aseguradoras. «Estas cosas se están resolviendo y se van a resolver. Las principales barreras pueden ser temas regulatorios, cambios culturales, éticos, que no van al mismo ritmo. Hay mucho esfuerzo desde las instituciones para intentar resolver en paralelo cuestiones como la interoperabilidad, es decir, que estén disponibles estándares abiertos», manifiesta Rejón.

Será, en efecto, y a tenor de las previsiones, el comienzo de una nueva era. El hecho de fijar el 2020 como uno de los años más excepcionales en el desarrollo e implantación de muchas de las revoluciones que se están produciendo desde hace ya varios años no es especialmente temerario. «En muchos casos, hablamos de tecnologías que marcan un antes y un después en muchas industrias, una nueva división digital equivalente en importancia a la que marcó la llegada de internet y que, por tanto, representará una presión competitiva fortísima y una auténtica carrera brutal por la adopción (de las nuevas tecnologías) en la que nadie que cuente con los medios para posicionarse quiere quedarse atrás», sostiene Enrique Dans, de IE School. Soñamos con el futuro, pero es necesario ir con cautela para evitar caer en una pesadilla.

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