Archivos por Etiqueta: amazon

Desembarco de Amazon en la Universidad española a través del CEU

El grupo educativo CEU, con sedes en Valencia, Barcelona y Madrid, ha creado el primer programa de formación en conjunto con Amazon Web Services o AWS para educación: el Cloud Computing Program de tres años. La clave de este programa es que nada más terminarlo, los estudiantes acceden al mercado laboral no sólo con un título, sino también con los certificados de Amazon pertinentes, muy valorados en el sector de la tecnología. La formación es modular, por lo que los estudiantes pueden elegir el camino que quieran seguir y qué certificados obtener, además de las 26 habilidades del curso «Cloud competency framework» de Amazon. Hablamos con Ken Eisner, director de programas educativos de AWS sobre el funcionamiento de este proyecto.

¿Por qué es importante formarse en el uso de AWS?

Desde que Amazon empezó con el servicio de computación en la nube en el 2006, es la plataforma que más se ha expandido en todo el mundo. AWS tiene 175 servicios para computación, robótica e IA, básicamente lo más relevante en la demanda tecnológica del mercado. Miles de empresas y startups, así como gobiernos utilizan AWS para albergar sus servicios en la nube. Esta expansión ofrece una gran oportunidad de trabajo debido a la creciente demanda generada, por eso, «Cloud Computing» es uno de los términos más buscados en LinkedIn, y palabras entorno a la esa temática se encuentran entre las 15 búsquedas más frecuentes.

¿Por qué Amazon lanzó su programa de formación gratuito?

Lo lanzamos en el 2016 para romper la brecha tecnológica y que todo el mundo pudiera acceder a formación de calidad. Es una iniciativa mundial de Amazon, que proporciona conocimientos de tecnología en la nube de forma gratuita a quien lo requiera. Al fin y al cabo, si no tenemos esos perfiles en esas empresas, nosotros no podremos crecer.

Ken Eisner, director de AWS
Ken Eisner, director de AWS

¿Y qué contenidos se ofrecen?

Tenemos un enfoque en el mundo real. Miramos qué se demanda en el mundo laboral y creamos el contenido para hacerle frente. Puede ser de cualquier cosa, desde IA, reconocimiento de voz o videojuegos. Ahora hay 3.500 instituciones, que ofrecen estos contenidos gratuitos a sus alumnos.

Con el CEU hemos creado un programa que ofrezca las competencias en la nube más demandadas en LinkedIn. El mercado de computación en la nube no hace más que crecer y la demanda de trabajo entorno a esa disciplina con él. Con esta colaboración alineamos a los estudiantes con las competencias necesarias para acceder al mundo laboral.

El objetivo de Amazon con esta oferta educativa es el de generar un flujo continuo de talento al mercado.

Ya tenemos un programa de competencias en la nube que incluye 26 habilidades, lo que hemos hecho ha sido adaptarlo a España. Éste se basa en la experiencia práctica que demandan los clientes de AWS.

¿Este programa de habilidades de computación en la nube existe en más lugares?

Hemos estado trabajando con otras instituciones en otros países, como el Santa Monica College, o el colegio Roosevelt de Los Ángeles que fue la primera institución educativa con la que trabajamos. Después del tremendo éxito del programa 18 colegios más lo implementaron. En Europa tenemos algunas universidades con las que trabajamos en Reino Unido.

Al fin y al cabo, lo que queremos es que los estudiantes adquieran las habilidades adecuadas que demanda el mercado, y adecuarlas a las necesidades de la empresa. De esa manera, con la formación gratuita, damos las mismas oportunidades a todo el mundo de aprender una profesión de alta demanda.

 

amazon-kZsE--620x349@abc

Así operan los estafadores que ofrecen medicamentos contra el COVID-19

Los cibercriminales han encontrado en el coronavirus otra mina de oro. Durante los últimos meses, hemos visto como lo emplean para propagar «malware» (virus informático), lanzar bulos, atacar infraestructuras críticas, como hospitales, y realizar ciberestafas. Recientemente la compañía Smart Protection, especializada en combatir la piratería y las falsificaciones en la red, ha elaborado un informe, a instancia de organismos europeos, que tenía por finalidad la monitorización de la demanda de medicamentos en internet. En este se concluye que el 58% de la oferta ilegal de medicamentos, mascarillas y tests de detección relacionados con el coronavirus se encuentra en redes sociales, mientras que el 38% está en plataformas de comercio electrónico, como Amazon o Alibaba.

«El objetivo que perseguimos con el informe es el de ayudar a organismos e instituciones españolas y europeas a combatir la proliferación por internet de material falso relacionado con el coronavirus. Queremos ayudar a identificar qué medicamentos y mascarillas se están compartiendo, desde dónde, cuándo y cómo», dice a ABC Carlos Jiménez, director de producto de Smart Protection.

Para la elaboración de este estudio, la compañía se ha centrado en la monitorización de 13 medicamentos en concreto; así como de otros materiales sanitarios relacionados con la pandemia. Según se expresa en el informe, los medicamentos más promocionados de forma fraudulenta son tres antivirales: arbidolhidroxicloroquina y faviparir. Asimismo, destacan otros productos como las mascarillas, en concreto las KN95FFP2 y N95.

«El Arbidol, la Hidroxicloroquina y el Faviparir han salido constantemente en noticias falsas. La aparición de estudios fraudulentos en los que se expresa que estos medicamentos ayudan, previenen o curan el Covid-19 hace que resulten muy interesantes», apunta Jiménez, que, además, recuerda que la venta de medicamentos en España no está permitida a nadie salvo a farmacias o vendedores muy concretos con permiso estatal: «Los perfiles de los vendedores que están utilizando la red para vender material relacionado con el coronavirus no están registrados ni tienen autorización para vender productos sanitarios».

Para saltarse las restricciones que tienen tiendas online como Amazon para vender productos sanitarios fraudulentos, los cibercriminales utilizan códigos en lugar del nombre de lo que, teóricamente, se está ofertando. Por ejemplo, en el informe se señala que el código «155213-67-5» se usa como palabra clave para localizar ritonavir en comercios en línea, mientras que para el remdesivir -otro antiviral- se emplea el «1809249-37-3». Estos números aparecen en la descripción o en el título con los que se ofertan los productos. Suelen ir acompañados por palabras como «Korona Virus», «Wuhan Virus» o «Corona 19» para que resulte más fácil que los internautas den con ellos cuando están buscando material relacionado con la pandemia. «Siempre vamos por detrás de este tipo de prácticas. Los ciberestadores tienen tanta imaginación que nos obligan a estar descifrando sus códigos constantemente», expresa Jiménez.

En redes sociales y tiendas online

La forma de operar de los ciberdelincuentes detrás de este tipo de estafas es variada. «Hemos encontrado todo tipo de casos. Por ejemplo, los que proliferan por redes sociales son anuncios que redirigen al usuario a páginas web en las que se vende -o hacen que se vende- el medicamento o el producto en cuestión. Lo que buscan en esos casos es robarte los datos de la tarjeta y timarte directamente. Lo hacen de esta forma para evitar los controles que tienen las tiendas online», explica Jiménez.

Las cuentas de redes sociales desde las que operan tienen en común que son de reciente creación, con un periodo de vida que oscila entre una o dos semanas. Asimismo, ofrecen enlaces de compra que dirigen a la víctima a páginas web. En el informe se señala que se han creado numerosas cuentas a partir del nombre de las mascarillas «KN95/FFP2/N95». Aunque no cuentan con muchos seguidores, han sido capaces de elaborar hasta 463.000 contenidos en Instagram durante el tiempo que ha durado la monitorización.

El director de producto de Smart Protection apunta, a su vez, que en el caso de los productos sanitarios fraudulentos que aparecen en plataformas comerciales como Amazon o Alibaba, «el consumidor puede comprar un medicamento y le llega una caja con un compuesto que no cura ni cumple con las regulaciones españolas. Puede ser suero, azúcar o, incluso, algo que daña la salud». Sea como fuere, los ciberdelincuentes están sabiendo explotar los comercios en línea. Según el informe, en Amazon Italia se duplicaron por cinco las ventas de medicamentos desde el inicio del confinamiento. A su vez, se señala que Amazon España es la plataforma del gigante de Jeff Bezos que concentra el mayor número de ventas de medicamentos falsos, con más de 4.000 resultados de búsquedas refistradas.

Jiménez recuerda, por otra parte, que, a pesar de que redes sociales y tiendas online siempre pueden hacer más, resulta sencillo que algún producto fraudulento circule por estas plataformas: «En el caso de los medicamentos, las autoridades son las únicas que pueden dar autorización para retirar el producto de internet. Nosotros nos dedicamos a buscarlos para después comunicar su existencia y que se tomen las medidas oportunas. Las tiendas online y las redes sociales, como Instagram, dan facilidades a empresas como la nuestra para llevar a cabo esa labor. Incluso ellos están, activamente, eliminando cosas que encuentran. Hay que tener claro que estas plataformas no son las que están vendiendo estos productos».

 

amazon-k1kF--620x349@abc

Se descubren nuevas brechas de seguridad en la cámara de vigilancia

A principios de diciembre, los alaridos de la advenediza canción «Tiptoe Through the Tulips» empezaron a emitirse misteriosamente a través de una anodina cámara de vigilancia conectada a internet. De repente, una desconocida voz afirmaba ser Papá Noel. Y le emplazaba a ser su mejor amigo. Cualquiera se hubiera sobresaltado aunque quizá sin darle demasiada importancia. El problema era que se trataba de la habitación de una niña de ocho años.

Sucedió en Estados Unidos y, de nuevo, volvió el fantasma: ¿Nos espían los ciberdelincuentes a través de los dispositivos de vigilancia conectados a internet? ¿Son las cámaras IP un elemento de entrada a personas malintencionadas? La madeja se agranda más con los continuos casos que se dan a conocer.Nada más entrar el año otro escándalo: usuarios que integraron cámaras de la firma china Xiaomi a través del servicio doméstico Google Home pudieron acceder a la transmisión de otras cámaras de manera aleatoria. Fue más leña a un fuego que ya de por sí está bastante caliente.

Parte de esta situación se debe a la facilidad con la que ciberdelincuentes descubren las contraseñas de estos aparatos, que generalmente vienen predeterminadas y los consumidores no las cambian, sea por desconocimiento o ignorancia. Una advertencia del Centro Nacional de Seguridad Cibernética (NCSC) de Reino Unido ha recomendado esta semana a los compradores de estos equipos que modifiquen la configuración después de comprarlos. Esas contraseñas predeterminadas son «fáciles de adivinar» y podrían permitir que un pirata informático observe sin ser detectado un hogar a través de dispositivos conectados.

El director técnico del NCSC, Ian Levy, advirtió en un comunicado que a pesar de que los dispositivos de videovigilancia son «fantásticas innovaciones» pueden presentar vulnerabilidades que sean aprovechadas por los ciberdelincuentes. Esta advertencia se suma a la creciente preocupación de los potenciales peligros que plantea el «Internet de las cosas». Solo hace falta recordar la alarma que se generó en 2014 cuando se descubrió que una página web de procedencia rusa recogía miles de vídeos en «streaming» procedentes de cámaras domésticas, algunas de las cuales provenían incluso de España.

Esta situación se ha producido con distintas marcas y equipos como Ring, propiedad de Amazon, pero ahora empresa de seguridad informática Bitdefender ha descubierto una brecha de seguridad en las cámaras de videovigilancia para bebés iBaby Monitor M6S, que daría acceso a los ciberdelincuentes tanto a las imágenes grabadas por el dispositivo como a los datos privados de los usuarios. «Las vulnerabilidades que hemos encontrado en las cámaras iBaby permiten que puedan conseguir las imágenes de la cámara y datos privados de sus propietarios, como nombre, ubicación, foto de perfil y dirección de correo electrónico», afirma en un comunicado Alexandru Balan, experto en amenazas digitales en la empresa.

Los riesgos encontrados en esta cámara, aseguran los expertos, vienen asociados a su conexión a Internet, necesaria para su funcionamiento. Uno de los fallos de seguridad permite a los piratas informáticos acceder a los archivos almacenados por la cámara en la nube de Amazon Web Services. Los expertos añaden que la cámara utiliza una clave secreta y una contraseña ID de acceso, pero para los ciberdelincuentes «resulta muy sencillo conseguir estas claves» a través de otras cámaras conectadas al mismo servicio de almacenamiento de datos, ya que el fabricante no ha configurado correctamente este servicio en la nube de AWS, lo que hace que las claves resulten predecibles y fácilmente descifrables.

«Esta vulnerabilidad permite también fugas de información a través del servicio MQTT, que se encarga de controlar el acceso remoto a las cámaras. Si un ciberdelincuente rastrea el servidor MQTT cuando un usuario está configurando su cámara, es posible que pueda filtrarse la información introducida por el usuario, facilitando el control del dispositivo», sostienen las mismas fuentes.

 

3876650-krUF--620x349@abc

¿De qué viven las empresas tecnológicas?

Existen multitud de modelos de negocio gracias a internet, pero la publicidad digital es, para muchas empresas del sector, su principal medio de subsistencia. Su motor financiero a pesar de hacerlo a espuertas de recabar los datos personales de sus usuarios. El célebre mantra de cuando un servicio es gratuito es porque tú eres el producto se lleva explotando desde hace dos décadas a nivel mundial. El problema: muchos consumidores aún desconocen de qué viven.

Aunque no es una novedad, el primer vagón del tren publicitario lo conducen tres empresas que operan a nivel mundial, Alphabet (Google), Facebook y, cada vez con más fuerza, Amazon. De hecho, el gigante del comercio electrónico estadounidense se ha convertido a su vez en el principal anunciante en internet del mundo. Se reparten el pastel. Entre los tres acumulan el 70% de los ingresos publicitarios en internet, según estadísticas de la consultora eMarketer. Un negocio demasiado suculento: datos recabados por la firma especializada Digiday advierte que de los 333.250 millones de dólares invertidos en publicidad a nivel global en 2019, 144.600 millones fueron a parar al bolsillo de estas empresas.

Aunque es un aumento menos pronunciado que otros años, según el informe de Tendencias de Publicidad Global de Warc, la inversión en publicidad en los motores de búsqueda aumentó un 9,6% el pasado año hasta generar unos 135.900 mil millones de dólares. Un escenario interesante porque, además, en 2019 se produjo el punto de inflexión que auguraban los analistas. Fue el primer año en que la publicidad online superó a la tradicional.

Muchas empresas con servicios digitales, entre ellos, los medios de comunicación, están también llegando a ese punto en sus finanzas internas. La actividad principal de las empresas tecnológicas conocidas como GAFAM -Google, Apple, Facebook, Amazon, Microsoft-, que en su mayoría está relacionada con algunos de los supuestos que recoge el nuevo gravamen europeo conocido como « Tasa Google», se dedica a la publicidad online o las plataformas de intermediación digital.

Facebook, a la sombra de las sanciones

En el caso de Facebook, la mayor red social del mundo, el 98,5% de sus ingresos provienen de los anuncios online. Razón de más para no intentar mediar en una nueva dimensión de su herramienta para evitar los llamados «anuncios falsos» que grupos compran para intentar manipular a los usuarios. A sus más de 2.500 millones de usuarios, que se dice pronto.

La multinacional estadounidense facturó en 2019 unos 70.697 millones en el cuarto trimestre, un 27% más que el año anterior, pero sus resultados cayeron debido a las multas por infracciones sobre la privacidad, su gran desafío desde hace cuatro años desde que saltara el escándalo de Cambridge Analytica. El menor crecimiento en un periodo desde que cotiza en bolsa (2012).

Alphabet, de las búsquedas a la «nube»

Bajo el paraguas de Alphabet se esconden varios tentáculos, uno de ellos, el principal motor de búsqueda del mundo que, para muchos usuarios, es sinónimo de internet. Aunque existen muchas otras alternativas, si de repente no se tuviera acceso a Google es muy posible que tuvieran que «aprender» cómo encontrar los resultados que quieren.

Pero, a su vez, el gigante de internet estadounidense cuenta con otros servicios de impresionante factura. YouTube, un canal de vídeos muy popular que genera por sí solo 15.000 millones de dólares anualmente, una tercera parte de lo que suma todo el sector de la televisión por cable en Estados Unidos. Según los datos recopilados por Statista, el 83,3% de sus ingresos provienen de la publicidad digital. Lo que quiere decir que cuantas más reproducciones y visualizaciones le entregan los usuarios, la máquina de hacer dinero se acelera.

De igual manera que en el último año la empresa ha puesto más el foco en las campañas SEM o publicidad pagada que aprovecha los resultados de búsqueda introducidos por sus usuarios. De ahí sus intenciones de eliminar las «cookies» de terceros porque, de esta manera, podrá controlar aún más el negocio de la publicidad digital. Una medida adoptada teóricamente diseñada para proteger a los usuarios pero que los analistas ya estiman que causar estragos en el reparto de la tarta publicitaria a largo plazo.

Durante 2019 obtuvo un beneficio neto de 34.343 millones de dólares, un 11,7% más que el año anterior, cuando logró 30.736 millones de dólares. En el mismo periodo, sus ingresos ascendieron a 161.857 millones de dólares, un incremento del 18,3 % con respecto a los 136.819 millones facturados en el ejercicio fiscal de 2018. El negocio del «cloud», de los servicios en la nube, logró unas ventas por valor de 8.920 millones.

Amazon, de los libros a la logística

Por su parte, es curiosa la evolución del gigante del comercio electrónico. Empezó vendiendo libros y se ha convertido en el mayor escaparate de productos del mundo. Aunque es el tercer jugador que más se está beneficiando de la publicidad digital, le firma con sede en Seattle tiene un gran músico de las tiendas online, que genera la mitad de sus ingresos anuales.

Su política, a diferencia de sus rivales dentro del sector de la innovación, es diversificar sus negocios y reinvertir parte de sus ganancias en la empresa en búsqueda de nuevos servicios. Así, por ejemplo, Amazon Web Services, su división en la nube, logró unos ingresos de 10.000 millones en el último trimestre de 2019, más de los 7.400 obtenidos en el mismo periodo de 2018. Durante todo el año, según su último balance trimestral, recoge que logró unos beneficios de 11.588 millones de dólares, un 15% más con respecto al año anterior. Su facturación ingresó unos 280.522 millones, un 20,45% más que los 232.887 millones facturados un año antes.

Apple, el rey de los productos

De Apple se ha dicho todo, pero también hay que valorar su apuesta por el negocio en la «nube» y los servicios. Lo que más crece en sus balances. Pero, por supuesto, su principal fuente de ingresos se encuentra en la venta de productos tecnológicos (82,2%), con el iPhone como la estrella del firmamento, que representa el 61% del total. En todo el ejercicio fiscal relativo a 2019, la firma de la manzana acumuló unos 260.174 millones de dólares, que cierra en septiembre, y que en este caso acabó un 7% por debajo del año anterior.

El primer trimestre del año ha sido espectacular. Apple ganó durante los tres primeros meses de su ejercicio fiscal de este año 22.236 millones de dólares, un 11,37% más que en el mismo período del año pasado, aupado por las ventas de teléfonos iPhone que han vuelto a resurgir. La multinacional de Cupertino se impuso a los pronósticos de los analistas y sorprendió con un aumento de ingresos del 7,6% en la categoría de teléfonos inteligentes, justo después de cerrar un año en el que las ventas del iPhone habían ido a la baja y habían surgido dudas sobre su crecimiento futuro.

 

ingresos-k8GI--620x349@abc

Se pone a prueba un brazalete que evita que te espíen los micrófonos de los smartphones

Científicos de la Universidad de Chicago (Estados Unidos) han diseñado un brazalete ultrasónico que impide que los dispositivos electrónicos, a través de los micrófonos que integran, espíen a los usuarios.

Los altavoces inteligentes y dispositivos como «smartphones» o relojes inteligentes integran micrófonos que, por defecto, recogen todo lo que dice el usuario, llegando incluso a guardar grabaciones de conversaciones personales. En este sentido, los investigadores consideran que es «crítico» el desarrollo de herramientas que «protejan a los usuarios contra el potencial compromiso o mal uso de los micrófonos en la era de los dispositivos inteligentes basados en la voz», como recoge la propia universidad.

El brazalete que han diseñado emplea ultrasonidos imperceptibles para el oído humano, pero que los micrófonos sí detectan y capturan, lo que produce, como explican los investigadores, una señal que interfiere en la grabación de la voz. El hecho de que sea un brazalete ayuda a salvar el problema de la direccionalidad de los micrófonos, es decir, aprovecha el movimiento natural del brazo y la mano de la persona para llegar incluso a los micrófonos ocultos.

Amazon, Apple y Google han tenido que explicar los procedimientos que siguen para mejorar la interacción de sus asistentes inteligentes, tras conocerse que emplean grabaciones reales de usuarios, en ocasiones incluso fragmentos de temas personales. Tras la preocupación surgida el pasado año por la privacidad de los datos de los usuarios, las tres copañías revisaron sus procedimientos e introdujeron cambios encaminados a dotar de mayor control sobre sus datos al usuario.

 

brazalete-k6sF--620x349@abc (1)