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Cuidado con la estafa de las opiniones falsas en los productos en este Black Friday 2019

Las estafas en internet están a la orden del día, y se vuelven especialmente peligrosas durante épocas en las que el consumismo se dispara. Como es el caso, por ejemplo, de Black Friday. Ahora, la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) afirma en un comunicado que ha constatado la existencia de empresas que venden sus productos a través de internet, y que que ofrecen una comisión o sus productos gratis a cambio de una valoración positiva.

OCU explica que estas empresas, o sus intermediarios, suelen emplear redes sociales como Facebook o Telegram para establecer el contacto con los consumidores que emiten esas opiniones. Por el momento, la organización ha podido reunir más de 75 empresas, casi todas radicadas en China, que venden centenares de productos en Amazon y están utilizando este mecanismo para dar más visibilidad a sus productos.

A su vez, afirma que las opiniones falsas se pueden encontrar en las tres plataformas más importantes: AmazonTripAdvisor y Booking. Para descubrirlas, se han empleado técnicas de big data y se han analizado 6.360.000 opiniones, sobre 47.000 productos y hoteles. De este análisis se desprende que un 8,4% de los productos analizados en Amazon están afectados por opiniones anómalas. En TripAdvisor el 6,2% de los hoteles anunciados está afectado por este problema, mientras que en el caso de Booking se limita al 2,1%.

OCU apunta que estas pruebas han demostrado que las opiniones falsas, lejos de ser una anécdota, podrían estar teniendo una significativa influencia en la oferta de los grandes gigantes comerciales en internet. A su vez, señala que los controles que establecen no son suficientes para eliminar este tipo de opiniones.

Según los datos de la organización, y dependiendo del producto, casi un tercio de los consumidores señala las opiniones de los usuarios como un motivo importante para decidir su compra. Si además, explican, aproximadamente el 70% de los consumidores solo mira los resultados de la primera página del buscador, la existencia de opiniones falsas tiene una repercusión negativa en las decisiones de compra de los consumidores.

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Las tecnológicas de Silicon Valley no quieren ser un banco….ya lo son

Hasta hace pocos años uno iba andando tranquilamente por la calle y se encontraba, de sopetón, con una sucursal bancaria. Los cajeros automáticos eran -lo son todavía- el monedero de muchos usuarios para disponer de capital para su consumo. Todo eso, ahora, se hace a través de internet, pero en esa transformación digital sangrante se ha llevado por delante a numerosos empleados de banca, oficinas y ha dado paso a una mayor concentración de empresas.

En cualquier caso, el dinero sigue siendo la mercancía para tener acceso a productos y servicios de la economía. Pero este es cada vez más digital. Las empresas tecnológicas metieron la patita hace un tiempo con sus soluciones de pagos móviles que aprovechaban las capacidades de los teléfonos móviles modernos. De ahí surgieron servicios como Apple Pay o Google Pay, pero tenía una filosofías más básica: ser tu tarjetero móvil.

Conforme han surgido iniciativas que se centran en tecnologías como «Blockchain» (cadena de bloques) y se ha hablado hasta la saciedad de criptomonedas como Ethereum o Bitcoin, otros gigantes de la tecnología de consumo como Apple, Google o Facebook han pensado en dar un paso más. Apple, por ejemplo, ha creado la Apple Card, una tarjeta de crédito diseñada para pagar por artículos y servicios tanto online como en tiendas físicas.

Esta tarjeta es física, con lo que se puede pagar de manera tradicional a través de un TPV -Terminal de Punto de Venta- pero también «vive» en el móvil en un formato digital. El requisito es que acepte Mastercard. Todavía no ha llegado a España, pero diversas fuentes conocedoras han asegurado que el proyecto está en marcha para el año que viene. Uno de los aspectos más interesantes es su capacidad para «trackear» las transferencias, para monitorizar todos los gastos. Además, tiene asociado un programa de recompensas por determinadas compras, con lo que se puede ahorrar un 2% en compras de productos de la marca tecnológica de la manzana.

Google, el mayor gigante de internet, también ha querido aprovechar este potencial y, según adelantó recientemente «The Wall Street Journal», tiene previsto comenzar a ofrecer el próximo año cuentas corrientes. Es un paso más en la apuesta de los gigantes tecnológicos por los servicios bancarios y financieros. El proyecto, bautizado como «Cache», arrancará con el apoyo del banco Citigroup y con una cooperativa de crédito de la universidad de Stanford (California). Esas cuentas estarán asociadas al sistema de pago móvil Google Pay, disponible para el sistema operativo Android, el más popular del mundo.

Esta iniciativa, sin embargo, se enmarca dentro de la presión por parte de los reguladores y gobiernos que ejercen hacia las empresas «tech», que en su mayoría recopilan datos personales de millones de usuarios. El Banco de España ha advertido incluso de los posibles riesgos de la irrupción de las grandes empresas tecnológicas en el mercado financiero. Ahí, por ejemplo, se encuentra el proyecto Libra liderado por Facebook. La red social ha estado trabajando una criptodivisa digital que se está encontrando con trabas de los reguladores y que propone realizar transferencias por internet.

Pese a todo, no ha tirado la toalla. En Brasil han comenzado las primeras pruebas de una plataforma transversal que permite enviar dinero a través de sus servicios, Facebook, Instagram y WhatsApp. Tres de las aplicaciones más utilizadas en el mundo. Pero tampoco es el primer intento de la empresa fundada por Mark Zuckerberg. La red social ha estado probando un sistema de pago para WhatsApp en India de 18 meses, y ha procesado más de dos mil millones en donaciones a través de sus herramientas de recaudación de fondos, que se lanzaron en 2015. Algo lógico, por otra parte, porque según cifras del Banco Mundial, en la actualidad existen más de 2.500 millones de adultos, principalmente en países de Latinoamérica, Asia y África, que están excluidos del sistema financiero formal, es decir, no disponen de ningún servicio financiero tradicional como tarjeta o cuenta bancaria. La tecnología, ahí, les ha facilitado las compras.

No son los únicos que se han asomado a la ventana de los pagos; en China, mercado donde se ha invertido mucho dinero en desarrollar sistemas de pagos digitales y trabaja para integrar criptomonedas, hay empresas de la talla de Alibaba (comercio electrónico) o Tencent (videojuegos) que también están trabajando en estos sistemas de compras. El principal problema al que se enfrentan es la confianza en modelos de pago todavía nuevos que, en muchos casos, vienen de empresas que han protagonizado escándalos de privacidad.

«Para hablar de la aplicación de la tecnología en el nuevo ecosistema financiero, las “fintech”, hay una necesidad de transparencia en los modelos financieros»

Los expertos creen que la seguridad de la marca y la transparencia van a ser los elementos que se van a imponer para adaptar el mundo de las financias a los nuevos tiempos. «Para hablar de la aplicación de la tecnología en el nuevo ecosistema financiero, las “fintech”, hay una necesidad de transparencia en los modelos financieros», subraya a ABC Leopoldo Abadía, profesor y escritor español conocido por su análisis de la Gran Recesión, quien se ha aliado con Finanbest, gestor automático en el que puedes invertir tu dinero sin complicaciones. El divulgador reivindica, en ese sentido, «las buenas prácticas y la transparencia en el sector financiero», abogando por un «modelo sostenible» basado en la transparencia.

Este experto va incluso más allá; a su juicio, en los últimos años los ciudadanos se han acostumbrado a vivir en una sociedad demasiado cambiante donde el tráfico de los datos personales está a la orden del día. Por esta razón, abandera un lema: «hay que hacer la revolución de la normalidad». En su opinión, es lógico que empresas como Facebook entren en el mundo financiero por el verdadero potencial de este tipo de plataformas para conectar con millones de personas. «Están cambiando mucho las finanzas. Hay que pensar que mis nietos; no hacen una sola operación desde el banco. Es una manera distinta completamente. Ha cambiado tanto que no les entiendo».

«Las tecnologías móviles son un importante factor para conseguir un mundo más inclusivo y justo. El acceso a productos y servicios financieros tiene un gran impacto en los ciudadanos, ya que les permite mejorar sus condiciones de vida»

En España han surgido otras iniciativas que, como el caso de PaynoPain, han desarrollado un monedero electrónico llamado Changeit que permite simplificar todo tipo de transacciones monetarias: cualquier persona con un «smartphone» y dinero en efectivo pueda empezar a operar de manera «cashless». «Estamos convencidos de que las tecnologías móviles son un importante factor para conseguir un mundo más inclusivo y justo. El acceso a productos y servicios financieros tiene un gran impacto en los ciudadanos, ya que les permite mejorar sus condiciones de vida», afirma en un comunicado Jordi Nebot, cofundador de la empresa.

«Estas empresas de base tecnológica, a menudo concebidas como empresas emergentes (startups), que ofrecen productos financieros totalmente online con tecnologías rupturistas, estructuras más flexibles y metodologías mucho más ágiles», explica en un comunicado Àngels Fitó Bertran, profesora de los Estudios de Economía y Empresa de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) y vicerrectora de Competitividad y Empleabilidad de dicha universidad. Entre las particularidades de estas empresas -insiste- destaca su enfoque centrado en las necesidades y preferencias del consumidor y basado en un modelo sin intermediarios, que, por un lado, democratiza el acceso al mundo financiero y, por el otro, reduce el coste de la prestación del servicio gracias a sistemas mucho más eficientes. Atraídos por esas características, millones de usuarios ahora forman parte de su clientela.

 

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La difícil tarea de Google de compensar los clics con las ganancias por publicidad

Internet, en los últimos años, se ha construído a base de clics, de los comúnmente conocidos «pinchazos». Sin ello nada tiene sentido. Un inquietante dato conocido este pasado mes de junio augura un profundo cambio en la manera de interactuar los usuarios con los servicios digitales. En ese momento más de la mitad de los resultados obtenidos a nivel mundial no generaron ningún clic, según un informe de SparkToro y Jumpshot. ¿Por qué? A medida que el motor de búsqueda de Google, el más utilizado del mundo, ha evolucionado, también lo ha hecho la manera de presentar los intereses de los consumidores.

[Gráfico elaborado por Statista]

STATISTA
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Las búsquedas con cero clics alcanzaron el 50,3%, mientras que el 44,3% de las búsquedas se tradujeron en tráfico orgánico -el generado a partir de un clic en el enlace- y el 4,4% en los anuncios. Otro descubrimiento interesantes ha sido la evolución experimentada por los clics en búsquedas. Desde 2016 hasta el presente año se ha producido un aumento en el porcentaje de búsquedas con cero clics (de 43,9 a 49,75 por ciento) y clics pagados (de 2,10 a 4,14 por ciento), mientras que los clics en páginas externas han ido descendiendo a lo largo de este periodo (de 54,01 a 46,12 por ciento).

Si tantas solicitudes de información no desembocaron en la apertura de un enlace ¿adónde fueron los usuarios? El buscador, desde hace tiempo, ha implementado funciones más prácticas como mostrar los resultados directamente en página. Eso ha facilitado las cosas en la mayoría de interacciones. Peticiones recurrentes como la fecha de fallecimiento de un personaje famoso o la cartelera del fin de semana se pueden conocer de manera más ágil directamente desde la primera página de resultados. Sin necesidad, por tanto, de continuar una búsqueda. Google está encerrando a sus usuarios en su propia plataforma.

Además, la compañía está pivotando hacia resultados más afinados. En su modificación anual de su algoritmo de organización, el buscador acaba de añadir el modelo BERT (Bidirectional Encoder Representations Transformers) para procesar el lenguaje natural de manera más apropiada. Los términos de búsqueda introducidos por los usuarios cambiarán, lo que obligará a las páginas a adaptarse nuevamente si quieren aparecer en las primeras páginas de resultados, lo que les garantiza mayor audiencia.

Este cambio de paradigma ha supuesto, sin embargo, un gran impacto a nivel mediático. Google se mueve a dos velocidades: la primera su compromiso por indexar contenidos informativos de manera gratuita y, segundo, su verdadero modelo de negocio, la publicidad digital, que junto con Amazon y Facebook acumulan más del 80% de las inversiones a nivel mundial. Y en ese terreno, basado en campañas conocidas como SEM, es donde quiere empujar aún más su facturación.

De hecho, según se desprende del balance trimestral, el negocio del coste por clic (CPC, por sus siglas en inglés) ha caído un 2% en comparación con el anterior trimestre al año anterior. Se trata de la cantidad que los anunciantes invierten cada vez que un usuario pincha en el anuncio que aparece en la publicidad de resultados. Los clics pagados -el número de veces que los usuarios pulsan algún vínculo de publicidad- aumentaron, desde un punto de vista interanual, un 18% y un 1% respecto al anterior trimestre.

Estas decepcionantes ganancias ( PDF) se producen, además, en un momento delicado, cuando la empresa estadounidense se enfrenta nuevos desafíos antimonopolio y sus empleados han condenado algunas de las políticas internas. La caída de sus beneficios se debió a un aumento de la inversión en los servicios en la «nube«», convertido en uno de sus principales líneas de negocio.

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Amazon mete a Alexa en el mando de la televisión

Pequeño, minimalista, elegante y, por si fuera poco, práctico. Amazon quiere convertir a todo televisor existente en una televisión inteligente. Capaz de darle razones al usuario ma zambullirse en el maravilloso mundo de los contenidos multimedia. Uno de sus dispositivos más interesantes es la familia Fire Stick. Un pequeño «dongle» que recuerda a los «chromecast» de Google y que se conecta a un monitor o pantalla para ganar funcionalidades inteligentes.

No es una familia nueva, pero su renovación ha ganado mucho peso. Se trata del Fire Stick 4K, que como su nombre indica, permite ofrecer contenidos en calidad 4K, el estándar de imagen perseguido por la industria. Pero, además, se ha integrado el asistente digital Alexa al mando, con lo que los usuarios pueden controlar la televisión o, incluso, emparejarlo con otros aparatos domésticos de la gama Echo con simples instrucciones de voz.

El «gadget» da acceso a diferentes programas de televisión, servicios de streaming como Netflix y por supuesto Amazon Prime Video, así como consultar información de todo tipo a través de internet. No está disponible, por el momento, HBO. También funciona con Movistar Plus o el servicio a la carta Atresmedia o RTVE. La compañía estadounidense, que ha presentado el dispositivo en la feria IFA de Berlín (Alemania), ha adelantado además que se encuentra «en negociaciones» para llevar a su catálogo de servicios el próximo servicio de televisión Disney Plus.

La gran baza del aparato es, sin duda, el control remoto por voz a través del asistente Alexa. Permite no solamente buscar contenido sino también gestionarlo. «Alexa, reproduce el tercer capítulo de la primera temporada de “La Casa de Papel”». Este es un ejemplo de lo que es capaz de hacer el nuevo Fire Stick. Pero, a su vez, decirle con un lenguaje natural «Alexa, adelanta dos minutos el capítulo» o »Alexa, salta la introducción».

O ir directamente a buscar propuestas con frases como «Alexa, busca comedias» o «Alexa, busca películas a 4K». Por supuesto, como si se tratase de un altavoz inteligente, solicitar información del tiempo, el tráfico o consultar la cartelera: «Alexa, qué películas hay en cartelera». Información útil que poco a poco empieza a adentrarse en los hogares a través de la voz como el vehículo de consulta de internet. Datos que, sin embargo, han estado en cuestión en las últimas semanas por la posible recopilación por parte de las empresas del sector. La multinacional asegura el sistema operativo «recaba datos relativos al uso que haces del dispositivo y de sus características, como por ejemplo tu navegación en la pantalla de inicio», pero se puede eliminar el historial de consultas.

Todas las órdenes efectuadas se pueden realizar a través de simples comandos de voz, aunque la presencia de un mando convencional permite ajustar otros parámetros como el volumen. El dispositivo soporta, como es lógico, resoluciones Full HD y ofrece soporte a los sistemas Dolby Vision y HDR10+, pero está preparado para gestionar contenidos a calidad 4K, lo que supone un gran salto respecto a su antecesor. Esta nueva generación viene también precedida por una renovación de la interfaz de usuario, más limpiar e intuitiva, pensada para mejorar la experiencia.

 

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Los auriculares, gafas y anillos de Amazon, también llevarán a Alexa

En un acto dedicado al «hardware» en su sede central de Seattle (estado de Washington, EE.UU.), la compañía que dirige Jeff Bezos también reveló modelos actualizados de su gama de altavoces Echo, incluyendo una versión de gran tamaño con sonido envolvente Dolby Atmos. Quizá el producto que más ha llamado la atención de todos los presentados por Amazon este miércoles han sido los auriculares inalámbricos, bautizados como Echo Buds y llamados a competir con los populares AirPods de Apple, que en los últimos años se han alzado como los grandes dominadores de este segmento.

Los Echo Buds son de color negro, tienen un precio de 129 dólares (116 euros), tecnología de cancelación de ruido de Bose, llevan Alexa integrada de manera que basta con pedirles cosas como «Alexa, reproduce mi lista de música favorita» y, según Amazon, la autonomía de la batería es de cinco horas. Un elemento que despertó curiosidad por lo inesperado de su anuncio fue la montura para gafas, ya que recuerda a las fallidas gafas inteligentes de Google, las Google Glass, que pese a que causaron un gran revuelo en los meses previos a su salida al mercado, jamás llegaron a hacerse un hueco entre los usuarios.

Pese a las casi inevitables comparaciones, las gafas de Amazon no incluyen un aspecto fundamental de las desarrolladas por Google: la proyección contra la lente, de manera que el componente «inteligente» del modelo de Amazon se limita al asistente de voz y por tanto al poder interactuar verbalmente con ellas.

Pero si hubo un producto que realmente hizo levantar cejas en la presentación de este miércoles fue Echo Loop, un anillo negro con dos micrófonos y de apariencia similar a los relojes inteligentes que, entre otras cosas, permite interactuar con el teléfono móvil o con altavoces inteligentes.

El anillo tiene un precio de 129,99 dólares (117 euros) mientras que la montura para gafas, que pesa 31 gramos, cuesta 179,99 dólares (162 euros). Las novedades en cuanto a altavoces fueron más tradicionales y consistieron fundamentalmente en «puestas al día» de modelos antiguos, así como de Echo Studio, la versión más grande y de mayor calidad de toda la línea y que, según Amazon, «permite el sonido 3D».

En paralelo a los anuncios de «hardware», la compañía de Seattle reveló que Alexa dispondrá en las próximas semanas de la opción de que su voz suene como la del actor Samuel L. Jackson, así como de las de otros famosos en el futuro. Amazon indicó que la voz grave de Jackson estará disponible en inglés antes de que termine el año a un coste adicional de 99 centavos (90 céntimos), y que las de otros famosos llegarán en 2020 al mismo precio. La firma de Bezos indicó que replicar la voz de Jackson y el resto de famosos es posible gracias a la nueva tecnología también presentada este miércoles «Texto a Discurso Neuronal» que imita mejor la voz humana otorgándole «mayor emoción y expresividad».

Este año, Amazon celebró su «día grande» de Alexa en un momento en que los asistentes virtuales se han visto salpicados por la polémica, después de que a principios de julio la prensa belga publicara que personas contratadas por Google estaban escuchando algunas de las interacciones que los usuarios mantienen con Google Assistant.

A raíz de aquel caso, Amazon, Apple, Facebook y Microsoft reconocieron que también vienen haciendo prácticas similares desde el mismo momento en que se pusieron en funcionamiento sus servicios, algo conocido dentro del sector, pero que en muchas ocasiones no ha sido comunicadas de forma precisa o transparente al público.

Las empresas lo justifican alegando que, pese a los avances en aprendizaje automatizado e inteligencia artificial, las máquinas siguen sin ser perfectas y por tanto necesitan que de vez en cuando seres humanos comprueben que están funcionando correctamente y contribuyan a posibles mejoras del sistema.

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