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Los largos tentáculos de Amazon: como su revolución amenaza la economía global

La evolución de Amazon es digna de estudio. Es el paradigma del emprendimiento: se creó en un garaje y ha conquistado el mundo. Representa el esfuerzo de un hombre, Jeff Bezos, una de las personas más ricas del mundo. Austero y discreto, ha aplicado su personalidad al modelo empresarial del gigante del comercio electrónico. Sin quererlo ni beberlo, de manera sibilina, desde su nacimiento en 1994 ha penetrado en innumerables sectores, aunque con una contrapartida: amenazando su supervivencia. La multinacional ha continuado buscando otras áreas comerciales para seguir expandiéndose.

Adaptarse o morir es la filosofía. Para muchas empresas, el poder acumulado por la compañía ya es imparable. El reciente anuncio de lanzar una farmacia online para vender fármacos a los estadounidenses ha evidenciado, una vez más, los enormes tentáculos que ha extendido en sectores como la distribución, el reparto de mercancías, la compra-venta de artículos, el cine, la música, la robótica industrial. Todo gira entorno a Jeff del gran poder. El cerebro detrás del Kraken. No hay sector en el que quiera estar presente. Y como las langostas, allá por donde pasa deja huella.

Al contrario que Google y Facebook, el negocio de Amazon no depende en su mayoría del oligopolio de la publicidad digital. Sus cuentas se hinchan gracias a las ventas online (todo lo que se compra a través de su plataforma) y a Web Services, su división destinada a arquitectura en la «nube» de la que dependen innumerables empresas como Spotify, Netflix, Airbnb o Uber para estar online, así como otros productos conectados como timbres o cámaras de vigilancia inteligentes.

El problema de esa excesiva dependencia es que, cuando se cae, y a veces ocurre, afecta a todo el ecosistema digital. Esta semana plataformas digitales, aplicaciones del móvil, dispositivos inteligentes del hogar y cientos de miles de webs sufrieron caídas por un fallo en el centro de datos US-East-1 de Amazon Web Services.

Investigada entre dos potencias

El modelo de negocio de esta Big Tech funciona, es incuestionable, aunque no está exento de críticas. La principal es que acumula demasiado poder. Parecía que Amazon había caminado solo, sin demasiados obstáculos legales. Expandiéndose en todos los terrenos a nivel mundial. Y los reguladores estaban ajenos a la fuerza de sus fauces.

Hasta el pasado julio, cuando Bezos hizo su primera aparición ante los legisladores estadounidenses. Se había librado, pero todo tiene un límite. El empresario participó en un interrogatorio en el Senado del país junto con sus homólogos, Mark Zuckerberg (Facebook), Jack Dorsey (Twitter), Sundar Pichai (Alphabet, matriz de Google) y Tim Cook (Apple). En su intervención, Bezos defendió que ha ayudado a crear más de un millón de empleos directos en todo el mundo, es un motor de crecimiento para las pymes y que, quizá de cara al graderío, debería estar sometida al escrutinio.

Amazon está ahora en el punto de mira de la Comisión Europea y de Estados Unidos. El pasado año, la comisaria europea Margrethe Vestager dejó clara su posición: el gigante del comercio electrónico puede haber incurrido en abuso de posición dominante en su relación con las empresas que venden sus productos a través de sus páginas. Su batalla se ha concretado en las acusaciones de la pasada semana: culpa a la multinacional de usar de manera abusiva los datos que obtiene de otras empresas que utilizan la plataforma para vender sus propios productos.

Es la segunda investigación que abre el Ejecutivo comunitario contra Amazon: sospecha que la firma podría favorecer de manera artificial sus propias ofertas minoristas y las de otros vendedores que utilizan los servicios logísticos y de reparto del gigante tecnológico. En su pliego de cargos, Bruselas constata que su conducta permite a Amazon «evitar los riesgos normales de la competición» en el mercado minorista y aprovechar su dominio a la hora de servir como escaparate para otros proveedores en Francia y Alemania, los mayores mercados de la firma estadounidense en Europa.

«Estamos en desacuerdo con las afirmaciones preliminares de la Comisión Europea y continuaremos haciendo todo lo posible para asegurarnos de que ésta cuenta con la información necesaria para tener una comprensión precisa de los hechos. Amazon representa menos del 1% del mercado minorista mundial; en todos los países en los que operamos encontramos minoristas de mayor tamaño que nosotros», defienden a ABC fuentes de Amazon.

Según la CE, la empresa depende «de manera sistemática» de datos empresariales de los comerciantes independientes que venden en la plataforma del gigante digital. Esos datos no son públicos y su uso beneficia al negocio minorista de Amazon, que compite de manera directa con los demás comerciantes. Las empresas tradicionales han denunciado en los últimos años los desequilibrios regulatorios. Pero para la multinacional tan solo se trata de un análisis de optimización. «Como otros minoristas, miramos las ventas e información de nuestra tienda para poder ofrecer la mejor experiencia para los clientes. Sin embargo, prohibimos estrictamente a nuestros empleados usar información específica de colaboradores comerciales que no sea pública para determinar qué productos de marca propia lanzar», insisten las mismas fuentes.

El mayor vendedor de publicidad online

El gigante del comercio electrónico estadounidense se ha convertido en el principal anunciante en internet del mundo. Se reparten el pastel. Entre los tres acumulan el 70% de los ingresos publicitarios en internet, según estadísticas de la consultora eMarketer. Un negocio demasiado suculento: datos recabados por la firma especializada Digiday advierte que de los 333.250 millones de dólares invertidos en publicidad a nivel global en 2019, 144.600 millones fueron a parar al bolsillo de estas empresas. Su poder ha llevado a que, según las estimaciones de la consultora eMarketer, para el próximo año vaya a acaparar el 80% de la publicidad digital junto con Google y Facebook.

Acusaciones de precariedad laboral

Además del poder acumulado en algunas áreas, Amazon también ha sido cuestionado por su modelo de precariedad laboral y elusión fiscal. En los últimos años, la empresa ha sufrido periodos de huelga por parte de sus trabajadores, quienes han denunciado las malas condiciones en los almacenes. Entre ellos, el de San Fernando de Henares, en Madrid, donde la campaña de Black Friday de 2018 fue especialmente mediática. Los trabajadores han criticado sobrecargas de trabajo, mano de obra precaria y contratos temporales.

De cara al exterior, el gigante del comercio electrónico es un ejemplo de la inversión en robótica industrial en sus almacenes, por donde desfilan máquinas pensadas para agilizar las tareas. «Quien marca los ritmos son las máquinas y tienes que llegar. Esto sube los ritmos de producción y los índices de trabajo. En España pasa, y pasa mucho porque se prima la productividad», señalan a ABC algunos trabajadores, quienes consideran que «hay otros aspectos que no cuidan».

Fuentes de Amazon insisten en que la empresa ofrece «un lugar de trabajo seguro y positivo» para miles de personas en toda su red en España con salarios y beneficios competitivos desde el primer día. La remuneración total consiste en un «atractivo salario», apuntan a este diario: «Los empleados de nuestros centros logísticos de San Fernando de Henares (Madrid) y Barcelona (El Prat de Llobregat) cobran actualmente un salario mínimo anual de más de 19.300 euros. El salario se complementa con un amplio paquete de beneficios: seguro médico privado, plan de pensiones de empresa, seguro de vida y accidentes y descuentos para empleados». Pero ese desafío de la Inteligencia Artificial le ha llevado a crear, en algunas ciudades como Seattle -sede de la empresa- un peculiar negocio llamado Amazon Go Grocery, una tienda sin cajeros. ¿El futuro? ¿Están los trabajadores de los supermercados también en peligro?

Críticas a su modelo fiscal

Otro de los aspectos más cuestionables de la compañía ha sido su política fiscal. En su libro « ¡Cállate Alexa!» (Fuera de Ruta, 2019), el escritor alemán Johannes Bröckers asegura que la empresa explota económicamente a los fabricantes de productos de calidad y se les copia debido a que puede producir más barato. Y da algunos datos: por cada cien euros que gana en España, tan solo paga 0,1 céntimos en concepto de impuestos. Las cuatro filiales que tiene en España facturaron en 2018 unos 496 millones de euros, un 78% más que lo generado un año antes (278 millones de euros), según «Economía Digital», pero solo pagó 4,4 millones en impuestos.

 

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Guía para comprar de forma segura en este Black Friday 2020

Black Friday es uno de los momentos del año más importantes para el comercio digital y, evidentemente, también para todos aquellos internautas que aprovechan las rebajas para darse un capricho o ir adelantando las compras de la Navidad. Sin embargo, igual que esta fecha, importada no hace tanto de EE.UU., está siendo cada vez más aprovechada por el consumidor español, también hay quien ha encontrado en ella un momento ideal para lanzar estafas o ciberataques.

Así lo demuestra el reciente «Electronic Research Study 2020», en el que la empresa Smart Protection apunta que el 65,2% de los consumidores admite haber recibido una falsificación de un producto electrónico supuestamente original que compró en internet. Pero también las estadísticas compartidas hace unos días por la empresa de ciberseguridad Webroot, en las que se apuntaba que los casos de «phishing», en los que los ciberdelincuentes engañan a los usuarios mediante el empleo de mensajes impactactes para robarles datos y dinero, que hacen referencia a Amazon han crecido más de un 100% durante el presente Black Friday en comparación con el de 2019. Las causas: la pandemia, que nos obliga a utilizar la red más que nunca para cubrir nuestras necesidades, y el avance desenfrenado del comercio electrónico.

«Estas épocas de grandes ofertas a través de internet, como Black Friday, son uno de los momentos favoritos de los ciberdelincuentes para lanzar sus ataques. A esto hay que añadirle, además, que debido a las restricciones por la Covid-19 el canal online va a predominar para hacer las compras, por lo que es fundamental extremar aún más las precauciones», dice Eusebio Nieva, director técnico de la empresa de ciberseguridad Check Point. Según datos de esta compañía, en la primera semana de octubre se produjo un aumento del 80% en el número de campañas de «phishing» por correo electrónico relacionadas con ofertas especiales. Asimismo, la cifra de campañas maliciosas a 10 de noviembre ya superaba los resultados totales del mes anterior.

Para evitar caer en un engaño de los que corren en la web, y sufrir las consecuencias, es importante que los usuarios extremen las precaciones y sigan una serie de pautas antes de adquirir cualquier cosa. Especialmente en España, donde, según Smart Protection, un 34,2%, confiesa que este año comprará entre 3 y 5 productos por internet aprovechando las rebajas del Black Friday 2020.

No es oro todo lo que reluce

Los cibercriminales llevan tiempo copiando páginas web de comercios populares para mejorar sus probabilidades de engañar al internauta y conseguir robarles el dinero sin que se den cuenta. El usuario suele acceder a estos sitios gracias a correos maliciosos en los que se anuncian ofertas y que van acompañados de hipervínculos que redirigen al internauta a la página donde realizar la (supuesta) compra. «Para disfrutar de una experiencia de compra segura, es importante no pinchar en enlaces sin comprobar directamente en la web si la oferta es real», explica el director técnico de Check Point.

En caso de que no encuentremos la oferta que se anuncia en el sitio de la tienda, posiblemente se trate de una ciberestafa. Si es así, lo mejor que puede hacer es entrar en contacto por otra vía con la empresa para salir de dudas.

Si es demasiado bueno…

A veces nos podemos encontrar con chollos inesperados; sin embargo, lo más recomendable es desconfiar de ellos de primeras. Especialmente si no conocemos a la empresa online o al vendedor que los oferta. Y es que que no solo puede tratarse de un intento de «phishing», sino que también es probable que nos estén intentando «colar» un producto falso sin que nos demos cuenta. Esto no solo es un problema para los usuarios, ya que está afectando a las empresas a las que los delincuentes tratan de copiar. Según Smart Protection, el 33,3% de los consumidores que adquieren un producto falso sin darse cuenta dejan de comprar la marca original.

Cuida las contraseñas de las tiendas en línea

1234567 no es una contraseña segura, aunque más de uno (y de mil) se empeñen en seguir empleandola. A su vez, desde la empresa de ciberseguridad Check Point se recuerda que hay que tener en cuenta que nunca se deben reutilizar las contraseñas en distintos servicios, ya que si un ciberdelincuente accede a uno, podrá entrar en todos aquellos que compartan la misma contraseña. Por este motivo, lo más aconsejable es establecer claves robustas de 8 dígitos (al menos) y que combinen letras, números y símbolos. Además, es fundamental no compartir estas claves de acceso con nadie, sobre todo si es desconocido y nos pide esta información por correo electrónico.

Mejor sin WiFi pública…

La pandemia ha recortado mucho el tiempo que pasamos en la calle, pero no ha terminado con la existencia de las redes WiFi públicas, que siguen siendo muy socorridas para evitar gastar datos de nuestra tarifa. Sin embargo, estas redes apenas cuentan con medidas de seguridad, dejando los datos de los usuarios en muchos casos al descubierto si un cibercriminal consigue tomar el dominio de la WiFi. Lo más recomendable en estos casos es utilizar conexiones VPN, que cifran la transmisión de datos entre el dispositivo y el servidor.

Y escogiendo bien la forma de pago

Hay muchos sistemas de pago disponibles para hacer compras por internet, pero no todos son seguros. Para saber si el método que se está utilizando tiene las medidas de seguridad correctas es fundamental identificar que la web contiene iconos de validación reales en la sección de pago, haciendo clic en ellos. «Utilizar métodos como PayPal aporta una seguridad adicional ya que proporciona garantías al no compartir los datos bancarios del usuario. Por otra parte, en la medida de lo posible es muy recomendable utilizar formatos de pago que ofrezcan un doble factor de autenticación», destacan desde Check Point.

 

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Las ciberestafas se ceban con Amazon durante el Black Friday

Mientras la Covid-19 sigue apretando con fuerza, la sociedad y las empresas tratan de proteger los rescoldos de una normalidad cada vez más sofocada. Desde las vacaciones de verano (los que se las pudieron permitir) y las tardes al solecito de noviembre en la terrraza (de los que se lo permiten), hasta el Black Friday que, como cada año, llega puntual a su cita en este otoño pandémico. A pesar de que la jornada no se celebra de forma oficial hasta el 27 de noviembre; ya hay muchas compañías que se han adelantado y han comenzado a rebajar sus productos. Especialmente entre las que se dedican, en concreto, al comercio digital, como Amazon. Pero no todo lo que parece un gana, tiene por qué terminar siéndolo.

Según un comunicado de la empresa de ciberseguridad estadounidense Webroot, la plataforma de comercio digital propiedad de Jeff Bezos está siendo empleada por los ciberdelicneuntes para conseguir engañar a los usuarios durante el presente Black Friday 2020. La firma apunta que los ataques de phishing, que son las cibeestafas en las que el ciberdelincuente suplanta a un tercero para engañar al interneuta y robarle dinero e información personal, dirigido, en concreto, a usuarios de Amazon aumentó un 64% en octubre al compararlo con el mes anterior, lo que refleja el alto volumen de tráfico generado por el Prime Day.

Además, a partir del 15 de noviembre, se registró otro 45% de aumento en la media diaria de «phishing» a Amazon al compararlo con octubre. Desde la compañía de ciberseguridad explican, a su vez, que el crecimiento en el número de ciberestafas también ha sido importante respecto al Black Friday de 2019. De este modo, expresan que se ha experimentado un aumento del 106% en los casos de ciberestafas relacionados con la plataforma que tuvieron lugar en noviembre del año pasado.

«Es habitual ver un aumento en las ciberestafas dirigidas a consumidores y retailers en los últimos dos meses del año, pero esto parece intensificarse este 2020 debido al incremento de las compras online por la pandemia. Los ciberdelincuentes son inteligentes, y cambian con frecuencia sus tácticas en función de la actualidad. Al usar un nombre familiar como Amazon, pueden dirigirse a un gran volumen de personas de una sola vez», explica Kelvin Murray, investigador de amenazas de Webroot.

Aprende a protegerte

Para poder evitar ser víctima de alguna de las estafas de «phishing» que corren por la red, es importante tomar una serie de precauciones, más allá de utilizar una solución de ciberseguridad, y saber reconocer la forma de actuar de los ciberdelincuentes que explotan campañas como Black Friday. Lo ideal, para no acabar realizando compras en un sitio malicioso que únicamente tiene por objetivo robar el dinero del internauta, es realizar cualquier operación desde páginas contrastadas y reconocibles para el consumidor.

Además, es importante fijarse mucho en el dominio que emplea el sitio oficial de la tienda en cuestión, ya que hay casos en los que los delincuentes crean páginas similares a las de las empresas que están suplantando para aumentar sus posibilidades de engañar a la víctima.

A su vez, cabe recordar que el «phishing» suele realizarse a través de correo electrónico, donde las estafas suelen aparentar promociones llamativas para el internauta. Para no caer en la trampa, se debe contrastar todas las ofertas y promociones que recibimos, supuestamente, de empresas mediante el empleo de otros medios. Ya sea visitando la página oficial de la compañía en cuestión o entrando en contacto con la misma a través de otro medio, como podría ser un correo electrónico o una llamada.

«Vemos que este tipo de ataques están aumentando bastante. Es una tendencia que venimos observando en los últimos informes sobre el estado del phishing. Aunque están creciendo de forma constante, todavía tienen mucho recorrido», explicaba recientemente a ABC Eusebio Nieva, director técnico de la empresa de ciberseguridad Check Point en España y Portugal.

 

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Venta de medicamentos online; el nuevo servicio de Amazon en EEUU

De manera invisible, sibilina si cabe, Amazon ha venido entrando en muchos negocios. El gigante del comercio electrónico está presente en multitud de áreas comerciales, lo que ha tenido un impacto negativo en los comercios tradicionales. Jeff Bezos, su fundador, es un hombre tranquilo que se mueve ajeno a los focos. Y esa discreción la ha llevado a ser santo y seña de la compañía. Revolucionó las compras por internet, cambió para siempre la distribución, potenció los robots industriales y, ahora, sus tentáculos alcanzan a otro territorio: la venta de productos farmacéuticos.

La empresa ha presentado un nuevo servicio llamado Pharmacy que le permitirá comercializar a través de su plataforma de internet medicamentos. Es un tipo de producto que, por razones de salud pública, tiene reservada su distribución a través de los canales oficiales autorizados por los reguladores en territorios como España.

La entrada en el negocio de las farmacias en Estados Unidos, con un sistema sanitario distinto al Europeo, está diseñado para comprar medicamentos con receta a través de su plataforma y recibirlos en casa de manera gratuita para los suscriptores de Prime. Un proyecto que ha provocado esta semana una fuerte caída de las acciones de grandes cadenas farmacéuticas del país. El día de anunciarse las cadenas Walgreens y Rite Aid sufrieron un varapalo bursátil que redujo su participación en un 10%.

Este nuevo servicio consiste en una tienda online que, al igual que sucede en la compra de otros productos comerciales, los usuarios pueden adquirir fármacos directamente mediante un perfil de usuario «seguro». A diferencia del resto de inventario, la plataforma requiere de un usuario verificado desde donde se pueden recibir las prescripciones del médico de cabecera. Requiere, por tanto, de introducir un seguro médico.

La consecuencia directa es que los pacientes podrán recibir en sus domicilios sus medicinas en un corto espacio de tiempo sin la necesidad de salir a la calle. «Hemos diseñado Pharmacy para poner a los clientes primero», señala en un comunicado T.J. Parker, vicepresidente de la división farmacéutica de Amazon. Actualmente, opera en 45 estados federales excepto Illinois, Hawaii o Kentucky.

Además, el servicio incluye asesoramiento a expertos farmacéuticos con acceso las veinticuatro horas. Requiere, como resulta obvio, de introducir datos personales. También se puede consultar el historial de pedidos. La compañía ha insistido en que acepta «la mayoría de los planes de seguros» expedidos en EE.UU. Cuando se registre el usuario, la empresa localizará la cobertura médica o se puede añadir manualmente, aunque también se puede utilizar incluso sin seguro, lo que abre la puerta a millones de estadounidenses fuera de las coberturas sanitarias. Para colmo, ofrecerá rebajas de hasta el 80% en genéricos, lo que ha despertado un enorme temor en el sector farmacéutico. Desde el comienzo de la pandemia, muchos estadounidenses han optado por recibir medicinas por correo, una tendencia al alza.

Prohibida en España

La entrada de Amazon en este negocio no es posible, de momento, por la legislación europea y española. Fuentes del ministerio de Sanidad recalcan a ABC que la venta a distancia de medicamentos por procedimientos telemáticos «sólo puede realizarse a través de los sitios web de las oficinas de farmacia legalmente autorizadas», que «cumplan con los requisitos» y las condiciones establecidas en el referido Real Decreto 870/2013, de 8 de noviembre. Ningún pedido o encargo de medicamentos puede realizarse a las oficinas de farmacias si no es directamente a través del sitio web habilitado al efecto por las oficinas de farmacia, insisten las mismas fuentes.

La Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) asegura en que sólo está permitida la venta de medicamentos con receta médica a través de farmacias, quedando prohibida la venta por procedimientos telemáticos de medicamentos sujetos a prescripción médica. Los medicamentos no prescritos también deben ser comercializados a través de internet únicamente por las farmacias abiertas al público, legalmente autorizadas y que figuren en el listado publicado por la autoridad competente, siendo además necesaria una venta directa desde el propio establecimiento y «con intervención de un farmacéutico responsable de la dispensación».

Desde el Colegio Oficial de Farmacéuticos de Madrid (COFM) confirman a ABC que el proyecto de Amazon «es imposible e ilegal» en España según la legislación vigente. «En España y en muchos países de Europa es ilegal la venta de medicamentos, sea con receta o sin receta, por internet», añaden las mismas fuentes, quienes insisten en que «daría lugar a tráfico de estupefacientes».

 

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No hay pandemia para las Big Tech; en este periodo han seguido aumentando sus beneficios

La pandemia ha servido de catalizador para la digitalización de la economía. En plena incertidumbre financiera por las medidas sanitarias contra la pandemia, las grandes empresas tecnológicas han vuelto a exhibir, una vez más, la fuerza de sus facturas. Apple, Facebook, Amazon y Alphabet -matriz de Google- dispararon sus beneficios en el último trimestre.

En sus respectivos balances trimestrales, presentados a la vez al cierre de Wall Street, las Big Tech mostraron una senda de crecimiento en la mayoría de sus negocios. El gigante del comercio electrónico Amazon ha sido una de las que mayor provecho ha sacado de la crisis sanitaria, triplicando su beneficio trimestral hasta alcanzar los 5.418 millones de euros. Las mejores cifras de su historia.

Entre julio y septiembre recaudó 82.312 millones de euros, un 37% más que el año anterior. En los nueve primeros meses registró unas ventas de 222.986 millones de euros frente a los 165.274 millones de euros, lo que equivale a un 35% más respecto al mismo periodo de 2019. Hasta septiembre obtuvo un beneficio neto de 12.826 millones de euros, un 69% más respecto al mismo periodo del año anterior.

Mejora de la inversión de la publicidad digital

En el entorno de las redes sociales, los efectos iniciales del Covid-19 se ha desvanecido. A pesar del boicot publicitario experimentado en julio por un centenar de marcas comerciales, Facebook también volvió a marcar un trimestre al alzamejorando sus ingresos en un 21,6% hasta alcanzar los 18.377 millones de euros. El gigante de las redes sociales, en el punto de mira de las autoridades estadounidenses por su posible influencia en las próximas elecciones, generó unos beneficios de 6.716 millones de euros, un 28% más que hace un año.

Entre enero y septiembre la compañía registró 16.300 millones de euros, un 61% más que los obtenidos en el mismo periodo del año pasado, impulsada por un notable aumento de la publicidad online durante los meses de la pandemia. En este periodo facturó un total de 52.630 millones de euros, en su gran mayoría provenientes del negocio de publicidad en la red social e Instagram (de su propiedad), que es la principal fuente de ingresos de la compañía. Un negocio que ha repercutido en una nueva subida del número de usuarios monetizables diarios, 1.820 millones, con un acumulado de 2.740 millones de usuarios registrados en todo el mundo. En ambos casos un 12% más que el periodo anterior.

También se recuperó Alphabet, empresa matriz de Google, cuyo negocio publicitario, su principal fuente de ingresos, repercutió en un incremento del 14% en sus ingresos (39.534 millones de euros). La firma de Mountain View (EE.UU.) elevó en este periodo su beneficio hasta 9.633 millones de euros, un 60% por encima.

Twitter, por su parte, también vio una mejora de sus cuentas, con un crecimiento del 13% de sus ingresos (801 millones de euros), aunque experimentó una caída de sus beneficios (24,5 millones de euros), equivalente a un 21% menos. Las medidas contra la desinformación ha derivado en que el crecimiento de usuarios se ha moderado, apuntando unos 187 millones de usuarios activos diarios en el trimestre entre julio y septiembre, solo 1 millón más que en el período anterior.

pesar de la reducción de las ventas del iPhone, su producto estrella, Apple registró unos ingresos trimestrales de 55.399 millones de euros, un 1% más que el año anterior, elevando a su vez sus beneficios (10.857 millones de euros) un 3,7%. Al cierre del ejercicio anual, la multinacional estadounidense ingresó un 5% más que el año anterior (235.150 millones de euros).

Los retrasos en la comercialización de los nuevos modelos de teléfono móvil, que se han lanzado hace dos semanas en los primeros mercados, repercutió en sus beneficios anuales: 49.178 millones de euros, lo que representa una reducción del 8%. El golpe fue especialmente evidente en China, donde genera alrededor del 20% de sus ventas. Las unidades vendidas del terminal cayeron casi un 30%. En cambio, las ventas de tabletas iPad y ordenadores se vieron beneficiados del teletrabajo al experimentar notables aumentos, al igual que su negocio de servicios, en donde se engloban las plataformas de música y contenidos multimedia.

Samsung también anotó un incremento de las ventas de sus productos y componentes electrónicos. El gigante surcoreano, cuyo presidente murió recientemente tras cuatro años hospitalizado, ingresó 66,96 billones de wones (50.394 millones de euros), un 8% más. Y elevó sus beneficios hasta los 27 billones de wones (6.976 millones de euros), un incremento del 51,7%.

 

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