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Guía para poder seguir la evolución del mercado de pagos móviles en España.

El de los pagos móviles es un fenómeno aparentemente imparable. Su facilidad de uso, su rapidez, su sistemas de seguridad son sus principales atributos para romper con lo establecido hasta la fecha en lo relativo a las compras. Un comodín que juegan los fabricantes de tecnología de consumo y las entidades bancarias.

Suena perogrullo pero lo tiene todo para triunfar en el futuro. Pero para su adopción masiva se está requiriendo de varios cambios estructurales como la sustitución de los terminales de pago que estén adaptados a esta función, la compatibilidad de la entidad bancaria y la accesibilidad de los servicios para realizar las transferencias. No hay que perder el norte, pero todavía quedan muchos aspectos que resolver.

Aún con esas, los usuarios tienen varias alternativas a seguir para empezar a hacer sus compras en comercios y grandes superficies con el dispositivo que no abandonan ni para ir al baño, el teléfono móvil.Hay tres grandes jugadores, Apple, Samsung y Google. Todos ellos han formalizado en los últimos años sendos acuerdos con las principales entidades bancarias en España a pesar que algunas de ellas también incluyen en sus aplicaciones funciones similares.

 

Apple Pay

Es una alternativas más robustas y que ha ganado poco a poco importancia. Pese a un inicio difuso en el que desembarcó en España con escasos acuerdos, el servicio de Apple cuenta en la actualidad con la posibilidad de agregar los datos de las tarjetas de crédito y débito de las principales compañías bancarias del país.

Una de las que se ha sumado recientemente ha sido BBVA, que dispone de su propia aplicación de pago y que hasta la fecha todo apuntaba a que iba a dar de lado a la firma de la manzana. Pero, finalmente, no ha sido así. Para usar la tarjeta desde el iPhone o, incluso, el Apple Watch hay que abrir una aplicación llamada Wallet que ya viene preinstalada en el dispositivo. Sirve, a su vez, para almacenar billetes y entradas.

Su funcionamiento es simple: para añadir la tarjeta para realizar pagos tan solo hay que escanear a través de la cámara del móvil la tarjeta, aunque también ofrece la posibilidad de introducir los datos de manera manual. Con ello lo que haremos es una especie de copia digital. Es posible que, pese a agregar la información, los usuarios deban activar algún tipo de permiso directamente desde el servicio de su propio banco o recibir la autorización de los mismos. Pero, en principio, si se completa la operación correctamente debería funcionar sin problemas.

¿Cómo se utiliza en el comercio para pagar? Bien, aquí está el quid de la cuestión. Todo este tipo de aplicaciones están concebidas para no sacar la tarjeta de la cartera y agilizar los plazos. Además, por norma general, prometen una alta seguridad dado que exige la autorización por medio de un pin o dato biométrico (generalmente la huella dactilar) para efectuar la compra. Para ello hay que recurrir a un terminal punto de venta (TPV) que tenga conectividad inalámbrica o «contactless». Y, por supuesto, que el móvil sea compatible con esta función gracias a que tiene un chip NFC incluido en muchos dispositivos móviles del mercado, sobre todo, entre los más avanzados.

La pregunta del millón: «¿Con qué bancos lo puedo utilizar?». Bien, pues con la mayoría que operan en España, con muchos servicios bancarios virtuales y en numerosos comercios, tiendas y plataformas de compras.

Las cosas que se saben del proyecto secreto del Apple Car

La conducción autónoma es uno de los desafíos más importantes de la sociedad. Los ensayos, en su conjunto, han sido satisfactorios aunque todavía no se ha logrado alcanzar sus fases más avanzadas. Queda mucho camino por recorrer para poder asistir a un cambio socioeconómico pero también ético y moral.

Pese a los últimos años accidentes registrados, la evolución y transformación del coche ya es imparable. Son muchas las compañías implicadas; fabricantes de automoción buscan su mejor pareja de baile con emergentes firmas tecnológicas y grandes empresas que se han involucrado. Una de las que se ha rumoreado que estaba por la labor era Apple, aunque nunca ha habido confirmación oficial por su su parte dado el hermetismo que se gasta la firma de la manzana.

En muchas ocasiones, conocer los planes de las compañías se produce de manera fortuita. Inesperada si cabe. En los futuros teléfonos móviles, por ejemplo, suele venir a partir de una filtración de algún proveedor, de los acuerdos de las teleoperadoras, del fabricante de fundas o, hay que decirlo, es muy probable que esos titulares que aparecen cada semana sean filtraciones controladas por la propia marca.

Más de 5.000 empleados implicados

Desde hace cuatro años se ha rumoreado la posibilidad de que Apple estuviera trabajando en un proyecto secreto para crear o bien un coche con sistema de conducción autónoma o bien el software especializado en esta tecnología.

Lo que ha trascendido es que la multinacional tiene a alrededor de5.000 empleados de su plantilla trabajando o con acceso a un proyecto relacionado con estos vehículos. Teniendo en cuenta que Apple cuenta con unos 135.000 trabajadores a tiempo completo, este dato permite extraer otro: el 3,7% de los empleados está vinculado a ese proyecto, aunque la investigación del FBI especifica también que alrededor de 2.700 de esos 5.000 trabajadores cuentan con un permiso adicional para entrar a las bases de datos del proyecto.

Hardware y software especializado

Desde hace varios años se conoce en Silicon Valley que Apple está trabajando en el campo de los automóviles autónomos, pese a que el gigante tecnológico apenas ha detallado cuáles son sus planes al respecto. Todos estos empleados, según consta en la investigación, cuentan con permisos de seguridad para manejar información de un proyecto «para desarrollar software y hardware para usar en automóviles autónomos». Un hecho que podría manifestar que la compañía tiene avanzado el proyecto en el que le dotará de capacidades de autoconducción y los principales componentes electrónicos para su funcionamiento.

Su propio sistema de baterías

Además de estos planes, la investigación pone de relieve que la firma americana ha producido sus primeros prototipos, en los que están impulsados por un sistema de baterías de fabricación propia, así como toda la arquitectura para su funcinamiento completo, incluida la red de sensores necesaria para que el coche pueda «ver» el entorno o actuar en consecuencia.

Un proyecto, en general, de gran relevancia y de una gran dimensión que le situaría en un nivel cercano a Telsa, una de las marcas que más en boga ha peusto el uso de coches eléctricos, o incluso Alphabet, una de las marcas con más experiencia en la conducción autónoma.

 

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La firma de la manzana patenta un iPhone con la pantalla plegable.

El de los móviles plegables va camino de convertirse en una de las mayores promesas de la industria de la tecnología. No hay año en que salte la liebre. Samsung, LG o Huawei son algunas marcas a las que se le ha asociado un interés en aprovechar pantallas flexibles para producir un dispositivo que se cierre como un libro sin perder prestaciones. Una eterna promesa que por las incapacidades de la actual tecnología es un sueño.

Apple, uno de los mayores fabricantes de teléfonos móviles del mundo, también ha valorado la posibilidad de recoger ese testigo a la hora de fabricar un nuevo tipo de dispositivo. Así consta en una patente registrada por la compañía en la Oficina de Patentes y Marcas de Estados Unidos (USPTO, por sus siglas en inglés) y que ha tenido acceso el medio especializado «Patently Apple».

En el documento, que muestra unas setenta patentes solicitadas por la firma norteamericana, se describe un dispositivo plegable de dos pantallas unidas por una bisagra que aprovecha las prestaciones de los paneles orgánicos tipo OLED sin perder funcionalidad. El concepto, que podría integrarse en un futuro lanzamiento en caso de que finalmente se pueda desarrollar un prototipo para comercializarse, indica cómo la pantalla ofrece un espacio que se puede doblar mediante un eje especial.

Esta idea de teléfono permitiría disponer de dos formatos distintos y solucionar algunos aspectos limitados por el espacio de la superficie táctil. Aunque los «smartphones» recientes han venido ganando en tamaño, muchos usuarios buscan dispositivos de mayores dimensiones como las tabletas (generalmente, unas 9 o 10 pulgadas) para realizar otras actividades. Con un móvil plegable, los usuarios podrían cerrarlo como un libro.

La patente de Apple, con número 10,020,462, se solicitó en 2016. Para facilitar esa flexibilidad de la pantalla sobre el eje plegado, el panel puede contar con «una o varias capas», describe el texto, cubiertas de vidrio u otros materiales transparentes. Es un diseño que otras firmas como Samsung o LG han intentado desarrollar en los últimos años, pero se han encontrado con diversas limitaciones técnicas que le han impedido a las marcas lograr con éxito un dispositivo solvente.

En esa búsqueda por la novedad las pantallas flexibles se han convertido en un reclamo. Existen patentes registradas, pero la investigación sobre nuevos formatos continúa. Uno de los más interesados en hacer posible este ingenio es Samsung. Pero las especulaciones acerca de que estaba trabajando en un móvil plegable mediante paneles flexibles tal vez no han estado muy acertadas.

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Empiezan a dispararse los rumores sobre los posibles nuevos modelos de iPhone para este año.

El año 2013 supuso la incorporación del lector de huellas dactilares. El año siguiente creció en tamaño. Hace dos incorporó las dobles cámaras y, en 2017, Apple se subió al carro de los teléfonos sin marcos y los paneles tipo OLED. Todavía es pronto para saber con qué pretende sorprender la firma norteamericana para esta temporada en la que puede hacerse cuesta arriba volver a romper récords de ventas.

Pero, con todo, los rumores más fuertes indican que, finalmente, el gigante de la tecnología apostará por renovar su producto estrella no solo con dos sino con tres modelos distintos. El iPhone de este año, si tomamos como ciertos todas las filtraciones, no supondrá un cambio estético radical. Lo que se mueve con más fuerza es la idea de replicar el diseño casi sin bordes del iPhone X en todas las versiones. Aunque con matices; una de ellas continuará apostando por los paneles tipo LCD, una tecnología más perfeccionada que los paneles orgánicos OLED pero que resultan más baratos de producir. Una decisión que permitirá, según los analistas, ofrecer un dispositivo sin que se superen los mil euros de salida, una cifra que rompió con creces el pasado año.

Otra idea que se pasea en el horizonte tiene que ver con los puertos de carga. Hasta la fecha, Apple se ha mantenido al margen de la industria y la estandarización de algunos componentes. El conector propietario Lightning debutó en 2012, pero este año puede pasar a mejor vida. La tendencia en la tecnología parece ir viento en popa hacia las conexiones inalámbricas, pero mientras la clavija de audio de 3,5 milímetros se ha suprimido en algunos móviles, la de recarga de batería es algo más complicado eliminar.

Este año parece poco probable que se produzca este cambio, pero en 2018 la compañía va a apostar definitivamente por la carga inalámbrica. De ahí a que la esperada almohadilla AirPower salga por fin en septiembre. Pero, para dar ese paso, la compañía debería superar algunos retos como el excesivo calentamiento y los tiempos prolongados de carga durante el proceso de recarga inalámbrica.

Lo que sí parece más claro que formará parte del ecosistema del iPhone de esta temporada será la supresión del clásico botón Inicio. Todos los modelos serán similares al iPhone X, según datos a los que ha tenido acceso Bloomberg. En cuanto a sus dimensiones, se da por hecho que serán tres tamaños distintos de 5.8, 6.1 y 6.5 pulgadas. También parece probable que uno de ellos tendrá tres cámaras traseras al estilo del Huawei P20 Pro, que incorporaría un sistema de detección 3D. Entre otras cosas que se especulan, se da por sentado que serán compatibles con el Apple Pencil, el lápiz óptico que debutó en el iPad Pro.

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El altavoz inteligente de Google llega a España con versión en castellano.

El español, con sus matices y su riqueza lingüística, es un idioma excepcional. En la actualidad, el segundo más hablado del mundo. Para aquellos que no lo han mamado desde pequeños dominarlo es cuestión de mucho tiempo. Estratégicamente hablando, representa una gran oportunidad para lanzar productos de cualquier tipo. La tecnología así lo ha visto. De ahí a que si se quiere triunfar a nivel mundial es probable que las marcas comerciales estudien cómo adaptar sus propuestas tecnológicas a España y, por extensión, al español internacional.

La de los altavoces inteligentes es una batalla que no ha hecho más que comenzar. En el mundo de la innovación, quien golpea antes tiene posibilidades de triunfar. De ahí a que los fabricantes de este tipo de dispositivos se hayan apresurado a que «hablen» español lo antes posible. Sus lanzamientos coinciden en el tiempo, pero es Google el que lanza a partir de este martes su Home en un intento de acercarse a los hogares del país. Google Home y Home mini se podrán adquirir por 149 euros y 59 euros, respectivamente.

Aunque en el mercado norteamericano ha tenido una gran acogida, este tipo de dispositivos todavía no tienen una adopción masiva entre los consumidores. Lo que consiguen es, en parte, preparar el terreno ante lo que probablemente se extienda en los próximos años; que la voz sea la nueva forma de interrelacionarse entre el ser humano y las máquinas. Esa visión se debe a los depurados y cada vez más avanzados asistentes virtuales que «entienden» las instrucciones de los usuarios y las ejecutan de manera automática.

Apple (HomePod), Amazon (Echo) y Google (Home) son los tres principales productos que quieren conquistar el hogar. A final de año, todos ellos entenderán el español, con lo que los consumidores tendrán varias opciones, cada una con sus diferencias y similitudes. Con Home, por ejemplo, el propietario puede pedirle al aparato que le «lea» las noticias o reproduzca música. Pero existen otras muchas posibilidades que van desde la más habitual configuración de la alarma del despertador o reproducir contenido multimedia de los servicios digitales que seamos usuarios como Netflix, así como solicitarle sugerencias gastronómicas o lugares de interés. Y todo con las palabras mágicas para despertarlo, «OK, Google».

Su funcionamiento sorprende. Con más de 10 millones de unidades vendidas, el altavoz, cuyo «cerebro» es el asistente de voz Assistant, entiende perfectamente las palabras de los usuarios. Lo hace de manera fluida e, incluso, si la persona está balbuceando. Su rango de alcance es de varios metros, aunque Google no ha proporcionado esta información. La idea general es realizar peticiones informativas. «Liberarnos las manos para las cosas que importan en un entorno doméstico», explica Andrés Martínez Ortiz, director de relaciones con desarrolladores de Google y conocido como «Almo».

Por ejemplo, sólo pronunciando que queremos ver «La casa de Papel» en Netflix, automáticamente aparecerá en la pantalla a la que se haya vinculado el acceso. Pero este tipo de aparatos abre la puerta a un futuro domótico en donde gran parte de las tareas domésticas se realicen con solo emplear la voz, como el control del sistema de iluminación, la gestión del termostato o la activación de un robot-aspirador. Su debut parte de una compatibilidad con unos mil productos con funciones «inteligentes» de 150 firmas. Además, permite utilizarse con hasta seis cuentas distintas de voz para que tenga una experiencia personalizada. Por defecto, el asistente prioriza las peticiones directamente a Home en caso que se disponga de un teléfono con Android. «Y todo esto bajo el contexto de aprendizaje automático y ampliado a un entorno doméstico», añade.

El dispositivo cuenta con dos micrófonos para recoger la señal de la voz desde varias fuentes para poder optimizar el comportamiento. Dado que es también un altavoz, Home permite emitir sonido procedente por ejemplo de Spotify. Tiene una pantalla táctil superior desde donde controlar el volumen o apagarlo con un toque.

Hay numerosos ejemplos de uso. Si le dices «Cómo se presenta el día?» nada más levantarte, el dispositivo te realiza un plantel de las notificaciones previstas, te puede leer los principales titulares de un determinado periódico, te relata la agenda del día o la situación del tráfico, aunque se puede solicitar algunas cosas como «cuál es el próximo viaje» o solo los compromisos guardados en la agenda. Pero también puede, y ahí está otra de sus potencialidades, tener acceso a otros aparatos como la iluminación, atenuar o apagarla con solo comandos de voz. Siempre que sea compatible, aunque es posible utilizar un enchufe inteligente para que tenga acceso y pueda controlarlo. En cuanto a las rutinas, las programaciones que cada usuario puede personalizar, llegada próximamente a la versión en español.

Si tienes dos dispositivos puedes hacer «broadcast» para mandarle un fragmento de audio de uno a otro Home. Algo útil para las casas grandes. Lo que puede evitar gritos innecesarios. Pese a tratarse de Google, el altavoz es compatible con los dispositivos basados en el sistema operativo de Apple, iOS, aunque se le puede sacar más partido desde Android y, por supuesto, si el usuario está registrado a las aplicaciones del gigante de las búsquedas, aunque estas nuevas interfaces computacionales que están permanentemente «escuchando» han despertado los temores acerca de una posible intromisión en la vida íntima de las personas. La pregunta es clara: ¿superará en un futuro cercano el uso de la voz al móvil?

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