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Esta será la aportación de las redes 5G a la industria

Más allá de la velocidad y la latencia, las redes móviles de quinta generación, las redes 5G, van a aportar mucho más de lo que se cree: representan una gran ocasión para dar la vuelta al completo al mundo industrial en años venideros. Sus grandes oportunidades pasan por lograr una mayor eficiencia y productividad en el trabajo del futuro. Un desafío al alcance de todos los negocios aunque con importantes matices: en 2019 se ha dado el pistoletazo de salida pero quedan grandes desafíos pendientes que rebajan la euforia inicial.

Las principales operadoras nacionales han empezado a desplegar las nuevas conexiones. Vodafone ha sido la primera en activarlas. En cuestión de meses, la mayoría habrán dado el salto a esta infraestructura orientada a conectar todo tipo de aparatos electrónicos. Se abre una nueva era para la economía. Para sacarle provecho será necesario hacer numerosos ajustes, adaptar nuevas tecnologías en el negocio, cambiar los procesos industriales… Y, por supuesto, desbloquear algunas frecuencias en las que que por ahora viajan los canales de la TDT. La banda de 700 megahercios (MHz) está todavía en el aire. El proceso de licitación por parte del Gobierno, conocido como segundo dividendo digital, dará comienzo el próximo año. Debe de ser antes de verano para atender a las exigencias de la Comisión Europea (CE). Y, con ello, se ha retrasado la inversión de innumerables proyectos empresariales.

En este año se ha puesto la primera piedra, pero todo apunta a que va a tener un gran recorrido: se estima que para 2025 esta tecnología representará el 15% de las conexiones móviles mundiales. Al margen de minucias técnicas, la industria en su conjunto se va a poder beneficiar de esta base tecnológica. Son muchas las oportunidades para transformar digitalmente la manera de fabricar bienes o prestar servicios. De primeras, creen los expertos consultados, va a suponer el final de las conexiones por cable y tener un mayor control de la producción.

Las empresas de telecomunicaciones han empezado a invertir alrededor de 160 mil millones de dólares cada año en la expansión y actualización de sus redes, recoge un informe de la GSMA, organización mundial de operadores móviles. El 5G contribuirá con unos 2,2 billones de dólares a la economía global en los próximos 15 años, con sectores clave como la industria, los servicios públicos, profesionales y financieros, que serán los más beneficiados por esta tecnología aún emergente que ha sido foco de conflicto entre las potencias estadounidense y china. Una lucha por el control tecnológico total en la que Europa se ha quedado rezagada. Para dentro de cuatro años se calcula que haya 1.500 millones de suscriptores.

De aquí a unos años, vaticinan los expertos, se habrán producido grandes avances al respecto introduciendo en las empresas sistemas más avanzados de robotización, más eficiencia en el procesamiento de los datos, la aparición del trabajo en remoto o el desarrollo del vehículo autónomo, ahorrando costes en desplazamientos. La era del 5G va a crear diferentes conexiones con diferentes características dependiendo de la demanda del dispositivo, permitiendo así, que cientos de máquinas se puedan conectar a internet de forma inalámbrica. Otro problema a resolver es la latencia, es decir, la velocidad de la respuesta de la conexión. En 4G no es lo suficientemente rápida como para soportar, por ejemplo, el coche autónomo con total seguridad. Para Luis Abad, director general de la consultora Altran, esta tecnología permitirá a la industria «desacoplar computación que se hacía de forma local en los objetos y máquinas de la misma y llevar la computación al extremo de la red».

«Tiene unos beneficios tremendos, pues permitirá, por ejemplo, que utilicemos gafas de realidad aumentada y de realidad virtual de bajo coste con prestaciones de gafas de alta gama. También permitirá que conduzcamos coches con prestaciones de info-entretenimiento y de seguridad similares a los de una marca Premium con el coste de uno de gama media» apunta. Asimismo, la interconexión de miles de objetos en tiempo casi real extenderá la gestión remota, automatizada o semiautomatizada de delicados procesos productivos y asistenciales.

Obstáculos

Los expertos creen que es necesario impulsar la adopción de estándares, identificar casos de uso, experimentar con las tecnologías y, sobre todo, desarrollar nuevos ecosistemas. Aunque España va en estos momentos en la locomotora; un informe del Observatorio Europeo de 5G lo sitúa como el país europeo donde hay en marcha más cantidad de proyectos piloto.

Sin embargo, no es oro todo lo que reluce. Enrique Porta, socio responsable de consumo de la consultora KPMG en España, es tajante: «Las empresas todavía no han alcanzado todo el potencial de la IA en la personalización de los servicios, en parte porque no hay inmediatez en la respuesta que dan a sus clientes. Estos procesos todavía necesitan tiempo de ejecución pero con el desarrollo del 5G, el internet de las cosas y otras soluciones tecnológicas que aporten velocidad al análisis de la información en tiempo real, las empresas serán capaces de mejorar su propuesta de valor».

El impacto en la economía va a ser asombroso. «Es preciso generar una nueva economía para paliar los puestos de trabajo que 5G destruirá, con una plan de formación que permita recolocar a todos los sectores afectados. En el pasado ya se han producido situaciones similares, y tenemos que estar preparados para que 5G suponga un gran impulso en España, y no vuelva a ser un tren que hemos perdido como país», añade Arturo Azcorra, director de IMDEA Networks y catedrático de la universidad Carlos III de Madrid.

A su juicio, los mayores obstáculos son la «desconfianza» a la tecnología, los bulos «indicando falsos efectos negativos para la salud», la ausencia de regulación en los sectores de aplicación de 5G como el coche autónomo, la sanidad personalizada o drones que impida su despegue o «la falta de visión de los sectores verticales para entender la amenaza y la oportunidad que supone en su negocio». Otros obstáculos son la lentitud para licenciar suficiente espectro y las dificultades para encontrar ubicaciones para la instalación de estaciones base adicionales.

 

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China ya empieza a desarrollar las redes 6G

El Ministerio de Ciencia y Tecnología de China anunció el establecimiento de un equipo de trabajo enfocado a investigar y desarrollar las redes de sexta generación (6G) tan solo unos días después del lanzamiento comercial del 5G en el país, informan hoy medios locales.

Por ahora, explicó el viceministro de la citada institución, Wang Xi, la investigación de la tecnología 6G «está todavía en la fase inicial de exploración», por lo que todavía no se han definido claramente los indicadores clave y sus escenarios de aplicación. El Ministerio también puso en marcha un grupo formado por 37 expertos de universidades, institutos de investigación y compañías tecnológicas para promover el desarrollo de esta tecnología y asesorar sobre las decisiones que las autoridades hayan de tomar al respecto.

Pese a estar todavía en su fase inicial, este hito marca oficialmente el pistoletazo de salida de la investigación y el desarrollo (I+D) del 6G en China, aunque en septiembre el fundador del gigante de las telecomunicaciones Huawei -empresa con más patentes relacionadas con el 5G a nivel mundial-, Ren Zhengfei, había revelado que su compañía ya estaba investigando el 6G.

Según informaron los medios chinos en noviembre del año pasado, la fecha prevista para el comienzo formal del I+D del 6G era 2020, y el año de comercialización marcado es 2030, aunque en este último comunicado del Ministerio ya no se hace alusión a objetivo alguno en términos temporales.

El 6G, según explicó entonces Su Xin, jefe del grupo de trabajo para el desarrollo del 5G dentro del Ministerio de Industria y Tecnologías de la Información, ampliaría la cobertura a altitudes aún mayores y ofrecería velocidades de transmisión de datos de hasta 1 terabyte por segundo, es decir, una velocidad diez veces más rápida que la que alcanza el 5G.

El pasado 1 de noviembre las operadoras telefónicas del gigante asiático comenzaron a ofrecer paquetes de internet móvil con redes 5G, con precios mensuales de entre 128 yuanes y 599 yuanes (entre 18,2 y 85,4 dólares, entre 16,5 y 77,2 euros) y velocidades de entre 500 megabytes por segundo y un gigabyte por segundo, superiores a las ofrecidas hasta ahora por las redes 4G.

 

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Se buscan rostros para robots

La industria de la robótica se ha planteado en innumerables ocasiones si era preciso producir humanoides con una fisionomía humana. Es un debate complejo. Diversos estudios psicológicos han recomendado evitar esta visión del futuro por el miedo que despierta en las personas: no es lo mismo interactuar con una máquina de brazos hidráulicos y metálicos que hacerlo con una con rostro y gestos de una persona común que te puedes encontrar por la calle.

Como si los «replicantes» que protagonizan la película «Blade Runner» traspasaran la última frontera, una empresa británica llamada Geomiq ha publicado una oferta que puede sonar a ciencia ficción: ofrece 130 mil dólares (116 mil euros) por obtener la cesión de la cara de una persona. Su objetivo es fabricar «amigos virtuales» destinados al cuidado de personas mayores. Eso sí, la venta de derechos de imagen tiene una contrapartida: se hace de por vida. Algo que puede suponer un riesgo mayor de lo que se cree por las posibles consecuencias futuras.

 La empresa de ingeniería, con sede en Londres, ha desvelado que los requerimientos para ser aprobado pasan por tener un aspecto «amable y amigable». No todos pueden servir para la causa. Y habrá que ver cómo se decide. El único dato que piden es una fotografía personal hasta encontrar la cara correcta que mejor se adapte a las circunstancias. «Esto implicará que la cara de la persona seleccionada se reproduzca en miles de versiones de los robots de última generación por todo el mundo», explican en un comunicado fuentes de la empresa. Los candidatos que pasen a la siguiente fase recibirán más información sobre el proyecto final, aunque aquellos que no sean aceptados desconocerán los motivos porque no serán contactados a través de comunicaciones oficiales.

Debido a la crisis demográfica de los países occidentales y regiones asiáticas como Japón, el sector de la robótica ha virado hacia un modelo de robótica asistencial diseñada para cuidar y acompañar a personas mayores, niños pequeños y colectivos con discapacidad. Un negocio al alza que se reforzará en los próximos años. El mercado de la robótica moverá, según las estimaciones que maneja la Comisión Europa, unos 60.000 millones de euros cada año a partir de 2020.

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Huawei sigue creciendo a pesar de sus escándalos con Estados Unidos.

Parece que, a pesar de los escándalos recientes, los usuarios siguen confiando en el fabricante chino Huawei. Así lo demuestra el aumento durante el segundo trimestre de 2019 en sus ventas globales de «smartphones» en un 16,5 por ciento con respecto al mismo periodo del año anterior. Y eso a pesar de que, según señaló la consultora tecnológica Gartner este martes, el mercado global de teléfonos móviles se ha reducido en un 1,7 por ciento durante dicho periodo de tiempo.

Según los datos de Gartner, Samsung continua siendo el primer vendedor de «smartphones» del mundo, y además logra mejorar en el segundo trimestre sus cifras en un 3,8 por ciento, alcanzando el 20,4 por ciento de cuota de mercado y vendiendo 75,1 millones de dispositivos, casi 3 millones más que en el mismo periodo de 2018.

Huawei se sitúa como el otro gran fabricante mundial que aumenta sus ventas, en este caso en un 16,5 por ciento hasta alcanzar los 58,1 millones de teléfonos móviles vendidos entre abril y junio de 2019. Gracias a esto, la empresa china, logra una cuota global de mercado del 15,8 por ciento; demostrando que ha sido capaz de sobreponerse a la bajada global en las ventas ocasionada por su inclusión en la Lista de Entidades de Estados Unidos.

Apple cae en picado

Apple, por su parte, se sitúa en el tercer lugar de la lista, con un 10,5 por ciento de la cuota y 38,5 millones de móviles vendidos. Esto supone, según Gartner, una caída del 13,8 por ciento en sus ventas con respecto al año anterior.

La compañía estadounidense ya fue superada por Huawei en la segunda posición en las ventas mundiales en el segundo trimestre de 2018 después de ocho años ocupando este lugar. Por detrás se encuentran otros fabricantes también procedentes de China: Xiaomi, cuarta con un 9 por ciento de las ventas totales (33,2 millones de unidades), y Oppo, quinta con un 7,6 por ciento de cuota (28,1 millones).

China a la cabeza

En cuanto a los países en que más teléfonos móviles se vendieron, China lidera la lista en el segundo trimestre de 2019 con 101 millones de terminales vendidos, un 0,5 por ciento más que en 2018. Entre los cinco donde más móviles se vendieron entre abril y junio de 2019, Brasil es el único que también crece, un 1,3 por ciento en concreto (10,8 millones de unidades comercializadas). India, por su parte, vendió 35,7 millones de móviles en el mismo periodo.

 

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El «Valle de los Datos» chino contra Silicon Valley

La nueva Guerra Fría entre Estados Unidos y China ya no es solo comercial, sino tecnológica. El veto de la Casa Blanca a Huawei, líder mundial en equipos de telecomunicaciones y a la vanguardia de la próxima generación de internet 5G, ha puesto de relieve el extraordinario avance de la tecnología china, pero también sus debilidades.

Han bastado las acusaciones de Washington, que sospecha que la compañía podría espiar para el autoritario régimen de Pekín, para sumirla en su peor crisis y amenazar su continuidad en el mercado extranjero, que ya genera más de la mitad de los 721.200 millones de yuanes (95.483 millones de euros) que ingresó el año pasado. La firma insiste en su carácter privado y asegura que pertenece a la mitad de sus 180.000 empleados. Pero el pasado militar de su fundador, Ren Zhengfei, y su pertenencia al Partido Comunista, así como la falta de información verificable al no cotizar en Bolsa, no ayudan a despejar las dudas. Además, como bien sabe cualquiera que haga negocios en China, el poder económico está supeditado al político incluso en el sector privado.

Debido al veto del presidente Trump alegando una supuesta amenaza a la seguridad nacional, las principales empresas tecnológicas estadounidenses, como Google, Intel o Qualcomm, se verán obligadas dentro de tres meses a dejar de suministrarle a Huawei sus microchips y programas, como el sistema operativo Android de sus móviles. Aunque China ha construido una «realidad paralela» en internet con sus propias aplicaciones y redes sociales, que censuran todos los contenidos sensibles para el régimen del Partido Comunista, sigue dependiendo de EE.UU. en ambos campos.

Con más de 400 compañías y decenas de políticos, empresarios y expertos, entre ellos el Nobel de Economía Paul Romer y el Turing de Ingeniería Whitfield Diffie, esta feria ha hecho especial hincapié en la necesidad que tiene la industria nacional de dotarse de tecnologías clave. «Junto a los microchips, China es dependiente de los sistemas operativos estadounidenses, monopolizados por Android y Apple en los móviles y por Microsoft en los ordenadores», admitía un investigador de un laboratorio de 5G, Fu Yong. Para librarse de esa dependencia, Huawei asegura haber desarrollado un sistema operativo propio para móviles y ordenadores, llamado Hongmeng, que quiere lanzar este año. Siempre que cumpla los requisitos básicos, en China no tendrá problemas para ganarse al público, pero le resultará más complicado en Occidente, donde imperan programas y redes sociales, como Gmail, Facebook, Twitter, Youtube o Instagram, bloqueados por Pekín.

Formada a través de los filtros que impone la «Gran Cibermuralla», dicha censura también ralentiza hasta extremos exasperantes el internet en China, sobre todo de portales extranjeros. Pero, por mucho que el 5G acelere diez veces la velocidad del 4G, Fu Yong reconoce que «no va a solucionar ese problema».

Como ha demostrado el veto a Huawei, que perderá el suministro de Intel, Qualcomm y otras grandes firmas internacionales, la industria china necesita fabricar sus propios microchips, vitales para el 5G. «El Gobierno no nos ha ordenado acelerar nuestras investigaciones, pero nos guía. Además, las empresas sabemos cómo funciona el mercado y lo necesitamos», explica el director general de Yaguang, una fábrica de chips y sensores para automóviles que lleva dos años tratando de desarrollar nuevos modelos para el 5G. Para seguir construyendo su «realidad paralela», China necesita sus propios microchips y un sistema operativo que no dependa de EE.UU., su rival en la Guerra Fría del siglo XXI.