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¿Que supone una caída de Google, como la de la semana pasada, para el usuario, la empresa y la seguridad?

Sin la tecnología no somos nada. Especialmente en tiempos de pandemia, en los que se ha convertido en un elemento vital para la supervivencia de las empresas y para que la sociedad pueda seguir en contacto a pesar de la brecha física. Por eso, cuando alguna de las plataformas y dispositivos tecnológicos que empleamos, y que a estas alturas ya son casi un apendice más de nuestro cuerpo, dejan de funcionar, el problema puede desesperar e, incluso, generar pérdidas económicas. Así ha quedado en evidencia esta mañana, cuando Google y sus plataformas, como GmailYouTubeGoogle DriveHangouts, Google Play, Google Duo o Google Maps, han sufrido una caída del servicio que ha dejado a usuarios de zonas de todo el mundo sin acceso entre las 12.45 y las 13.35 horas en España. El problema: un fallo en el sistema de autenticación, que es el que permite a los usuarios acceder a sus cuentas.

«Google experimentó una interrupción del sistema de autenticación durante aproximadamente 45 minutos debido a un problema de cuota de almacenamiento interno. Los servicios que requieren que los usuarios inicien sesión experimentaron altas tasas de error durante este período. Todos los servicios están funcionando de nuevo. Pedimos disculpas a todos los afectados. Llevaremos a cabo un seguimiento exhaustivo para asegurarnos que este problema no se repita en el futuro», explican desde Google en un comunicado remitido a este diario.

La tecnológica afincada en Mountain View descarta que haya sufrido un ciberataque. Asimismo, expresa que en estos momentos está llevando a cabo una investigación para asegurarse de que el fallo no se vuelva a producir.

Posibles pérdidas económicas

Las plataformas digitales y los buscadores no funcionan por amor al arte. Google, como el resto de ramas de su empresa propietaria, Alphabet, depende enormemente del negocio de la publicidad. Según datos de Statista, el 83,3% de los ingresos de su matriz provienen de la publicidad digital. En buena medida gracias a ella, Alphabet logró un beneficio neto de 34.343 millones de dólares (31.063 millones de euros) a lo largo de 2019. Esto quiere decir que cuantas más reproducciones y visualizaciones le entregan los usuarios, más se acelera la máquina de hacer dinero de la tecnológica. En caso de que se produzca una caída del servicio, aunque sea en algunas zonas concretas del globo, como ha sido el caso, la máquina se desacelera.

Rafael Conde, director de digital e innovación de la consultora tecnológica Vector ITC, explica a este diario que, al haberse tratado de un fallo del servicio de autenticación de usuario, «todos los servicios de Google de publicidad y de navegación se han mantenido activos». Por lo que el impacto económico por el lado de la publicidad «no ha sido especialmente alto». Sin embargo, el hecho de que los servicios de Google no funcionen y hayan causado problemas a las empresas que los tienen contratados puede derivar en otros problemas para la compañía estadounidense: «Dentro de las cláusulas que firma Google con las compañías que emplean sus servicios hay contratos de disponibilidad. Y si se incumplen tienen penalizaciones. Si las grandes empresas que tienen contratados sus servicios realizan reclamaciones el impacto económico puede ser importante».

Más dificil de cuantificar resultan las potenciales pérdidas que pueda haber supuesto para las empresas que emplean los servicios de la compañía. Varias compañías consultadas por ABC reconocen haber sufrido problemas a causa del fallo registrado por Google en la mañana. «Nosotros trabajamos directamente con Google Merchant, el servicio a través del cuál las tiendas suben los datos de sus productos y tienda online con el objetivo de realizar campañas de marketing en Google Shopping. Debido a la caída estuvimos aproximadamente una hora sin poder actualizar los catálogos de nuestros clientes y por consecuencia esto puede afectar a la decisión de cambios de precios y anuncios en base a la competitividad», explica a este diario Lavin Luis, cofundador de la empresa de optimización digital Boardfy.

«Por otro lado algunos de nuestros clientes, como por ejemplo Sabina Store, tuvo una saturación en su departamento de atención al cliente sumada a la inactividad del fin de semana y a encontrarnos en la época más fuerte del año. La saturación vino dada por la imposibilidad de conectarse a sus cuentas de correo y Drive», añade el cofundador de Boardfy sobre los efectos colaterales que puede tener un problema de este tipo para una compañía digital.

Sin problemas de seguridad, sobre el papel

Según expertos en ciberseguridad consultados con ABC, la caída del servicio sufrida por Google no supone, al menos en principio, ningún problema para la seguridad de los archivos de quienes emplean sus servicios en la nube. Eusebio Nieva, director técnico de la empresa de ciberseguridad Check Point, apunta que nada más encuentra tres riesgos potenciales. El primero es la pérdida de datos en caso de que algún usuario estuviese empleando alguna de las plataformas de Google en el momento en el que tuvo lugar el fallo. El segundo es la posible relajación de los sistemas de seguridad de la tecnológica con el fin de revertir el problema, que podrían fallar a la hora de alertar a un usuario cuando entra en alguna página web maliciosa.

«También podría provocar que un usuario sufriese una incidencia de seguridad durante el fallo sin ser consciente. Por ejemplo, si un cibercriminal que opera desde un país que no esta afectado intenta robar el acceso a un servicio como GMail, no habría forma de alertarle de la situación por culpa de la caída. Esto provocaría que el criminal pudiese tener acceso a las cuentas de correo de la víctima sin que esta pudise defenderse», explica el director técnico de Check Point.

¿Es normal?

No es la primera vez que Google sufre un fallo de sus servicios en los últimos meses. El pasado 20 de agosto, la plataforma registró problemas que fueron especialmente intensos en GMail y en el buscador. El fallo, que afectó especialmente a países del centro de Europa, Asia (Japón e India), algunas áreas de Australia y las costas de Estados Unidos, duró casi seis horas antes de su completa resolución.

Otras empresas, como FacebookWhatsApp o Instagram, registran en ocasiones fallos del servicio que pueden deberse a labores de mantenimiento o a algún fallo en los servidores o en la autenticación de usuarios, que es, precisamente, lo que le ha ocurrido a Google. La diferencia es que cuando un problema de estos afecta a la joya de Mountain View, el servicio, al estar centralizado, puede registrar problemas en otras plataformas que, además, en estos momentos son clave para la correcta realización del trabajo en remoto para muchas empresas. Ese es el caso de Google Calendar, Hangouts o el propio correo electrónico.

¿Cómo mitigo los efectos si soy una empresa?

Un fallo como el sufrido en el buscador durante la mañana provoca que el usuario no pueda emplear con normalidad los servicios de Google. Y en tiempos de pandemia, para un teletrabajador eso puede suponer una desconexión prácticamente completa de su puesto de trabajo y, evidentemente, problemas para que la compañía pueda funcionar de forma correcta.

Ofelia Tejerina, abogada digital y presidenta de la Asociación de Internautas, explica a ABC que para que estos problemas no afecten ni al usuario corriente ni, especialmente, a las empresas, es importante manejar alternativas de servicio: «El problema es que con Google lo tenemos todo centralizado, y lo mejor para todo el mundo es que eso no sea así. Una de las principales medidas de seguridad para el trabajo online es no tener el correo y la información en la nube en el mismo sitio».

La experta añade que existen alternativas, tanto en navegadores, como en correo o mensajería, que están fuera del paraguas de Google. Asimismo, afirma que en el caso de las compañías, que se puedan ver afectadas en casos como este, es capital tener siempre activo un plan B por si ocurre algún problema: «Una empresa tiene que tener un protoclo en el que se estudien los servicios que se emplean, así como alternativas en caso de que ocurra un error».

 

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En España hay carencia de profesionales especializados en ciberseguridad

La pandemia de coronavirus Covid-19 ha servido como motor de la digitalización de las empresas. Se ha dado un gran salto a nivel tecnológico. Cinco meses han sido equivalentes a cinco años de avances, pero el salto ha sido demasiado rápido como para levantar en condiciones los cimientos de la seguridad informática. Las pymes han sido las grandes perjudicadas de una crisis que ha evidenciado la necesidad de contar con profesionales en materia de seguridad. Y, aunque haberlos haylos, España tiene una carencia de expertos en ciberseguridad.

«En España, en materia de ciberseguridad, tenemos muchísimas fortalezas, como la normativa y legislación existente que es muy detallada y una industria de servicios muy buena, aunque tenemos debilidades: no producimos tecnología y hay carencias de personal experto», lamentó este lunes Luis Jiménez, subdirector general del Centro Criptológico Nacional (CCN), durante jornadas STIC CCN-CERT, el evento de ciberseguridad más importante de España, organizado por el Centro Criptológico Nacional (CCN), adscrito al Centro Nacional de Inteligencia (CNI).

Los expertos coinciden en la existencia muchos factores que afectan a la carencia de profesionales de la seguridad informática. «La tecnología evoluciona muy rápido y mantener conocimientos actualizados profundos sobre la naturaleza de la seguridad de la tecnología no es fácil. Mantener nuestras capacidades de conocimientos en los ingenieros no es sencillo porque cambia a gran velocidad», añadió Jiménez, quien destacó además que los conocimientos en este terreno nunca han sido tratados de una manera regulada. «Encuentras a los profesionales no el mundo académico sino en el mundo de la empresa o independientes».

Para Juan Carlos López Madera, jefe de la Oficina de Coordinación de Ciberseguridad, España se encuentra con capacidad reconocido a nivel internacional. «Tenemos un modelo de gobernanza sólido y reconocido, tenemos unas fuerzas de seguridad de estado muy avanzadas en la persecución de ciberdelitos muy avanzadas», reconoció al tiempo que dejó clara una necesidad: «Necesitamos más coordinación público-privada».

El «secuestro de datos» se dispara en la pandemia

Durante la pandemia de coronavirus se ha evidenciado la necesidad de fortalecer la seguridad de los equipos informáticos. Las amenazas se han multiplicado por cuatro en los últimos nueve meses, según varios informes consultados por ABC. Por contar con mayores recursos, las grandes empresas han podido contenerlas al disponer de departamentos técnicos con experiencia, pero las pymes han sido las principales afectadas. Los expertos coincidieron en que «se han detectado elementos más sofisticados y más virulentos por parte de los ciberdelincuentes».

Para Francisco Javier Roca, 2º comandante del Mando Conjunto del Ciberespacio, la naturaleza de las amenazas siguen siendo las mismas en el escenario previo a la pandemia, pero han aumentado en peligrosidad. «La realidad es que hay múltiples actores que tienen la capacidad de alterar el ciberespacio y alterar nuestro modo de vida», manifestó.

Una realidad que se ha traducido en la existencia cada vez más frecuente de cibermilicias financiadas por gobiernos. «Los ataques a los que nos enfrentamos no son fruto de un joven delante del ordenador que se infiltra o sacar partido sus conocimientos. Nos enfrentamos a organizaciones con muchos recursos, superiores a algunos estados. Tienen una capacidad mayor que la de muchos países», recalcó.

De todos los tipos de ataques, el secuestro de datos o «ransomware» ha sido la amenaza que más ha crecido, pero no han afectado únicamente a las pymes, sino al conjunto del sector sanitario. «El ‘ransomware’ se ha disparado durante la pandemia de Covid-19, suponiendo un antes y un después», insistió el subdirector del CCN. Una situación que, en su opinión, «ha provocado que lleguen una serie de cambios y medidas que se van a quedar para siempre». También ha tenido sus implicaciones en las instituciones públicas. «La pandemia ha resultado un fenómeno que nos ha tenido que ponernos al día a los organismos públicos».

Futuras amenazas por el 5G

Los expertos han coincidido en que la hiperconectividad que va a traer en los próximos años el despliegue de las redes móviles de quinta generación, conocidas como 5G, va a obligar a reforzar las medidas de contención. «Los nuevos servicios y posibilidades asociadas al Internet de las cosas son retos desde el punto de vista de seguridad tremendos porque tenemos que estar preparados para a la hora de determinar los requisitos de seguridad que deben implementar en estas redes basadas en 5G», añadió Jiménez.

El portavoz del CCN cree que va a ser necesario a partir de ahora tener preparadas unas «mayores exigencias» para el 5G con «capacidad de evaluar esa tecnología» y «ser capaces de implementarla de una manera segura» para poder sacar partido a sus beneficios pero sin poner en riesgo a la población ni infraestructuras públicas.

Mayor concienciación

Durante su intervención, Rosa Díaz, directora de Incibe, consideró que se están dando los pasos adecuados para que los ciudadanos y las pymes estén concienciados en la ciberseguridad. «Esta situación en pandemia ha dado un paso hacia adelante. Tenemos muchos retos por delante y muchas cosas que hacer, en especial en las pymes. Tienen que ser conscientes de que hay que estar protegidos. Todos los datos son importantes para los ciberdelincuentes, pero pueden ser la puerta de entrada a empresas más grandes», añadió.

Por su parte, Miguel Ángel Ballesteros, director del Departamento de Seguridad Nacional, manifestó que la pandemia ha forzado al teletrabajo a las empresas de cualquier tamaño pero han tenido que desarrollar sistemas seguros para poder trabajar. «Y eso ha permitido también al ciudadano y trabajador, a los directivos, tomar una mayor conciencia de lo que tiene esto. La fortaleza de toda la estructura lo da el punto más débil de la estructura. aunque se ha avanzado mucho en la cultura de la ciberseguridad», aseguró.

«Los niveles de concienciación son similares a los del resto de Europa. Hemos avanzado mucho en la toma de conciencia en el problema de la ciberseguridad. Las Administraciones Públicas han sido motor de la ciberseguridad, pero el siguiente paso es elevar los niveles de la formación de los empleados públicos. ahora tiene que tener habilidades para afrontar el reto de la seguridad», señaló el subdirector general del CCN.

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Guía para comprar de forma segura en este Black Friday 2020

Black Friday es uno de los momentos del año más importantes para el comercio digital y, evidentemente, también para todos aquellos internautas que aprovechan las rebajas para darse un capricho o ir adelantando las compras de la Navidad. Sin embargo, igual que esta fecha, importada no hace tanto de EE.UU., está siendo cada vez más aprovechada por el consumidor español, también hay quien ha encontrado en ella un momento ideal para lanzar estafas o ciberataques.

Así lo demuestra el reciente «Electronic Research Study 2020», en el que la empresa Smart Protection apunta que el 65,2% de los consumidores admite haber recibido una falsificación de un producto electrónico supuestamente original que compró en internet. Pero también las estadísticas compartidas hace unos días por la empresa de ciberseguridad Webroot, en las que se apuntaba que los casos de «phishing», en los que los ciberdelincuentes engañan a los usuarios mediante el empleo de mensajes impactactes para robarles datos y dinero, que hacen referencia a Amazon han crecido más de un 100% durante el presente Black Friday en comparación con el de 2019. Las causas: la pandemia, que nos obliga a utilizar la red más que nunca para cubrir nuestras necesidades, y el avance desenfrenado del comercio electrónico.

«Estas épocas de grandes ofertas a través de internet, como Black Friday, son uno de los momentos favoritos de los ciberdelincuentes para lanzar sus ataques. A esto hay que añadirle, además, que debido a las restricciones por la Covid-19 el canal online va a predominar para hacer las compras, por lo que es fundamental extremar aún más las precauciones», dice Eusebio Nieva, director técnico de la empresa de ciberseguridad Check Point. Según datos de esta compañía, en la primera semana de octubre se produjo un aumento del 80% en el número de campañas de «phishing» por correo electrónico relacionadas con ofertas especiales. Asimismo, la cifra de campañas maliciosas a 10 de noviembre ya superaba los resultados totales del mes anterior.

Para evitar caer en un engaño de los que corren en la web, y sufrir las consecuencias, es importante que los usuarios extremen las precaciones y sigan una serie de pautas antes de adquirir cualquier cosa. Especialmente en España, donde, según Smart Protection, un 34,2%, confiesa que este año comprará entre 3 y 5 productos por internet aprovechando las rebajas del Black Friday 2020.

No es oro todo lo que reluce

Los cibercriminales llevan tiempo copiando páginas web de comercios populares para mejorar sus probabilidades de engañar al internauta y conseguir robarles el dinero sin que se den cuenta. El usuario suele acceder a estos sitios gracias a correos maliciosos en los que se anuncian ofertas y que van acompañados de hipervínculos que redirigen al internauta a la página donde realizar la (supuesta) compra. «Para disfrutar de una experiencia de compra segura, es importante no pinchar en enlaces sin comprobar directamente en la web si la oferta es real», explica el director técnico de Check Point.

En caso de que no encuentremos la oferta que se anuncia en el sitio de la tienda, posiblemente se trate de una ciberestafa. Si es así, lo mejor que puede hacer es entrar en contacto por otra vía con la empresa para salir de dudas.

Si es demasiado bueno…

A veces nos podemos encontrar con chollos inesperados; sin embargo, lo más recomendable es desconfiar de ellos de primeras. Especialmente si no conocemos a la empresa online o al vendedor que los oferta. Y es que que no solo puede tratarse de un intento de «phishing», sino que también es probable que nos estén intentando «colar» un producto falso sin que nos demos cuenta. Esto no solo es un problema para los usuarios, ya que está afectando a las empresas a las que los delincuentes tratan de copiar. Según Smart Protection, el 33,3% de los consumidores que adquieren un producto falso sin darse cuenta dejan de comprar la marca original.

Cuida las contraseñas de las tiendas en línea

1234567 no es una contraseña segura, aunque más de uno (y de mil) se empeñen en seguir empleandola. A su vez, desde la empresa de ciberseguridad Check Point se recuerda que hay que tener en cuenta que nunca se deben reutilizar las contraseñas en distintos servicios, ya que si un ciberdelincuente accede a uno, podrá entrar en todos aquellos que compartan la misma contraseña. Por este motivo, lo más aconsejable es establecer claves robustas de 8 dígitos (al menos) y que combinen letras, números y símbolos. Además, es fundamental no compartir estas claves de acceso con nadie, sobre todo si es desconocido y nos pide esta información por correo electrónico.

Mejor sin WiFi pública…

La pandemia ha recortado mucho el tiempo que pasamos en la calle, pero no ha terminado con la existencia de las redes WiFi públicas, que siguen siendo muy socorridas para evitar gastar datos de nuestra tarifa. Sin embargo, estas redes apenas cuentan con medidas de seguridad, dejando los datos de los usuarios en muchos casos al descubierto si un cibercriminal consigue tomar el dominio de la WiFi. Lo más recomendable en estos casos es utilizar conexiones VPN, que cifran la transmisión de datos entre el dispositivo y el servidor.

Y escogiendo bien la forma de pago

Hay muchos sistemas de pago disponibles para hacer compras por internet, pero no todos son seguros. Para saber si el método que se está utilizando tiene las medidas de seguridad correctas es fundamental identificar que la web contiene iconos de validación reales en la sección de pago, haciendo clic en ellos. «Utilizar métodos como PayPal aporta una seguridad adicional ya que proporciona garantías al no compartir los datos bancarios del usuario. Por otra parte, en la medida de lo posible es muy recomendable utilizar formatos de pago que ofrezcan un doble factor de autenticación», destacan desde Check Point.

 

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Chantaje y «Hackeo»; así están atacando a las empresas españolas en internet

La pandemia de Covid-19 no solo ha tranformado el mundo y la forma en la que nos relacionamos con el resto, también ha puesto en vilo a las empresas y a los usuarios debido al incremento de las amenazas existentes en internet. Así ha quedado claro durante este 2020 con la generalización del teletrabajo -en muchos casos de forma deficiente- y el auge de las ciberestafas, el robo de datos y, sobre todo, el secuestro de empresas. La compañía de ciberseguridad Sophos sostiene en su informe de predicciones para el año que viene, que fue presentado ayer durante la celebración online de su evento anual Sophos Day, que las perspectivas para 2021 no son mejores. En absoluto.

«El Covid-19 ha acelerado el proceso de transformación digital de todas nuestras empresas. Y se está acelerando en el orden de dos o tres años. Por otro lado, se produce una amenaza, que es precisamente el hecho de que los ciberdelincuentes, mientras estamos en casa trabajando, están campando a sus anchas», explicó Ricardo Maté, director general de Sophos Iberia, durante el evento.

Ransomware, la pesadilla de las empresas

Maté destacó que las empresas son cada vez más conscientes de la importancia de adaptar sus defensas a los tiempos que corren y al avance de las amenazas; especialmente en lo que se refiere al «ransomware»: los códigos maliciosos pensados para secuestrar los equipos de las empresas y después pedir un rescate a cambio de recuperar el control. Según un estudio elaborado por Sophos en el que participaron 5.000 directores de TI de empresas, el 51% de las compañías reconoció haber sufrido un ataque de este tipo durante el año pasado, aunque en la mayoría de los casos fueron dos ciberataques.

«Una empresa en muchos casos tarda semanas en recuperarse de un ataque de ransomware. En otros se han tenido que pagar rescates millonarios. Ya no estamos hablando de unos poco miles de euros, sino de cifras que en algunos casos alcanzan los 10 millones de dólares. Los ciberdelincuentes saben lo que están haciendo. Saben que nos tienen cogidos cuando nos vemos afectados por alguno de estos ataques», afirmó Maté.

Este tipo de código malicioso no ha dejado de evolucionar durante los últimos años y, por tanto, cada vez es más peligrosos. En estos momentos, como recuerda Sophos, se ha hecho habitual que los atacantes roben información de la empresa atacada antes de secuestrar sus equipos. Tras esto ponen los datos a la venta en la «dark web» para meter más presión a la víctima y obligarla a pagar la cantidad de dinero que ellos consideren oportuna. Cabe recordar que la información que busca un delincuente informático suele ser sensible, por lo que su pérdida puede resultar un perjuicio enorme para la reputación de la firma atacada. Especialmente a ojos de sus clientes.

Ataques a la carta

Como expresó Maté durante el evento, el director ejecutivo de Sophos, Kris Hagerman, también hizo hincapié en que los ciberdelincuentes detrás de estos ataques cada vez solicitan cantidades de dinero más elavadas: «Los ciberataques son una amenaza muy real para las organizaciones de todos los tamaños y, lamentablemente, estos ataques tienen el potencial de crear una perturbación tan grave que pueden poner en peligro la salud de las organizaciones, e incluso pueden dejarlas fuera del mercado. Nunca ha sido tan importante como ahora, para empresas de todo tipo y tamaño, que la ciberseguridad sea prioritaria. Y los costes potenciales de estar expuesto y de equivocarse, nunca han sido más altos».

Entre las tendencias destacadas para 2021, Sophos también destaca el crecimiento del fenómeno del «ransomware as a service» (ransomware como servicio, en castellano): la posibilidad de que un particular de alquilar un virus de este tipo en la «dark web» por unos pocos euros para lanzar sus propios ataques sin necesidad de tener ningún conocimiento técnico. Es decir, la democratización de los secuestros de empresas, que en estos momentos ya pueden ser realizados por cualquier tipo de usuario malicioso. En concreto, Sophos apunta a un virus llamado Dharma, que está pensado para afectar a grandes volúmenes de presas más pequeñas.

 

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¿Se puedes escuchar una conversación «escuchando» a las bombillas?

La voz de las personas u otros sonidos, como la música, producen pequeñas vibraciones en las bombillas colgadas del techo que permiten descifrar lo que están diciendo los implicados. Así lo afirma un grupo de expertos de Israel que ha desarrollado una tecnología que solo mediante estas vibraciones es capaz de espiar conversaciones a distancia y en tiempo real.

Esta técnica, bautizada como «lamphone» («teléfono lámpara», en inglés), ha sido desarrollada por investigadores de la Universidad Ben-Gurión del Néguev y el Instituto Científico Weizmann, ambos ubicados en Israel.

La tecnología consiste de un ataque de canal lateral que se aprovecha de la implementación física de un sistema. Pero en este caso no de un «software», sino de las bombillas ligeras tradicionales tipo bulbo colgadas del techo, como por ejemplo en lámparas, que vibran cuando reciben un sonido.

Para descifrar una conversación a distancia mediante su uso, únicamente es necesario disponer de un telescopio equipado con un sensor electro-óptico y tener visibilidad directa de la bombilla, como por ejemplo a través de una ventana, aunque esta se encuentre hasta a 25 metros de distancia.

El estudio sostiene que «las fluctuaciones del aire presionan en la superficie de una bombilla colgada, lo que causa que la bombilla vibre muy ligeramente», con vibraciones que apenas alcanzan la milésima parte de un grado pero que pueden captarse con un sensor y «ser explotadas por espías para recuperar conversaciones y canciones».

Posteriormente, los investigadores analizaron la relación entre las señales de audio y los cambios en las bombillas y desarrollaron un algoritmo capaz de recuperar el sonido solo a través de los datos de imagen de un sensor electro-óptico sobre una bombilla.

Ya existen otras técnicas capaces de descifrar el sonido a través de los efectos de las vibraciones sonoras en superficies como bolsas de plástico o ventanas. Pero, como principal diferencia, «lamphone» permite obtener las conversaciones en tiempo real, de forma externa y pasiva.

En las pruebas, los investigadores reprodujeron una canción de la banda Coldplay y un fragmento de un discurso del presidente de Estados Unidos, Donald Trump. La primera de ellas pudo reconocerse con éxito a través de la aplicación musical Shazam, y el segundo, mediante la API de transcripción de habla a texto de Google.

 

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