Archivos por Etiqueta: COVID-19

El truco que prepara WhastApp para mejorar las videollamadas grupales

WhatsApp es una máquina de sorpresas. Un sinfín de ideas, aunque muchas sean copiadas de otros servicios. Pero a sus usuarios no le importa porque, pese a los fallos, caidas y escándalos, sigue siendo una de las más utilizadas del mundo. Ahora, la empresa propiedad de Facebook prepara algunas mejoras para enriquecer la función de videollamadas.

Según informa «WABetaInfo», medio especializado en las novedades de la aplicación, WhatsApp está trabajando en una nueva función para maximizar las imágenes de la persona que está hablando durante una videollamada en grupo. El vídeo se verá en pantalla completa. Esta idea se está probando en versiones aún en fase embrionaria para iOS y Android. Está tomada de otros servicios de videoconferencia de mayor trayectoria en este segmento que se ha popularizado durante la pandemia de coronavirus Covid-19.

WhatsApp ha venido potenciando las videollamadas en los últimos meses coincidiendo con la crisis sanitaria. Su uso entre los consumidores se ha disparado, lo que ha obligado a esta «app» a ampliar hasta 50 el número de personas que permite a la vez en una conferencia. El problema es que a medida que ingresan más contactos, la rejilla que delimita a cada usuario se va haciendo más pequeña, impidiendo muchas veces llevar un cierto control. Ahora eso se quiere cambiar para darle mayor protagonismo a los usuarios.

Inicialmente, esta función permitía hasta 16 participantes de forma simultánea por videollamada, pero desde el jueves, junto a la distribución global, la compañía está implementando la capacidad de hasta 50 personas. Esta función está disponible en la última versión de las aplicaciones móviles, tanto de iOS como de Android, y de la aplicación web de Messenger para Mac y Windows. Para iniciar una conferencia para muchas personas hay que iniciar un chat y, a través de un menú desplegable desde la pestaña de llamadas de WhatsApp, entrar en «Crear sala como» para mandar el enlace de invitación al grupo en el que estabas anteriormente.

 

whatsapp1-0018-kVRH--620x349@abc

Radar COVID : así funciona la aplicación de rastreos que se esta probando en La Gomera

Radar Covid ya está en marcha. Se trata de la aplicación de rastreo de coronavirus Covid-19 que el Gobierno ha puesto en marcha en una prueba piloto en La Gomera(Canarias). Una «app» que se ha desarrollado por Indra en los dos últimos meses y que está basada bajo el protocolo diseñado en la herramienta de Google y Apple. Se van a usar a unos 300 emuladores para simular que se produce una pandemia en el 10 por ciento de la muestra.

El ensayo durará dos semanas y constará de tres fases: la primera semana se dedicará a una intensa campaña de comunicación, sensibilización y formación a escala local. Y la monitorización se producirá a partir del 6 de julio con simulación de contagios y seguimiento. Una vez finalizado el piloto, previsto para el 20 de julio, las autoridades evaluarán la iniciativa y decidirán en los próximos meses si se escala a nivel nacional como medida adicional para combatir la propagación de la enfermedad.

El objetivo de esta aplicación, que no tiene geolocalización, es evaluar aspectos técnicos y de experiencia de uso del ciudadano, con el fin de optimizar el diseño de la aplicación y su grado de confianza. Además, servirá para calibrar el algoritmo de la app con el fin de garantizar la veracidad de las notificaciones. La prueba es un proyecto tecnológico y social basado en la colaboración ciudadana.

Interoperabilidad

Funciona en los dos sistemas operativos móviles más extendidos, Android e iOS. Ya evaluadas por Google y Apple, se ha publicado en sus respectivas tiendas. La primera en recibirla ha sido Android. Durante las pruebas realizadas, ABC ha podido comprobar que el sistema anima al usuario a activar el Bluetooth. El terminal necesita tener activado esta tecnología inalámbrica, utilizada para conectar dispositivos compatibles, para «recoger y compartir de forma segura» el ID o código de identificación aleatorio con otros teléfonos que estén cerca.

Cómo funciona

Radar Covid puede avisar al usuario si ha estado cerca de alguien que ha indicado que tiene síntomas de coronavirus. La herramienta avisa que se comparten con la «app» la fecha, la duración y la intensidad de la señal asociadas a las exposiciones. Si se permite que esté activa siempre en segundo plano, es posible que se reduzca la duración de la batería. Esta función se puede cambiar desde «Ajustes/Aplicaciones/Notificaciones».

En el primer vistazo, la «app» informa del nivel de exposición al que se ha sometido el usuario. En este caso, la prueba realizada por ABC señala que «Tu exposición es baja». Aún así, el propio sistema recomienda a los usuarios una serie de pautas comm mantener la distancia de seguridad estipulada en 1,5 metros, usar «siempre» mascarilla quirúrgica, lavarse las manos frecuentemente. También se incluye otras medidas como taparse la boca al toser o estornudar o usar pañuelos desechables.

Desde la pestaña «Enviar diagnóstico anónimo», el usuario puede introducir el código del test de Covid-19, la prueba PCR realizada por las autoridades médicas que deberán enviar a los pacientes infectados por la enfermedad. Este asunto es clave dado que, de esta manera, se podrá notificar a los usuarios que se aproximen en un rango cercano de que ha estado en presencia de una persona contagiada.

La privacidad, su gran desafío

El Gobierno promete, y así lo destacan en los términos de uso de la aplicación, que no se recogen ningún dato personal como nombre, dirección, edad, número de teléfono o correo electrónico. Tampoco se recopila información de la geolocalización. «No podemos determinar tu identidad ni saber las personas con las que has estado», aseguran desde el ministerio. De hecho, los datos se guardan en el propio dispositivo y la conexión con el servidor está encriptada. Además de esta objetivo, Radar Covid incluye varios métodos de contacto (teléfono, correo electrónico) para reportar incidencias.

 

radar-covid-ka4D--620x349@abc

La aplicación de rastreo del COVID se probará a partir de hoy en La Gomera

La hora de la verdad para las «vacunas» digitales. El Gobierno iniciará a partir del 29 de junio y hasta el 13 de julio una prueba piloto para rastrear contagios por coronavirus Covid-19 a través de una aplicación. El proyecto, desarrollado por la empresa Indra durante dos meses, se iniciará en La Gomera (Canarias). El objetivo es alcanzar entre 2.800 y 3.000 descargas en este periodo para comprobar su efectividad. España, de esta manera, sigue los pasos de otros países como Alemania o Francia que han puesto en marcha iniciativas similares para frenar la curva de infectados. De sus resultados dependerá si se extiende a toda España.

El contrato aprobado en Consejo Ministros por el procedimiento de emergencia se ha suscrito con la empresa Indra Soluciones Tecnológicas de la Información por un importe de 330.537 euros. El servicio estará basado en la API -software de creación de aplicaciones- creada por Google y AppleFuncionará por medio de la tecnología inalámbrica de corto alcance Bluetooth, será interoperable entre países y distintos sistemas operativos (iOS y Android) y estará basado en DP3T, el protocolo europeo más extendido. Para garantizar la privacidad de la información personal, será una aplicación completamente descentralizada, es decir, la información se almacenará en el dispositivo móvil del usuario y no en centros de datos gestionados por empresas de terceros.

Su funcionamiento es simple: un código de identificación anonimizado (no permitirá conocer datos personales de los usuarios) de generación aleatoria (cada dos semanas, lo que dura la cuarentena) se podrá intercambiar cuando dos terminales móviles se encuentren en el mismo rango de alcance: a menos de dos metros de distancia y durante un periodo superior a 15 minutos. Su descarga será voluntaria y promete no recabar ninguna información personal. El usuario deberá introducir el código de la prueba PCR realizada por el servicio médico. «Esta es una experiencia europea de alto nivel. Hay una colaboración estrecha con distintos organismos tecnológicos en Europa», apuntan fuentes del Ejecutivo en un encuentro con periodistas al que ha asistido ABC.

Simular una epidemia

Para llevar a cabo esta prueba piloto, las autoridades realizarán una simulación de personas infectadas. El objetivo es recrear un escenario severo de contagios para mejorar la experiencia de usuario y modificar ajustes para un hipotético lanzamiento en el territorio nacional. El objetivo es contar con al menos unas 3.000 descargas de la aplicación en La Gomera para poder analizar los resultados. «Lo que queremos ver es si es suficientemente representativo para que la información epidemiológica sea útil en la gestión de la pandemia», añaden.

La decisión sobre si esta herramienta se extenderá al resto de España se tomará una vez concluida y evaluada la prueba piloto en un escenario real. El Gobierno prevé que en otoño se pueda tener operativa una aplicación de rastreo en toda España ante el temor de nuevos rebrotes después de la reapertura de los colegios. Esta decisión dependerá del visto bueno de las distintas comunidades autónomas, que tienen transferidas las competencias en Sanidad.

«Confiamos que la gente se lo tomará en serio»

«Vamos a hacer un piloto para probar cosas y no descartamos que se efectúen cambios», reconocen las mismas fuentes, al tiempo que la aplicación tenga una respuesta masiva: «Confiamos que la gente se lo tomará en serio». Su objetivo es evaluar los aspectos técnicos de la aplicación y la experiencia de uso del ciudadano con el fin de optimizar su diseño y grado de confianza que ofrece. Además, este ensayo servirá para calibrar el algoritmo de la aplicación con el fin de garantizar la veracidad de las notificaciones.

Estas propuestas vienen inspiradas directamente de las aplicaciones de seguimiento adoptadas por países asiáticos como Corea del Sur o Singapur, donde en algunos territorios se ha tenido acceso a la ubicación de los individuos. Un planteamiento que fue «desde el primer minuto descartado» por considerarse «invasivo», insisten las mismas fuentes, que han aclarado, sin embargo, que este tipo de herramientas funcionarán como complementos a las distintas medidas adoptadas por las autoridades sanitarias en la gestión de la pandemia.

Volantazo de Reino Unido

En este momento, la mayoría de países europeos se encuentran en fases similares del desarrollo de herramientas de alerta de contagios. Francia, Italia o Alemania las han lanzado en las últimas semanas. España se sitúa como cuarto país del mundo en lanzar un piloto bajo el desarrolo de Apple y Google. En Europa, en su mayoría no se han puesto todavía en marcha. Algunas regiones que han ido por libre o bien las han cancelado o bien no han logrado el efecto esperado. El recelo hacia el respecto de la privacidad han limitado su introducción en los países. Estas propuestas han tenido un impacto diverso. Italia ha llevado proyectos pilotos a algunos territorios.

En Singapur, territorio que fue pionero en este tipo de soluciones tecnológicas, ha funcionado razonablemente bien, aunque al igual que en Corea del Sur también han tenido que aplicar medidas de confinamiento para combatir la propagación del virus. Reino Unido, que en un primer momento decidió crear un desarrollo propio y lo probó en la Isla de Wight, ha tenido que parar su proyecto y reconsiderar la iniciativa de las dos tecnológicas. Noruega ha sido uno de los que ha tirado la toalla. La semana pasada el Instituto Noruego de Salud Pública anunció que abandonaba el proyecto de recopilación de datos a través de la «app» de rastreo llamada Smittestopp.

La proliferación de iniciativas público-privadas, las peleas en Europa para decantarse por un modelo u otro y las dudas en privacidad que han despertado han satanizado a las herramientas. Pero también existen otros problemas adicionales: estas herramientas de trazabilidad, por sí solas, no sirven de nada; requieren del respaldo de la ciudadanía. Un estudio de la Universidad de Oxford, de hecho, indica que para que estas «vacunas» digitales tengan efectividad deben utilizarse por un al menos el 60% de la población. También se desconoce si pueden dar falsos positivos como el hecho que se reciba una notificación de un posible infectado que reside en la vivienda colindante y con el que, sin embargo, no ha habido contacto cercano.

 

1424577254-kP2H--620x349@abc

Así lucha la inteligencia artifical de Facebook contra el COVID-19

Hace cinco años que Facebook inauguró su centro de investigación de Inteligencia Artificial en París. Es importante subrayar que este espacio ha estado estos años liberando todo sus proyectos en código abierto para cualquiera que lo necesitase pudiera usarlo, es decir, todo lo que se desarrolla en la capital francesa queda a libre disposición de empresas y centros de investigación.

Como no podía ser de otra manera, con el COVID-19 todo el centro se volcó en el desarrollo de modelos con los que predecir el comportamiento del virus, desde su viralidad hasta la demanda de UCIs que podría causar su expansión. Antoine Bordes, director de investigación de Inteligencia Artificial de Facebook, comentó que el centro se encontraba hace tres meses, al igual que el resto del mundo, buscando una solución partiendo desde cero; sin datos históricos y sin referencias previas. Todavía es pronto para sacar conclusiones, ya que tres meses para la ciencia es un espacio de tiempo muy reducido para avances claros.

Pero el equipo de París sí que pudo utilizar algo que conocía muy bien como base en la investigación del COVID-19: el concepto de viralidad que también se puede aplicar a las redes sociales. Y es que cuando un contenido se difunde exponencialmente sin freno, su comportamiento no es tan diferente al del contagio de un virus.

En colaboración con la Facultad de Matemáticas y la plataforma de investigación de Ciencia de Datos de la Universidad de Viena, utilizando datos públicos y la base de trabajo sobre pronóstico del COVID que ya se utilizó en Nueva York y Nueva Jersey en el mes de abril, están usando IA para generar proyecciones de comportamiento del virus a nivel de distrito. Austria fue uno de los primeros países en Europa que salió del confinamiento, y por lo tanto es el veterano en datos del comportamiento del COVID en el Viejo Continente, perfecto para crear pautas de contagio del virus en un entorno con medidas de distanciamiento e higiene, pero con libre circulación, igual que en España ahora mismo.

Otro de los puntos donde se ha aplicado inteligencia artificial desarrollada en París en la plataforma de Facebook en este periodo de pandemia, es en el procesamiento del lenguaje natural o PNL para poder reconocer cualquier publicación referente al COVID y orientar o aconsejar al usuario. Por ejemplo, si el modelo encuentra una solicitud de ayuda en una publicación, le indica al usuario que puede publicarla en «Ayuda de la Comunidad» para llegar a más personas, y ocurrirá justo al revés si la publicación lo que hace es ofrecer ayuda.

En esta línea, el centro de Inteligencia Artificial de Facebook en París se ha unido a la iniciativa de traducción para COVID-19. El objetivo es traducir las indicaciones para la prevención de la enfermedad en todos los idiomas posibles, incluso en aquellos de bajos recursos. Como aclaración, un idioma de bajos recursos es aquel del que no se dispone suficiente información escrita como para dar traducciones automáticas de forma fiable. Estos pueden ser Dari, Dinka, Hausa, Luganda, Pashto y Zulu. Con esta base que proporciona Facebook IA, los traductores profesionales de «Traductores sin Fronteras», por ejemplo, disponen de más información y herramientas para traducir terminología médica a esos idiomas.

Estos cinco años de investigación han dado para mucho, no sólo en lo relativo al COVID, sino también en valiosas aportaciones a la comunidad de desarrollo de Inteligencia Artificial mundial. Por ejemplo, «Fast Text», un algoritmo de clasificación de texto, ha recibido más de 20.000 estrellas de puntuación en Github, la comunidad abierta para desarrolladores, donde todos los miembros comparten sus desarrollos de forma abierta, o «Torch Vision», que es una librería de Python de reconocimiento de imágenes desarrollada por Facebook IA accesible también desde Github, y que miles de desarrolladores han utilizado en sus aplicaciones. Uno de sus logros más recientes ha sido el «Transcoder», una herramienta de «Deep learning» capaz de traducir lenguajes de programación, por ejemplo, de Python a C++ o Java, un gran paso adelante que nos acerca a conseguir que las aplicaciones funcionen de la misma forma independientemente de la plataforma donde estén.

Yann LeCun vicepresidente, científico jefe de IA en Facebook, afirma que «el mayor avance en Inteligencia Artificial lo vamos a ver en los próximos años en la medicina. El COVID-19 nos ha demostrado que la IA es capaz de descubrir neumonía en la radiografía de los pulmones de forma más eficiente que un médico, esto se va a trasladar a tumores y otros escáneres».

Hablando de Inteligencia rtificial no podemos omitir el famoso sesgo humano que lleva años trayendo de cabeza a los científicos, cómo los sesgos del desarrollador se imprimen en las aplicaciones de inteligencia artificial. Para Jeromi Pesenti VP de IA de Facebook no deberíamos de combatir contra los sesgos, ya que son una característica de la inteligencia humana, pero sí que deberíamos ser conscientes de que existen. La inteligencia artificial ha invadido los productos de Facebook, desde Instagram que intenta mostrar contenido afín a los intereses profundos del usuario, y el reconocimiento de imagen que identifica la ropa que llevan las personas en las fotografías, para así conducirlas a la compra, a Portal que reconoce las poses y gestos del usuario con la cámara.

Por su parte, Jeromi Pesenti, jefe de desarrollo de Inteligencia Artificial de compañía, apunta que «la IA responsable está empezando a ser tendencia, una IA más justa e inclusiva. Es ahora cuando empezamos a entenderlo».

 

Inteligencia-artificial-kC7D--620x349@abc

¿Van a fracasar las aplicaciones de rastreo del COVID-19?

A falta de vacunas y tratamientos más efectivos, el empleo de la tecnología, el uso de mascarillas y las medidas de confinamiento se han revelado como los únicos escudos seguros contra el coronavirus Covid-19. De las propuestas más innovadoras, las aplicaciones de rastreo de contagio han sido las que más han llamado la atención por su aparente efectividad. La proliferación de iniciativas público-privadas, las peleas en Europa para decantarse por un modelo u otro y las dudas que despiertan en la privacidad han satanizado a las herramientas.

Cuando la pandemia echaba a rodar, el mundo, enmudecido, se asombró ante las estrategias adoptadas por países como Singapur o Corea del Sur. Fueron pioneras en el empleo de aplicaciones de rastreo. Había un voto de confianza. Pero también había un problema adicional: estas herramientas de trazabilidad, por sí solas, no sirven de nada; requieren del respaldo de la ciudadanía. Hay estudios que apuntan a que para que estas «vacunas» digitales tengan efectividad deben utilizarse por un 60% de la población.

España hará una prueba piloto en las próximas en La Gomera (Canarias) una «app» de rastreo de exposición del coronavirus basada en el protocolo diseñado por Apple y Google. La herramienta, que no es obligatoria ni accede a la geolocalización de los usuarios, emplea la tecnología inalámbrica Bluetooth, presente en los teléfonos móviles, para mandar alertas de posibles personas contagiadas. El proyecto, que ha sido apoyado por 22 países, es interoperable entre territorios y sistemas operativos, con lo que el enfoque es evidente: preparado para el turismo y la apertura de fronteras.

La canalización y centralización de esta iniciativa ha estado dirigida por dos empresas aparentemente rivales como Apple y Google, que han prestado su tecnología que las autoridades sanitarias que lo deseen puedan utilizar su API -software de creación de servicios digitales- para poder integrar sus propias herramientas de notificación de exposición al virus. Otros países han decidido hacer la guerra por su cuenta con el desarrollo de sus propias aplicaciones. En Europa, en su mayoría no se han puesto todavía en marcha. Algunas regiones que han ido por libre o bien las han cancelado o bien no han logrado el efecto esperado. El recelo hacia el respecto de la privacidad han limitado su introducción en los países.

Aunque con menor o peor acierto. Italia ha llevado proyectos pilotos. En Singapur, que fue pionero en este tipo de herramientas, ha funcionado razonablemente bien, aunque al igual que en Corea del Sur también han tenido que realizar medidas de confinamiento. Reino Unido, que en un primer momento decidió crear un desarrollo propio y lo probó en la Isla de Wight, ha tenido que reconsiderar la iniciativa de las dos tecnológicas. Noruega ha sido uno de los que ha tirado la toalla. Esta semana el Instituto Noruego de Salud Pública anunció que abandona el proyecto de recopilación de datos a través de la «app» de rastreo llamada Smittestopp.

El proyecto, que ha costado unos 229.000 euros, ha tenido una buena respuesta entre los ciudadanos. Se estiman más de 1,5 millones de descargas. Pero incluía una particularidad que no ha gustado del todo a la autoridad reguladora en materia de protección de datos noruega, el acceso al sistema GPS. Una tecnología que permite monitorizar en tiempo real los movimientos de los ciudadanos. Una supuesta invasión a la intimidad de las personas.

El lanzamiento de la nueva aplicación de rastreo de contagios de Alemania para enfrentarse al coronavirus ha provocado, por su parte, críticas por parte del comisionado de protección de datos del país. El Gobierno alemán ha creado una aplicación con un sistema de geolocalización voluntaria que permitirá rastrear personas que puedan haber estado en contacto con un caso confirmado del nuevo coronavirus, aunque apuesta por una «solución interoperativa europea». El uso de la aplicación, que utiliza Bluetooth, responde a «una decisión totalmente voluntaria» del ciudadano, que decide si se la quiere bajar, si la quiere activar e incluso si la activa, si quiere facilitar sus datos en caso de confirmación de contagio.

El nivel de penetración de este tipo de soluciones digitales está en centro del debate. Kuwait y Bahrein, en el Golfo Pérsico, han lanzado, por su parte, algunas de las aplicaciones de rastreo de contactos Covid-19 más invasivas del mundo, poniendo en riesgo la privacidad y seguridad de sus usuarios, según denuncia Amnistía Internacional. El grupo de derechos descubrió que las herramientas estaban llevando a cabo un seguimiento en tiempo real de la ubicación de los usuarios mediante el acceso al GPS desde un servidor central.

 

coronavirus-ktWD--620x349@abc