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El “Valle de los Datos” chino contra Silicon Valley

La nueva Guerra Fría entre Estados Unidos y China ya no es solo comercial, sino tecnológica. El veto de la Casa Blanca a Huawei, líder mundial en equipos de telecomunicaciones y a la vanguardia de la próxima generación de internet 5G, ha puesto de relieve el extraordinario avance de la tecnología china, pero también sus debilidades.

Han bastado las acusaciones de Washington, que sospecha que la compañía podría espiar para el autoritario régimen de Pekín, para sumirla en su peor crisis y amenazar su continuidad en el mercado extranjero, que ya genera más de la mitad de los 721.200 millones de yuanes (95.483 millones de euros) que ingresó el año pasado. La firma insiste en su carácter privado y asegura que pertenece a la mitad de sus 180.000 empleados. Pero el pasado militar de su fundador, Ren Zhengfei, y su pertenencia al Partido Comunista, así como la falta de información verificable al no cotizar en Bolsa, no ayudan a despejar las dudas. Además, como bien sabe cualquiera que haga negocios en China, el poder económico está supeditado al político incluso en el sector privado.

Debido al veto del presidente Trump alegando una supuesta amenaza a la seguridad nacional, las principales empresas tecnológicas estadounidenses, como Google, Intel o Qualcomm, se verán obligadas dentro de tres meses a dejar de suministrarle a Huawei sus microchips y programas, como el sistema operativo Android de sus móviles. Aunque China ha construido una «realidad paralela» en internet con sus propias aplicaciones y redes sociales, que censuran todos los contenidos sensibles para el régimen del Partido Comunista, sigue dependiendo de EE.UU. en ambos campos.

Con más de 400 compañías y decenas de políticos, empresarios y expertos, entre ellos el Nobel de Economía Paul Romer y el Turing de Ingeniería Whitfield Diffie, esta feria ha hecho especial hincapié en la necesidad que tiene la industria nacional de dotarse de tecnologías clave. «Junto a los microchips, China es dependiente de los sistemas operativos estadounidenses, monopolizados por Android y Apple en los móviles y por Microsoft en los ordenadores», admitía un investigador de un laboratorio de 5G, Fu Yong. Para librarse de esa dependencia, Huawei asegura haber desarrollado un sistema operativo propio para móviles y ordenadores, llamado Hongmeng, que quiere lanzar este año. Siempre que cumpla los requisitos básicos, en China no tendrá problemas para ganarse al público, pero le resultará más complicado en Occidente, donde imperan programas y redes sociales, como Gmail, Facebook, Twitter, Youtube o Instagram, bloqueados por Pekín.

Formada a través de los filtros que impone la «Gran Cibermuralla», dicha censura también ralentiza hasta extremos exasperantes el internet en China, sobre todo de portales extranjeros. Pero, por mucho que el 5G acelere diez veces la velocidad del 4G, Fu Yong reconoce que «no va a solucionar ese problema».

Como ha demostrado el veto a Huawei, que perderá el suministro de Intel, Qualcomm y otras grandes firmas internacionales, la industria china necesita fabricar sus propios microchips, vitales para el 5G. «El Gobierno no nos ha ordenado acelerar nuestras investigaciones, pero nos guía. Además, las empresas sabemos cómo funciona el mercado y lo necesitamos», explica el director general de Yaguang, una fábrica de chips y sensores para automóviles que lleva dos años tratando de desarrollar nuevos modelos para el 5G. Para seguir construyendo su «realidad paralela», China necesita sus propios microchips y un sistema operativo que no dependa de EE.UU., su rival en la Guerra Fría del siglo XXI.

¿Se terminarán los pronósticos meteorológicos con la llegada de la red 5G?

El 5G es el mayor protagonista de la industria en estos momentos. La nueva red de telecomunicaciones va a aumentar el acceso móvil y ultrarrápido a internet y conectará innumerables objetos cotidianos. Una mayor velocidad, baja latencia e incremento de la conectividad son las ventajas que traerá consigo la nueva tecnología.

En Corea del Sur, el 5G es ya una realidad. En Europa, sin embargo, se está llevando a cabo la subasta entre las grandes operadoras mientras que el Gobierno chino adjudicará «en breve» licencias 5G para uso comercial.

En EE.UU. ha comenzado también la subasta y ha sido allí donde se ha generado una polémica hasta ahora desconocida: las redes inalámbricas 5G amenazan los pronósticos meteorológicos. Tal y como recoge « Nature», podría interferir con este tipo de observaciones.

«Algunas de estas frecuencias se encuentran cerca de las que utilizan los satélites para las observaciones cruciales de la Tierra, y a los meteorólogos les preocupa que las transmisiones 5G desde teléfonos móviles y otros equipos puedan interferir con su recopilación de datos», recoge la publicación.

El escenario está complicado a no ser que los reguladores o compañías de telecomunicaciones «tomen medidas para reducir el riesgo de interferencia». En caso de no hacerlo, los satélites de observación de la Tierra situados sobre EE.UU. con cobertura inalámbrica 5G «no podrán detectar con precisión las concentraciones de vapor de agua en la atmósfera». Los meteorólogos de Estados Unidos y otros países necesitan de esos datos para elaborar las previsiones meteorológicas en todo el mundo.

«Se trata de un problema global», asegura Jordan Gerth, meteorólogo de la Universidad de Wisconsin-Madison.

La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA, por sus siglas en inglés) y la NASA están actualmente comprometidas en una negociación de alto nivel con la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC), que supervisa las redes inalámbricas de los Estados Unidos. NOAA y la NASA han pedido a la FCC que trabaje con ellos para proteger las frecuencias utilizadas para las observaciones de la Tierra de las interferencias a medida que se despliega la 5G. Pero la FCC finalizó ya la subasta el pasado 17 de abril de la primera parte del espectro 5G.

Frecuencias compartidas

Tal y como recuerda «Nature», lo que suceda en el mercado estadounidense afectará al resto del mundo: «Es probable que las decisiones que tome el gobierno sobre cómo implementar 5G influyan en las discusiones globales sobre cómo regular la tecnología». Así, los reguladores de todo el mundo se reunirán a partir del 28 de octubre en la ciudad egipcia Sharm el-Sheikh «para elaborar acuerdos internacionales» que establezcan las condiciones en las que las «compañías podrán usar las frecuencias para las transmisiones 5G y qué nivel de interferencia con las frecuencias de observación de la Tierra es aceptable».

Los astrónomos, meteorólogos y otros científicos han trabajado durante mucho tiempo para compartir el espectro con otros usuarios. Pero «esta es la primera vez que vemos una amenaza a lo que yo llamaría las joyas de la corona de nuestras frecuencias, las que absolutamente debemos defender, pase lo que pase», dice Stephen English, meteorólogo del ECMWF (European Centre for Medium-Range Weather Forecasts) de Reino Unido.

Una de las claves es la frecuencia de 23,8 gigahercios, en la que se mueven los medidores de vapor, y con la que los meteorólogos predicen cómo se desarrollarán las tormentas y otros fenómenos climáticos. «Pero una estación 5G que transmite casi a la misma frecuencia producirá una señal que se parece mucho a la del vapor de agua», por lo que los expertos podrían llevar a cabo predicciones erróneas porque los datos se alterarían.

Límite del ruido

La reciente subasta de FCC involucró 2 grupos de frecuencias: una entre 24.25 y 24.45 gigahercios y la otra entre 24.75 y 25.25 gigahercios. Los equipos inalámbricos que transmiten cerca de ese rango podrían interferir con la medición de vapor de agua de 23.8 gigahercios. «La FCC no respondió a la solicitud de ‘Nature’ para tratar este asunto», asegura la publicación.

Los ingenieros de radiofrecuencia miden las emisiones electromagnéticas o ruido en decibelios vatio (dBw). Los reguladores establecen controles que limitan dicho ruido con el objetivo de llevar a cabo un control.

La subasta en la red 5G de la FCC estableció un límite de ruido de -20 dBw. Sin embargo, la Comisión Europea lo ha establecido en -42 dBw mientras que la Organización Mundial de Meteorología Mundial (OMM) está recomendando -55 dBw. Por tanto, el límite de EE.UU. es 150 veces más ruidoso. Por esta razón, muchos esperan que los números de la OMM influyan en la reunión de Egipto

Falta de estudios

«Nature» recuerda que hay poca investigación sobre cómo afectarán exactamente a las condiciones meteorológicas el 5G. La NOAA y la NASA han finalizado un estudio sobre los efectos de los diferentes niveles de interferencia de ruido, pero no se ha hecho público. Además, un informe elaborado en 2010 por parte de las Academias Nacionales de Ciencias, Ingeniería y Medicina concluyó que la pérdida de acceso científico a la señal de 23,8 gigahercios eliminaría el 30% de todos los datos útiles, lo que contribuye significativamente a los pronósticos meteorológicos mundiales.

Las cinco negligencias más comunes que cometemos con nuestros datos personales en internet

El floreciente mercado de plataformas y aplicaciones móviles ha facilitado mucho la vida cotidiana de la sociedad, pero implica una exposición de información vulnerable tan grande que puede volverse en contra del usuario si no gestiona adecuadamente su privacidad online. PrivacyCloud revela las cinco negligencias más comunes que cometen los usuarios con sus datos personales cuando navegan por la red:

1. Registrarse con el botón de Facebook: intentar ahorrar unos segundos en un registro puede salir muy caro, especialmente cuando accedemos a servicios no seguros o alojados en otro país. Iniciar sesión con el botón de Facebook suele implicar dar acceso a todo el contenido registrado dentro del perfil, fotos, email, localización, etc.

2. No utilizar un gestor de privacidad para controlar sus datos: actualmente existen servicios como WeRule, una aplicación que permite conocer de un solo vistazo que información del usuario está expuesta y es compartida en ese preciso instante por cada plataforma instalada en su teléfono.

4. No tener una escala de confidencialidad clara sobre sus datos: lejos de conocer qué datos sobre su vida se comparten, el usuario debe determinar la relevancia de su información personal. La preferencia por una determinada marca o servicio es información que no le importa exponer pero, la ubicación o número de teléfono, son datos más relevantes a la hora de ponerlos en manos de terceros.

5. Pensar que no tiene relevancia proteger tu información en la red: cuando navegamos, lo más valioso son los datos, no solo porque de verdad tienen un precio cuantificable sino porque el usuario expone su vida mediante ellos.

«El usuario es la pieza fundamental en la protección de la privacidad», afirma Sergio Maldonado, CEO de PrivacyCloud. «Se ha establecido un auténtico mercado de compra venta de datos. La información es un valor en alza cada más codiciado, ante este escenario es necesario que los usuarios se mentalicen y tomen un rol activo».

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Los test de personalidad desaparecen de Facebook

Facebook ha comunicado a los desarrolladores que las aplicaciones de «utilidad mínima» no se permitirán en su plataforma, lo que incluye los cuestionarios de personalidad, y la red social limitará a las «apps» de terceros el acceso a datos del usuario que no sirvan para mejorar su funcionamiento.

Esta nueva medida ha sido anunciada a través de la página de desarrolladores de la red social, donde Facebook proporciona una lista de las APIs (interfaces de programación de aplicaciones) que serán eliminadas como parte de los «compromisos continuos con la privacidad y la seguridad», por lo que pide a los desarrolladores que la revisen por si sus aplicaciones se han visto afectadas.

Las aplicaciones ya existentes en la plataforma que utilizan estas APIs no tendrán acceso a partir del 30 de julio de 2019, y ninguna nueva «app» tendrá acceso a estas APIs a partir del 30 de este mes.En el comunicado, Facebook informa de que las políticas de uso de su plataforma para desarrolladores se están actualizando para no permitir las aplicaciones «con una utilidad mínima», como los test de personalidad.

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“Garantizar el bien” con una regulación internacional, eso es lo que le pide Facebook a los gobiernos.

Mark Zuckerberg, fundador y presidente de Facebook, quiere una regulación internacional para internet en la que lleven la batuta los gobiernos, y no las empresas privadas, en lo relativo a protección de datos, información política y valoración de contenidos.

En una columna de opinión que publican este domingo varios diarios en todo el mundo, Zuckerberg -que se ha visto en los últimos años envuelto en polémicas por los problemas de privacidad y manipulación en su red social- aboga por «rehacer las reglas para internet para garantizar el bien».

«Necesitamos un papel más activo de los gobiernos y las regulaciones», asegura el joven, que pone como posible referente en este ámbito la nueva normativa europea de protección de datos.

A su juicio, no se puede esperar de una empresa privada que tenga que valor contenidos políticos e incluso decidir si se han de bloquear.