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Cuidado con estos correos, son la nueva estafa para robar tu cuenta de Netflix

El Instituto Nacional de Ciberseguridad (INCIBE) ha alertado de una campaña de correos electrónicos que suplantan a Netflix y que redirige a la víctima a una página falsa que simula ser la legítima y robarle los datos personales y bancarios.

Este centro tecnológico con sede en León precisa en un comunicado que puede estar afectado cualquier usuario que sea cliente de Netflix y haya proporcionado sus datos personales y bancarios en la página fraudulenta. A quienes hayan recibido un correo de esas características, hayan accedido al enlace y facilitado sus datos personales y bancarios (número de tarjeta, fecha de caducidad y código de seguridad), les aconseja que contacten lo antes posible con su entidad financiera para informarle de lo sucedido.

Los correos detectados en esta nueva campaña maliciosa que suplantan la identidad de Netflix se identifican porque llevan el siguiente asunto: «Actualiza tu información de pago». El contenido informa al usuario de que se ha producido un error a la hora de realizar el cargo relativo al pago de la cuota mensual del servicio de suscripción ofrecido por Netflix.

Para subsanar esta supuesta incidencia, se pide al usuario que acceda al enlace facilitado en el correo. Una vez que hace clic en dicho enlace, se le redirige a un formulario en el que debe proporcionar sus datos personales y los de su tarjeta de crédito. Tras ser introducidos los datos y pulsar el botón «Actualizar forma de pago», la web fraudulenta que simula ser Netflix muestra un mensaje al usuario indicándole que debe introducir el código de confirmación que recibirá por SMS para dotar de mayor credibilidad al proceso.

 

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¿A quién entregamos nuestros datos?

No podemos negar la gran tracción que ha obtenido FaceApp, que ha acumulado en poco tiempo a nivel mundial más de cien millones de descargas. Con famosos que han mostrado los resultados de aplicar los filtros sobre sus fotos, rápidamente sus fans la han descargado en sus terminales y han procedido a subir los resultados, ayudando a aumentar esta popularidad.

Pero, como suele suceder, no siempre nos encontramos con servicios que cumplan completamente la Ley. Esta aplicación, creada en Rusia (los datos no son transferidos a este país), no cumple con los requisitos que la normativa europea de protección de datos impone.

Está claro que existen problemas jurídicos para el desarrollo de este servicio, con una baja o nula transparencia respecto a los usos y transferencias internacionales de los datos, además de los plazos de conservación y habilitaciones incluso para uso comercial de las imágenes obtenidas, pero el debate se ha ido desplazando hacia posibles usos malintencionados a partir de la obtención de los datos biométricos de sus usuarios, en especial a causa del origen de la aplicación.

Datos como el rostro de personas tienen un valor, y es cierto que contar con conjuntos de datos amplios para entrenar a sistemas de inteligencia artificial resulta interesante para muchas empresas, pero centrarnos en dicho aspecto como uno de los principales objetivos de la aplicación es un error. Las imágenes pueden ser descargadas por parte de terceros, aunque no tengan una habilitación legal para ello.

Por otro lado, si hablamos exclusivamente del entrenamiento guiado o no de estos sistemas resulta sencillo obtener datasets ya preparados para realizar esta tarea. FaceApp debe servirnos para recordar la facilidad con la que se instalan aplicaciones en un terminal de nuestra propiedad, cómo se entrega la privacidad desconociendo que sucederá después, y cómo empresas extranjeras abren un servicio al público sin quedar sujetas en la práctica a las obligaciones que la normativa establece.

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¿Cuánto vales nuestros datos en las redes sociales?

El Senado de Estados Unidos ha recibido un proyecto de ley para que plataformas como las redes sociales, que obtienen datos personales de sus usuarios, estén obligadas a publicar a qué datos acceden y qué beneficios económicos reciben por ellos.

El senador demócrata Mark Warner y el republicano Josh Hawley han presentado el acta Dashboard, siglas de «diseño de garantías contables para ayudar a ampliar la supervisión y las regulaciones sobre los datos», que busca arrojar luz sobre los datos de usuario, «uno de los recursos más valioso y al mismo tiempo intagibles de las firmas tecnológicas».

La propuesta de ley se enfoca en las redes sociales con más de 100 millones de usuarios activos mensuales que recolectan datos personales, a quienes se les exige informar tanto a los consumidores como a los reguladores financieros «exactamente qué datos recolectan de los consumidores y cómo los aprovechan las plataformas para obtener beneficios», como recoge el texto.

Estos informes de las redes sociales deben incluir una «evaluación del valor» de los datos, así como de qué tipo son, y las compañías tecnológicas deben publicarlos con una frecuencia al menos de una vez al año. Los informes anuales de las redes sociales, además, deben detallar los contratos con terceros relacionados con la recolección de datos de los usuarios, y especificar todos los usos de esta información que no estén directamente relacionados con el servicio prestado por la plataforma.

«La generalizada falta de transparencia de este mercado ha hecho imposible que los usuarios sepan a qué están renunciando, con quién más se comparten sus datos o cuánto valen para la plataforma»

Asimismo, las redes sociales deben permitir a los usuarios consultar o eliminar todos sus datos o también campos específicos. La propuesta de ley también persigue que la Comisión Nacional del Marcado de Valores de Estados Unidos (SEC) pueda «desarrollar metodologías para calcular el valor de los datos».

«Cuando una gran compañía tecnológica dice que su producto es gratuito, los consumidores son a quienes se vende», ha asegurado Hawley, que advierte de que «estos productos gratuitos rastrean todo lo que hacemos, de forma que las empresas tecnológicas pueden vender nuestra información al mejor postor o usarla para dirigirnos anuncios».

«La generalizada falta de transparencia de este mercado ha hecho imposible que los usuarios sepan a qué están renunciando, con quién más se comparten sus datos o cuánto valen para la plataforma», como ha denunciado por su parte Warner.

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El «Valle de los Datos» chino contra Silicon Valley

La nueva Guerra Fría entre Estados Unidos y China ya no es solo comercial, sino tecnológica. El veto de la Casa Blanca a Huawei, líder mundial en equipos de telecomunicaciones y a la vanguardia de la próxima generación de internet 5G, ha puesto de relieve el extraordinario avance de la tecnología china, pero también sus debilidades.

Han bastado las acusaciones de Washington, que sospecha que la compañía podría espiar para el autoritario régimen de Pekín, para sumirla en su peor crisis y amenazar su continuidad en el mercado extranjero, que ya genera más de la mitad de los 721.200 millones de yuanes (95.483 millones de euros) que ingresó el año pasado. La firma insiste en su carácter privado y asegura que pertenece a la mitad de sus 180.000 empleados. Pero el pasado militar de su fundador, Ren Zhengfei, y su pertenencia al Partido Comunista, así como la falta de información verificable al no cotizar en Bolsa, no ayudan a despejar las dudas. Además, como bien sabe cualquiera que haga negocios en China, el poder económico está supeditado al político incluso en el sector privado.

Debido al veto del presidente Trump alegando una supuesta amenaza a la seguridad nacional, las principales empresas tecnológicas estadounidenses, como Google, Intel o Qualcomm, se verán obligadas dentro de tres meses a dejar de suministrarle a Huawei sus microchips y programas, como el sistema operativo Android de sus móviles. Aunque China ha construido una «realidad paralela» en internet con sus propias aplicaciones y redes sociales, que censuran todos los contenidos sensibles para el régimen del Partido Comunista, sigue dependiendo de EE.UU. en ambos campos.

Con más de 400 compañías y decenas de políticos, empresarios y expertos, entre ellos el Nobel de Economía Paul Romer y el Turing de Ingeniería Whitfield Diffie, esta feria ha hecho especial hincapié en la necesidad que tiene la industria nacional de dotarse de tecnologías clave. «Junto a los microchips, China es dependiente de los sistemas operativos estadounidenses, monopolizados por Android y Apple en los móviles y por Microsoft en los ordenadores», admitía un investigador de un laboratorio de 5G, Fu Yong. Para librarse de esa dependencia, Huawei asegura haber desarrollado un sistema operativo propio para móviles y ordenadores, llamado Hongmeng, que quiere lanzar este año. Siempre que cumpla los requisitos básicos, en China no tendrá problemas para ganarse al público, pero le resultará más complicado en Occidente, donde imperan programas y redes sociales, como Gmail, Facebook, Twitter, Youtube o Instagram, bloqueados por Pekín.

Formada a través de los filtros que impone la «Gran Cibermuralla», dicha censura también ralentiza hasta extremos exasperantes el internet en China, sobre todo de portales extranjeros. Pero, por mucho que el 5G acelere diez veces la velocidad del 4G, Fu Yong reconoce que «no va a solucionar ese problema».

Como ha demostrado el veto a Huawei, que perderá el suministro de Intel, Qualcomm y otras grandes firmas internacionales, la industria china necesita fabricar sus propios microchips, vitales para el 5G. «El Gobierno no nos ha ordenado acelerar nuestras investigaciones, pero nos guía. Además, las empresas sabemos cómo funciona el mercado y lo necesitamos», explica el director general de Yaguang, una fábrica de chips y sensores para automóviles que lleva dos años tratando de desarrollar nuevos modelos para el 5G. Para seguir construyendo su «realidad paralela», China necesita sus propios microchips y un sistema operativo que no dependa de EE.UU., su rival en la Guerra Fría del siglo XXI.

¿Se terminarán los pronósticos meteorológicos con la llegada de la red 5G?

El 5G es el mayor protagonista de la industria en estos momentos. La nueva red de telecomunicaciones va a aumentar el acceso móvil y ultrarrápido a internet y conectará innumerables objetos cotidianos. Una mayor velocidad, baja latencia e incremento de la conectividad son las ventajas que traerá consigo la nueva tecnología.

En Corea del Sur, el 5G es ya una realidad. En Europa, sin embargo, se está llevando a cabo la subasta entre las grandes operadoras mientras que el Gobierno chino adjudicará «en breve» licencias 5G para uso comercial.

En EE.UU. ha comenzado también la subasta y ha sido allí donde se ha generado una polémica hasta ahora desconocida: las redes inalámbricas 5G amenazan los pronósticos meteorológicos. Tal y como recoge « Nature», podría interferir con este tipo de observaciones.

«Algunas de estas frecuencias se encuentran cerca de las que utilizan los satélites para las observaciones cruciales de la Tierra, y a los meteorólogos les preocupa que las transmisiones 5G desde teléfonos móviles y otros equipos puedan interferir con su recopilación de datos», recoge la publicación.

El escenario está complicado a no ser que los reguladores o compañías de telecomunicaciones «tomen medidas para reducir el riesgo de interferencia». En caso de no hacerlo, los satélites de observación de la Tierra situados sobre EE.UU. con cobertura inalámbrica 5G «no podrán detectar con precisión las concentraciones de vapor de agua en la atmósfera». Los meteorólogos de Estados Unidos y otros países necesitan de esos datos para elaborar las previsiones meteorológicas en todo el mundo.

«Se trata de un problema global», asegura Jordan Gerth, meteorólogo de la Universidad de Wisconsin-Madison.

La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA, por sus siglas en inglés) y la NASA están actualmente comprometidas en una negociación de alto nivel con la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC), que supervisa las redes inalámbricas de los Estados Unidos. NOAA y la NASA han pedido a la FCC que trabaje con ellos para proteger las frecuencias utilizadas para las observaciones de la Tierra de las interferencias a medida que se despliega la 5G. Pero la FCC finalizó ya la subasta el pasado 17 de abril de la primera parte del espectro 5G.

Frecuencias compartidas

Tal y como recuerda «Nature», lo que suceda en el mercado estadounidense afectará al resto del mundo: «Es probable que las decisiones que tome el gobierno sobre cómo implementar 5G influyan en las discusiones globales sobre cómo regular la tecnología». Así, los reguladores de todo el mundo se reunirán a partir del 28 de octubre en la ciudad egipcia Sharm el-Sheikh «para elaborar acuerdos internacionales» que establezcan las condiciones en las que las «compañías podrán usar las frecuencias para las transmisiones 5G y qué nivel de interferencia con las frecuencias de observación de la Tierra es aceptable».

Los astrónomos, meteorólogos y otros científicos han trabajado durante mucho tiempo para compartir el espectro con otros usuarios. Pero «esta es la primera vez que vemos una amenaza a lo que yo llamaría las joyas de la corona de nuestras frecuencias, las que absolutamente debemos defender, pase lo que pase», dice Stephen English, meteorólogo del ECMWF (European Centre for Medium-Range Weather Forecasts) de Reino Unido.

Una de las claves es la frecuencia de 23,8 gigahercios, en la que se mueven los medidores de vapor, y con la que los meteorólogos predicen cómo se desarrollarán las tormentas y otros fenómenos climáticos. «Pero una estación 5G que transmite casi a la misma frecuencia producirá una señal que se parece mucho a la del vapor de agua», por lo que los expertos podrían llevar a cabo predicciones erróneas porque los datos se alterarían.

Límite del ruido

La reciente subasta de FCC involucró 2 grupos de frecuencias: una entre 24.25 y 24.45 gigahercios y la otra entre 24.75 y 25.25 gigahercios. Los equipos inalámbricos que transmiten cerca de ese rango podrían interferir con la medición de vapor de agua de 23.8 gigahercios. «La FCC no respondió a la solicitud de ‘Nature’ para tratar este asunto», asegura la publicación.

Los ingenieros de radiofrecuencia miden las emisiones electromagnéticas o ruido en decibelios vatio (dBw). Los reguladores establecen controles que limitan dicho ruido con el objetivo de llevar a cabo un control.

La subasta en la red 5G de la FCC estableció un límite de ruido de -20 dBw. Sin embargo, la Comisión Europea lo ha establecido en -42 dBw mientras que la Organización Mundial de Meteorología Mundial (OMM) está recomendando -55 dBw. Por tanto, el límite de EE.UU. es 150 veces más ruidoso. Por esta razón, muchos esperan que los números de la OMM influyan en la reunión de Egipto

Falta de estudios

«Nature» recuerda que hay poca investigación sobre cómo afectarán exactamente a las condiciones meteorológicas el 5G. La NOAA y la NASA han finalizado un estudio sobre los efectos de los diferentes niveles de interferencia de ruido, pero no se ha hecho público. Además, un informe elaborado en 2010 por parte de las Academias Nacionales de Ciencias, Ingeniería y Medicina concluyó que la pérdida de acceso científico a la señal de 23,8 gigahercios eliminaría el 30% de todos los datos útiles, lo que contribuye significativamente a los pronósticos meteorológicos mundiales.