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Esta será la aportación de las redes 5G a la industria

Más allá de la velocidad y la latencia, las redes móviles de quinta generación, las redes 5G, van a aportar mucho más de lo que se cree: representan una gran ocasión para dar la vuelta al completo al mundo industrial en años venideros. Sus grandes oportunidades pasan por lograr una mayor eficiencia y productividad en el trabajo del futuro. Un desafío al alcance de todos los negocios aunque con importantes matices: en 2019 se ha dado el pistoletazo de salida pero quedan grandes desafíos pendientes que rebajan la euforia inicial.

Las principales operadoras nacionales han empezado a desplegar las nuevas conexiones. Vodafone ha sido la primera en activarlas. En cuestión de meses, la mayoría habrán dado el salto a esta infraestructura orientada a conectar todo tipo de aparatos electrónicos. Se abre una nueva era para la economía. Para sacarle provecho será necesario hacer numerosos ajustes, adaptar nuevas tecnologías en el negocio, cambiar los procesos industriales… Y, por supuesto, desbloquear algunas frecuencias en las que que por ahora viajan los canales de la TDT. La banda de 700 megahercios (MHz) está todavía en el aire. El proceso de licitación por parte del Gobierno, conocido como segundo dividendo digital, dará comienzo el próximo año. Debe de ser antes de verano para atender a las exigencias de la Comisión Europea (CE). Y, con ello, se ha retrasado la inversión de innumerables proyectos empresariales.

En este año se ha puesto la primera piedra, pero todo apunta a que va a tener un gran recorrido: se estima que para 2025 esta tecnología representará el 15% de las conexiones móviles mundiales. Al margen de minucias técnicas, la industria en su conjunto se va a poder beneficiar de esta base tecnológica. Son muchas las oportunidades para transformar digitalmente la manera de fabricar bienes o prestar servicios. De primeras, creen los expertos consultados, va a suponer el final de las conexiones por cable y tener un mayor control de la producción.

Las empresas de telecomunicaciones han empezado a invertir alrededor de 160 mil millones de dólares cada año en la expansión y actualización de sus redes, recoge un informe de la GSMA, organización mundial de operadores móviles. El 5G contribuirá con unos 2,2 billones de dólares a la economía global en los próximos 15 años, con sectores clave como la industria, los servicios públicos, profesionales y financieros, que serán los más beneficiados por esta tecnología aún emergente que ha sido foco de conflicto entre las potencias estadounidense y china. Una lucha por el control tecnológico total en la que Europa se ha quedado rezagada. Para dentro de cuatro años se calcula que haya 1.500 millones de suscriptores.

De aquí a unos años, vaticinan los expertos, se habrán producido grandes avances al respecto introduciendo en las empresas sistemas más avanzados de robotización, más eficiencia en el procesamiento de los datos, la aparición del trabajo en remoto o el desarrollo del vehículo autónomo, ahorrando costes en desplazamientos. La era del 5G va a crear diferentes conexiones con diferentes características dependiendo de la demanda del dispositivo, permitiendo así, que cientos de máquinas se puedan conectar a internet de forma inalámbrica. Otro problema a resolver es la latencia, es decir, la velocidad de la respuesta de la conexión. En 4G no es lo suficientemente rápida como para soportar, por ejemplo, el coche autónomo con total seguridad. Para Luis Abad, director general de la consultora Altran, esta tecnología permitirá a la industria «desacoplar computación que se hacía de forma local en los objetos y máquinas de la misma y llevar la computación al extremo de la red».

«Tiene unos beneficios tremendos, pues permitirá, por ejemplo, que utilicemos gafas de realidad aumentada y de realidad virtual de bajo coste con prestaciones de gafas de alta gama. También permitirá que conduzcamos coches con prestaciones de info-entretenimiento y de seguridad similares a los de una marca Premium con el coste de uno de gama media» apunta. Asimismo, la interconexión de miles de objetos en tiempo casi real extenderá la gestión remota, automatizada o semiautomatizada de delicados procesos productivos y asistenciales.

Obstáculos

Los expertos creen que es necesario impulsar la adopción de estándares, identificar casos de uso, experimentar con las tecnologías y, sobre todo, desarrollar nuevos ecosistemas. Aunque España va en estos momentos en la locomotora; un informe del Observatorio Europeo de 5G lo sitúa como el país europeo donde hay en marcha más cantidad de proyectos piloto.

Sin embargo, no es oro todo lo que reluce. Enrique Porta, socio responsable de consumo de la consultora KPMG en España, es tajante: «Las empresas todavía no han alcanzado todo el potencial de la IA en la personalización de los servicios, en parte porque no hay inmediatez en la respuesta que dan a sus clientes. Estos procesos todavía necesitan tiempo de ejecución pero con el desarrollo del 5G, el internet de las cosas y otras soluciones tecnológicas que aporten velocidad al análisis de la información en tiempo real, las empresas serán capaces de mejorar su propuesta de valor».

El impacto en la economía va a ser asombroso. «Es preciso generar una nueva economía para paliar los puestos de trabajo que 5G destruirá, con una plan de formación que permita recolocar a todos los sectores afectados. En el pasado ya se han producido situaciones similares, y tenemos que estar preparados para que 5G suponga un gran impulso en España, y no vuelva a ser un tren que hemos perdido como país», añade Arturo Azcorra, director de IMDEA Networks y catedrático de la universidad Carlos III de Madrid.

A su juicio, los mayores obstáculos son la «desconfianza» a la tecnología, los bulos «indicando falsos efectos negativos para la salud», la ausencia de regulación en los sectores de aplicación de 5G como el coche autónomo, la sanidad personalizada o drones que impida su despegue o «la falta de visión de los sectores verticales para entender la amenaza y la oportunidad que supone en su negocio». Otros obstáculos son la lentitud para licenciar suficiente espectro y las dificultades para encontrar ubicaciones para la instalación de estaciones base adicionales.

 

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Las tecnológicas de Silicon Valley no quieren ser un banco….ya lo son

Hasta hace pocos años uno iba andando tranquilamente por la calle y se encontraba, de sopetón, con una sucursal bancaria. Los cajeros automáticos eran -lo son todavía- el monedero de muchos usuarios para disponer de capital para su consumo. Todo eso, ahora, se hace a través de internet, pero en esa transformación digital sangrante se ha llevado por delante a numerosos empleados de banca, oficinas y ha dado paso a una mayor concentración de empresas.

En cualquier caso, el dinero sigue siendo la mercancía para tener acceso a productos y servicios de la economía. Pero este es cada vez más digital. Las empresas tecnológicas metieron la patita hace un tiempo con sus soluciones de pagos móviles que aprovechaban las capacidades de los teléfonos móviles modernos. De ahí surgieron servicios como Apple Pay o Google Pay, pero tenía una filosofías más básica: ser tu tarjetero móvil.

Conforme han surgido iniciativas que se centran en tecnologías como «Blockchain» (cadena de bloques) y se ha hablado hasta la saciedad de criptomonedas como Ethereum o Bitcoin, otros gigantes de la tecnología de consumo como Apple, Google o Facebook han pensado en dar un paso más. Apple, por ejemplo, ha creado la Apple Card, una tarjeta de crédito diseñada para pagar por artículos y servicios tanto online como en tiendas físicas.

Esta tarjeta es física, con lo que se puede pagar de manera tradicional a través de un TPV -Terminal de Punto de Venta- pero también «vive» en el móvil en un formato digital. El requisito es que acepte Mastercard. Todavía no ha llegado a España, pero diversas fuentes conocedoras han asegurado que el proyecto está en marcha para el año que viene. Uno de los aspectos más interesantes es su capacidad para «trackear» las transferencias, para monitorizar todos los gastos. Además, tiene asociado un programa de recompensas por determinadas compras, con lo que se puede ahorrar un 2% en compras de productos de la marca tecnológica de la manzana.

Google, el mayor gigante de internet, también ha querido aprovechar este potencial y, según adelantó recientemente «The Wall Street Journal», tiene previsto comenzar a ofrecer el próximo año cuentas corrientes. Es un paso más en la apuesta de los gigantes tecnológicos por los servicios bancarios y financieros. El proyecto, bautizado como «Cache», arrancará con el apoyo del banco Citigroup y con una cooperativa de crédito de la universidad de Stanford (California). Esas cuentas estarán asociadas al sistema de pago móvil Google Pay, disponible para el sistema operativo Android, el más popular del mundo.

Esta iniciativa, sin embargo, se enmarca dentro de la presión por parte de los reguladores y gobiernos que ejercen hacia las empresas «tech», que en su mayoría recopilan datos personales de millones de usuarios. El Banco de España ha advertido incluso de los posibles riesgos de la irrupción de las grandes empresas tecnológicas en el mercado financiero. Ahí, por ejemplo, se encuentra el proyecto Libra liderado por Facebook. La red social ha estado trabajando una criptodivisa digital que se está encontrando con trabas de los reguladores y que propone realizar transferencias por internet.

Pese a todo, no ha tirado la toalla. En Brasil han comenzado las primeras pruebas de una plataforma transversal que permite enviar dinero a través de sus servicios, Facebook, Instagram y WhatsApp. Tres de las aplicaciones más utilizadas en el mundo. Pero tampoco es el primer intento de la empresa fundada por Mark Zuckerberg. La red social ha estado probando un sistema de pago para WhatsApp en India de 18 meses, y ha procesado más de dos mil millones en donaciones a través de sus herramientas de recaudación de fondos, que se lanzaron en 2015. Algo lógico, por otra parte, porque según cifras del Banco Mundial, en la actualidad existen más de 2.500 millones de adultos, principalmente en países de Latinoamérica, Asia y África, que están excluidos del sistema financiero formal, es decir, no disponen de ningún servicio financiero tradicional como tarjeta o cuenta bancaria. La tecnología, ahí, les ha facilitado las compras.

No son los únicos que se han asomado a la ventana de los pagos; en China, mercado donde se ha invertido mucho dinero en desarrollar sistemas de pagos digitales y trabaja para integrar criptomonedas, hay empresas de la talla de Alibaba (comercio electrónico) o Tencent (videojuegos) que también están trabajando en estos sistemas de compras. El principal problema al que se enfrentan es la confianza en modelos de pago todavía nuevos que, en muchos casos, vienen de empresas que han protagonizado escándalos de privacidad.

«Para hablar de la aplicación de la tecnología en el nuevo ecosistema financiero, las “fintech”, hay una necesidad de transparencia en los modelos financieros»

Los expertos creen que la seguridad de la marca y la transparencia van a ser los elementos que se van a imponer para adaptar el mundo de las financias a los nuevos tiempos. «Para hablar de la aplicación de la tecnología en el nuevo ecosistema financiero, las “fintech”, hay una necesidad de transparencia en los modelos financieros», subraya a ABC Leopoldo Abadía, profesor y escritor español conocido por su análisis de la Gran Recesión, quien se ha aliado con Finanbest, gestor automático en el que puedes invertir tu dinero sin complicaciones. El divulgador reivindica, en ese sentido, «las buenas prácticas y la transparencia en el sector financiero», abogando por un «modelo sostenible» basado en la transparencia.

Este experto va incluso más allá; a su juicio, en los últimos años los ciudadanos se han acostumbrado a vivir en una sociedad demasiado cambiante donde el tráfico de los datos personales está a la orden del día. Por esta razón, abandera un lema: «hay que hacer la revolución de la normalidad». En su opinión, es lógico que empresas como Facebook entren en el mundo financiero por el verdadero potencial de este tipo de plataformas para conectar con millones de personas. «Están cambiando mucho las finanzas. Hay que pensar que mis nietos; no hacen una sola operación desde el banco. Es una manera distinta completamente. Ha cambiado tanto que no les entiendo».

«Las tecnologías móviles son un importante factor para conseguir un mundo más inclusivo y justo. El acceso a productos y servicios financieros tiene un gran impacto en los ciudadanos, ya que les permite mejorar sus condiciones de vida»

En España han surgido otras iniciativas que, como el caso de PaynoPain, han desarrollado un monedero electrónico llamado Changeit que permite simplificar todo tipo de transacciones monetarias: cualquier persona con un «smartphone» y dinero en efectivo pueda empezar a operar de manera «cashless». «Estamos convencidos de que las tecnologías móviles son un importante factor para conseguir un mundo más inclusivo y justo. El acceso a productos y servicios financieros tiene un gran impacto en los ciudadanos, ya que les permite mejorar sus condiciones de vida», afirma en un comunicado Jordi Nebot, cofundador de la empresa.

«Estas empresas de base tecnológica, a menudo concebidas como empresas emergentes (startups), que ofrecen productos financieros totalmente online con tecnologías rupturistas, estructuras más flexibles y metodologías mucho más ágiles», explica en un comunicado Àngels Fitó Bertran, profesora de los Estudios de Economía y Empresa de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) y vicerrectora de Competitividad y Empleabilidad de dicha universidad. Entre las particularidades de estas empresas -insiste- destaca su enfoque centrado en las necesidades y preferencias del consumidor y basado en un modelo sin intermediarios, que, por un lado, democratiza el acceso al mundo financiero y, por el otro, reduce el coste de la prestación del servicio gracias a sistemas mucho más eficientes. Atraídos por esas características, millones de usuarios ahora forman parte de su clientela.

 

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El secreto tecnológico que levanta a dos tercios del Ibex

El término «cloud» es más que una palabra en inglés; es un espacio que quieren ocupar los gigantes de la tecnología como Microsoft, Oracle o Amazon que, con su división Web Services, ha consolidado una tecnología que, en estos momentos, ya tiene más de cultura de empresa que de avance. Muchas empresas de todos los sectores y numerosos servicios digitales que utilizan millones de personas se edifican sobre este poder invisible a ojos de las usuarios.

Las empresas son conscientes, en estos momentos, del valor de los servicios en la «nube»; rapidez, optimización, crecimiento, escalabilidad son algunos de sus calificativos para definir sus virtudes. Todas ellas se están transformando gracias a implementar esta tecnología, permitiéndoles inaugurar nuevas líneas de negocio y prestar mejores servicios a los clientes.

Hay una guerra comercial muy potente, que ha llevado incluso a Microsoft y a Oracle a darse la mano para competir contra Amazon. Todos ellos, además, han empezado a pelear para hacerse con el control de la «nube bélica» en Estados Unidos. Está en juego un contrato de 10.000 millones de dólares para potenciar el liderazgo de Washington. Un suculento premio que demuestra la importancia cada vez mayor de esta tecnología.

De Amazon se le conoce especialmente por su servicio de venta. De su apuesta por el entorno «retail». Pero es una empresa que está presente en infinidad de áreas y cuenta con importantes divisiones como Amazon Web Services. Una plataforma empresarial que construye la arquitectura por ejemplo de empresas tan potentes como Spotify, Wallapop, da soporte a grandes corporaciones como Cepsa o, incluso, ha permitido darle apoyo a instituciones públicas como el Ayuntamiento de Alcobendas (Madrid), que cuenta con más de 110.000 vecinos.

Cambio de paradigma

Y funciona como un tiro. En estos momentos tiene una valoración bursátil de más de 31.000 millones de dólares. Crece en torno al 41% en términos interanuales. En España su influencia es masiva: dos tercios de las empresas del IBEX 35 trabajan con esta tecnología. Un dato que refleja, una vez más, la importancia de apostar por estos servicios. «Hay un cambio de paradigma. No definiría cloud como una tecnología sino como una manera de consumir tecnología», considera en una entrevista para ABC Miguel Álava, director de Amazon Web Services (AWS) y un veterano en este negocio: lleva más de 23 años de trayectoria en tecnología de la información. Recientemente, la compañía celebró en Madrid una nueva edición del Summit, que contó con más de 6.000 asistentes.

«Bajo el modelo de «cloud» lo que hay es una democratización de la tecnología, ponerla al servicio de quien la consume»

A su juicio, la idea de los servicios y herramientas en la «nube» trasciende la barrera de lo puramente tecnológico para llegar hasta un plano más cultural. Es una filosofía, un cambio de paradigma y, por supuesto, una necesidad para todas las empresas que desean seguir creciendo. «Bajo el modelo de «cloud» lo que hay es una democratización de la tecnología, ponerla al servicio de quien la consume», valora.

Uno de los aspectos que suelen destacar los expertos es que la tecnología «cloud», permite ahorrar costes y agilizar procesos industriales. «Antes había una necesidad de equipos y recursos, de capital y de tiempo» para poner en marcha un proyecto de dimensiones globales donde los servicios informatizados estuvieran presentes. «Ahora todo eso se ha democratizado y se ha hecho accesible. Todo el mundo lo puede utilizar incluso desde una persona», subraya el directivo.

«No hay algoritmo de comprensión que sustituya la experiencia»

Pero, para ello, es necesario evangelizar y asumir dentro de las empresas que es importante pensar a años vista si se quiere ser competitivo. «La innovación permanente es absolutamente obligatorio para ser relevante», sostiene. «La gente de tecnología es consciente que la empresa debe pasar de ser un centro de coste a ser un centro de innovación», puntualiza Álava. Y deja claro una cosa: «Llevamos 13 años en el mercado, y estos años de existencia en un mercado nuevo es mucho. No hay algoritmo de comprensión que sustituya la experiencia».

La inversión global en transformación digital en 2019 alcanzará los 1,18 billones de dólares, según las estimaciones de la consultora IDC. Y España no quiere perder ese tren, a pesar que en muchas ocasiones existe una sensación de urgencia y nerviosismo en las empresas para dar el salto a la tecnología «cloud».

Para el directivo de Amazon Web Services, nuestro país está progresando adecuadamente. «En España tenemos una oportunidad enorme que estamos capitalizando la tecnología», dice. «Creo que un nivel de concienciación alto [en la empresa española] en cuanto a la importancia del cambio, primero, y en segundo lugar en la oportunidad del cambio. Es una oportunidad a nivel de economía y sociedad; no podemos competir a nivel de demografía, a nivel de economía, pero sí probablemente a nivel de creatividad e innovación. Es una oportunidad que no podemos dejar pasar».

 

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Se paraliza el proyecto de la criptodivisa de Facebook hasta resolver dudas regulatorias

En cuanto sonaron las primeras campanas, la cofradía de la banca empezó a temblar. Era, de nuevo, un desafío. Un advenedizo intento de involucrarse en su negocio. La diferencia es que, ahora, el sacrilegio viene de una empresa que ha tenido que capear el huracán de la mentira, Facebook.

Y su vía crucis ha sido evidente: perder confianza. Aún así, la multinacional estadounidense ha empezado a procesionar con su nuevo proyecto, Libra, su propia criptodivisa cuyo futuro es todavía una incógnita. Y eso ha repercutido en su evolución: ha paralizado el proyecto hasta resolver todas las dudas regulatorias. «Facebook no ofrecerá la moneda digital hasta que hayamos abordado por completo las inquietudes normativas y recibido las aprobaciones apropiadas», asegura David Marcus, responsable de Calibra en Facebook, en un informe que prevé entregar en el Senado estadounidense en la vista prevista par estre martes.

«Facebook no ofrecerá la moneda digital hasta que hayamos abordado por completo las inquietudes normativas y recibido las aprobaciones apropiadas»

La multinacional quiere que Libra sea, de hecho, regulada por el supervisor suizo y asegura que no competirá con las monedas nacionales ni socavará el papel de los bancos centrales. Sin embargo, los problemas iniciales le han venido por las dudas de los legisladores estadounidenses. Desde su anuncio, tres de los principales bancos centrales del mundo (Reserva Federal, Banco Central Europeo y Banco de Inglaterra) han mostrado su preocupación ante los efectos que podría tener en el mercado el lanzamiento de una criptodivisa por parte de un gigante como Facebook.

El secretario del Tesoro de EE.UU., Steven Mnuchin, expresó este martes su «seria preocupación» acerca de la criptomoneda impulsada por Facebook al advertir de su posible carácter «especulativo» y su potencial «uso para el lavado de dinero». A su juicio, el gigante tecnológico «tiene mucho trabajo que hacer para convencer» al Tesoro sobre la seguridad de la criptomoneda.

Quedan muchas dudas por resolver, pero mirando hacia el futuro, ¿triunfará? ¿Será el futuro dinero? Bajo el yugo de la tecnología, el movimiento del dinero ha cambiado drásticamente en los últimos años. Ahora se paga más con la tarjeta de crédito que en efectivo. Poco a poco, los consumidores utilizan algún dispositivo electrónico para hacer pagos en los comercios como el teléfono móvil. Hay quien, además, se atreve a usar un servicio digital tipo Bizum para hacer transferencias entre amigos y familiares.

En cualquier caso, la transformación digital ha explotado en el sector financiero, que vive momentos de ajuste. De cambio. De despidos masivos porque la gente opera cada vez más a distancia que acudiendo a la sucursal del barrio donde, antiguamente, un agente te trataba como uno más de la familia. Eso va camino de ser pasado. Grandes empresas tecnológicas como Apple o Google han querido comerse un trozo del pastel (financiero) de alguna manera; cuentan con sus propios sistemas de pagos móviles, pero lo de Facebook es aún más ambicioso.

Más ambicioso e incierto. Pero su idea ha destapado las dudas de los legisladores estadounidenses, que han llegado a pedir, incluso, que cese el proyecto hasta que lo analicen detenidamente. Sus planes se enfrentan este 16 de julio (10.00 horas, hora local) al escrutinio del Comité de Banca del Senado de Estados Unidos. Una vista con la que quieren esclarecer los detalles ocultos del proyecto y la estrategia sobre la privacidad de los datos de sus usuarios.

Competición financiera

El Comité, de hecho, respondió en una carta a Facebook en la que le instan a detener «inmediatamente» el desarrollo de Libra. «Este producto supone crear un nuevo sistema financiero global con sede en Suiza, que pretende competir con el sistema monetario y con el dólar estadounidense», comentan los expertos, quienes temen, además, de la existencia de posibles vulnerabilidades que puedan aprovechar grupos de ciberdelincuentes.

Las voces críticas se han venido acumulando. Jerome Powell, presidente de la Reserva Federal (FED) de EE.UU., ha subrayado además que Facebook Libra es una iniciativa que no puede prosperar. «Libra plantea muchas preocupaciones serias con respecto a la privacidad, el lavado de dinero, la protección del consumidor y la estabilidad financiera», señaló en una comparecencia en el Congreso estadounidense.

La Banca, con mayúsculas, teme que esta criptodivisa se convierta en un «peligro para el sistema financiero» si se adopta de manera masiva. Su lanzamiento está previsto para 2020 y permitirá, entre otras cosas, realizar transferencias entre sus servicios digitales (Facebook, WhatsApp o Instagram) así como comprar servicios desde la propia plataforma. Europa, por su parte, se mantiene cautelosa ante este en teoría disruptor proyecto. El Banco Central Europeo, organismo regulador, pretende también investigar a Facebook y conocer si Libra se atiene a las exigencias regulatorias vigentes.

Para Pablo García Mexía, Letrado de las Cortes y Of Counsel deAshurst, existen razones de peso para creer que este proyecto de Mark Zuckerberg puede ser un éxito. «Si tienes en cuenta la red de Facebook y las necesidades de 1.7 billones de personas que no tienen acceso a servicios bancarios, se tiene en cuenta que Facebook no está solo sino que esta apoyado por muchas empresas de gran solvencia; si, además, tienes en cuenta que es una moneda que no va a ser volátil porque va a estar respaldada por divisas sólidas; si tiene en cuenta que no se genera inflacción porque no se crea una unidad sin que exista equivalencia en la Reserva. Y si se tiene en cuenta el la fiabilidad de la «blockchain», el proyecto no deja de tener potencial», apunta en declaraciones a este diario.

A juicio de este experto, la tecnología de «cadena de bloques» o «blockchain» se encontraba «en cuarentena» a pesar de que en los últimos años han surgido iniciativas y proyectos que lo aplicaban a diversos ámbitos. «El hecho de que una empresa así se lance a su uso puede propiciar que otras muchas sigan la estela. Muchos proyectos estaban agazapados y, ahora, bajo el impulso de Facebook pueden atreverse a lanzarlo», sostiene.

«Aún es pronto para poder valorar con seguridad el éxito que pueda tener Libra, lo que sí es seguro es que el punto de partida es mucho más favorable que el de otras criptomonedas por la facilidad de acceso que Facebook puede dar a sus usuarios»

«Aún es pronto para poder valorar con seguridad el éxito que pueda tener Libra, lo que sí es seguro es que el punto de partida es mucho más favorable que el de otras criptomonedas por la facilidad de acceso que Facebook puede dar a sus usuarios y por la cantidad de empresas importantes que, desde su inicio, van a participar del consorcio creado alrededor de Libra (Mastercard, Visa, Paypal, Ebay, Spotify, Vodafone o Uber, entre otros), el hecho de que estas empresas la acepten como medio de pago desde su nacimineto, sin duda puede ayudar a su expansión», explica a este diario Joaquín Muñoz, jurista digital en Ontier.

Además, el hecho de que Libra sea un stablecoin un tipo de activo, con baja volatilidad con valor asentado en el dólar, supone que el usuario medio, reticente a comprar otras criptomonedas como el bitcoin, precisamente por su alta volatividad e incertidumbre, «se sienta más cómodo» adquiriendo «libras». A su juicio, un aspecto fundamental que puede incidir en su futuro éxito es que puede estar en la competencia que encuentre Libra en otros tokens o monedas digitales que próximamente lanzarán otras empresas como Google o Amazon ya que «si el efecto para el usuario es el mismo que si paga con dinero de curso legal, sin encontrar un valor añadido en forma de descuentos o servicios, puede que no encuentre incentivo en hacer el cambio a este tipo de divisa».

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¿Cuánto vales nuestros datos en las redes sociales?

El Senado de Estados Unidos ha recibido un proyecto de ley para que plataformas como las redes sociales, que obtienen datos personales de sus usuarios, estén obligadas a publicar a qué datos acceden y qué beneficios económicos reciben por ellos.

El senador demócrata Mark Warner y el republicano Josh Hawley han presentado el acta Dashboard, siglas de «diseño de garantías contables para ayudar a ampliar la supervisión y las regulaciones sobre los datos», que busca arrojar luz sobre los datos de usuario, «uno de los recursos más valioso y al mismo tiempo intagibles de las firmas tecnológicas».

La propuesta de ley se enfoca en las redes sociales con más de 100 millones de usuarios activos mensuales que recolectan datos personales, a quienes se les exige informar tanto a los consumidores como a los reguladores financieros «exactamente qué datos recolectan de los consumidores y cómo los aprovechan las plataformas para obtener beneficios», como recoge el texto.

Estos informes de las redes sociales deben incluir una «evaluación del valor» de los datos, así como de qué tipo son, y las compañías tecnológicas deben publicarlos con una frecuencia al menos de una vez al año. Los informes anuales de las redes sociales, además, deben detallar los contratos con terceros relacionados con la recolección de datos de los usuarios, y especificar todos los usos de esta información que no estén directamente relacionados con el servicio prestado por la plataforma.

«La generalizada falta de transparencia de este mercado ha hecho imposible que los usuarios sepan a qué están renunciando, con quién más se comparten sus datos o cuánto valen para la plataforma»

Asimismo, las redes sociales deben permitir a los usuarios consultar o eliminar todos sus datos o también campos específicos. La propuesta de ley también persigue que la Comisión Nacional del Marcado de Valores de Estados Unidos (SEC) pueda «desarrollar metodologías para calcular el valor de los datos».

«Cuando una gran compañía tecnológica dice que su producto es gratuito, los consumidores son a quienes se vende», ha asegurado Hawley, que advierte de que «estos productos gratuitos rastrean todo lo que hacemos, de forma que las empresas tecnológicas pueden vender nuestra información al mejor postor o usarla para dirigirnos anuncios».

«La generalizada falta de transparencia de este mercado ha hecho imposible que los usuarios sepan a qué están renunciando, con quién más se comparten sus datos o cuánto valen para la plataforma», como ha denunciado por su parte Warner.

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