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Huawei seguirá sin poder implantar las redes 5G en Estados Unidos

El lío montado por Trump durante el G-20 a costa de la guerra comercial entre Estados Unidos y China sigue coleando. El presidente estadounidense anticipó el levantamiento del veto a Huawei, que teóricamente podrá seguir comprando componentes y productos a fabricantes del país, pero continuará sin poder implantar su tecnología de red 5G. Una medida que, además, se suma a la imposibilidad de comercializar servicios de telecomunicaciones en las instituciones públicas.

En una entrevista a la cadena «CNBC»,Peter Navarro, asesor comercial de la Casa Blanca, ha confirmado lo que ya se daba por hecho; que su Gobierno seguirá prohibiendo a Huawei la comercialización de las redes 5G, la quinta generación de redes móviles que están diseñadas para conectar todos los aparatos electrónicos. Desde Washington temen que la compañía emplee esta tecnología para espiar en servicio del Gobierno chino.

«Lo que hemos hecho es, básicamente, permitir la venta de procesadores a Huawei porque estos componentes no tienen ningún impacto sobre la seguridad nacional», añadió Navarro, al tiempo que insistió en la idea que la política de Huawei con respecto al 5G «no ha cambiado, eso no ocurrirá con Huawei en este país».

La Casa Blanca, además, echa un pulso a China; quiere que las compañías estadounidenses se adelanten a Huawei en la carrera por el despliegue de infraestructura 5G. La Unión Europea, por su parte, se ha mostrado favorable hasta la fecha de permitir el despliegue de tecnología de Huawei. Lo que se da por hecho es que la marca podrá seguir contando con Android como principal sistema operativo móvil, aunque varios informes apuntaban recientemente que ya había acelerado sus planes para sustituirlo por un ecosistema de creación propia. Google, empresa propietaria del software, todavía no se ha pronunciado al respecto.

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Identificar enemigos por su latido cardíaco…el nuevo y novedoso sistema con el que cuenta el Pentágono

El Pentágono, la sede del Departamento de Defensa de Estados Unidos, cuenta con un láser de infrarrojos con el que puede identificar a las personas por los latidos de su corazón hasta a 200 metros de distancia, incluso si el sujeto lleva ropa, que, en buenas condiciones, puede llegar a tener hasta un 95 por ciento de fiabilidad.

Según cuentan en « MIT Technology Review», las fuerzas especiales de Estados Unidos pidieron que se desarrollara un nuevo dispositivo para que el Pentágono pudiera identificar a las personas a distancia, por sus latidos del corazón. El resultado ha sido Jetson, un prototipo de láser que con su sistema de infrarrojos puede saber quién es un determinado sujeto a través de su registro cardiaco, algo único en cada persona.

Para ello, Jetson utiliza una técnica conocida como vibrometría láser que detecta el movimiento que provocan los látidos del corazón en el exterior del sujeto, siempre y cuando éste se encuentre hasta a 200 metros de distancia del dispositivo. Funciona si la persona lleva ropa, aunque no será posible si lleva prendas muy gruesas como los abrigos de invierno.

Según la nota publicada, Jetson tarda aproximadamente 30 segundos en llevar a cabo todo el proceso para identificar a la persona, por lo que sólo es efectivo de momento cuando el sujeto está sentado o de pie.

Remaly asegura que, en buenas condiciones, tiene un 95 por ciento de fiabilidad, aunque podría ser mejorado en el futuro, llegando a ser usado como un método de identificación más, como el reconocimiento facial. De hecho, estas denominadas «firmas cardiacas» están siendo ya utilizadas como alternativa a la identificación por huella dactilar en la compañía canadiense Nymi, que ha desarrollado unas pulseras que funcionan como sensores que registran el pulso de la persona para identificarlas.

El problema que presenta el sistema utilizado por Jetson es que, para que funcione, se necesita una base de datos con los registros cardiacos de las personas a identificar para poder contrastarlos con la información que registre el láser. No obstante, también podría tener otros usos, por ejemplo a nivel médico, permitiendo que los hospitales puedan registrar la situación cardiaca de los pacientes a distancia, sin tener que conectarlos a las máquinas para realizar los electrocardiogramas.

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La ciudad que lleva «hackeada» un mes por un virus.

«La ciudad de Baltimore actualmente no puede enviar o recibir correos electrónicos. Si necesita asistencia, llame al departamento con el que desee contactar». Este es el mensaje que aparece en la página web oficial de la ciudad más poblada del estado de Maryland (EE.UU.). Baltimore lleva desde el pasado 7 de mayo bloqueada. Toda su Red está en mano de «hackers».

Puede parecer surrealista pero no lo es. La ciudad de Atlanta fue «hackeada» en 2018. Ahora, le ha tocado a Baltimore. Está en manos de los ciberdelincuentes que se han hecho con el control absoluto de la ciudad mediante un ataque «ransomware» conocido como RobbinHood. Aunque poco a poco la ciudad va recobrando la normalidad, la realidad es que, a día de hoy, sigue estando secuestrada. Y lo peor es el coste que le está acarreando solucionar esta brecha de ciberseguridad: de momento lleva gastados más de 18 millones de dólares (16 millones de euros), según recoge « Ars Technica».

La ciudad informó el 7 de mayo de sus primeros problemas con la Red. El email de los servicios del gobierno municipal estaba fuera de servicio. Las líneas telefónicas de atención al cliente tampoco funcionaban. Los 10.000 funcionarios de la ciudad no podían trabajar ni atender a los ciudadanos, a quienes les era imposible pagar sus facturas online. Lo que comenzó siendo un habitual fallo de Red se convirtió en un secuestro en toda regla. Solo los servicios esenciales, como la policía, bomberos o el de salud, no se han visto afectados.

La causa de todos estos problemas es una variedad relativamente nueva de «malware» llamado RobbinHood. Al igual que otros programas de «ransomware», este virus informático cifra los sistemas, bloqueándolos totalmente. Los ciberdelincuentes se hacen con el control de la Red e impiden que pueda usarse, exigiendo un rescate. Tras recibir el dinero, ofrecerían la clave del descifrado.

La técnica del chantaje

El chantaje es el proceder habitual de este tipo de ataques. Sin embargo, los expertos en seguridad informática aconsejan no pagar nunca ya que, aunque la víctima desembolse el dinero, normalmente sigue sin recuperar la información. De hecho, según un estudio realizado en 2016 por Kaspersky Lab, aproximadamente una de cada cinco víctimas de «ransomware» que pagan a sus atacantes, no pueden recuperar sus datos.

La nota de rescate exigía el pago de 3 Bitcoins (unos 22.000 dólares; 19.500 euros) para desbloquear cada ordenador, o 13 Bitcoins (99.000 dólares; 88.000 euros) para liberar la ciudad entera. Según la prensa del país, cuatro días después del ataque, el coste del rescate ascendía a 10.000 dólares al día (8.800 euros). Los «hackers» aseguraban que pasados los 10 días sería imposible recuperar los datos. Sin embargo, el alcalde, Bernard C. Jack Young, se ha mantenido firme en no pagar el rescate.

«Sé que muchos residentes han dicho que deberíamos haber pagado pero tanto el FBI como el Servicio Secreto nos aconsejaron que no», informa el alcalde, que añade que «esa no es la forma en que operamos. No recompensaremos el comportamiento criminal». De hecho, pagar no es garantía de nada. Los ciberdelincuentes pueden dejar «malware» distribuido o «puertas traseras» para volver al ataque en un futuro.

Tres semanas después del ataque inicial, Baltimore sigue sin poder mandar correos electrónicos ni procesar gran parte de los pagos. Desde este martes, sin embargo, los ciudadanos pueden ya pagar sus facturas de agua. La ciudad intenta, poco a poco, volver a la normalidad.

«Estamos en el proceso de restaurar el correo electrónico y el acceso a los ordenadores de los empleados de la ciudad». Aunque Bernard C. Jack Young no ha dado detalles de los pasos que la Oficina de Tecnología de la Información de la Ciudad de Baltimore (BCIT) está siguiendo, sí ha dicho que «se implementó con éxito un piloto y estamos implementando esa solución en toda la ciudad». La recuperación sigue en sus primeras etapas.

«Ars Technica» informa que la ciudad se ha gastado más de un millón de dólares en hardware nuevo comprado a la compañía Dell.«Y mediante un contrato de personal provisional, la ciudad ha comenzado a traer trabajadores temporales para ayudar en la limpieza de ‘malware’»

Herramientas creadas por gobiernos

Los responsables estiman que el coste del «hackeo» asciende a unos 10 millones de dólares (casi 9 millones de euros), sin tener en cuenta los otros 8 millones de dólares (7 millones de euros) que la ciudad ha perdido por su inactividad este tiempo.

El director de finanzas de la ciudad, Henry Raymond, ha calificado el estado actual de los sistemas de «no ideal, pero manejable»: se han restaurado algunos correos electrónicos y servicios telefónicos, y muchos sistemas se han mantenido. Pero los sistemas de procesamiento de pagos y otras herramientas utilizadas para manejar las transacciones de la ciudad aún están pendientes.

Una vez más, se evidencia la importancia de aplicar los parches de seguridad, que para EternalBlue existe desde abril de 2017. EternalBlue una herramienta diseñada por la Agencia de Seguridad Nacional (NSA, por sus siglas en inglés) en torno al 2012. Un software creado por el gobierno estadounidense para, en teoría, infiltrarse en los equipos con Windows y que cayó en manos ajenas; fue el embrión, de hecho, del ataque Wannacry que paralizó hace dos años medio planeta.

Cómo y quién ha realizado este ataque podría saberse tras meses de investigación. Pero, de momento, poco se sabe. Según « The New York Times», RobbinHood consiguió entrar en los sistemas gracias a EnternalBlue, la misma vulnerabilidad de la que se aprovechóWannaCry, el «ramsonware» que afectó a más 360.000 equipos de 180 países diferentes en el año 2017.

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El «Valle de los Datos» chino contra Silicon Valley

La nueva Guerra Fría entre Estados Unidos y China ya no es solo comercial, sino tecnológica. El veto de la Casa Blanca a Huawei, líder mundial en equipos de telecomunicaciones y a la vanguardia de la próxima generación de internet 5G, ha puesto de relieve el extraordinario avance de la tecnología china, pero también sus debilidades.

Han bastado las acusaciones de Washington, que sospecha que la compañía podría espiar para el autoritario régimen de Pekín, para sumirla en su peor crisis y amenazar su continuidad en el mercado extranjero, que ya genera más de la mitad de los 721.200 millones de yuanes (95.483 millones de euros) que ingresó el año pasado. La firma insiste en su carácter privado y asegura que pertenece a la mitad de sus 180.000 empleados. Pero el pasado militar de su fundador, Ren Zhengfei, y su pertenencia al Partido Comunista, así como la falta de información verificable al no cotizar en Bolsa, no ayudan a despejar las dudas. Además, como bien sabe cualquiera que haga negocios en China, el poder económico está supeditado al político incluso en el sector privado.

Debido al veto del presidente Trump alegando una supuesta amenaza a la seguridad nacional, las principales empresas tecnológicas estadounidenses, como Google, Intel o Qualcomm, se verán obligadas dentro de tres meses a dejar de suministrarle a Huawei sus microchips y programas, como el sistema operativo Android de sus móviles. Aunque China ha construido una «realidad paralela» en internet con sus propias aplicaciones y redes sociales, que censuran todos los contenidos sensibles para el régimen del Partido Comunista, sigue dependiendo de EE.UU. en ambos campos.

Con más de 400 compañías y decenas de políticos, empresarios y expertos, entre ellos el Nobel de Economía Paul Romer y el Turing de Ingeniería Whitfield Diffie, esta feria ha hecho especial hincapié en la necesidad que tiene la industria nacional de dotarse de tecnologías clave. «Junto a los microchips, China es dependiente de los sistemas operativos estadounidenses, monopolizados por Android y Apple en los móviles y por Microsoft en los ordenadores», admitía un investigador de un laboratorio de 5G, Fu Yong. Para librarse de esa dependencia, Huawei asegura haber desarrollado un sistema operativo propio para móviles y ordenadores, llamado Hongmeng, que quiere lanzar este año. Siempre que cumpla los requisitos básicos, en China no tendrá problemas para ganarse al público, pero le resultará más complicado en Occidente, donde imperan programas y redes sociales, como Gmail, Facebook, Twitter, Youtube o Instagram, bloqueados por Pekín.

Formada a través de los filtros que impone la «Gran Cibermuralla», dicha censura también ralentiza hasta extremos exasperantes el internet en China, sobre todo de portales extranjeros. Pero, por mucho que el 5G acelere diez veces la velocidad del 4G, Fu Yong reconoce que «no va a solucionar ese problema».

Como ha demostrado el veto a Huawei, que perderá el suministro de Intel, Qualcomm y otras grandes firmas internacionales, la industria china necesita fabricar sus propios microchips, vitales para el 5G. «El Gobierno no nos ha ordenado acelerar nuestras investigaciones, pero nos guía. Además, las empresas sabemos cómo funciona el mercado y lo necesitamos», explica el director general de Yaguang, una fábrica de chips y sensores para automóviles que lleva dos años tratando de desarrollar nuevos modelos para el 5G. Para seguir construyendo su «realidad paralela», China necesita sus propios microchips y un sistema operativo que no dependa de EE.UU., su rival en la Guerra Fría del siglo XXI.

¿Se terminarán los pronósticos meteorológicos con la llegada de la red 5G?

El 5G es el mayor protagonista de la industria en estos momentos. La nueva red de telecomunicaciones va a aumentar el acceso móvil y ultrarrápido a internet y conectará innumerables objetos cotidianos. Una mayor velocidad, baja latencia e incremento de la conectividad son las ventajas que traerá consigo la nueva tecnología.

En Corea del Sur, el 5G es ya una realidad. En Europa, sin embargo, se está llevando a cabo la subasta entre las grandes operadoras mientras que el Gobierno chino adjudicará «en breve» licencias 5G para uso comercial.

En EE.UU. ha comenzado también la subasta y ha sido allí donde se ha generado una polémica hasta ahora desconocida: las redes inalámbricas 5G amenazan los pronósticos meteorológicos. Tal y como recoge « Nature», podría interferir con este tipo de observaciones.

«Algunas de estas frecuencias se encuentran cerca de las que utilizan los satélites para las observaciones cruciales de la Tierra, y a los meteorólogos les preocupa que las transmisiones 5G desde teléfonos móviles y otros equipos puedan interferir con su recopilación de datos», recoge la publicación.

El escenario está complicado a no ser que los reguladores o compañías de telecomunicaciones «tomen medidas para reducir el riesgo de interferencia». En caso de no hacerlo, los satélites de observación de la Tierra situados sobre EE.UU. con cobertura inalámbrica 5G «no podrán detectar con precisión las concentraciones de vapor de agua en la atmósfera». Los meteorólogos de Estados Unidos y otros países necesitan de esos datos para elaborar las previsiones meteorológicas en todo el mundo.

«Se trata de un problema global», asegura Jordan Gerth, meteorólogo de la Universidad de Wisconsin-Madison.

La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA, por sus siglas en inglés) y la NASA están actualmente comprometidas en una negociación de alto nivel con la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC), que supervisa las redes inalámbricas de los Estados Unidos. NOAA y la NASA han pedido a la FCC que trabaje con ellos para proteger las frecuencias utilizadas para las observaciones de la Tierra de las interferencias a medida que se despliega la 5G. Pero la FCC finalizó ya la subasta el pasado 17 de abril de la primera parte del espectro 5G.

Frecuencias compartidas

Tal y como recuerda «Nature», lo que suceda en el mercado estadounidense afectará al resto del mundo: «Es probable que las decisiones que tome el gobierno sobre cómo implementar 5G influyan en las discusiones globales sobre cómo regular la tecnología». Así, los reguladores de todo el mundo se reunirán a partir del 28 de octubre en la ciudad egipcia Sharm el-Sheikh «para elaborar acuerdos internacionales» que establezcan las condiciones en las que las «compañías podrán usar las frecuencias para las transmisiones 5G y qué nivel de interferencia con las frecuencias de observación de la Tierra es aceptable».

Los astrónomos, meteorólogos y otros científicos han trabajado durante mucho tiempo para compartir el espectro con otros usuarios. Pero «esta es la primera vez que vemos una amenaza a lo que yo llamaría las joyas de la corona de nuestras frecuencias, las que absolutamente debemos defender, pase lo que pase», dice Stephen English, meteorólogo del ECMWF (European Centre for Medium-Range Weather Forecasts) de Reino Unido.

Una de las claves es la frecuencia de 23,8 gigahercios, en la que se mueven los medidores de vapor, y con la que los meteorólogos predicen cómo se desarrollarán las tormentas y otros fenómenos climáticos. «Pero una estación 5G que transmite casi a la misma frecuencia producirá una señal que se parece mucho a la del vapor de agua», por lo que los expertos podrían llevar a cabo predicciones erróneas porque los datos se alterarían.

Límite del ruido

La reciente subasta de FCC involucró 2 grupos de frecuencias: una entre 24.25 y 24.45 gigahercios y la otra entre 24.75 y 25.25 gigahercios. Los equipos inalámbricos que transmiten cerca de ese rango podrían interferir con la medición de vapor de agua de 23.8 gigahercios. «La FCC no respondió a la solicitud de ‘Nature’ para tratar este asunto», asegura la publicación.

Los ingenieros de radiofrecuencia miden las emisiones electromagnéticas o ruido en decibelios vatio (dBw). Los reguladores establecen controles que limitan dicho ruido con el objetivo de llevar a cabo un control.

La subasta en la red 5G de la FCC estableció un límite de ruido de -20 dBw. Sin embargo, la Comisión Europea lo ha establecido en -42 dBw mientras que la Organización Mundial de Meteorología Mundial (OMM) está recomendando -55 dBw. Por tanto, el límite de EE.UU. es 150 veces más ruidoso. Por esta razón, muchos esperan que los números de la OMM influyan en la reunión de Egipto

Falta de estudios

«Nature» recuerda que hay poca investigación sobre cómo afectarán exactamente a las condiciones meteorológicas el 5G. La NOAA y la NASA han finalizado un estudio sobre los efectos de los diferentes niveles de interferencia de ruido, pero no se ha hecho público. Además, un informe elaborado en 2010 por parte de las Academias Nacionales de Ciencias, Ingeniería y Medicina concluyó que la pérdida de acceso científico a la señal de 23,8 gigahercios eliminaría el 30% de todos los datos útiles, lo que contribuye significativamente a los pronósticos meteorológicos mundiales.