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la Copa Mundial de Fortnite, reparte mejores premios que Roland Garros

Burbuja o fenómeno imparable, las competiciones profesionales de videojuegos se están convirtiendo en una deseada joya. Están implicadas importantes empresas del sector, los patrocinadores se han lanzado en tromba y poco a poco se van creando equipos profesionales con las estructuras más definidas.

Aunque quedan flecos por resolver, como en materia legal y laboral, es un negocio potente que aspira este año a romper récords: según la consultora especializada Newzoo, los ingresos durante este año aumentarán un 26,7% con respecto a 2018. Un dato que se situará por encima de los 1.000 millones de dólares. Tanto las audiencias como los premios repartidos se han multiplicado.

Es un caramelo al que no quieren renunciar las empresas desarrolladoras de un juego potente. Existen numerosas competiciones pero el de «Fortnite», uno de los fenómenos actuales de los videojuegos, se lleva la palma. La Copa del Mundo de Fortnite, que se celebrará entre el 26 y el 28 de julio en Nueva York, repartirá unos tres millones de dólares estadounidenses (más de 2,7 millones de euros) al ganador.

Una elevada cantidad que supera a la de muchas otras competiciones de deportes reales en la categoría individual como Wimbledon, cuya recompensa asciende a 2,9 millones de dólares (2,5 millones de euros) o Roland Garros (2,3 millones de euros). En total se repartirán unos 30 millones en concepto de premios solamente en la final porque sumando todo el campeonato y las fases clasificatorias Epic Games, empresa desarrolladora del videojuego de supervivencia y acción, entregará unos 100 millones de dólares. Según estimaciones de SuperData Research, «Fortnite» cuenta con unos 250 millones de usuarios registrados.

Es una muestra de la ingente cantidad monetaria que empieza a mover el sector al que se han implicado importantes empresas de telecomunicaciones como Movistar. El evento ha colgado incluso el cartel de entradas agotadas, con lo que en estos momentos el aforo estará físico, aunque es importante tener en cuenta que este tipo de competiciones tienen un impacto mucho mayor en internet gracias a audiencias millonarias.

La Copa del Mundo de Fortnite es una competición abierta a todo el mundo que incluye torneos puntuables en modo individual y en equipo de dos usuarios. Todos los videojugadores que hayan acumulado una cantidad de puntos concreta se ganaban el derecho a participar en las primeras fases clasificatorias. Los mejores jugadores al término del clasificatorio semanal consiguieron una plaza en la fase final.

La fase de clasificación a la Fortnite World Cup arrancó a mediados de abril y dos jugadores españoles obtuvieron su billete para disputar la gran final de Nueva York. Se trata de Ramón «Prisi0n3ro» Mateu, que pertenece a Team Queso, uno de los clubes de referencia a nivel nacional en lo que a «Fortnite» se refiere; y de Diego «DiegoGB» Gómez, integrante de S2V Esports. Ambos clubes de la Superliga Orange en otras disciplinas.

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¿Está preparado el mundo de los eSports para las amenazas de la profesionalización del sector?

Los deportes electrónicos (eSports) siguen con su crecimiento imparable y se preparan para hacer frente a viejas amenazas que resurgen de la mano de la profesionalización del sector: las trampas, los amaños o el dopaje, entre otras. Para ello, la Liga de Videojuegos Profesional (LVP) une fuerzas con Esports Integrity Coalition (ESIC)con el objetivo de lograr «una reglamentación más garantista y transparente» y se aferra a sus fortalezas respecto a los deportes tradicionales: «Llevamos dos décadas usando el VAR».

Así lo ha explicado Sergi Mesonero, cofundador de la LVP, que detalla que desde hace cerca de veinte años «todas las partidas de competiciones oficiales están grabadas, con la posibilidad de hacer un seguimiento de cada uno de los movimientos». «Tenemos un VAR por naturaleza», ha sentenciado Mesonero (en referencia al árbitro asistente de vídeo que se está implantando en el fútbol) durante una entrevista concedida a Portaltic.

Este veterano del sector insiste en que en fútbol un jugador puede exagerar una caída para intentar forzar algún tipo de penalización, pero asegura que en el caso de los eSports «los controles son enormes» y niega que se hayan producido trampas en competiciones oficiales en los últimos cuatro años. Quedan atrás casos como el de un jugador de Counter Strike que intentó meter un pendrive para instalar un software que le otorgase ventaja en el juego o el de un profesional del Call Of Duty que trató de usar un mando modificado.

Incluso en el caso de las competiciones no presenciales, los jugadores tienen que conectarse a servidores con software especiales, realizar pruebas de identidad con los administradores o someterse a un control exhaustivo de las IP para que no haya trampas durante las partidas.

Pese a ello, el sector sigue dando pasos para velar por la integridad de las competiciones de videojuegos y luchar contra las trampas y otras formas de manipular las competiciones. Entre las aportaciones de la ESIC destaca el ‘código anticorrupción‘, que se pone ahora en marcha y vela por la integridad de la competición, monitorizando las apuestas y evitando la manipulación de resultados para beneficiarse de ellas.

Un mercado de apuestas muy apetecible

Se prevé que las apuestas en eSports crezcan, desde el punto de vista de facturación, a más de 100.000 millones de dólares en los próximos cuatro años, según el documento aportado por la ESIC al que ha tenido acceso Portaltic. Una cifra «aproximada» – precisa Mesonero – que incluye el mercado negro, activo principalmente en países como Rusia o China. «En el caso de España los volúmenes de las apuestas son muy pequeños», añade.

El organismo internacional manifiesta su preocupación por los grupos de crimen organizado y sindicatos de apuestas corruptos, que recurren al soborno y la violencia para el amaño de partidos. «Una situación para la que los eSports no están preparados actualmente», según la ESIC. Por este motivo, además de la reglamentación se busca formar a los profesionales del sector, de manera que entiendan que el simple hecho de «difundir información privilegiada, incluso sin ánimo de lucro, puede constituir un delito».

Hasta ahora los casos de amaño de partidos en las competiciones oficiales son aislados. Uno de ellos lo protagonizó Alexey ‘Solo’ Berezin, que fue suspendido de por vida en 2013 para todos los eventos de ‘Starladder’ al descubrirse que hacía apuestas contra su propio equipo.

De 1.500 euros mensuales a los 60.000

El miedo a este tipo de castigos puede ser motivo suficiente para aplacar esta plaga. «En las competiciones amateur y online las trampas deben estar a la orden del día, como en el caso del mundo del ‘gaming’ en general, pero lo que se juegan los jugadores profesionales es suficientemente importante como para desincentivar estas prácticas», agrega Mesonero, que confía en la atención máxima por parte de los clubs, jugadores y los organizadores de los torneos, quienes cuentan ahora con una línea telefónica confidencial abierta por la ESIC para denunciar posibles intentos de amaño.

En 2017 se repartieron 24,8 millones de dólares en premios en metálico en el conjunto de las competiciones de eSports a nivel mundial, frente a los 15,6 del torneo masculino de Wimbledon o los 12 millones del US Master de golf, por poner dos ejemplos; lo que unido a la formación de clubs a nivel local y estatal ayuda a la profesionalización del sector, que acaba traduciéndose en una mejora de los sueldos.

Según el ‘Libro blanco de los eSports en España‘, publicado por la Asociación Española de Videojuegos (AEVI) para conciencias sobre el impacto de los deportes electrónicos, hay cien jugadores profesionales en el país, que ganan una media de entre 1.500 y 2.000 euros brutos al mes. «Los hay mileuristas y otros que pueden estar cobrando 60.000 euros o incluso algo más», detalla Sergi Mesonero, que eleva la cifra de jugadores a cerca de 200 (actualizando los datos de hace un año presentados en el informe).

El dopaje también llega a los eSports

Muchos ‘gamers’ confiesan entre bromas desayunar Red Bull, pero por suerte para ellos esta bebida no está entre las sustancias prohibidas. Tampoco las organizaciones tienen muy claro cómo actuar con los posibles casos de dopaje en los deportes electrónicos. Al ser preguntado por este tema, Mesonero reconoce que «no hay un conocimiento previo que diga qué sustancias pueden mejorar el rendimiento» en los eSports y, por lo tanto «se actúa un poco a ciegas».

Las organizaciones coreanas se han adherido a la Agencia Mundial Antidopaje y siguen su lista de sustancias, pese a que muchas de ellas no tengan ningún efecto positivo sobre los profesionales de los eSports. La otra política que se ha seguido es simplemente prohibir medicamentos que traten los problemas de atención y que se considera que podrían tener repercusión en el rendimiento.

«Se han realizado centenares de controles antidopaje en los últimos tres años y todos han dado negativo», afirma Mesonero, quien indica que toda esta preocupación «viene de un único caso existente, que además fue reconocido a posteriori por el propio jugador». El cofundador de la LVP no ve en el dopaje un tema por el que preocuparse.

«Los JJOO necesitan más a los eSports que al revés»

El Comité Olímpico Internacional ha dicho por activa y por pasiva que los eSports «ni están ni se les espera» en Tokio 2020 o en París 2024. Los deportes tradicionales y los electrónicos son dos sectores muy diferentes y el principal problema radica en que las competiciones de los eSports están ligadas a un videojuego en concreto, que es un producto comercial de una determinada compañía, lo que no garantiza – entre otras cosas – su continuidad en el tiempo.

«Introducir esta realidad al ámbito del olimpismo tiene muchas dificultades», reconoce Mesonero, que al mismo tiempo defiende que el sector «no necesita ningún espaldarazo». «El interés de los Juegos Olímpicos (JJOO) por los eSports es más bien para intentar compensar la pérdida de atracción que los JJOO están teniendo sobre la población más joven. Los JJOO necesitan a los eSports más que los eSports a los JJOO», ha aseverado.

En este sentido, el sector ve como algo «utópico» la futura presencia de los eSports como disciplina olímpica, aunque no se descarta que puedan realizarse algunas actividades en paralelo a los Juegos Olímpicos de Tokio, la ‘Meca’ del mundo de los videojuegos.

Por último, al ser preguntado por una posible burbuja en el mundo de los deportes electrónicos – como la que se ha vivido en otros sectores -, Mesonero ha reconocido que no se trata de un mercado asentado, pero añade que nadie dentro del sector duda de que vaya a seguir creciendo. «No creo que la industria tenga una burbuja, pero sí que creo que puede haber unos activos que están extremadamente sobrevalorados», ha sentenciado.

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Los deportes electrónicos tomarán Madrid este fin de semana.

Los deportes electrónicos son competiciones de videojuegos estructuradas que poco a poco han pasando de ser un fenómeno curioso a asentarse como un espectáculo de masas. Un pequeño sector que mueve un volumen de negocio de 15 millones de euros anuales solo en España, pero que va camino de alcanzar los 1.000 millones de dólares a nivel mundial. Y Gamergy, la competición de referencia en nuestro país, representa la constatación de estos espectáculos que suman audiencias multitudinarias a nivel global.

Desde el 22 y hasta el próximo domingo 25 de junio, la Feria Ifema de Madrid acoge la novena edición del mayor evento de «eSports» de España y en donde se darán cita las principales estrellas nacionales. Está organizo por la Liga de Videojuegos Profesional (LVP, del grupo Mediapro). Como novedad para potenciar más el espectáculo, los organizadores han aumentado el número de videojuegos y los torneos para semiprofesionales.

En esta edición se disputarán las finales de la Superliga Orange, una jornada regular de la competición de verano del exitoso videojuego «League of Legends» y el torneo de exhibición del fenómeno del año, «Fortnite», que estará protagonizado por algunos de los «youtubers» más conocidos de nuestro país como Rubén Doblas, más conocido como «El Rubius», así como Manuel Fernández(«LOLiTO FDEZ»), David Cánovas TheGrefg») o, incluso, el cómico David Broncano.

También habrá actividades para jugadores semiprofesionales y aficionados, de tal forma que esta edición supondrá unificar tres niveles diferentes de participantes. El certamen albergará competiciones de hasta 20 juegos entre los que se encontrarán «Call of Duty: WWII», «Counter Strike: Global Offensive», «Clash Royale», «FIFA 18» o «Gran Turismo Sport», entre otros, que formarán parte parte del «catálogo de competiciones más espectacular que ha tenido el evento hasta la fecha», subrayan los organizadores del evento.

Muchos más premios

Además, como incentivo, se han previsto más premios a los finalistas que van en algunos casos desde 500 euros por quedar tercero hasta 2.000 euros por ser ganador. La bolsa de premios destinada a los torneos semiprofesionales y casuales es de 44.000 euros que se ha aumentado respecto a la anterior edición, un dato que demuestra que el negocio de los «eSports» está atrayendo a grandes inversores. De hecho, fabricantes de tecnología y compañías de telecomunicaciones se han volcado de lleno en promocionar y apoyar a clubes profesionales.

El juego de disparos multijugador «Counter-Strike: Global Offensive» y el juego móvil «Clash Royale» coronarán a sus campeones nacionales, mientras que «League of Legends» también contará con su espacio con la disputa de la tercera jornada de su temporada de verano. En el primer caso, está previsto un escenario que tendrá capacidad para más de 700 personas, mientras que los otros dos títulos se combinarán a lo largo del fin de semana en un escenario con un aforo superior a 1.200 espectadores.

Con el reto de divulgar los «eSports», Gamergy pondrá en foco también al jugador casual, al visitante que simplemente quiere divertirse un rato y marcharse a casa con algún premio bajo el brazo. Cada circuito de la Maratón, una de sus actividades más emblemáticas, repartirá premios a sus primeros clasificados. Carreras de drones, juegos de mesa o la Isla, un espacio abierto con música, formarán parte de la lista de actividades. La edición anterior superó los 40.000 asistentes.

 

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Guerra de telecos para revolucionar los “eSports” en España

La dicotomía deportiva ha sido un motor de crecimiento en los últimos tiempos. Existen rivalidades de larga duración en muchas disciplinas deportivas en los que los enfrentamientos de dos equipos de relumbrón son ya clásicos. En el fútbol, en el baloncesto, en el tenis, en el mundo del motor. Y esa rivalidad también está presente en los «eSports» o deportes electrónicos, competiciones de videojuegos.

Un fenómeno creciente (también en España) donde firmas de muchos sectores se han lanzado al ruedo a promocionar torneos, crear sus propios equipos profesionales o, en el caso del deporte tradicional, meter la cabeza en los «eSports». Pero las compañías de telecomunicaciones ya se colocan como rivales directos. Si el primero fue Telefónica, que cuenta con equipo propio (Movistar Riders) y su propia casa de entrenamiento, es el turno de Vodafone. Ambos clubes son los únicos que cuentan con participación en las diferentes modalidades de este fenómeno que generarán 900 millones de dólares de beneficio en 2018.

Así, Vodafone España y Giants Gaming han presentado este martes en Madrid su alianza bajo el nombre de Vodafone Giants, un equipo formado por 35 jugadores que participarán en campeonatos y ligas de «League of Legends», Call of Duty, «Hearthstone», FIFA, «CS:GO» y «Clash Royale», con el objetivo de convertirse en el «referente» de los deportes electrónicos en España.

Junto a esta alianza, el evento ha dado a conocer el cambio de ubicación de la «Gaming Room», que ha sido traslada al Polo Tecnológico de Málaga, «un espacio único en la región, que promueve la innovación en la industria de los videojuegos y que contará con la conectividad más alta del mercado», han asegurado desde la compañía.

Por su parte, José Ramón Díaz ha manifestado que «es todo un orgullo contar con un sponsor pionero en el mundo de los ‘eSports’», en referencia a Vodafone, ya que, como ha señalado Díaz, se toman «muy en serio» con quién se asocian. La alianza llega en «un momento muy especial para Giants», ya que, este 2018 «es nuestro décimo aniversario y llevamos un tiempo preparando algo muy especial para nuestros fans».

Vodafone ha aprovechado el acto para anunciar los cambios que se llevarán a cabo y que afectarán al contenido del canal de YouTube y Twitch de Esports Vodafone. Por un lado, se actualizarán los vídeos de la Esports Vodafone Academy, donde los «streaming» pasarán a ser de una hora y de lunes a viernes hablaran de las novedades relativas a Giants, a la vez que sus integrantes «ofrecerán consejos» para que los espectadores mejoren sus habilidades.

Por su parte, Speedrun, el noticiario acerca de deportes electrónicos que se emite a través del canal de Twich de Vodafone, también será actualizado con «una propuesta basada en las opiniones que los usuarios envíen a través de su cuenta de Twitter», ha declarado la compañía. Por último, las AMA (ask me anything) o entrevistas a figuras influyentes del mundo de los «eSports» y los videojuegos, comenzarán a tener una periodicidad mensual a través de Esports Garage y contarán con público en directo. La primera de ellas tendrá lugar el próximo 24 de abril a las 19.00 horas, y contará con la participación de Alfonso Ramos, bicampeón del mundo de FIFA y actual integrante del equipo Vodafone Giants.

 

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El nuevo espectáculo imparable del siglo XXI : los eSports

Ver jugar es igual de divertido que practicarlo. Al igual que los deportes convencionales, los llamados deportes electrónicos o «eSports» -competiciones de videojuegos- comienzan a tejer una importante red de aficionados y, según las previsiones, empieza a ser un gran negocio que interesa a más de 13 millones de españoles. Estimaciones no oficiales establecen un volumen de negocio en torno a los 10 millones de euros en la actualidad. Un sector al alza y con mucho potencial al que han entrado las grandes tecnológicas y compañías teleoperadoras.

Consolidado en países como Estados Unidos o Japón, enclaves estratégicos en donde se mueven millones de dólares en premios y arrastra grandes audiencias, Europa empieza a sentir el impulso de esta industria. En España empieza a dejar de ser un mero fenómeno para convertirse en un importante negocio, aunque existe el temor a una burbuja millonaria. Los expertos creen que el sector se encuentra todavía en un periodo de inmadurez, pero que contempla un futuro muy prometedor.

Esta industria, en su conjunto, se sostiene sobre cinco pilares. El primero de ellos, los videojuegos, un producto soportado por una propiedad intelectual. Pero a su alrededor se han diseñado competitivas ligas en donde participan clubes organizados que arrastran importantes audiencias. Todo ello ha servido para cautivar a marcas y patrocinadores, pero dado que se encuentra en una fase emergente el negocio mueve a día de hoy más inversión que retorno. Los datos de audiencia, sin embargo, son reveladores: en la pasada Intel Extreme Masters de Katowice (Polonia) se registraron unos 173.000 espectadores y cerca de 46 millones de telespectadores que siguieron las finales a través de plataformas «streaming». Un fenómeno que, en comparación con otros espectáculos deportivos de mayor trayectoria, puede presumir de congregar a una increíble masa de aficionados. La Superbowl, por ejemplo, atrae a unos 110 millones de telespectadores; la final de la Liga de Campeones, cerca de 200 millones.

Según un informe del I Observatorio del Deporte Electrónico elaborado por la consultora Newzoo, se trata de una industria al alza que, en estos momentos, se están creando las bases a pesar que aún es de corte minoritario en todo el mundo. El mercado español, sin embargo, es el de mayor mercado en penetración del mundo y se estima que es motor de Europa. La industria global de los videojuegos crecerá un 6,6% entre 2015 y 2019, hasta los 101.800 millones de euros, mientras que la cifra de negocios de eSports en 2020 estará alrededor de los 1.000 o 1.200 millones de dólares. Según las previsiones de Nielsen, los deportes electrónicos tendrán un crecimiento del 231% para dentro de dos años, de los 463 millones de dólares que facturó el sector en 2016 a los 1.072 previstos en 2019.

No cabe la confusión: no todos los videojuegos son eSports. Por motivos obvios (género del videojuego, audiencia), la parte dedicada a la competición es todavía pequeña en comparación con todo el ecosistema del ocio electrónico, pero las previsiones son optimistas. «Nos estamos estamos moviendo todavía en cifras muy moderadas, sobre todo, por la cantidad de público que empieza a haber», señala a este diario Sergi Mesonero, responsable de la Liga de Videojuegos Profesional, competición española de videojuegos de ámbito nacional creada en 2011 y que desde este año una de las cuatro competiciones que se organizan ha pasado a denominarse Superliga Orange.

Golosina para las marcas

Y, en efecto, la curva de crecimiento de la audiencia, tanto físicamente (la que acude a los eventos tras adquirir su entrada) como la «online» (retransmisiones por diferentes canales) va en aumento. Esa idea se aprecia en algunos de los eventos que se celebran a lo largo del año no solo en España y que constatan que en cada edición el público asistente aumenta. Una oportunidad que no han querido desaprovechar desde firmas tecnológicas que quieren meterse de lleno en la arena como Asus, HP a compañías de telecomunicaciones como Orange, Vodafone o Movistar, esta última incluso ha inaugurado este año su propio canal dedicado en exclusiva a los eSports y en donde se producen seis programas propios. Pero también algunos clubes deportivos como el Baskonia han querido hacer sus pinitos en este sector, mientras que otros clubes como el Valencia han cedido su nombre a un equipo.

«Estamos en una industria en la que sus ingresos dependen de un canal muy cíclico económico. Al depender de las marcas dependes, en realidad, de un número pequeño de clientes» (Sergi Mesonero)

Todo ello ha provocado que, pese al creciente interés en la industria y el considerable crecimiento anual, la monetización «siga siendo débil». Un signo, argumenta Mesonero, que pone de manifiesto que «la industria es inmadura todavía». La estructura económica a nivel mundial apunta a que el 80% de los ingresos provienen, básicamente, de la publicidad y el patrocinio. El resto se divide entre derechos audiovisuales y monetización directa del usuario, como la venta de «merchandising» o entradas.

«Estamos en una industria en la que sus ingresos dependen de un canal muy cíclico económico. Al depender de las marcas dependes, en realidad, de un número pequeño de clientes», reconoce. Una de las claves del futuro de los eSports como máquina de hacer dinero y que no pase factura como fenómeno pasajero será a capacidad de monetizar al usuario final, aún escasa. «Para que la industria acabe de establecerse y solidificarse necesitamos que los ingresos sean de muchos más canales, como monetizar más al usuario final», añade Mesonero, al tiempo que considera que es una industria que «es inmadura aun en generación de ingresos».

Recorrido cíclico de los juegos

Parte de esa situación se debe, en parte, al escenario en el que se desarrollan las competiciones de videojuegos. Es el propietario de un determinado juego el que se mueve alrededor de la competición, pero el éxito de un determinado videojuego condiciona su organización. Depende consustancialmente al éxito de una propuesta. Nunca se sabe qué título va a atrapar a los espectadores. Este año, por ejemplo, ha tenido una gran aceptación entre el público el juego móvil «Clash Royale», convertido ahora en el segundo videojuego con mayor audiencia.

La industria se muestra también expectante sobre el recorrido de «PlayerUnknown’s Battlegrounds» (PUBG), un videojuego de batalla online multijugador del que todavía no existe versión para consolas domésticas. Por regla general, títulos como «Counter Strike: Global Offensive» (conocido por sus siglas CS:GO), las ediciones anuales de sagas como los bélicos Call of Duty o Battlefield o los deportivos Fifa o NBA 2K, así como la irrupción de éxitos de la talla de «Overwatch» son los que gozan de mayores audiencias. «Esta naturaleza de los eSports que se basan en productos con ciclo de vida comercial hace que sea impredecible, por lo que para entrar en esta industria hay que ser muy flexible y estratégico», añade.

«El crecimiento de la audiencia va muy rápido, es palpable en cuestión de meses y todo pinta que es un territorio que ha crecido en una generación que es nativa digital» (Fernando Piquer)

¿Hay, por tanto, más inversión que retorno? ¿Hay que temer por una burbuja de los eSports? «No creo que haya una burbuja en el sentido clásico; a nivel sistemático puede haber unos activos que estén inflados y unas expectativas de activos, de productos que todavía no han salido, pero no es una cuestión general de la industria. No creo que haya una burbuja económica y no creo que va a haber una deflación», apunta Mesonero. «El crecimiento de la audiencia va muy rápido, es palpable en cuestión de meses y todo pinta que es un territorio que ha crecido en una generación que es nativa digital; la expectativa es que va a seguir creciendo sin control», recalca Fernando Piquer, director general del club Movistar Riders.

Intentos de regulaciones

En los últimos tiempos ha surgido diferentes iniciativas que pretenden elevar a los eSports a categoría de deporte. Hay diversos ejemplos. El Gobierno de Canarias no ha incluído a los deportes electrónicos en la reciente Ley del Deporte. Los Juegos Olímpicos asiáticos, que se celebrarán el próximo año, incorporarán una exhibición de videojuegos competitivos, pero una posible consideración de olímpico, tal y como se entiende, es difícil de entender. «No creo que haya que considerarlo como deporte. El ecosistema de los esports y los del deporte tradicional son diferentes. El deporte es asociaciativo y territorial, mientras que los eSports operan de manera económica y transnacional. La regulación deportiva clásica está pensada para tener esa estructura territorial, pero los deportes electrónicos no pueden encajar en ese tipo de regulación, tendría que ser más flexible», sugiere.

¿En qué situación jurídica se encuentra, por tanto? «El tamaño económico, y social, de los eSports es todavía muy pequeño. Hablamos en España de unos diez millones de euros en ingresos, y profesionales que se dediquen a esto no habrá más de 200 o 300 personas», reconoce Mesonero, quien cuestiona la necesidad de «mover al regulador» para una industria que, pese a su gran potencial, es aún «pequeña e inmadura».

En su opinión, sí hay otros aspectos del ámbito deportivo que puede ser interesante explorar para la organización de la industria», pero «cualquier intento de entrar a regular un producto -los videojuegos- que tiene un propietario puede crear conflictos con otras regulaciones como la propiedad intelectual». Según Piquer, a diferencia del deporte en general, como el fútbol que parece el patrimonio de la humanidad, en el caso de los videojuegos no hay que olvidar que pertenecen a un desarrollador «que es dueño del campo y la pelota». Tratar de regular eso es difícil, dice, aunque sí considera que puede haber otros aspectos de las regulaciones ya establecidas que se pueden ajustar a la realidad de la historia.

Un escenario en el que coincide Álvaro Marco, presidente de la recién creada Asociación Empresarial de los eSports, un organismo que pretende aglutinar a las diferentes empresas e instituciones implicadas en el desarrollo del sector. Nace con una vocación no excluyente de cara a fomentar, divulgar, abordar una futura regulación y como espacio para la investigación de este fenómeno que poco a poco se va profesionalizando pese a encontrarse, en su opinión, en un «estado de indefinición».

«Hay una serie de juegos que vienen siendo populares desde hace años, como la serie Call of Duty, Fifa, League of Legends… pero luego van surgiendo otros nuevos, lo que complica una regulación» (Álvaro Marco)

A su juicio, sin embargo, sí tiene que haber una actividad regulatoria para los eSports. La propia naturaleza de la industria, global y económica, repercute sin embargo en abordar el sector desde un plano jurídico. Pero también es difícil hacer una transposición de la estructura de un deporte tradicional como el fútbol o el baloncesto porque depende del éxito de cada videojuego y competición. «Hay una serie de juegos que vienen siendo populares desde hace años, como la serie Call of Duty, Fifa, League of Legends… pero luego van surgiendo otros nuevos, lo que complica una regulación», apunta Marco, al tiempo que cree que precisamente como consecuencia de ese «dinamismo del sector» se hace más necesario establecer unas reglas generales para regular algunos aspectos como los derechos laborales.

En caso de hacer una regulación es necesario «mantener la naturaleza de los eSports» porque una «excesiva regulación» podría atentar contra el sector (Eider Díaz)

Sobre si es necesario establecer un marco regulatorio como se ha pretendido por parte de diversas iniciativas, Eider Díaz, portavoz de ESL, una de las mayores empresas organizadores de eventos de deportes electrónicos, cree que en caso de hacerlo es necesario «mantener la naturaleza de los eSports» porque una «excesiva regulación» podría atentar contra el sector. Es difícil hacer una transposición del deporte clásico, porque es un deporte digital y no tiene fronteras, y las federaciones deportivas clásicas están atomizadas y organizadas territorialmente. «El objetivo sería adaptarse a un entorno digital», dice, y siempre tener claro que «a la hora de regular hay que tener en mente la naturaleza de los eSports».

Pronto para hablar de burbuja

«Es un sector muy emergente en donde todo el mundo quiere estar, pero no creo que haya una burbuja porque esto está soportado por datos, consumidores, jugadores… y está aumentando exponencialmente en los últimos años», añade Marco. «Es un sector que va a seguir creciendo y tiene mucho recorrido y, en el momento en el que tenga mayor divulgación, más gente se acercará a conocerlo». Díaz, por su parte, reconoce que la comunidad de jugadores y aficionados «es la que manda». Y pone un ejemplo, hay juegos que lo «tenían todo» para ser un éxito en competición pero se han quedado a las puertas. En cualquier caso, ver jugar a videojuegos ya es un espectáculo: «es fácil de verlo si lo comparamos con el fútbol; quien ve fútbol es porque le gusta por la calidad profesional, aunque lo practique ni sea profesional».

Esa idea ha permitido que cada año se vaya amasando más audiencia. Al igual que el resto, descarta que sea una moda pasajera. «Hablar de burbuja es todavía muy pronto, porque si relativizas las cifras no son demasiado grandes, pero si se ponen en contexto es evidente que hay un aumento cada año». En su opinión, es un sector que se encuentra en pleno crecimiento, que tiene una base ya asentada y que a medida que vaya aumentando la audiencia, sobre todo la ocasional, «puede atraer a más inversores».

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