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Leer la mente : el último gran reto de las empresas tecnológicas

La tecnología lleva décadas desarrollándose de forma vertiginosa. A tanta velocidad que a veces da incluso miedo; especialmente cuando vemos lo vulnerable que es nuestra privacidad. Resulta muy fácil a terceros hacerse con todos los datos que, día sí y día también, volcamos en esa caja insaciable llamada internet. Desde hace años, distintos grupos científicos trabajan en el desarrollo de una tecnología que posibilite que los seres humanos controlen un dispositivo haciendo uso exclusivamente de su mente. Una labor que suele estar financiada por empresas tecnológicas, como es el caso de Facebook.

Esta tecnología está ideada, principalmente, para ayudar a aquellas personas que sufren algún tipo de afección neurológica. Hace unos meses, un grupo de neurocientíficos de la Universidad de California San Francisco (UCSF) consiguieron recoger el pensamiento de una persona mediante la lectura de su cerebroa través de electrodos y de sus movimientos bucales. «Este estudio demuestra que, por primera vez, podemos generar oraciones enteras basadas en la actividad cerebral de un individuo», dijo el neurocirujano Edward Chang, miembro del equipo.

Cascos y realidad virtual

Precisamente, el equipo detrás de esta investigación está subvencionado por Facebook. La empresa se mostró exultante después de que los doctores de la UCSF publicasen su último estudio. Sin embargo, en las oficinas de Mellow Park no solo interesan las posibilidades médicas que pueda ofrecer. También vigilan que estos avances sirvan para desarrollar dispositivos que permitan al usuario escribir con la mente. Y esa solo sería la punta de un iceberg enorme.

En estos momentos, la empresa está trabajando en un kit de investigación con forma de casco que, esperan, será capaz de decodificar palabras directamente del pensamiento humano en el futuro. El que esta tecnología esté en fase embrionaria no implica que la red social sea la única interesada en su futura implantación. Elon Musk, propietario de Tesla, lleva tiempo coqueteando con la idea. Con ese fin creó la empresa Neuralink en 2017.

Privacidad

El pasado julio, el propio Musk anunció que su compañía se encuentra trabajando en una interfaz compuesta por hilos que van cosidos al cerebro del usuario y que, en el futuro, permitirán que éste pueda mover una máquina con la mente, conectarse a un ordenador e, incluso, descargar información directamente en su cabeza. Desde las lecciones de la universidad, hasta un idioma. «Un mono ya ha podido controlar un ordenador con su cerebro, para que lo sepáis», llegó a decir el CEO de Tesla durante la presentación del dispositivo, que tuvo lugar en la Academia de Ciencias de San Francisco.

¿Y la protección de datos?

A pesar de que la llegada de esta tecnología es todavía lejana, los juristas y expertos en Ética ya comienzan a preguntarse cuáles serán las implicaciones que tendrá en materia de protección de datos. Y es que, si empresas como Google, Facebook, Apple o Microsoft ya tienen en sus manos actualmente una cantidad de información enorme sobre las personas que emplean sus dispositivos y servicios, ¿que ocurriría si llegan a captar los datos que guardan en su mente?

«Cuando las tecnológicas sean capaces de crear un dispositivo que funciona mediante la lectura de la mente estaremos ante una revolución al nivel de lo que supuso internet en su día. En el momento en el que sea funcional y se comercialice será imprescindible que se realicen cambios en la legislación de protección de datos, que actualmente no llega tan lejos», explica a ABC el jurista digital Samuel Parra.

«Será importante que pensemos en cómo se puede utilizar esta tecnología desde un punto de vista ético. Por ejemplo, ¿sería correcto emplear un dispositivo capaz de leer la mente para saber si una persona tiene tendencias homicidas o está pensando en cometer un crimen?»

El experto es consciente de que este tipo de dispositivos se encuentran todavía en fase experimental. Sin embargo, no duda en señalar los cuestionamientos que pueden llegar a entrañar en una década: «Será importante que pensemos en cómo se puede utilizar esta tecnología desde un punto de vista ético. Por ejemplo, ¿sería correcto emplear un dispositivo capaz de leer la mente para saber si una persona tiene tendencias homicidas o está pensando en cometer un crimen? Es algo sobre lo que deberemos reflexionar a fondo», agrega.

La abogada especialista en protección de datos Paloma Llaneza, por su parte, echa en falta algo más de transparencia por parte de las empresas a la hora de explicar qué supondrá la llegada de este tipo de dispositivos: «La lectura que se puede producir de un cerebro en cuanto a emociones básicas me parece intrusiva», afirma. Al mismo tiempo, la jurista explica a este diario que «las grandes tecnológicas ya son capaces de saber cómo somos y cuál es la forma en la que vamos a actuar» gracias a los datos que recogen desde nuestros dispositivos, los que portamos con nosotros cada día. La instauración de esta tecnología sería ya un paso más en esta dirección.

 

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La difícil tarea de Google de compensar los clics con las ganancias por publicidad

Internet, en los últimos años, se ha construído a base de clics, de los comúnmente conocidos «pinchazos». Sin ello nada tiene sentido. Un inquietante dato conocido este pasado mes de junio augura un profundo cambio en la manera de interactuar los usuarios con los servicios digitales. En ese momento más de la mitad de los resultados obtenidos a nivel mundial no generaron ningún clic, según un informe de SparkToro y Jumpshot. ¿Por qué? A medida que el motor de búsqueda de Google, el más utilizado del mundo, ha evolucionado, también lo ha hecho la manera de presentar los intereses de los consumidores.

[Gráfico elaborado por Statista]

STATISTA
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Las búsquedas con cero clics alcanzaron el 50,3%, mientras que el 44,3% de las búsquedas se tradujeron en tráfico orgánico -el generado a partir de un clic en el enlace- y el 4,4% en los anuncios. Otro descubrimiento interesantes ha sido la evolución experimentada por los clics en búsquedas. Desde 2016 hasta el presente año se ha producido un aumento en el porcentaje de búsquedas con cero clics (de 43,9 a 49,75 por ciento) y clics pagados (de 2,10 a 4,14 por ciento), mientras que los clics en páginas externas han ido descendiendo a lo largo de este periodo (de 54,01 a 46,12 por ciento).

Si tantas solicitudes de información no desembocaron en la apertura de un enlace ¿adónde fueron los usuarios? El buscador, desde hace tiempo, ha implementado funciones más prácticas como mostrar los resultados directamente en página. Eso ha facilitado las cosas en la mayoría de interacciones. Peticiones recurrentes como la fecha de fallecimiento de un personaje famoso o la cartelera del fin de semana se pueden conocer de manera más ágil directamente desde la primera página de resultados. Sin necesidad, por tanto, de continuar una búsqueda. Google está encerrando a sus usuarios en su propia plataforma.

Además, la compañía está pivotando hacia resultados más afinados. En su modificación anual de su algoritmo de organización, el buscador acaba de añadir el modelo BERT (Bidirectional Encoder Representations Transformers) para procesar el lenguaje natural de manera más apropiada. Los términos de búsqueda introducidos por los usuarios cambiarán, lo que obligará a las páginas a adaptarse nuevamente si quieren aparecer en las primeras páginas de resultados, lo que les garantiza mayor audiencia.

Este cambio de paradigma ha supuesto, sin embargo, un gran impacto a nivel mediático. Google se mueve a dos velocidades: la primera su compromiso por indexar contenidos informativos de manera gratuita y, segundo, su verdadero modelo de negocio, la publicidad digital, que junto con Amazon y Facebook acumulan más del 80% de las inversiones a nivel mundial. Y en ese terreno, basado en campañas conocidas como SEM, es donde quiere empujar aún más su facturación.

De hecho, según se desprende del balance trimestral, el negocio del coste por clic (CPC, por sus siglas en inglés) ha caído un 2% en comparación con el anterior trimestre al año anterior. Se trata de la cantidad que los anunciantes invierten cada vez que un usuario pincha en el anuncio que aparece en la publicidad de resultados. Los clics pagados -el número de veces que los usuarios pulsan algún vínculo de publicidad- aumentaron, desde un punto de vista interanual, un 18% y un 1% respecto al anterior trimestre.

Estas decepcionantes ganancias ( PDF) se producen, además, en un momento delicado, cuando la empresa estadounidense se enfrenta nuevos desafíos antimonopolio y sus empleados han condenado algunas de las políticas internas. La caída de sus beneficios se debió a un aumento de la inversión en los servicios en la «nube«», convertido en uno de sus principales líneas de negocio.

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Polémica en Twitter; dejó sin protección los números de teléfono de sus usuarios.

Lo que le sucedió a Facebook le ha pasado, ahora, a Twitter. La compañía propietaria de la conocida red de micromensajes ha admitido que empleó números de teléfono y correos electrónicos proporcionados por los usuarios para configurar el sistema de verificación de dos pasos para mandar publicidad segmentada a sus usuarios. El alcance no ha trascendido. ABC ha preguntado a la filial de la compañía en España, pero no se ha podido averigurar si hay o no usuarios españoles entre los afectados.

La firma estadounidense, que gestiona más de 330 millones de usuarios en todo el mundo, lo ha calificado de «error» y que se utilizó «involuntariamente» esta información privada introducida por motivos de seguridad. «Hemos descubierto recientemente que cuando ustedes proporcionan una dirección de correo electrónico o un número de teléfono por motivos de seguridad seguridad, por ejemplo para la verificación de doble factor, estos datos pueden haber sido involuntariamente usados para publicidad», apuntan fuentes de la empresa un comunicado difundido este martes en el que, además, se informa que ya se ha resuelto el problema.

Aunque no se ha podido concretar el número de usuarios afectados, la multinacional estadounidense ha asegurado que «ha sido un error y pedimos disculpas». También, ha insistido en que no ha compartido los datos a nivel externo y que el problema se resolvió el pasado 17 de septiembre, aunque no se ha informado hasta ahora.

Todo comenzó a raíz del programa de audiencias personalizadas desarrollado por Twitter y que permite a los anunciantes dirigir sus campañas publicitarias basándose en sus propias listas de marketing. Entonces, la empresa descubrió que cuando se cargaban esas listas se hacía coincidir el número de teléfono y las direcciones de correo electrónico que sus usuarios previamente habían introducido para configurar la seguridad de sus perfiles. La red social ha salido al paso asegurando que esa información fue utilizada en sus «sistemas de anuncios para audiencias de socios y para audiencias personalizadas».

El sistema de verificación de dos factores es una medida de seguridad que se ha extendido en los últimos años en los principales servicios digitales con el objetivo de que sea más difícil «hackear» las cuentas de los usuarios por parte de grupos de ciberdelincuentes. Esta revelación sitúa a Twitter en la misma posición que Facebook, que el pasado año también se descubrió que había utilizado los números de teléfono registrados por sus sus usuarios para mandar publicidad personalizada, la gran fuente de ingresos de ambas empresas. Un problema que ocasionó la sanción a Facebook por parte de la Comisión Federal de Comercio de Estados Unidos por valor de 5.000 millones de dólares a principios de este año.

«Han utilizado [por la compañía] un dato para una finalidad que no estaba prevista cuando captaron el dato y luego no tomaron las medidas organizativas y de seguridad que el Reglamento General de Protección de Datos exige permanente para que no pasen estas cosas. Es la demostración de que, aunque fuera por error, no estaban organizados los datos con los permisos para las finalidades previstas y supone una infracción del Reglamento», asegura a este diario Borja Adsuara, jurista experto en derecho digital. «Hay una infracción. Luego la empresa tendrá que presentar sus alegaciones para demostrar si ha sido por error, pero se deberá valorar por los organismos reguladores».

Para Samuel Parra, abogado especializado en protección de datos, los datos del sistema de verificación de dos pasos es «tan sensible» que «debe de tener un acceso restringido». «Los datos personales a nivel general deben resopetarse un principio de calidad, que signifgica que se recaban para una finalidad concreta y no se pueden emplear para otra. Si se quiere hacer hay que pedir un consentimiento que, para las comunicaciones comerciales, debe de ser expreso.

 

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El marcador «Me gusta» de Facebook eliminado….puede acabarse la vida del «influencer»

Una vida fácil y, en ocasiones, basada en la mentira. Eso es, precisamente, lo que algunos usuarios han encontrado en las redes sociales. Plataformas como InstagramFacebookYoutube o Twitter han fomentado durante los últimos años que sea perfectamente posible que una persona se gane la vida a golpe de publicación. Para ello, sólo necesita una audiencia grande, cuanto más grande mejor, que pinche mucho en el botón de «like» de sus «posts». Si lo consigue, no pasará demasiado tiempo antes de que las marcas hagan cola para que publicite sus productos. Todo a cambio de una suma de dinero, claro está. Sin embargo, parece que ese modelo de negocio se ha encontrado con un bache importante en el camino. Y es que Facebook ya ha comenzado con las pruebas para ocultar el contador de «Me Gusta» en las publicaciones que se realizan en Australia.

La red social ya llevaba tiempo tonteando con la idea. A principios de mes, la investigadora Jane Manchun Wong adelantó que Facebook había iniciado las pruebas internas para ocultar el contador de «Me Gusta» y otras reacciones en la red social, como descubrió en el código de la aplicación para Android. «Estamos realizando una prueba limitada en la que los recuentos de me gusta, reacción y visualización de videos se hacen privados en Facebook. Recopilaremos comentarios para comprender si este cambio mejorará las experiencias de las personas», ha dicho ahora el portavoz de Facebook Jimmy Ramino a «The New York Times».

Desde la red social afirman, a su vez, que han optado por dar este paso con el fin de mejorar las sensaciones del usuario. «Ciertamente, una gran parte de la prueba se basa en los comentarios de los investigadores de bienestar, y ciertamente hemos tenido comentarios positivos de expertos en salud mental respecto a su implantación. Hay evidencia de que ver el conteo de interacciones de una publicación afecta la forma en la que el usuario emplea la red social», apunta Mia Garlick, directora de políticas de Facebook Australia.

Más compromiso y menos vanidad

Facebook no es la única red social propiedad de Mark Zuckerberg que va a borrar el contador de «likes». Instagram también está testando dicha medida en algunos países, y es precisamente en dicha plataforma donde las cosas se les van a poner especialmente duras a los «influencers», ya que se trata de «su sitio» por antonomasia. «Esta medida va a obligar a que en redes sociales se premie más el compromiso del usuario que la vanidad. El compromiso con un «influencer» se mide más por el número de comentarios y de «clicks» que consigue para la empresa a la que representa que por el de «likes», que además, al igual que en el caso de los seguidores, se pueden comprar», dice a ABC el experto en comunicación y marketing de «influencers» Pablo Herreros.

El experto se muestra muy satisfecho por la decisión que ha tomado Facebook. Afirma que no le cabe ninguna duda de que la prueba terminará convirtiéndose en un éxito y que la eliminación del contador de «Me Gusta» no tardará en ser definitiva a nivel global: «Gracias a esto se va a ganar mucho en transparencia en redes sociales. Los “influencers” van a estar obligados a interactuar más con sus seguidores para que sus publicaciones ganen en número de comentarios, que es una medida mucho más adecuada a la hora de valorar la influencia de un usuario. También ayudará a ver de una forma más clara hasta que punto supone un “influencer” un buen negocio para una empresa que se quiera publicitar. Hasta el momento se prestaba especial atención para ello al número de “likes” y de seguidores».

Y es que, como apunta Herreros, esta nueva medida provoca que las empresas vayan «un poco más a ciegas» cuando están pensando en contratar a un «influencer» para que lleve a cabo labores de promoción. Algo que es bueno, porque tendrán que comenzar a fijarse en otras cosas más allá de los «likes». También ayudará a que sea más fácil desenmascarar a los farsantes. «Este cambio llevará a las empresas a profesionalizarse en el análisis de los «falsefluencers» (los influencers que compran seguidores falsos), utilizando las distintas herramientas que hoy sirven para saber cuántos seguidores reales y falsos tiene un influencer: HypeAuditor, IG Audit, FakeCheck.co, Faker Status People…», explica el experto. Y es que en las redes sociales no es oro todo lo que reluce. Ni mucho menos.

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La nueva vida de Huawei sin Google….¿un riesgo para el usuario?

Es la constatación del divorcio entre Huawei y Google ha parido el primer teléfono móvil inteligente que no contará con los servicios predeterminados del gigante de internet, el Mate 30. Un equipo sensacional en lo técnico que cuenta con su propio ecosistema para sortear las prohibiciones de Estados Unidos. ¿Será capaz dejar de lado esta dependencia y mantener a sus clientes?

De cara a conservar la experiencia de usuario, la marca china ha encontrado un «truco» que permitirá a los propietarios de este terminal -y probablemente los que se lancen a partir de ahora- contar con las aplicaciones de Google como el navegador Chrome, el servicio cartográfico Maps o el gestor de correos Gmail. Servicios digitales de gran relevancia que, para los consumidores en regiones occidentales como España, son las más utilizadas.

Esa triquiñuela es crear una especie de «puente» pero manteniendo la base del software Android. Para ello, se ha desarrollado un sistema operativo «híbrido» propio, llamado Huawei Mobile Services (HMS), basado en Android Open Source Project ( AOSP), la plataforma de desarrollo del sistema operativo de código abierto que no estás sujeto a las prohibiciones. Aderezado, además, por su propia capa de personalización, EMUI 10.

Por tanto, no tendrá la versión oficial de Android pero, en general, la experiencia será muy similar. Lo que los usuarios no se encontrarán son las aplicaciones de Google nada más encender el «smartphone». Tampoco Google Play, la tienda virtual desde donde descargar las aplicaciones como de costumbre. En su lugar habrá una tienda propia de la firma china, App Gallery, que debutará con unas 11.000 «apps» distintas en esta primera fase. Y, como es obvio, allí se encontrarán las «apps» más populares.

Es algo a lo que ya están acostumbrados los consumidores chinos a raíz de las políticas de bloqueo a empresas extranjeras. Lo más engorroso es que aplicaciones tan exitosas y populares como Facebook, Instagram, WhatsApp, Netflix o HBO no se encuentran disponibles para su descarga desde la tienda de Huawei, obligando así a los usuarios a descargarlas e instalarlas desde las páginas oficiales.

Huawei apunta a que continuará liberando actualizaciones del software a todos sus equipos. No debe revertir grandes problemas, pero es posible -según los expertos consultados- que existan versiones de apps incompatibles o que sufran algún tipo de fallo técnico como cierres inesperados. A grandes rasgos, sin embargo, la estratagema de la firma china seguirá siendo defender, espada en alto, la filosofía Android pero el hecho de pasar irremediablemente por aplicaciones en formato «APK» descargadas de librerías y repositorios de servicios puede ser aprovechado por ciberdelincuentes para distribuir «spam» o «malware» si no se revisa bien la fuente originaria.

«Estamos acostumbrados a apostar por dos compañías, Apple o Google, y asumimos que van a hacer un buen uso de los datos que custodian. Ahora un jugador con bastante peso como Huawei entra en escena, pero ¿por qué va a ser peor o mejor que el resto? La pregunta es ¿qué se va a hacer con esa información?», señala a este diario Lorenzo Martínez, experto en seguridad informática de Securízame.

«No tiene por qué pasar nada distinto a lo que sucede con Android. La diferencia es que las plataformas oficiales de Apple y Google están más probadas y tienen más posibilidades de ser parcheadas. Al tener más tiempo de vida pueden haber pulido problemas que han aparecido», añade este experto quien considera que, en principio, «no tiene por qué ser más inseguro que la versión de oficial de Android».

Para Eusebio Nieva, director técnico de la firma de seguridad Check Point, la nueva estrategia de Huawei presenta «un riesgo adicional que antes no existía y existe la probabilidad de ser engañados. Al añadir más factores de riesgo y de confusión, es un beneficio a la hora de ser atacados».

«Desde el punto de vista de la seguridad crea confusión, y si crea confusión alguien lo puede aprovechar para que, por ejemplo, aquellos usuarios que no tiene WhatsApp le lleguen correos para descargarse o instalarse la app que no es la correcta pero que contenga malware. Es mas probable que ocurra este tipo de ataques», matiza. Además, hay otro contexo: «a Google le ha costado mucho tiempo llegar a un nivel de seguridad; imagínate el tiempo que puede tardar Huawei en que no se le cuele malware». Nieva, en ese sentido, insiste en que se desconoce la seguridad de la tienda que va a albergar en sus nuevos móviles.

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