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Ya se puede activar el velocímetro en Google Maps

Google Maps no para de innovar. Recientemente os hemos informado de que avisará al usuario de si el taxista se desvía de la ruta más rápida o que muestra dónde se sitúan los radares, tanto fijos como móviles. Ahora, la aplicación ha activado una nueva funcionalidad: el velocímetro.

Google ha decidido ofrecer esta opción a los usuarios que utilicen su aplicación cuando hagan una ruta con el GPS. Sin embargo, el velocímetro no está todavía disponible entre todos los usuarios. La opción se va a ir implementando poco a poco en todos los países. De hecho, España es uno de ellos.

La velocidad a la que circulas aparece en el marco inferior izquierdo. Si quieres activar el velocímetro en Maps, sigue estos pasos, pero antes asegúrate de que tienes actualizada la «app»:

1. Abre Google Maps

2. Ve a Ajustes

3. Pincha en Ajustes de navegación

4. Selecciona Opciones de conducción: activa «velocímetro»

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El concepto de “low code” y su importancia para las empresas.

Está claro que hoy día el software y las aplicaciones, sobre todo las móviles, dominan nuestra vida. ¿Cuántas aplicaciones utilizamos al día en nuestro teléfono? Sólo en la Play Store de Google hay más de 3,5 millones.

Pero este efecto de software y aplicación no sólo afecta al consumidor final, sino también lo hace a las empresas que necesitan producir más y más aplicaciones para sus empleados. Pero lo que termina ocurriendo realmente en casi todas las organizaciones es que las «apps» corporativas necesitan mucho tiempo para desarrollarse y quedan obsoletas muy rápido. Todavía hay organizaciones que tienen que trabajar con Windows XP, un sistema operativo con 18 años a sus espaldas porque sus aplicaciones corporativas sólo funcionan ahí.

Una nueva modalidad de desarrollo de «apps» para agilizar su creación es el llamado «low code», es decir, código bajo, donde no es necesario programar todo desde cero sino más bien se trata de unir componentes y servicios existentes para poder crear software de forma ágil y sencilla. Es algo parecido a unir piezas de un puzzle y luego aplicar pegamento para unirlas. De momento sólo el 11% de las aplicaciones de empresa se crean con este sistema, el 59% son aplicaciones sin adaptar y el otro 30% están hechas a medida.

Matt Calkins, CEO de Appian: «Si quieres integrar Salesforce, una de las aplicaciones más usadas en Appian, no necesitas entenderlo, simplemente añadirlo a tu proyecto».

El líder en esta nueva tendencia es Appian que ya atiende a la mayoría de las empresas del Ibex 35 en España, como Banco Santander o Pirelli, el cuál ha construido ya 65 aplicaciones para 2.500 usuarios en 12 países. Una de las claves de su éxito reside en su garantía de ocho semanas para tener cualquier aplicación lista y funcionando con un coste de 150.000 euros. Una reducción considerable sobre el tiempo de producción de una aplicación tradicional, tanto en capital como en tiempo, sin olvidar la seguridad capaz de cumplir con las exigencias del ejército estadounidense.

Miguel Gonzalez, responsable de Appian en España: «En nuestro país trabajamos con grandes integradores como KPMG y PWC, y tenemos un servicio técnico que da soporte las consultoras»

La empresa americana, que cumple 20 años, tiene ya 5,4 millones de usuarios y miles de empresas lo utilizan en todo el mundo. «Nosotros aportamos simplicidad y potencia, algo de lo que la competencia está muy lejos», apunta Calkins.

Durante el reciente congreso anual celebrado en San Diego, la empresa de «low code» anunció el acuerdo con Google para utilizar su inteligencia artificial, capaz de generar traducciones automatizadas y reconocer objetos y escritura perfecta, por ejemplo, para digitalizar documentos mediante una imagen.

Otro de los grandes campos donde Appian se actualiza es en los RPAs, o «robotic process automation», una tecnología que, aunque no es nueva, en el último año ha tomado una gran relevancia. Es la que ayuda a automatizar procesos de software repetitivos, tales como enviar facturas una vez firmadas o conectar dos plataformas. Con el acuerdo con Blue Prism, las capacidades de RPA y la monitorización de los mismos se multiplican considerablemente.

Mike Beckley, responsable de RPA: «La automatización afectará a los trabajadores cualificados, les llegará más tarde que temprano. Automatizar no significa echar a tus trabajadores, sino una manera de seguir creciendo de forma eficiente».

El «low code» viene para quedarse. No es sólo una tendencia, sino una nueva manera de crear aplicaciones de forma mucho más eficiente.

Matt Calkins apunta: «Nuestro objetivo es que cada vez se use menos código. Lo más importante para un desarrollador es pensar en sistemas lógicos y no escribir código».

El modo nocturno; la codiciada función que persigue la industria tecnológica

La salud ha entrado en los planes de contingencia de las empresas tecnológicas. En su inventario se han añadido otros elementos «silenciosos» que buscan incentivar al usuario a llevar buenas prácticas con sus productos electrónicos. La nueva camada de smartphones ha puesto el foco en el modo noche que, aunque no es una opción novedosa, acelera los pasos para ser un estándar dentro de la industria. El desafío: contribuir a una mejora del sueño del usuario y, de paso, intentar cuidar de sus ojos.

A medida que las pantallas digitales se han adentrado en lo más profundo de nuestras vidas, el miedo a los posibles efectos en la salud ha ido a mayores. Se trata ya como trastornos. incluso, el uso compulsivo de las plataformas digitales. Los oftalmólogos advierten, aunque puedan llegar a beneficiarse en un futuro,de un aumento en edades más prematuras de la miopía.

Todas estas preocupaciones han contribuido a que la industria, en general, decida cotizar al alza algunas funciones aparentemente secundarias como el «modo noche». Una función que servicios tan populares como WhatsApp han empezado a desarrollar para lanzarlo próximamente entre sus usuarios.

En un afán por proteger la vista de los usuarios, muchos servicios digitales disponen de funciones específicas para reducir la proyección de luz artificial procedentes de las pantallas de los móviles. Algunos terminales, incluso, cuentan con modos noche para atenuarlas. El objetivo es forzar menos a los ojos cuando se pasan tiempos prolongados. Y eso a pesar de que no existen evidencias científicas acerca de los riesgos de la luz azul que emiten las pantallas.

Plataformas como YouTube lo tienen desde hace tiempo implementado aunque su denominación es «modo oscuro». Para los angloparlantes, «dark modo». Pero tiene otras denominaciones también como «modo noche», como en el caso de Twitter, la red de micromensajes. Ese modo oscuro consiste en invertir las tonalidades de la interfaz de usuario. Es decir, cambiar el fondo blanco por uno negro. Y, con ello, evitar fatigas visuales. Esta función gana mucho peso en el caso de las pantallas de tipo OLED, que ofrecen unos negros más profundos, con lo que el resultado es más efectivo.

Hay sistemas operativos, como en el caso de iOS, que disponen incluso de funciones muy interesantes como «Night Shift» que permite al usuario seleccionar un periodo de tiempo en donde la pantalla se puede regular de manera más cálida, por ejemplo, en la tarde o bien entrado en la noche. Es una idea que favorece el bienestar al igual que el «brillo automático», que permite regular la intensidad del brillo en función de las condiciones de la habitación. Así uno evita el espasmo visual, el golpe nada más abrir el ojo nada más levantarse o consultar el móvil a media noche.

Además de estas indudables ventajas, el modo noche, a su vez, tiene otra: los dispositivos consumen menos energía. De hecho, Google descubrió hace varios años esta particularidad, con lo que ha venido extendiendo la opción a todos sus servicios. Por regla general, la pantalla es el elemento que más recursos consume de batería. Reduciendo su intensidad y las tonalidades más oscuras lo que se genera es un menor gasto energético que repercute en todos los aspectos del uso cotidiano de la tecnología.

En algunas plataformas también se puede reducir lo que se llama “punto blanco”, es decir, la intensidad de los colores vivos, aunque afecta a todas las aplicaciones dado que sus efectos se extiende a toda la interfaz de usuario. En Android 10, la próxima gran actualización del sistema operativo de Google, contará con un “modo noche” mejor integrado: se activará automáticamente cuando se encienda el ahorro de energía.

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Un equipo de escolares españoles conquista Silicon Valley

Tienen solo 12 años pero un futuro prometedor. Y es que, de momento, han sido capaces de cautivar a Silicon Valley. La cuna tecnológica californiana ha caído rendida a los pies de África Fuertes, Irene Aparicio, Aitana Aparicio, Héctor Rivas y Pedro Figuerola después de que el pasado 18 de mayo este equipo de escolares españoles, Pifive Team, fueran premiados durante la final del « AI World Championship» por su proyecto Scoutbot Water Guardian, una especie de «robot socorrista» con el que identificar a posibles víctimas de ahogamiento en piscinas infantiles.

«Estamos muy contentos de haber conseguido este logro porque empezamos el proyecto por diversión», explica a este diario Irene Aparicio, quién jamás pensó que viajaría hasta San Francisco para recoger un galardón más que merecido.

Pifive Team fue uno de los seis finalistas -y el único español- seleccionados en el «AI World Championship», un certamen infantojuvenil que busca incentivar el desarrollo de la Inteligencia Artificial (IA) entre los más jóvenes. Los participantes, que deben tener vínculos familiares, proponen soluciones tecnológicas para resolver problemas cotidianos.

Más de 200 familias de 11 países diferentes han participado en esta primera edición. La organización invitó a los equipos de las seis mejores propuestas a viajar a San Francisco para presentar sus ideas ante un jurado integrado por profesionales de reconocidas empresas como Google, Intel o U.S. Bank. De hecho, fue Jeff Dean, responsable de IA de Google, quien entregó a Pifive Team sus medallas correspondientes.

Pero en esta competición, los escolares no han estado solos. Fernando Aparicio, responsable de I+D+i de Nunsys, empresa tecnológica, y padre de dos de las integrantes del grupo, ha guiado y ayudado a sus pupilos durante los casi nueves meses que ha durado el proyecto.

La idea del «robot socorrista» surgió tras el trágico suceso personal en la familia Aparicio. «Perdimos a nuestro primo cuando solo tenía 4 años. Se ahogó en una piscina», explica Irene a ABC. Tanto ella como el resto de los integrantes de Pifive Team son conscientes de esta problemática tan generalizada.

Según la OMS, los ahogamientos son una amenaza de salud pública grave y desatendida que cada año provoca 372.000 defunciones en el mundo. Los ahogamientos infantiles son la tercera causa de fallecimientos en la infancia en el mundo y la segunda en nuestro país, siendo los menores de 5 años el principal grupo de riesgo.

Además, según el Ministerio de Sanidad, un niño tarda apenas treinta segundos en morir, el tiempo equivalente a contestar, por ejemplo, un mensaje de WhatsApp. Gracias al asesoramiento de los expertos en visión artificial de Nunsys, los niños desarrollaron un sencillo software que identifica a las potenciales víctimas en peligro y envía una alerta al socorrista.

Cómo funciona

«Lo primero que hicimos fue identificar el problema y las causas», explica Fernando Aparicio. «Muchas veces los niños se ahogan por descuidos y los adultos no lo ven», añade. Por ello, Scoutbot Water Guardian se compone, en primer lugar, de un gorro inteligente infantil. «Es divertido, bonito, con dibujos… Para que los niños lo quieran llevar», añade. Este particular accesorio va equipado con una luz «que está verde cuando el niño está encima del agua pero que pasa a rojo si, pasado un tiempo, el niño sigue sumergido».

El segundo elemento que compone este «robot socorrista» es una cámara que vigila la piscina «y sigue a todos los niños que llevan el gorro», explica el responsable. «Eso se representa en un monitor -añade-, que puede ser el teléfono móvil del socorrista o el de los padres, quienes saben en todo momento dónde están los niños posicionados». En el momento en el que la luz se torna roja, salta una alerta en el «smartphone».

Nunsys y Pifive Team están actualmente estudiando la viabilidad del proyecto para desarrollar un prototipo real que pueda ser testado en piscinas municipales. «Si la administración lo financia, mejor, porque los gorros no son costosos», añade Fernando Aparicio. «Además, si se distribuyeran en una piscina pública, todos los usuarios de la misma sabrán para qué son. Así, podremos salvar más vidas».

Una competición internacional

El certamen «AI World Championship» forma parte del programa «Curiosity Machine» de la ONG americana Iridescent, en el estudiantes y familias exploran conceptos básicos de la IA y aplican sus herramientas para resolver problemas comunes.

En España, este proyecto se desarrolla bajo la asociación «Power to code», de la que forma parte Laura Monferrer. «Lo primero que hacemos es explicar a los chavales qué es la IA», explica, ya que el programa «Curiosity Machine» tiene una duración aproximada de unos nueves meses. «Después, los escolares realizan talleres, aprenden conceptos de programación y, finalmente, desarrollan el proyecto».

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El desafío de Huawei : desarrollar su propio sistema operativo y no depender de Android

Hace tiempo que Huawei está en el «ojo del huracán» por parte de EE.UU. Por eso, la compañía china no ha estado precisamente cruzada de brazos todos estos meses, que se guarda un valioso «as» en la manga.

El hecho de que este domingo saltara la noticia de que Google rompía relaciones con el gigante chino, tal y como ordenó el presidente de EE.UU.,Donald Trump, es un nuevo capítulo en la ya tradicional guerra comercial que protagonizan ambos países. De momento, la administración norteamericana ha dado una tregua a Huawei. Hasta agosto, todo seguirá desarrollándose con normalidad.

Después de verano, se supone que las actualizaciones de Android en los teléfonos de Huawei, que incluyen también a Honor, llegarán a su fin. Y puede que entonces veamos el nacimiento de un nuevo sistema operativo.

Según ha desvelado en exclusiva « The Information», Huawei lleva años trabajando en su propio software. HongMeng OS, como así se llama, es el «as» que Huawei esconde en su manga para saltarse el veto de EE.UU.

La compañía tecnológica está dispuesta a ofrecer su propio sistema operativo, compitiendo con Google y Apple. Sin duda, un gran reto de cara a los desarrolladores pero también frente a los usuarios, a quienes tendrán que «seducir».

Huawei es el segundo fabricante mundial de teléfonos inteligentes, que, tras las restricciones impuestas por la administración de Trump, no está dispuesto a darse por vencido. Sus terminales usan, de momento, Android, el sistema operativo de código abierto de Google.

Ahora, bajo una enorme presión, el gigante de Shenzhen (sur de China) podría acelerar el desarrollo de su propio sistema operativo, que ya está funcionando desde 2012, según algunos medios internacionales, aunque solo de forma interna.

Sin duda, HongMeng OS sería la mejor alternativa ya que si Google deja de dar soporte a los «smartphones» de Huawei, los usuarios dejarán de recibir actualizaciones de seguridad, convirtiéndose en víctimas potenciales por la falta de seguridad. Pero también, sus «smartphones» llevarían consigo otro gran inconveniente, la obsolescencia, ya que no podrían usar las últimas versiones de aplicaciones tan populares como Gmail o Google Maps.

Una apuesta arriesgada

Huawei había admitido ya que estaba trabajando en un sistema operativo alternativo: «Nos estamos preparando, y si no tenemos que usar estos sistemas (como Android), tendremos que estar bien armados», dijo Richard Yu, director ejecutivo de la grupo, en una entrevista en marzo con el diario alemán « Die Welt». «Es nuestro plan B. Pero preferimos trabajar con los ecosistemas de Google y Microsoft», dijo.

HongMeng OS estaría, en estos momentos, desarrollado en forma beta y «reemplazará gradualmente a Android», aseguró el lunes el periódico oficial chino «Global Times», citando a la prensa local.

La última compañía que decidió ofrecer su propio sistema operativo fue Microsoft, cuya aventura terminó mal. La compañía lanzó en 2010 Windows Phone en sus propios terminales, un «software» que no tuvo éxito y que Microsoft abandonó en 2017.

En opinión de los expertos, el desafío al que se enfrenta Huawei no es solo tecnológico: lleva años ganándose la confianza de los fabricantes de teléfonos inteligentes y los desarrolladores de aplicaciones, pero sus rivales en el mercado continuarán usando Android.

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