A finales de los noventa, cuando la primera PlayStation lo puso todo patas arriba y los chavales discutían en el parque sobre cuál era el mejor pokémon legendario, nadie podía imaginarse que, algún día, sería posible ganarse la vida compitiendo en videojuegos. Seguramente, de ser así habrían sido menos los que decían que querían ser futbolistas y ganar la Champions con el Real Madrid. Ahora, dos décadas después, no cabe duda de que los los deportes electrónicos , o eSports, han llegado para quedarse. Así lo demuestra, por ejemplo, el que 5,5 millones de personas en España sean aficionadas a los deportes electrónicos, según figura en el Libro Blanco de la Asociación Española de Videojuegos (AEVI). O que algunos profesionales de este oficio de nuevo cuño ya cuenten con más ceros en la cuenta corriente que muchos jugadores de fútbol.

Viendo el auge que está experimentando el fenómeno, no es de extrañar que la carga emocional y el estrés de los jugadores haya aumentado. Porque no es lo mismo jugar en tu habitación que hacerlo en un pabellón delante de miles de personas. Y, evidentemente, tampoco es igual echar una partida por entretenimiento que ganarte la vida con ello. Precisamente, un reciente estudio realizado por Universidad de Chichester, en Inglaterra, sostiene que los jugadores de eSports sufren unos niveles de estrés similares a los de un deportista tradicional. El objetivo que persigue, según afirma en «Ars Technica» Philip Birch, doctor en psicología deportiva y coautor del estudio, es comprender mejor los niveles de ansiedad que sufre un jugador profesional, así como las estrategias que siguen para combatirlo.

Los clubs profesionales no son ajenos a esta situación. Los más punteros, incluso, cuentan con sus propios psicólogos, que se encargan de que los jugadores sean capaces de darlo todo y superar la presión. Precisamente, esa es la función de Jaime Callejas, «Sens», en Movistar Riders. El especialista, que también tiene experiencia a nivel competitivo, lleva ya tres años dando soporte a los miembros del conjunto y enseñándoles a emplear el estrés en su propio beneficio. «El estrés no es malo de por sí. Depende de cómo se gestione. Con un nivel un poco más elevado de lo normal puedes reaccionar más rápido. Hay que saber utilizarlo a tu favor, y eso es algo que se entrena», explica a ABC el psicólogo.

Saber reaccionar

No todos los deportes electrónicos requieren del mismo tipo de preparación psicológica. Callejas afirma que lo primero que se debe hacer es explorar la situación del equipo y del jugador. De este modo, en shooters como «Counter Strike» «es muy importante entrenar los tiempos de reacción». Mientras que en otros en los que prima la estrategia, como «League of Legends» lo que manda es «mantener el foco de atención en todo momento». Ninguna de las dos cosas es fácil.

El estudio realizado por la universidad británica se centró especialmente en los participantes en competiciones de «Counter Strike». Y es que los especialistas apuntan que los juegos de disparos, en los que reaccionar rápido es primordial, son los que más estrés causan a nivel competitivo. «El motivo, en mi opinión, se encuentra en la velocidad de reacción que requieren. Los reflejos son muy importantes. El cerebro puede hacer varias cosas a la vez, pero no tan bien como cuando solo está enfocado en una sola. Si estás centrado en los tiempos de reacción estás menos pendiente de la toma de decisiones. Todo lo que está relacionado con reaccionar más que en pensar en lo que está ocurriendo está relacionado con el estrés», expresa Callejas.

El psicólogo remarca durante varios momentos de la conversación que cada persona es un mundo y siente la presión de una forma distinta. En el caso de Alejandro «Mopoz» Fernández, jugador profesional de Movistar Riders para «Counter Strike», lo que más le pasa factura es su propio estado anímico. «La ansiedad y el estrés se combaten principalmente mejorando el estado anímico. Antes de comenzar, pienso que da igual lo que pase durante la partida. Lo más importante es mantenerme positivo», dice el jugador. A su vez, reconoce que la actitud del resto del equipo también puede ser un problema: «Me afecta mucho el estado de ánimo de mis compañeros. Si escucho que alguno está enfadado o decaído me pasa factura durante la partida».

Precisamente, uno de los principales puntos de estrés que describe el estudio de la Universidad de Chichester reside en la falta de comunicación entre los jugadores o las malas formas cuando la partida no va por buen camino. Uno de los siete jugadores que participaron en la investigación afirmó que un compañero le dijo «eres tan estúpido, tan tonto y tan incapaz de hacer nada que una vez que cuando entres en el mundo real te resultará demasiado difícil».

La importancia de la experiencia

Aunque ocupan el primer lugar, los shooters no son los únicos juegos que causan estrés entre los profesionales de eSports. Jaime Álvarez, conocido como «Gravesen», es integrante del equipo DUX Gaming y el mejor jugador español de FIFA gracias a su conquista el pasado mayo del Virtual LaLiga eSports Santander. Reconoce que tras seis años como profesional todavía le resulta un poco difícil encajar las derrotas, aunque es algo en lo que ha mejorado. También ha aprendido a controlar mejor la presión. «Cuando siento mucho estrés me ayuda respirar hondo. De todos modos, en mi caso, lo que más tranquiliza es saber que he preparado bien la competición», explica a este diario.

Para ayudarle, el campeón cuenta con el apoyo del entrenador Carlos Pereiras, que se encarga de analizar su juego y de ayudarle a mantenerse motivado. Como Callejas, sostiene que el estrés y los nervios, de por sí, no son malos. Lo importante es saber manejarlos. «Siempre digo que los nervios son buenos. Al final el profesional de eSports se juega mucho cuando compite. Si me dicen que no están nerviosos siento que no están motivados y con ganas de competir», apunta a ABC.

Pereiras cree que la experiencia es muy importante a la hora de frenar la ansiedad. Que no es lo mismo para un joven que acaba de empezar a competir que para una persona que ya ha tenido tiempo de aprender a manejar la tensión: «Hay muchos casos de jugadores que se vienen abajo. Dependiendo de la situación se debe recurrir a ayuda profesional para recuperar al jugador. Los clubes más modestos no están preparados para ello». Jaime Callejas «Sens» le da la razón: «Hemos tenido algún caso en el que el jugador no es capaz de soportar la presión. Sobre todo en aquellos casos en los que el jugador todavía no ha trabajado mucho el aspecto psicológico, los más novatos».

A pesar de esto, siempre hay excepciones. «Mopoz», por ejemplo, apunta que de los inicios recuarda las ganas con las que afrontaba cada competición. Que el estrés fue aumentando según iba desarrollándo su carrera. «No recuerdo sentir una presión especialmente grande durante los primeros eventos en los que participé. Me resultó peor a mitad de mi carrera, que fue cuando ya comencé a sentir que tenía algo que demostrar», comenta el profesional de «Counter Strike».

Tampoco hay un momento concreto de la competición en la que el jugador sienta más presión. «Gravesen», por ejemplo, apunta, que el estrés desaparece «cuando el balón comienza a rodar». Sin embargo, cuando hablamos de competiciones como «League of Legends» en las que formas parte de un equipo y cada partida ronda los cuarenta minutos, la cosa cambia. «Cada persona tiene un momento en el que siente más estrés. En mi caso, el momento de mayor ansiedad se produce a mitad de la partida, que es cuando te preocupa que un error tuyo pueda acabar con el trabajo de tus compañeros», expresa a este periódico el profesional de «League of Legends y miembro de Movistar Riders Ismael Martínez, conocido en el circuito como «Miniduke».

 

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