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Las consecuencias de legales de insultar por Twitter o Facebook

A poco que se hayan aventurado en las redes sociales, se habrán dado cuenta de que estas, la mayor parte del tiempo, tienen más de barra de bar que de espacio en el que informarse. Incluso, es bastante probable que en alguna ocasión hayan visto una publicación ofensiva contra otro usuario. Y es que no son pocos los que aprovechan el anonimato para cargar contra aquel que no le resulta simpático. Aquel que (¿cómo será posible?) no piensa como debería, según su particular punto de vista. Sin embargo, en la jungla de Internet, al igual que en el mundo real, no todo vale.

«Las consecuencias que pueda sufrir un usuario que insulta por redes sociales dependen de muchas cosas, evidentemente también de las palabras que se empleen», señala a ABC Samuel Parra, abogado experto en derecho digital. El letrado hace hincapié en que, en función del mensaje que se envíe, el remitente podría incurrir en una falta contra el honor, que trata de dañar la honorabilidad de una persona; o bien, en una injuria: «Una persona que tache de violador a otra sin que esta lo sea estaría incurriendo en este tipo de falta».

Dentro de los afectados por este tipo de conducta destacan, con mucho, los famosos. No hace mucho, el televisivo amante de los animales Frank Cuesta compartía en sus perfiles de redes sociales algunos mensajes sumamente hostiles, tanto hacia su familia como hacia su persona. Estos se produjeron debido a su participación en un programa que tenía como temática central la caza. En ellos se podía leer, por ejemplo, «ojalá tú y tus hijos tengáis una muerte tan dolorosa como esos zorros y esas perdices. Traidor». Llegados a este punto, debemos preguntarnos, ¿cuáles son las consecuencias que pueden tener estas palabras?

El abogado también resalta que el anonimato no garantiza, en absoluto, que una persona pueda evitar una denuncia en caso de haber cometido una infracción: «Hoy en dia es complicado que una persona que comete una falta de este tipo no sea pillada. Aunque se piense que es difícil, si no se sabe ocultar la IP, te van a encontrar».

Otro colectivo que ha sido duramente vilipendiado por redes sociales en los últimos tiempos es el de los toreros. Recuerden, por ejemplo, la reacción de algunos usuarios ante la muerte del diestro Víctor Barrio, en 2016. O, más recientemente, en 2017, cuando falleció Iván Fandiño. En el caso del segundo, se pudieron leer mensajes en Twitter como «torero muerto abono pa mi huerto. Con Ivan Fandiño me van a salir unos tomates riquísimos» o «hoy Ivan Fandiño, otro puto torturador menos».

En lo que se refiere a Barrio, el pasado mes de abril el Pleno de la Sala Primera del Tribunal Supremo ratificó la condena a Datxu Peris, concejal de Catarroja, por afirmar en su cuenta personal de Facebook que la muerte del diestro era algo «positivo», a lo que añadió que no podía sentirlo «por el asesino que ha muerto ahora más que por todos los cadáveres que ha dejado a su paso mientras ha vivido». De este modo, la política se ha visto obligada a indemnizar con 7.000 euros a la familia de Barrio y a pedir disculpas por sus palabras.

¿Cuánto vales nuestros datos en las redes sociales?

El Senado de Estados Unidos ha recibido un proyecto de ley para que plataformas como las redes sociales, que obtienen datos personales de sus usuarios, estén obligadas a publicar a qué datos acceden y qué beneficios económicos reciben por ellos.

El senador demócrata Mark Warner y el republicano Josh Hawley han presentado el acta Dashboard, siglas de «diseño de garantías contables para ayudar a ampliar la supervisión y las regulaciones sobre los datos», que busca arrojar luz sobre los datos de usuario, «uno de los recursos más valioso y al mismo tiempo intagibles de las firmas tecnológicas».

La propuesta de ley se enfoca en las redes sociales con más de 100 millones de usuarios activos mensuales que recolectan datos personales, a quienes se les exige informar tanto a los consumidores como a los reguladores financieros «exactamente qué datos recolectan de los consumidores y cómo los aprovechan las plataformas para obtener beneficios», como recoge el texto.

Estos informes de las redes sociales deben incluir una «evaluación del valor» de los datos, así como de qué tipo son, y las compañías tecnológicas deben publicarlos con una frecuencia al menos de una vez al año. Los informes anuales de las redes sociales, además, deben detallar los contratos con terceros relacionados con la recolección de datos de los usuarios, y especificar todos los usos de esta información que no estén directamente relacionados con el servicio prestado por la plataforma.

«La generalizada falta de transparencia de este mercado ha hecho imposible que los usuarios sepan a qué están renunciando, con quién más se comparten sus datos o cuánto valen para la plataforma»

Asimismo, las redes sociales deben permitir a los usuarios consultar o eliminar todos sus datos o también campos específicos. La propuesta de ley también persigue que la Comisión Nacional del Marcado de Valores de Estados Unidos (SEC) pueda «desarrollar metodologías para calcular el valor de los datos».

«Cuando una gran compañía tecnológica dice que su producto es gratuito, los consumidores son a quienes se vende», ha asegurado Hawley, que advierte de que «estos productos gratuitos rastrean todo lo que hacemos, de forma que las empresas tecnológicas pueden vender nuestra información al mejor postor o usarla para dirigirnos anuncios».

«La generalizada falta de transparencia de este mercado ha hecho imposible que los usuarios sepan a qué están renunciando, con quién más se comparten sus datos o cuánto valen para la plataforma», como ha denunciado por su parte Warner.

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El jefe de Facebook asume que no controlan las “deep fakes”

La desinformación en redes sociales se ha convertido en un problema. En una lacra que para lo antes posible. Pero mientras se encuentran mecanismos para combatir las llamadas «fake news» o noticias falsas, otra tendencia empieza a coger fuerza, los vídeos manipulados que se engloban en una reciente estrenada etiqueta, «deep fakes». Y, por ahora, no hay fórmula de detectarlo rápidamente.

No manera, de momento, de bloquear este tipo de contenidos malintencionados que están fabricados de tal manera que puede llegar a confundir con la más absoluta realidad. Y es un quebradero de cabeza para Facebook. Hasta tal punto que, al final, se ha tenido que mojar y bajar al barro. Mark Zuckerberg, creador del imperio digital, ha adelantado que prepara unas futuras políticas para combatir este tipo de vídeos manipulados.

Lo hace después de asumir un «error de ejecución» y una «reacción tardía» la decisión de marcar como falso un vídeo alterado de Nancy Pelosi, presidenta de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, en donde se mostraba a la dirigente demócrata aparentemente ebria y retorciendo su discurso para general polémica. Sucedió el pasado mes y se compartió rápidamente en Facebook, Twitter o YouTube. Este último servicio, sin embargo, y después de una serie de denuncias por parte de usuarios por supuesta violación de las políticas de uso, eliminó el vídeo.

ente demostraba que permite la injerencia en las elecciones. En una conferencia en Aspen (Colorado), Zuckerberg ha reconocido que al sistema de revisión automática de la red social se llevó «un tiempo para marcar el vídeo» y «para que los verificadores -personas- pudieran calificar los hechos como falso». A su juicio, «durante ese tiempo se generó una gran distribución, más de lo que nuestras políticas de uso deberían haber permitido».

El propio «Zuck» fue incluso objeto de este tipo de vídeos manipulados, pero ateniendo a una supuesta libertad de expresión dejó que se difundieran por sus servicios digitales. «Es un un área importante a medida que la tecnología de Inteligencia Artificial mejora». Criticado por subestimar las campañas de manipulación durante las elecciones presidenciales, Facebook se enfrenta, desde entonces, a una crisis de reputación. Pero ha cambiado de discurso, porque ahora el directivo ha querido enarbolar la privacidad de los datos. Un relato que contradice con las prácticas llevadas a cabo por la multinacional estadounidense.

De hecho, Zuckerberg ha defendido que las autoridades y legisladores de EE.UU. deben ser «parte responsable» en la regulación de las empresas tecnológicas. «No tenemos los medios para detener (las acciones de) el gobierno ruso», mientras que «nuestro gobierno es el que tiene las herramientas para presionar a Rusia, no a nosotros», argumentó.

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Las cinco negligencias más comunes que cometemos con nuestros datos personales en internet

El floreciente mercado de plataformas y aplicaciones móviles ha facilitado mucho la vida cotidiana de la sociedad, pero implica una exposición de información vulnerable tan grande que puede volverse en contra del usuario si no gestiona adecuadamente su privacidad online. PrivacyCloud revela las cinco negligencias más comunes que cometen los usuarios con sus datos personales cuando navegan por la red:

1. Registrarse con el botón de Facebook: intentar ahorrar unos segundos en un registro puede salir muy caro, especialmente cuando accedemos a servicios no seguros o alojados en otro país. Iniciar sesión con el botón de Facebook suele implicar dar acceso a todo el contenido registrado dentro del perfil, fotos, email, localización, etc.

2. No utilizar un gestor de privacidad para controlar sus datos: actualmente existen servicios como WeRule, una aplicación que permite conocer de un solo vistazo que información del usuario está expuesta y es compartida en ese preciso instante por cada plataforma instalada en su teléfono.

4. No tener una escala de confidencialidad clara sobre sus datos: lejos de conocer qué datos sobre su vida se comparten, el usuario debe determinar la relevancia de su información personal. La preferencia por una determinada marca o servicio es información que no le importa exponer pero, la ubicación o número de teléfono, son datos más relevantes a la hora de ponerlos en manos de terceros.

5. Pensar que no tiene relevancia proteger tu información en la red: cuando navegamos, lo más valioso son los datos, no solo porque de verdad tienen un precio cuantificable sino porque el usuario expone su vida mediante ellos.

«El usuario es la pieza fundamental en la protección de la privacidad», afirma Sergio Maldonado, CEO de PrivacyCloud. «Se ha establecido un auténtico mercado de compra venta de datos. La información es un valor en alza cada más codiciado, ante este escenario es necesario que los usuarios se mentalicen y tomen un rol activo».

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Si nadie lo remedia, en 50 años Facebook podría convertirse en un cementerio

Las personas fallecidas pueden superar a las vivas como usuarias de Facebook dentro de medio siglo, algo que podría tener graves implicaciones en la forma en que se aborda la herencia digital en el futuro.

Así se desprende de un estudio realizado por Carl Öhman y David Watson, delInstituto de Internet de Oxford, en un trabajo publicado en la revista « Big Data and Society».

Los investigadores indican que, según los niveles de usuarios en 2018, al menos 1.400 millones de miembros de Facebook morirán antes de 2100. En este escenario, los muertos podrían superar a los vivos en 2070.

Sin embargo, si la red social más grande del mundo continúa expandiéndose al ritmo actual, el número de usuarios fallecidos podría alcanzar los 4.900 millones antes de finales de este siglo. En ambos casos, la mayoría de los perfiles pertenecen a usuarios no occidentales.

«Estas estadísticas dan lugar a nuevas y difíciles preguntas sobre quién tiene derecho a todos estos datos, cómo deben manejarse en el mejor interés de las familias y amigos de los fallecidos, y su uso por parte de los historiadores futuros para entender el pasado», apunta Öhman, autor principal del estudio y doctorando en el Instituto de Internet de Oxford.

David Watson, coautor de la investigación, señala que «nunca antes en la historia se ha reunido un archivo tan vasto de comportamiento humano y cultura en un solo lugar».

«El control de este archivo será, en cierto sentido, el control de nuestra historia. Por lo tanto, es importante que nos aseguremos de que el acceso a estos datos históricos no se limite a una sola empresa con fines de lucro. También es importante asegurarse de que las generaciones futuras puedan usar nuestro patrimonio digital para comprender su historia», agrega.

Dos escenarios

El análisis establece dos escenarios extremos potenciales teniendo en cuenta que la tendencia futura de uso de Facebook caerá en algún punto intermedio. El primer escenario presupone que no habrá nuevos usuarios a partir de 2018. En estas condiciones, la proporción de usuarios muertos en Asia aumenta rápidamente para representar casi un 44% del total a finales de siglo. Casi la mitad de esos perfiles provienen de India e Indonesia, que en conjunto representan casi 279 millones de miembros muertos en Facebook para el año 2100.

El segundo escenario asume que Facebook continuará creciendo por su tasa actual del 13% anual en todo el mundo hasta que cada mercado alcance la saturación. En estas condiciones, África constituirá una proporción creciente de usuarios muertos, en especial Nigeria, ya que representaría más del 6% del total. Por el contrario, los usuarios occidentales supondrían sólo una minoría de usuarios, y solo Estados Unidos estaría entre los 10 primeros países.

«Los resultados deben interpretarse no como una predicción del futuro, sino como un comentario sobre el desarrollo actual, y una oportunidad para dar forma al futuro hacia el que nos dirigimos», explica Öhman, quien indica: «Esto no tiene relación con nuestro punto más amplio de que la discusión crítica sobre la muerte en línea y sus implicaciones macroscópicas es una necesidad urgente. Facebook es simplemente un ejemplo de lo que le espera a cualquier plataforma con conectividad similar y alcance global».

Las predicciones del estudio se basan en datos de las Naciones Unidas, que proporcionan el número esperado de muertes y poblaciones totales para cada país del mundo distribuidos por edad, y datos de Facebook extraídos de la función Audience Insights de la compañía.

 

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