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El “timeline” de Twitter ya se puede modificar y pasar de los más destacados a los más recientes

Twitter ha introducido un cambio que permitirá a los usuarios pasar de una vista de los tuits más destacados a la vista de los tuits más recientes de forma más sencilla con un nuevo botón situado en la línea de tiempo.

El cambio, que llega este martes a la versión para iOS, responde a las demandas realizadas por los usuarios quienes, como explican desde la compañía en un comunicado, «prefieren ver solo los tuits más recientes cuando tienen eventos en directo o noticias de última hora».

De esta forma, desde Twitter han modificado la configuración de la línea de tiempo para que los usuarios puedan «cambiar fácilmente entre los últimos y mejores tuits». Un nuevo botón con el icono de chispa, y ubicado en la parte superior, permitirá cambiar, con un solo clic, de una vista a otra de las publicaciones.

Este nuevo botón presente en la línea de tiempo está disponible desde este martes para la «app» de iOS de la red social. A principios de año llegará a Android y la versión de escritorio Lite para el móvil.

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Las fotos de 6,8 millones de usuarios de Facebook al descubierto

Facebook acaba de comunicar en la tarde de este viernes un nuevo error de seguridad que puede haber afectado a hasta 6,8 millones de personas que utilizaron el inicio de sesión en la red social para otorgar permiso a aplicaciones de terceros. Estas «apps», según informa la compañía, accedieron a las fotografías de cada usuario.

El incidente, según la compañía, se desarrolló durante 12 días, entre el 13 de septiembre y el 25 de septiembre, a pesar de que es ahora cuando Facebook lo comunica. Aunque la compañía que dirige Mark Zuckerberg asegura que el «bug» está solucionado, confiesa que hasta 1.500 aplicaciones creadas por 876 desarrolladores están implicadas en este nuevo error de seguridad.

«Hemos solucionado el problema pero, debido a este error, es posible que algunas aplicaciones de terceros hayan tenido acceso a un conjunto de fotos más amplio de lo habitual», reconoce la compañía en un comunicado.

Facebook ha explicado que el error se ha detectado en una API de fotografía que ha afectado a aquellos usuarios que iniciaron sesión con la cuenta de Facebook en aplicaciones terceras. De esta manera, dieron los permisos necesarios para que los desarrolladores hayan accedido a las imágenes.

Revisar la configuración de la cuenta

«Cuando un usuario permite a una aplicación acceder a sus fotos de Facebook, normalmente solo damos acceso a las fotos que se comparten en el muro. Sin embargo, el error ha podido dar acceso a otras fotos, como las compartidas en las historias o en el marketplace», informa Facebook. De hecho, los desarrolladores han podido acceder a imágenes que ni siquiera el usuario terminó de subir porque «almacenamos una copia de esa foto durante tres días para que la persona la tenga cuando regrese».

La compañía, que lamenta el suceso, ha asegurado que lanzará nuevas herramientas en las próximas semanas para que los desarrolladores puedan averiguar qué usuarios han sido afectados y notificará a los usuarios que se hayan visto afectados por este error de seguridad para que, si lo desean, eliminen sus fotos. Aún así, Facebook, que cuenta con 2.200 millones de usuarios, recomienda que cada usuario revise cómo tiene configurada su cuenta en las opciones de seguridad.

Este nuevo capítulo se suma al año horrible en el que la compañía se encuentra inmerso a causa de numerosos problemas de privacidad que han salido a la luz este año, entre los que destacan el escándalo de Cambridge Analytica en abril Y el «hackeo» que la red social sufrió el pasado mes de octubre en el que 50 millones de cuentas se vieron afectadas.

 

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El negocio con las marcas en Instagram tiene los días contados

Instagram, propiedad de Facebook, anunció la semana pasada un cambio: ha empezado a eliminar los «Me Gusta», seguidores y comentarios falsos de los perfiles que utilizan aplicaciones de terceros para incrementar su popularidad. La «actividad no auténtica», dijo la compañía, es mala para la comunidad, así como las «apps» que «hacen crecer de forma artificial la audiencia». En definitiva, «inflar» las cifras de seguidores o comentarios parecen tener los días contados.

«Hasta que no se implemente, no sabemos si será una medida efectiva o es sólo una estrategia por parte de Facebook para limpiar su imagen, ya que hay muchas críticas sobre la compra de seguidores falsos», apunta Ismael El-Qudsi, director general de la una agencia de marketing digital Internet Republica. Toca esperar aún y comprobar si realmente la compañía es capaz de detectar la totalidad de interacciones falsas. Facebook lleva un año luchando contra las «fake news» y el propio Mark Zuckerberg ha reconocido que se trata de campañas de desinformación constantes, que evolucionan con el tiempo y son casi imposible de erradicar.

«Hasta que no se implemente, no sabemos si será una medida efectiva o es sólo una estrategia por parte de Facebook para limpiar su imagen, ya que hay muchas críticas sobre la compra de seguidores falsos»

Pero Instagram ha puesto, al menos, las cartas sobre la mesa. «Si se lleva a cabo tal y como pretende la plataforma, creo que será una medida efectiva porque se trata de hacer de las redes sociales un espacio más transparente y veraz», apunta Ainhoa Muguerza, PR & Communications Manager Divimove, empresa de creación de estrategias de vídeo online e influencer marketing. De hecho, Divimove gestiona la carrera de más de 900 «influencers» y estos se verán, sin duda, afectados por la nueva medida.

«Estamos acostumbrados a las grandes cifras y al ‘postureo’pero esta tendencia dista mucho de la realidad», asegura Muguerza, que apoya la medida de Instagram «por cambiar un contexto en el que la popularidad se mide a golpe de ‘follow’». Para la experta, «la compra de seguidores desvirtúa la verdadera popularidad de los ‘influencers’ que apuestan por esta medida. Cuando un ‘influencer’ colabora con una marca, lo más importante es que se cumplan los objetivos del anunciante en términos de imagen o venta. Si la mitad de los seguidores son falsos será muy complicado alcanzarlos y muy probablemente la marca deje de colaborar con él», asegura.

Un nuevo marco más real

Según el « Estudio sobre Marketing de Influencers en España, 2018», elaborado por BrandManic, el 56,5% de las marcas españolas encarga sus campañas con «influencers» a agencias especializadas con el objetivo principal de captar de nuevas audiencias. Se trata de una acción publicitaria por la que, a cambio, se paga a los «influencers». Y esta es la clave por la que la publicidad encubierta ha inundado la red social a pesar de que la Ley General de la Publicidad es muy clara y prohibe la publicidad engañosa. Los «influencers» tienen que advertir siempre en sus publicaciones el término de «#Ad», «Ad» o «Patrocinados», como también indica Instagram en sus políticas de uso.

Ahora, los «influencers» se enfrenta a un nuevo problema: la estrategia de comprar seguidores para falsear sus cifras ya no vale. «Afectará a todos, y lo normal por el volumen de seguidores, es que los más grandes sean los más afectados y los que notarán un mayor descenso en su número de seguidores», señala Ismael El-Qudsi. «Hay que hacer hincapié en que los microinfluencers (cualquiera de nosotros que tenga menos de 10.000 seguidores) realmente no tienen seguidores, sino amigos, y estos suelen ser reales», puntualiza.

Para Muguerza, la nueva medida de Instagram «debería tener un efecto positivo porque su trabajo depende de cifras reales, no de humo», al mismo tiempo que también tendrá repercusiones para las marcas en el sentido de que «ayudará a elegir mejor a los ‘influencers’ que sean populares de verdad y no a los que acumulen ‘bots’ o falsos seguidores. Esto ahorrará tiempo, dinero y quebraderos de cabeza cuando una campaña no sale como se esperaba».

«Las marcas -opina el funador de Internet Republica- ya se están dando cuenta de que no necesariamente influencia más alguien con más seguidores, sobre todo si esos seguidores son falsos, así que llevan un tiempo usando otras métricas como el ‘engagement‘ o las reacciones que provoca un ‘influencer’». El experto recuerda que este sector es aún «muy inmaduro» y la muestra es que las firmas «sólo se guiaban por el número» de seguidores de los «influencers». «Según se vaya profesionalizando, las marcas verán que no siempre tener más audiencia significa tener más influencia», concluye.

 

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¿Qué aceptamos exactamente cuando usamos WhatsApp?

Cuando los usuarios utilizan un servicio digital es necesario, en la mayoría de ocasiones, aceptar una serie de términos de uso y políticas de uso de la plataforma. Por regla general, la mayoría los acepta sin pestañear, lo que puede derivar en problemas serios. Se paga el pato por estar a la última pero luego llegan los quebraderos de cabeza cuando se quiere reclamar algo. Y con WhatsApp, aunque parezca una aplicación inofensiva, tiene bastante peligro.

Por lo pronto, esta conocida «app» pertenece a Facebook, la multinacional norteamericana. Aunque la firma se ha comprometido ante las autoridades europeas a no transferir datos entre ambos servicios existe una sombra de sospecha acerca de las posibles líneas rojas que atravisean. Aún así, el uso de WhatsApp contempla entre sus términos de uso una letra pequeña que se asume y que, tal vez, no se tiene en cuenta. El asunto está en que se renuncia a ciertas potestades.

Los expertos insisten en la necesidad de revisar con antelación las cláusulas que se aceptan, pero no siempre ocurre. El Reglamento General de Protección de Datos (RGPD), que entró en vigor en mayo, es una norma más garantista que la anterior y establece la necesidad de que las empresas tecnológicas que tratan datos personales deban informar debidamente a los usuarios qué va a hacer con su información. Aunque hay otros sucesos que pueden derivar, por ejemplo, en un cierre dela cuenta.

Según los expertos, WhatsApp tiene la potestad de cancelarle la cuenta a un usuario si miente o utiliza su perfil para fines propagandísticos. «Estamos acostumbrados a aceptar las condiciones de servicio de las empresas sin ser conscientes de que suscribimos un contrato, del que no solemos guardar copia y que regula nuestras obligaciones y derechos a la hora de usar el servicio o exigir compensaciones», explica en un comunicado Fernando Ruiz-Beato, de RB Ruiz Beato Abogados, firma especializada en derecho. «Los padres no son conscientes de las implicaciones legales de unos términos de servicios que se actualizan de forma regular y que suelen establecer unos límites mínimos de edad para su uso», añade.

Como mínimo 16 años

La «app», que alberga a más de 1.500 millones de usuarios en todo el mundo, recoge en sus políticas de uso -modificadas por cierto con la llegada del RGPD- que los usuarios que residen en un país de Europa, deben tener al menos 16 años de edad para usar los servicios o la mayoría de edad que se requiera en el país para registrarse. Algo que, luego, en la práctica no se produce y muchos usuarios mienten.

Nada de mentir

Tampoco, en teoría, se puede usar el servicio, entre otras muchas formas, de modo que «impliquen la publicación de falsedades, declaraciones erróneas o afirmaciones engañosas» o se hagan pasar por otra persona. «Dicho uso puede ser motivo para la cancelación de la cuenta, así que piénseselo dos veces antes de mentir por WhatsApp», recuerdan los expertos.

«No debes, de manera directa o indirecta, o por medios automatizados o de otro tipo, acceder, usar, copiar, adaptar, modificar, crear obras derivadas de nuestros Servicios, ni distribuir, licenciar, sublicenciar, transferir, mostrar, ejecutar o explotar de otro modo nuestros servicios de maneras inadmisibles o no autorizadas, o de formas que nos afecten, perjudiquen o dañen a nosotros a nuestros sistemas, a nuestros usuarios o a otras personas», informa la compañía.

Nada de ir a juicio

WhatsApp, en sus términos de uso, recoge también que aceptando las cláusulas en teoría no se debería tener derecho a demanda en un juzgado. «Aceptas librar a WhatsApp de toda obligación, daño, indemnización, pérdida y gasto de cualquier tipo», recoge la plataforma.

¿Cargos e impuestos?

La «app» esconde algunas cláusulas para cubrirse las espaldas. Están relacionadas con ciertos pagos y cobros del uso del servicio. «Tú eres responsable por los costes del plan de datos de tu operador de telefonía móvil, planes de datos, así como de las demás tarifas e impuestos asociados con el uso de nuestros servicios», recoge el texto.

Notificaciones cuando quieran

En teoría, los usuarios deben proporcionar ciertos dispositivos, software y conexiones de datos que la compañía promete que no proporciona a nadie. Sí se acepta descargar e instalar las actualizaciones, ya sea de forma manual o automática. Pero, en cambio, se asume que le enviarán notificaciones por medio de WhatsApp cada cierto tiempo «según sea necesario».

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Más publicidad en Instagram, posibles “stories” promocionadas

Facebook no atraviesa por su mejor momento así que toca relanzar las otras dos opciones: WhatsApp Instagram. Con la «app» de mensajería instantánea ya lo sabemos: los anuncios publicitarios en los Estados de WhatsApp llegarán a principios de 2019. En Instagram, los usuarios llevan ya tiempo viendo publicidad, primero en el «fedd» y después en «Stories». Pero ahora la compañía ha decidido rizar el rizo y sacar aún más beneficio: permitirá a las páginas de empresas promocionar «Historias» incluso entre los usuarios que no les sigan.

La nueva función, que Instagram ha confirmado a «TechCrunch», es similar a la opción de promoción de publicaciones de Facebook. Se trataría de una modalidad de anuncios denominados «Promote» para que las páginas de negocios con perfil en la aplicaciones muestren sus anuncios de forma efímera, característica principal de las «Stories», pero sin invertir demasiado esfuerzo. Y es que el usuario, aunque no siga a esa cuenta, corre el riesgo de que el anuncio le salte igualmente.

Cuando las marcas decidan promocionar «Historias», podrán elegir cómo quieren orientar su campaña. «Los administradores pueden elegir la orientación automática de usuarios similares a sus seguidores, personas de un lugar determinado o usar todos los parámetros de orientación de Instagram para insertar su historia en la cola de ‘Historias’ de más usuarios como un anuncio que también puede vincular al perfil de Instagram de la empresa o sitio web», recoge «TechCrunch». Se trata, en definitiva, de que una marca pague más a Instagram para mostrar instantáneamente publicaciones en el «feed» de más usuarios.

«Puedo confirmar que estamos probando esta característica a nivel mundial. No sabemos cuándo se implementará al 100%, pero lo mantendremos informado», ha asegurado un portavoz de la compañía al popular medio. Fue el consultor Matt Navarra quien compartió, vía Twitter, las capturas de pantalla de esta nueva función.

Instagram tiene ya dos millones de anunciantes activos, en comparación con los seis millones de Facebook. Pero «Promote» puede incrementar esa cifra, aunque veremos si es a costa de perder o no usuarios. De momento, desde la compañía, se muestran optimistas en encontrar un equilibrio entre la publicidad y el entretenimiento que Instagram Stories ofrece.

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