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Los riesgos de un ciberataque a los hospitales durante la pandemia del COVID-19

La seguridad total en internet no existe, pero eso no implica que no haya que buscarla. Especialmente en espacios tan importantes como los departamentos encargados de la salud y hospitales. Más necesarios ahora que nunca, si cabe. Según explicaba hace unos días Bloomberg, el Departamento de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos sufrió un ciberatque en su sistema informático el domingo por la noche durante la respuesta del país norteamericano a la pandemia de coronavirus, que ya se ha cobrado más de 600 vidas en España.

El objetivo que perseguían los atacantes, apunta el medio, era el de de ralentizar los sistemas de la agencia. Algo que, según las fuentes consultadas por Bloomberg, no consiguieron. Sea como fuere, este caso se producía escasas horas después de que el hospital universitario de Brno, la segunda mayor ciudad de la República Checa, se viese bloqueado por un ataque de tipo ransomware que secuestró los dispositivos electrónicos del centro y obligó a posponer intervenciones quirúrgicas de urgencia, así como el traslado de pacientes en situación delicada a centros sanitarios cercanos como el hospital universitario.

«Mientras los centros sanitarios están centrados en combatir la pandemia, siguen siendo objeto de ataques que en muchos casos, además, aprovechan el propio asunto del coronavirus como cebo para poder entrar y engañar a los usuarios»

«Mientras los centros sanitarios están centrados en combatir la pandemia, siguen siendo objeto de ataques que en muchos casos, además, aprovechan el propio asunto del coronavirus como cebo para poder entrar y engañar a los usuarios. Hacerse con el control de los dispositivos y, desde ahí, ir saltando a otros. Hay que tener en cuenta que los sistemas sanitarios tienen tecnología operacional, por lo que todos los aparatos de diagnóstico están normalmente interconectados. Tampoco ayuda el hecho de que sus sistemas de seguridad sean, tradicionalmente, bajos. No debemos olvidar que, a pesar de los efectos de la pandemia, los malos de internet siguen ahí», explica a este diario Jorge Hurtado, jefe de ventas de compañía de ciberseguridad S21 sec, que ha ofrecido de manera gratuita sus servicios a todas las instituciones del sistema sanitario español.

El experto hace hincapié en los riesgos que implica trabajar en una red interconectada como son las VPN, especialmente en hospitales: «Durante la última semana hemos visto un lanzamiento muy rápido de soluciones de acceso remoto por el teletrabajo al que obliga la pandemia. Posiblemente, muchas veces no se tiene en cuenta lo que esta conlleva desde el punto de vista de la ciberseguridad. No hay nada peor que gestionar una situación de este tipo si se añade un incidente grave de seguridad. Entonces estaríamos ante un problema más grave, por eso merece la pena que nos detengamos a nalizar estos elementos».

Los hospitales españoles ya han sufrido ciberataques con anterioridad. Hace tan solo unos meses, Sacyl, la red de hospitales de Castilla y León, sufría un ataque similar al que tuvo lugar en el centro sanitario checo la semana pasada. Los delincuentes trataron de infectar el sistema con «ransomware» y secuestrar los dispositivos del centro; y con ellos, los historiales clínicos de todos los pacientes. El objetivo que persiguen las personas detrás de este tipo de acciones es hacerse con un rescate, normalmente en forma moneda virtual como el Bitcoin, a cambio de devolver el control de los sistemas.

Asimismo, durante las últimas semanas varias empresas de ciberseguridad han alertado de que los casos de «malware» (virus informático) en los que se emplea el coronavirus como cebo han ido aumentando exponencialmente. Hace tan solo unos días la firma Check Point comunicaba que ciberatacantes de origen chino habían conseguido «hackear» al Ministerio de Asuntos Exteriores de Mongolia empleando ingeniería social con la enfermedad.

«Podemos esperar que los cibercriminales sigan empleando el coronavirus como escusa para lanzar ataques. La forma de actuar es la de la suplantación. Sin embargo, ya lo hemos visto en el caso de “phishing” en el que los atacantes se hacían pasar por el Ministerio de Sanidad a través de WhatsApp», explicaba hace unos días a este diario Eusebio Nieva, director técnico de la empresa de ciberseguridad Check Point. Otras compañías centradas en ofrecer soluciones, como Sophos o Kaspersky, también han detectado campañas similares en las que se utiliza la preocupación que despierta la pandemia para «hackear» los dispositivos de los usuarios. Teniendo en cuenta las amenazas existentes en internet, y sus potenciales consecuencias en caso de afectar al sistema sanitario, ¿cómo nos defendemos?

«En primer lugar los usuarios de los centros sanitarios deben estar concienciados. Y deben estarlo ahora más que nunca ante la avalancha de amenazas que existen en el entorno digital relacionadas con el Covid-19. Que los centros sanitarios estén bien protegidos siempre ha sido crítico, pero ahora, en un estado de miedo, es más importante si cabe que los usuarios se comporten de un forma responsable en internet. Que comprendan que los atacantes van a utilizar el coronavirus para intentar atacarles y que tengan un sano nivel de desconfianza de todo lo que reciban vía correo electrónico. Eso es lo primero», explica Hurtado. El experto añade que tampoco se debe pasar por alto «la parte más tecnológica de la protección de los sistemas», que pasa por contar con un equipo humano con las herramientas necesarias para dar una respuesta rápida a cualquier intento de ataque: «Estando el foco de atención en otros problemas, como es normal, es fácil que descuidemos el apartado de la ciberseguridad. Pero eso tampoco nos lo podemos permitir».

Cómo montar tu espacio de teletrabajo en casa en prevención al coronavirus

En España todavía no se han tomado medidas drásticas como prevención a nuevos contagios del Covid-19, virus de origen chino conocido originalmente como coronavirus. Pero en algunas regiones ya se ha recomendado periodos de cuarentenaque obligaría a muchos empleados a trabajar desde casa para evitar la propagación de infecciones. A teletrabajar, vaya. Muchos autónomos ya lo hacen, pero gran parte de los trabajos requiere aún de cierto presentismo laboral. Aunque se ha avanzado mucho, y algunas empresas grandes incluso lo fomentan poco a poco en su plantilla, teletrabajar es todavía una quimera.

Las empresas tecnológicas son las que más facilitan a sus plantillas la fórmula no presencial, por sus claras ventajas. Pero trabajar desde casa tiene sus aspectos positivos y negativos. Firmas como Google o Twitter ya han mandado a muchos equipos a sus domicilios a trabajar. Los autónomos lo sabrán: hay que ser muy disciplinado para ello. Expertos recomiendan marcarse unas pautas e intentar desconectar en periodos concretos durante el día. Hacer una «vida normal» incluso se puede añadir como obligatorio salir a la calle antes de ponerse manos a la obra. No todos los empleos se pueden adaptar a esta forma de trabajo en remoto. Pero es cierto que cada vez más muchos utilizan como herramienta habitual un ordenador.

En caso de que fuese necesario, existen tecnologías que se adaptan a este tipo de actividades. Lo normal va a ser utilizar un ordenador, sea portátil o de sobremesa, que tenga un rendimiento adecuado para las exigencias de cada profesional. No es lo mismo llevar la contabilidad que editar vídeo. En caso de no disponer en el hogar de ninguna de estas posibilidades técnicas, determinadas tabletas (funcione con iOS o Android) también va a ser útil si, por ejemplo, tu trabajo requiere de rellenar informes.

Trabajar con servicios en la «nube» es otra de las posibilidades. Hay herramientas gratuitas como Google Drive que incluye toda la suite de ofimática necesaria para este tipo de empleos, aunque se puede hacer uso de Office 365. Esta fórmula de trabajo se ha venido extendiendo incluso en muchas oficinas y permite una plena sincronización de los flujos de trabajo. Además, es quizás un buen momento para plantearse la incorporación, si tu empresa no lo ha hecho ya, de utilizar servicios como Slack o Yammer que están enfocados a llevar un control de los proyectos. Hay muchas empresas que ya lo utilizan en todo el mundo.

Otro de los aspectos que muchos trabajadores «freelance» lo llevan desde siempre a rajatabla es el espacio de trabajo. Lo ideal es disponer de una zona independiente dentro del domicilio con todo el material mobiliario acorde las necesidades. Es decir, como en tu puesto de trabajo diario: silla cómoda y ergonómica para pasar muchas horas sentado, mesa a la altura del pecho, buena iluminación -preferiblemente natural- y acceso a bebidas para hidratarse. A su vez, es fundamental contar con una conexión a internet robusta en función de las necesidades. Si se trabaja con un software específico, los departamentos técnicos pueden dar acceso remoto o a través de servicios virtualizados para poder mantener la normalidad.

Es necesario, y esto es aplicable en todos los trabajos que se desempeñen sentados, levantarse cada hora y media aunque sea dos minutos para estirar las piernas. Lo más importante es equilibrar funcionalidad con comodidad. Hay incluso quien aboga por colocar algún toque verde de plantas o flores, pero sobre todo, tener un espacio que no pueda despistar. En muchas ocasiones, los equipos de trabajo deben realizar reuniones (¡más de diez minutos, una reunión es desaconsejable!). Si estás teletrabajando, esta acción se puede hacer a través de servicios como Skype, Duo o, incluso, WhatsApp.

También la tecnología de realidad virtual se puede adaptar a esta fórmula. Las videoconferencias tradicionales no son tan efectivas como las reuniones físicas, ya que al no compartir un espacio común la comunicación no verbal es prácticamente inexistente. «La realidad virtual (VR) ofrece múltiples soluciones para mantener la actividad de la empresa minimizando los riesgos sanitarios para los empleados. Esta tecnología permite crear entornos de teletrabajo interactivos y colaborativos y se adapta perfectamente a las necesidades de cualquier tipo de empresa», explica en un comunicado Giovanni Cetto, fundador de la empresa Two Reality. «La VR permite crear avatares de cada uno de los asistentes y se transforman en encuentros más cortos, menos confusos y mucho más resolutivos que las videoconferencias permitiendo interactuar a todos sobre el mismo contenido 3D y evitando al 100% el riesgo de contagio», sostiene.

No exenta de riesgos

Pese a que Gobiernos y empresas de todo el mundo están fomentando cada vez más el teletrabajo en un intento de frenar la propagación del COVID-19, los expertos creen que potenciar esta fórmula sin un plan preventivo puede conllevar riesgos en materia de seguridad informática. «Se trata, por tanto, de un buen momento para que las organizaciones examinen la seguridad en torno al acceso remoto a los sistemas corporativos. Una vez que los dispositivos se sacan de la infraestructura de red de una empresa y se conectan a nuevas redes y WiFi, los riesgos se amplían y aumentan», relatan en un comunicado fuentes de la firma de seguridad Kaspersky.

Los expertos recomiendan una serie de pasos para reducir los ciberriesgos asociados con el teletrabajo como proporcionar una red privada virtual (VPN) para que conectarse en remoto, proteger los dispositivos que se utilicen en casa, limitar funciones a los empleados y evitar responder a mensajes no solicitados en su puesto se trabajo temporal.

 

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Preparados para un 2020 de realidad extendida.

La realidad extendida, que engloba la realidad virtual, realidad aumentada y realidad mixta, ya no son novedad, y aunque fueron tendencia durante unos años, puede que la lentitud con la que han evolucionado haya desilusionado a muchos. Cuando Google lanzó Google Glass en el 2012, el mundo se imaginó con unas gafas de realidad aumentada caminando por la calle, algo que nunca llegó a ocurrir porque la tecnología no se encontraba todavía en ese punto.

Siete años después de Google Glass, la realidad virtual está viviendo un nuevo avance impulsado, tanto por la mejora de la potencia de los procesadores móviles, que cumpliendo la ley de Moore, en siete años son por lo menos 16 veces más potentes, como por el 5G y la computación distribuida.

Vamos a explicar un poco esto de la computación distribuida. Básicamente se trata de un ordenador remoto que hace el procesamiento más pesado de aplicaciones complejas, como videojuegos o entornos de realidad virtual que requieren de ordenadores muy potentes, y emite directamente sólo la imagen a otro dispositivo que actúa prácticamente de pantalla. De esa manera, se abaratan los costes, tamaño y consumo de energía del dispositivo en cuestión, y al mismo tiempo ganamos en calidad de imagen procesada por un ordenador. El 5G habilita que esta computación distribuida se haga realidad al ofrecer una conexión muy rápida y sin latencia entre dispositivo y ordenador.

¿Qué vamos a encontrar en los dispositivos que utilicen la plataforma de Qualcomm Snapdragon XR2 5G en el 2020? Una calidad de imagen en cada ojo de 3k y 120hz de refresco hasta ahora nunca vista, vital en las gafas de realidad extendida para evitar mareos y una mayor inmersión. Reproducción de video 8k, 60 FPS. También la capacidad de equipar 7 cámaras actuando de forma simultánea que actúan como sensores exteriores, dando información tanto del entorno, mapeándolo, como de las manos o los ojos del usuario de las gas. Y por supuesto, conectividad 5G que le otorga la el valor de realidad mixta auténtica, es decir, realidad aumentada en un contexto, y realidad virtual en otro. Snapdragon XR2 5G equipa además un procesador de visión computacional dedicado, y la inteligencia artificial incorporada ayudará al reconocimiento de imagen, y la posterior reconstrucción 3D de una escena.

2020 promete ser muy interesante en cuanto los dispositivos de nueva generación, como las gafas de Nreal que en tan sólo 88 gramos son capaces de crear una experiencia de realidad mixta muy sólida, o la posible propuesta de Niantic con un dispositivo de realidad extendida para Pokemon Go.

 

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Esta será la aportación de las redes 5G a la industria

Más allá de la velocidad y la latencia, las redes móviles de quinta generación, las redes 5G, van a aportar mucho más de lo que se cree: representan una gran ocasión para dar la vuelta al completo al mundo industrial en años venideros. Sus grandes oportunidades pasan por lograr una mayor eficiencia y productividad en el trabajo del futuro. Un desafío al alcance de todos los negocios aunque con importantes matices: en 2019 se ha dado el pistoletazo de salida pero quedan grandes desafíos pendientes que rebajan la euforia inicial.

Las principales operadoras nacionales han empezado a desplegar las nuevas conexiones. Vodafone ha sido la primera en activarlas. En cuestión de meses, la mayoría habrán dado el salto a esta infraestructura orientada a conectar todo tipo de aparatos electrónicos. Se abre una nueva era para la economía. Para sacarle provecho será necesario hacer numerosos ajustes, adaptar nuevas tecnologías en el negocio, cambiar los procesos industriales… Y, por supuesto, desbloquear algunas frecuencias en las que que por ahora viajan los canales de la TDT. La banda de 700 megahercios (MHz) está todavía en el aire. El proceso de licitación por parte del Gobierno, conocido como segundo dividendo digital, dará comienzo el próximo año. Debe de ser antes de verano para atender a las exigencias de la Comisión Europea (CE). Y, con ello, se ha retrasado la inversión de innumerables proyectos empresariales.

En este año se ha puesto la primera piedra, pero todo apunta a que va a tener un gran recorrido: se estima que para 2025 esta tecnología representará el 15% de las conexiones móviles mundiales. Al margen de minucias técnicas, la industria en su conjunto se va a poder beneficiar de esta base tecnológica. Son muchas las oportunidades para transformar digitalmente la manera de fabricar bienes o prestar servicios. De primeras, creen los expertos consultados, va a suponer el final de las conexiones por cable y tener un mayor control de la producción.

Las empresas de telecomunicaciones han empezado a invertir alrededor de 160 mil millones de dólares cada año en la expansión y actualización de sus redes, recoge un informe de la GSMA, organización mundial de operadores móviles. El 5G contribuirá con unos 2,2 billones de dólares a la economía global en los próximos 15 años, con sectores clave como la industria, los servicios públicos, profesionales y financieros, que serán los más beneficiados por esta tecnología aún emergente que ha sido foco de conflicto entre las potencias estadounidense y china. Una lucha por el control tecnológico total en la que Europa se ha quedado rezagada. Para dentro de cuatro años se calcula que haya 1.500 millones de suscriptores.

De aquí a unos años, vaticinan los expertos, se habrán producido grandes avances al respecto introduciendo en las empresas sistemas más avanzados de robotización, más eficiencia en el procesamiento de los datos, la aparición del trabajo en remoto o el desarrollo del vehículo autónomo, ahorrando costes en desplazamientos. La era del 5G va a crear diferentes conexiones con diferentes características dependiendo de la demanda del dispositivo, permitiendo así, que cientos de máquinas se puedan conectar a internet de forma inalámbrica. Otro problema a resolver es la latencia, es decir, la velocidad de la respuesta de la conexión. En 4G no es lo suficientemente rápida como para soportar, por ejemplo, el coche autónomo con total seguridad. Para Luis Abad, director general de la consultora Altran, esta tecnología permitirá a la industria «desacoplar computación que se hacía de forma local en los objetos y máquinas de la misma y llevar la computación al extremo de la red».

«Tiene unos beneficios tremendos, pues permitirá, por ejemplo, que utilicemos gafas de realidad aumentada y de realidad virtual de bajo coste con prestaciones de gafas de alta gama. También permitirá que conduzcamos coches con prestaciones de info-entretenimiento y de seguridad similares a los de una marca Premium con el coste de uno de gama media» apunta. Asimismo, la interconexión de miles de objetos en tiempo casi real extenderá la gestión remota, automatizada o semiautomatizada de delicados procesos productivos y asistenciales.

Obstáculos

Los expertos creen que es necesario impulsar la adopción de estándares, identificar casos de uso, experimentar con las tecnologías y, sobre todo, desarrollar nuevos ecosistemas. Aunque España va en estos momentos en la locomotora; un informe del Observatorio Europeo de 5G lo sitúa como el país europeo donde hay en marcha más cantidad de proyectos piloto.

Sin embargo, no es oro todo lo que reluce. Enrique Porta, socio responsable de consumo de la consultora KPMG en España, es tajante: «Las empresas todavía no han alcanzado todo el potencial de la IA en la personalización de los servicios, en parte porque no hay inmediatez en la respuesta que dan a sus clientes. Estos procesos todavía necesitan tiempo de ejecución pero con el desarrollo del 5G, el internet de las cosas y otras soluciones tecnológicas que aporten velocidad al análisis de la información en tiempo real, las empresas serán capaces de mejorar su propuesta de valor».

El impacto en la economía va a ser asombroso. «Es preciso generar una nueva economía para paliar los puestos de trabajo que 5G destruirá, con una plan de formación que permita recolocar a todos los sectores afectados. En el pasado ya se han producido situaciones similares, y tenemos que estar preparados para que 5G suponga un gran impulso en España, y no vuelva a ser un tren que hemos perdido como país», añade Arturo Azcorra, director de IMDEA Networks y catedrático de la universidad Carlos III de Madrid.

A su juicio, los mayores obstáculos son la «desconfianza» a la tecnología, los bulos «indicando falsos efectos negativos para la salud», la ausencia de regulación en los sectores de aplicación de 5G como el coche autónomo, la sanidad personalizada o drones que impida su despegue o «la falta de visión de los sectores verticales para entender la amenaza y la oportunidad que supone en su negocio». Otros obstáculos son la lentitud para licenciar suficiente espectro y las dificultades para encontrar ubicaciones para la instalación de estaciones base adicionales.

 

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China ya empieza a desarrollar las redes 6G

El Ministerio de Ciencia y Tecnología de China anunció el establecimiento de un equipo de trabajo enfocado a investigar y desarrollar las redes de sexta generación (6G) tan solo unos días después del lanzamiento comercial del 5G en el país, informan hoy medios locales.

Por ahora, explicó el viceministro de la citada institución, Wang Xi, la investigación de la tecnología 6G «está todavía en la fase inicial de exploración», por lo que todavía no se han definido claramente los indicadores clave y sus escenarios de aplicación. El Ministerio también puso en marcha un grupo formado por 37 expertos de universidades, institutos de investigación y compañías tecnológicas para promover el desarrollo de esta tecnología y asesorar sobre las decisiones que las autoridades hayan de tomar al respecto.

Pese a estar todavía en su fase inicial, este hito marca oficialmente el pistoletazo de salida de la investigación y el desarrollo (I+D) del 6G en China, aunque en septiembre el fundador del gigante de las telecomunicaciones Huawei -empresa con más patentes relacionadas con el 5G a nivel mundial-, Ren Zhengfei, había revelado que su compañía ya estaba investigando el 6G.

Según informaron los medios chinos en noviembre del año pasado, la fecha prevista para el comienzo formal del I+D del 6G era 2020, y el año de comercialización marcado es 2030, aunque en este último comunicado del Ministerio ya no se hace alusión a objetivo alguno en términos temporales.

El 6G, según explicó entonces Su Xin, jefe del grupo de trabajo para el desarrollo del 5G dentro del Ministerio de Industria y Tecnologías de la Información, ampliaría la cobertura a altitudes aún mayores y ofrecería velocidades de transmisión de datos de hasta 1 terabyte por segundo, es decir, una velocidad diez veces más rápida que la que alcanza el 5G.

El pasado 1 de noviembre las operadoras telefónicas del gigante asiático comenzaron a ofrecer paquetes de internet móvil con redes 5G, con precios mensuales de entre 128 yuanes y 599 yuanes (entre 18,2 y 85,4 dólares, entre 16,5 y 77,2 euros) y velocidades de entre 500 megabytes por segundo y un gigabyte por segundo, superiores a las ofrecidas hasta ahora por las redes 4G.

 

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