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Una carretera que carga la batería de los coches eléctricos mientras circulan

El fabricante Qualcomm ha hecho una demostración para evaluar su sistema de carga dinámica para coches eléctricos. La prueba materializa de forma preliminar un planteamiento propuesto desde hace tiempo que consiste en que los vehículos eléctricos carguen las baterías de forma inalámbrica mientras están circulando.

Hasta ahora la carga inalámbrica, sin cables, se ha limitado a dispositivos eléctricos de baja potencia. El cepillo de dientes eléctrico es el ejemplo más habitual: la batería del cepillo se carga cuando se coloca sobre una base que permanece enchufada y que transfiere electricidad al cepillo mediante inducción. En este caso la carga por inducción permite que el cepillo eléctrico prescinda de cualquier tipo de conector eléctrico convencional, de modo que la electrónica del interior del cepillo queda protegida del agua herméticamente. Más recientemente otros dispositivos cotidianos (algunos modelos de teléfonos móviles y de relojes inteligentes) también se benefician de la carga inalámbrica: basta con dejarlos sobre una base para cargar la batería que contienen.

En la transmisión de electricidad sin cables la energía se transmite desde la base emisora a la receptora en forma de campo electromagnético. La bobina emisora recibe la corriente eléctrica de la red convencional y genera un campo magnético a una frecuencia determinada, medida en hercios (normalmente, del orden de los megahercios). En la base receptora hay otra bobina igual que tiene la misma frecuencia de resonancia que la bobina emisora. Cuando el campo magnético producido por la base emisora alcanza la bobina receptora induce en ella una corriente eléctrica. La bobina receptora hace lo contrario que la emisora, transforma el campo magnético en una corriente eléctrica. Esa corriente eléctrica se puede entonces utilizar o almacenar en una batería (del móvil, del cepillo de dientes o de un coche eléctrico). La potencia transmitida puede variar entre unos pocos milivatios y hasta varios kilovatios y transmitirse a milímetros o centímetros de distancia y hasta varios metros, según la instalación.

Aplicada a los coches eléctricos la transmisión sin cables de electricidad ofrece dos posibilidades: cargar la batería del vehículo cuando se aparca sobre una base de carga inalámbrica (asumiendo que el coche está preparado para la carga por inducción) y cargar la batería mientras el vehículo está circulando o temporalmente detenido (en un aparcamiento público o un semáforo, por ejemplo o en una parada si se trata de un autobús) con inductores colocados bajo el asfalto.

El primer caso, aunque todavía no está muy extendido, ya es una posibilidad: la compañía Plugless ofrece un sistema de carga para coches eléctricos que no utiliza cables. Basta con aparcar el coche eléctrico sobre la base de tamaño parecido al de una tapa de alcantarilla para cargar la batería. Este año BMW también ha presentado su sistema de carga inalámbrica para su berlina híbrida BMW 530e. La base de BMW puede instalarse en el interior o en el exterior y tiene una potencia de 3,2 kW. Es capaz de cargar la pequeña batería del BMW 530e de 9,2 kWh (se trata de un eléctrico híbrido, no de un modelo totalmente eléctrico) en tres horas y media.

En la transmisión de electricidad sin cables la eficiencia, minimizar la pérdida de energía en el proceso de transmisión y en los de conversión, y la limitación de potencia son los desafíos principales. Actualmente la mejor marca en eficiencia eléctrica (la relación entre la energía que se consume en el proceso y la que se aprovecha) es de alrededor de un 90 por ciento para 20 kW, una potencia algo inferior a la que proporcionan los cargadores rápidos para coches eléctricos.

El desarrollo de Qualcomm y la prueba realizada sobre un tramo de carretera experimental supone un avance significativo. La prueba es parte del programa de la Unión Europea FABRIC que impulsa la adopción a gran escala de vehículos particulares y de transporte totalmente eléctricos. Para la demostración se usaron dos Renault Kangoo eléctricos adaptados para la carga por inducción. Ambos vehículos circularon por el mismo tramo de forma consecutiva con el fin de evaluar el sistema cuando se trata de varios vehículos circulando sobre los inductores de 20 kW situados bajo el asfalto. Para que los vehículos reciban la carga el sistema debe identificarlos. Además del funcionamiento, es necesario verificar también la seguridad y la eficiencia de la transmisión de energía en múltiples escenarios dependiendo del número de vehículos y de la velocidad a la que se mueven sobre los inductores, entre otras variables que incluyen también las condiciones meteorológicas, la posición del vehículo en el asfalto (y por tanto en relación con el inductor) y la potencia adecuada para cada modelo de vehículo.

La carga dinámica por inducción supone todavía más desafíos y mayor complejidad, que abarcan desde el sistema de facturación a los mayores costes en la construcción de carretera. Pero las ventajas que ofrece son numerosas, especialmente en lo que se refiere a hacer que los coches eléctricos, incluso aquellos con poca autonomía que son los más asequibles, resulten atractivos para el público. Aunque todavía suena utópico un sistema de carga inalámbrica dinámica supondría eliminar, al menos en parte, los problemas de autonomía que en muchos conductores todavía causan “ansiedad” e incluso rechazo hacia los coches eléctricos.

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Tesla quiere conectar nuestro cerebro con un ordenador

Ha tocado muchos palos tecnológicos, algunos de los cuales, han agitado a otros jugadores rivales. Desde coches eléctricos, baterías, cohetes espaciales. Ahora, el multimillonario Elon Musk se mete en la neurotecnología. El fundador y director ejecutivo de la empresa americana Telsa se dispone ahora a dar un nuevo paso con el anuncio de una nueva empresa llamada Neuralink con la que pretende desarrollar sistemas cognitivos para permitir que los cerebros humanos puedan conectarse, fusionar e interactuar con los ordenadores.

Según adelanta el medio «The Wall Street Journal», esta iniciativa pretende poner en marcha una tecnología a la que denomina el propio Musk como «cordón neural» y que consiste, según los primeros esbozos técnicos, en implantar pequeños electrodos cerebrales capaces de cargar y descargar pensamientos sobre un sistema informático. La idea, se cree, es permitir a largo plazo que los seres humanos alcancen niveles más altos de función cognitiva.

De esta forma se podría establecer conexión directa entre el cerebro y un ordenador. Aunque el proyecto no se ha desvelado de manera oficial todavía, la idea de Neuralink se registró en California en julio como una empresa de «investigación médica» y ya existe un dominio específico en donde se solicitan puestos de trabajo. La compañía planea financiarse por inversión privada, según recoge el diario norteamericano, que anticipa que los primeros productos de Neuralink podrían implicar el uso de implantes para tratar trastornos como la epilepsia o la depresión severa y luchar contra las enfermedades neurodegenerativas.

Los avances en Inteligencia Artificial han atraído a Musk desde hace mucho tiempo. Durante una conferencia en Dubai en marzo de este año, la World Government Summit, el creador de Tesla y SpaceX vaticinó que en el futuro se producirá «una mayor fusión entre inteligencia biológica y artificial porque la velocidad a la que los humanos no es suficiente» siendo esta una cuestión de ancho de banda «de la conexión entre tu cerebro y la versión digital de uno mismo».

Musk ha advertido en varias ocasiones, al igual que otros expertos como Steve Wozniak (cofundador de Apple), Bill Gates (cofundador de Microsoft) o Stephen Hawkings (conocido científico), acerca de los posibles peligros de la Inteligencia Artificial. Musk intenta, por su cuenta, establecer los estándares de seguridad para la Inteligencia Artificial a través de su organización sin ánimo de lucro, OpenAI. En su opinión, uno de los retos para la subsistencia del ser humano es fusionarse con las propias máquinas para evitar que éstas nos superen en un momento. Según algunos estudios, la Inteligencia Artificial está alcanzando el cerebro del ratón en la actualidad.

El control de las ondas cerebrales es un desafío de la ciencia desde hace mucho tiempo. Existen ya algunos avances a través de diademas neuronales con los que se puede intervenir en una interfaz cerebro-computadora que se basan en una interpretación de las ondas cerebrales por parte de una máquina, anticipando un sistema para interactuar con el exterior a través del pensamiento. Investigadores de universidades como California y Duke también están desarrollando una tecnología de interfaz cerebro-computadora que permitiría caminar a las personas con paraplejia.

Empresas como Emotiv Systems intentaron hace una casi una década utilizar métodos electroencefalográficos en videojuegos, mientras que otras como Emotiv (empresa de neuroingeniería) desarrolló una tecnología de interfaz que permite recibir información básica del cerebro. Adaptada a un contexto médico, la firma zaragozana BitBrain Technologies disponen de un dispostivio que promete mejorar la capacidad cognitiva.

 

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Tesla y sus coches eléctricos llegan a España

«Este plan secreto queda entre tú y yo: 1. Construir un coche deportivo. 2. Usar ese dinero para crear un coche más asequible. 3. Usar ‘ese’ dinero para crear un coche todavía más asequible. 4. Mientras tanto, ofrecer una opción de moverse con energía eléctrica de emisión cero. No se lo cuentes a nadie». Así resumía hace 10 años Elon Musk, fundador y director general de Tesla Motors, las etapas de su «plan maestro», con el que pretende revolucionar el mercado del automóvil. Hoy, una década y cuatro meses después de ese anuncio, con presencia ya en 22 países y 160.000 vehículos eléctricos vendidos, la compañía desembarca en España. A partir de este viernes se pone en funcionamiento la página web española, donde se podrán adquirir sus dos modelos, X y S, para que sean enviados a cualquier parte del país. En Madrid y en Barcelona se podrán concretar rutas de conducción para probar los vehículos, ya famosos por incorporar la función de piloto automático.

Durante los primeros meses, estas pruebas se realizarán en hoteles seleccionados por la compañía, que no dispone de tiendas abiertas todavía. «Esperamos tener abiertas ubicaciones físicas propias en la segunda mitad de 2017 tanto en Madrid como en Barcelona«, explica Jorge Milburn, responsable de Tesla para España y Portugal, a EL PAÍS. De momento, no tienen previsto otras localizaciones españolas para las pruebas ni tampoco para las tiendas, pero aseguran que hay «planes de crecimiento, este es el comienzo de las operaciones».

Una vez efectuado el pedido y el pago por la página web —el modelo S cuesta 80.100 euros y el X se vende a partir de 103.100 euros— el vehículo tarda entre dos y tres meses en llegar a España, «solo un mes se va ya en el transporte desde Estados Unidos». Sin embargo, han lanzado una oferta especial para las primeras unidades, que pueden llegar este mismo mes, porque «ya se encuentran en Europa».

La compañía norteamericana ha elegido Barcelona para tener la sede social de su filial en España, denominada Tesla Spain, según publicó el Boletín Oficial del Registro Mercantil (Borme) el pasado 28 de octubre. Según detalla el documento, Tesla Spain tiene como función «la importación, distribución, venta y servicios de vehículos eléctricos Tesla», así como «sistemas de almacenamiento de energía y equipos estacionarios».

Una de las principales inversiones que la compañía va a tener que realizar en nuestro país es mejorar la red de cargadores eléctricos. Los modelos actuales tienen una autonomía de 630 kilómetros para el Tesla X y 450 kilómetros para el Tesla S, por lo que no podrían efectuar largos trayectos con la misma carga. Para eso, la compañía tiene sus propios puntos de carga, conocidos como súpercargadores, donde se puede cargar el 50% de la batería del vehículo en 20 minutos, de forma gratuita. Actualmente solo hay siete de estas instalaciones en España, todas situadas en el corredor mediterráneo. «Hemos empezado a trabajar ya, porque es necesario, en una red de súpercargadores para el trayecto de Barcelona a Madrid», describe Milburn.

Además, Tesla tiene una colaboración con 50 hoteles y edificios para poder cargar sus vehículos —depende de cada propietario si es gratuita o no—. «Pero este tipo de cargadores están pensados solo para largas distancias, el 95% de las cargas se hacen en casa o en la oficina», sostiene el responsable para España y Portugal. Este proceso es mucho más lento: si cargas el móvil durante la noche tienes batería para recorrer alrededor de 150 kilómetros. «Es como un teléfono móvil: antes de dormir lo bloqueas y lo dejas cargando, y por la mañana ya sales con batería», describe Willem Haitnik, vicepresidente de Tesla para Europa, Oriente Medio y África.

«El objetivo es demostrar que el coche eléctrico ya no tiene limitaciones. Contamos con 250 estaciones de supercargadores en Europa. Puedes ir desde el norte de Noruega hasta el sur de España en tu coche eléctrico», apuesta Milburn. En España en 2016 se vendieron 4.205 vehículos eléctricos, un 51,81% más que el año anterior (2.770 en 2015).

El piloto automático llega a España

Uno de los aspectos más esperados y polémicos de la llegada de Tesla a España es el piloto automático. «Esta función está homologada y validada en España, por lo que se puede utilizar, pero el conductor debe estar siempre al control del vehículo. Se trata de un asistente a la conducción, no un coche autónomo», detalla Milburn. La precaución de la compañía, que insiste que el conductor es el reponsable del control del vehículo en todos los casos y que siempre debe estar al control del automóvil, llega después de los cuatro accidentes sufridos por conductores que circulaban con el piloto automático.

Esta función permite que en una carretera como la M-30, en Madrid, el vehículo acelere y frene solo, que cambie de carril (cuando el conductor marca el intermitente), que gire el volante para seguir el trazado de la carretera y que se mantenga a una determinada velocidad y distancia de otros vehículos y objetos. Todo gracias a una gran cantidad de sensores y a una cámara que graba en los cuatro sentidos. El desarrollo del sistema hace imaginar el futuro de la conducción autónoma, aquella en la que el piloto pueda leer un libro o ver una película, pero no significa que hayamos llegado todavía.

Al probar el piloto automático en ciudad, el resultado no es el mismo. En un tramo cercano a la Puerta de Toledo donde las líneas no están claramente marcadas, el vehículo no puede entender por dónde tiene que ir o dónde está, por lo que desactiva la función; tampoco puede detectar las luces de los semáforos, por lo que no frena en rojo. En definitiva: no está preparado todavía para este tipo de conducción y así lo indican desde Tesla.

«Estamos seguros de que el futuro pasa por el coche autónomo, pero necesitamos más experiencia. El hardware lo tenemos ya preparado y todos los coches que salgan a partir de ahora de nuestras fábricas contarán con ocho cámaras que graban en 360 grados hasta una distancia de 250 metros, con radares, sensores y con un increíble ordenador a bordo que analiza todos los datos en tiempo real. Un humano no puede hacer eso, por lo que estamos poniendo los cimientos para hacer la conducción autónoma más segura que la nuestra, pero el software tiene que seguir aprendiendo», describe al detalle Haitnik.

A pesar de su precio y de que su sistema más atractivo todavía está mejorándose, los responsables de la compañía en España aseguran que no están preocupados por los competidores españoles. Lo explica Haitnik: «Nuestro producto tiene la característica especial de ser eléctrico. Por lo que tener competidores significaría que otros están siguiendo nuestro ejemplo y eso nos gusta porque demostraría que estamos acelerando la transición hacia la movilidad sostenible, que es nuestro verdadero objetivo».

MISIÓN: LOGRAR UN TRANSPORTE SOSTENIBLE

Ya lo esbozó Elon Musk: el objetivo de Tesla no es crear el mejor deportivo eléctrico, ni siquiera el mejor coche del mercado, sino abrir el camino para pasar de una “economía de hidrocarburos, de mina y quemado a una economía de energía solar eléctrica”.

De esta misión a largo plazo, para la que Tesla acumula ya pérdidas superiores a los 2.000 millones de dólares, ya ha completado la primera etapa (crear un deportivo) y está en proyecto de la segunda: desarrollar con ese dinero un coche más asequible. Este será el Tesla Model 3, con un precio muy inferior a los otros (35.000 dólares) y la misma tecnología. Comenzará a venderse en 2017 en Estados Unidos, por lo que no llegará a España hasta 2018.

El futuro del transporte para Elon Musk y Tesla pasa por dos pilares que tratará de incorporar en España vehículo eléctrico y autónomo. Sigue en construcción, el tercero: un coche asequible para familias.

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Las cinco tendencias tecnológicas que cambiarán el mundo (más que Trump)

Por primera vez, la conferencia tecnológica WebSummit salió de Dublín para aterrizar en Lisboa y la mudanza se ha saldado con un éxito rotundo. Clausurada en la tarde del jueves, su creador Paddy Cosgrave ha conseguido atraer al doble de personas (53.000 inscritos) que en su patria y promete 70.000 para el próximo año. De momento, ha agotado las entradas puestas a la venta para la próxima edición a un precio ganga de 300 euros.

 “Conectividad, inteligencia artificial y realidad virtual”, son las claves para diseñar el futuro de aquí a diez años. Es la opinión de Mike Schroepfer, jefe de tecnología de Facebook, que llenó el pabellón central de la feria, con capacidad para 15.000 personas.
Conectividad. No hay avance posible sin conectividad, antes se llamaba electricidad, ahora internet. En 1996 solo el 1% de la población mundial estaba ligada a la red, hace diez años era el 17,6% de la humanidad, ahora es el 46% de sus 7.400 millones de habitantes, pese a ello, el objetivo tanto de Facebook como de Google es llevar la conectividad al 100% de los rincones de la tierra.
Frente al envío de satélites, los dos grandes apuestan por sistemas más baratos y ecológicos. En el caso de Google con globos, Facebook con drones gigantes. Es el caso del Aquila,con la envergadura de un Boeing, con 42 metros de ala a ala, pero con apenas 500 kilos de peso, 340 veces menos que un avión, y consumo similar al de un microondas.

La primera prueba realizada este verano en Arizona ha sido positiva, pero el modelo era cinco veces inferior al real y, además, su operatividad se reduce a un par de semanas y el objetivo es de tres meses. Desde 15.000 metros de altura, Aquila envía conexión a la tierra con rayos láser. En cada territorio serán las empresas locales quienes den el servicio y los contenidos.

“La conectividad significa desarrollo”, según John Chambers, presidente ejecutivo de Cisco, empresa dedicada a las infraestructuras de red. “Cada mes, varios millones de indios salen de la pobreza y se integran en la clase media gracias a los avances del mundo digital”, explicó Chambers en la WebSummit.

Mientras la población internauta mundial creció el último año una media del 9%, en India creció un 40%; sin este país de 1.300 millones de habitantes, los nuevos internautas solo hubieran crecido el 7%.

Artificial, pero inteligencia finalmente. Una vez conectados ordenadores y teléfonos hay que hacerlos cada vez más listos. Innumerables aplicaciones de la feria buscaban capital para este campo. Es el caso de Perfometric, que es capaz de detectar y prever el cansancio de un trabajador en función de los errores, la presión o rapidez con su teclado. Una herramienta que puede prevenir fallos en los más variados campos de la actividad productiva.

Los robots, que circularán por nuestras calles y hospitales, necesitan que les llenen su cabeza de datos pero también que sepan interpretar la voz que les habla y la cara que les mira para ser realmente útiles y, además, traducir rápidamente a su lengua. Facebook y Google trabajan a destajo en esto, pues les va el negocio en ello. Hace seis años, el reconocimiento de las órdenes de voz en Google era del 70% ahora es del 90%.

No menos importante es la rapidez de la traducción. Facebook Live está en ello, pero también otras aplicaciones como Defined Crowd, centrada en la rapidez de los diálogos, imprescindible, por ejemplo, para que los robots ocupen todos los puestos de los call centers. El humano tiene los meses contados en ese sector de empleo.

Pero no es menos importante que los robots y los ordenadores interpreten la imagen que ven, nuestras caras y, fundamental, la raza de esa cara. Para un europeo mover la cabeza hacia arriba y hacia abajo es un sí, pero el mismo gesto de un pakistaní significa un no. Tampoco es lo mismo sonreír que fruncir el ceño. La empresa Affectiva ha llevado al ordenador la inteligencia emocional. Sus algoritmos distinguen medio centenar de muecas en los rostros, con diferenciación de sexos y de razas. Ya lo aplican las grandes marcas publicitarias para comprobar la respuesta a sus anuncios, o Hollywood. La reacción a sus tráilers les permite modificar la película antes de la distribución definitiva.

Hola, comunicación por vídeo, hasta luego, voz, adiós, textos.Paralelamente al desarrollo de la inteligencia artificial avanza la comunicación que no obliga a escribir. Ya ha comenzado con las órdenes a los asistentes virtuales de Google o Apple.Hoy, una de cada cinco búsquedas con un móvil Android es por la voz; en 2020 el 50% lo serán por voz o por imagen. En dos años, las órdenes a los asistentes de voz han subido en Estados Unidos del 30% al 65%.

Alcanzará su madurez la generación Z y los Millennials serán unos carrozas. Si estos (nacidos a partir de los 80) se adaptaron a trabajar a la vez con dos pantallas, la Z ha nacido este siglo ya con cinco bajo el brazo, su comunicación es vía imagen; no seleccionan ni distribuyen contenidos como los anteriores, sino que los crean o colaboran en ellos.

Es la generación Z la que está aupando a Snapchat y pasa del Facebook. En Estados Unidos, Snapchat ha pasado en un año de 2.000 millones de visionados de vídeos al día a 10.000 millones, más que Facebook. La audiencia de los premios musicales MTV fue superior en Snapchat que en televisión. La comunicación va a ser con imágenes en directo, como hacen ya Periscope y Facebook Live y la traducción instantánea de las palabras.

La banca soy yo. Square se ha empeñado en que los comercios adopten su sistema de pagos sin pagar comisiones a los bancos. Otra más, porque ya funcionan aplicaciones para transferir divisas entre empresas, como TransferWise, para prestarse dinero entre personas o para financiarse por cuestación pública, es la economía colaborativa en este caso con el crowfunding y el crowdlending. Y no, lo siento, el bitcoin no ha muerto; se cotiza a 717 dólares y las transacciones siguen aumentando. Como dice Peter Smidt, que ha fundado la plataforma de carteras de bitcoins Blockchain, más fluctuó la libra con el Brexit y ahora el dólar con Trump. Al final, el bitcoin es una moneda refugio para muchos inversores, de Venezuela a Irán.

Ni taxistas ni Uberistas. “El tradicional modelo de propiedad se está rompiendo”, anunció el pasado año Mary Barra, directora ejecutiva de General Motors. “Vamos a ver más cambios en los próximos cinco años de los que hemos visto en los últimos 50”. Ya se ha detectado que la generación Millennials no corre a sacarse el carné de conducir. En Estados Unidos ha bajado esa costumbre del 92% en 1982 al 77%. Hacer dedo vuelve a estar de moda, pero no hay que ponerse con un cartón y una guitarra en la carretera, apúntense en Internet. El éxito de BlaBlacar es absoluto. En Uber, que rompió con el monopolio del taxi, el 20% de todos sus servicios ya son para compartir ehículo (Uberpool), apenas dos años después de ofrecerlo. En Asia, el 50% de la población comparte el coche.

Pero en diez años hasta Uber quedará obsoleto por la implantación de los transportes autómatas y eléctricos, sin conductor o sistemas de transporte ahora en pruebas, sean de Google, de Tesla o de la reciclada industria del automóvil. Precisamente la WebSummit se cerró con los profetas Josh Giegel y Shervin Pishervan, creadores del Hyperloop, el sistema de transporte terrestre al vacío que mandará paquetes y personas a 1.000 kilómetros por hora. En un nuevo mundo donde el tiempo se paga muy caro, no se puede perder dos horas de vida al día conduciendo entre atascos.

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El proyecto Hyperloop quiere «volar» a más de 1.000 km/hora.

Hace unos años, Elon Musk, el fundador de PayPal, Tesla Motors, SpaceX y SolarCity tuvo una idea: desarrollar un medio de transporte de alta velocidad que uniera ciudades a grandes distancias. Lo llamó «el quinto medio de transporte». Y aunque todavía no ha pasado de las fases del diseño y los prototipos, parecer ir bien encarrilado.