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Guía para comprar de forma segura en este Black Friday 2020

Black Friday es uno de los momentos del año más importantes para el comercio digital y, evidentemente, también para todos aquellos internautas que aprovechan las rebajas para darse un capricho o ir adelantando las compras de la Navidad. Sin embargo, igual que esta fecha, importada no hace tanto de EE.UU., está siendo cada vez más aprovechada por el consumidor español, también hay quien ha encontrado en ella un momento ideal para lanzar estafas o ciberataques.

Así lo demuestra el reciente «Electronic Research Study 2020», en el que la empresa Smart Protection apunta que el 65,2% de los consumidores admite haber recibido una falsificación de un producto electrónico supuestamente original que compró en internet. Pero también las estadísticas compartidas hace unos días por la empresa de ciberseguridad Webroot, en las que se apuntaba que los casos de «phishing», en los que los ciberdelincuentes engañan a los usuarios mediante el empleo de mensajes impactactes para robarles datos y dinero, que hacen referencia a Amazon han crecido más de un 100% durante el presente Black Friday en comparación con el de 2019. Las causas: la pandemia, que nos obliga a utilizar la red más que nunca para cubrir nuestras necesidades, y el avance desenfrenado del comercio electrónico.

«Estas épocas de grandes ofertas a través de internet, como Black Friday, son uno de los momentos favoritos de los ciberdelincuentes para lanzar sus ataques. A esto hay que añadirle, además, que debido a las restricciones por la Covid-19 el canal online va a predominar para hacer las compras, por lo que es fundamental extremar aún más las precauciones», dice Eusebio Nieva, director técnico de la empresa de ciberseguridad Check Point. Según datos de esta compañía, en la primera semana de octubre se produjo un aumento del 80% en el número de campañas de «phishing» por correo electrónico relacionadas con ofertas especiales. Asimismo, la cifra de campañas maliciosas a 10 de noviembre ya superaba los resultados totales del mes anterior.

Para evitar caer en un engaño de los que corren en la web, y sufrir las consecuencias, es importante que los usuarios extremen las precaciones y sigan una serie de pautas antes de adquirir cualquier cosa. Especialmente en España, donde, según Smart Protection, un 34,2%, confiesa que este año comprará entre 3 y 5 productos por internet aprovechando las rebajas del Black Friday 2020.

No es oro todo lo que reluce

Los cibercriminales llevan tiempo copiando páginas web de comercios populares para mejorar sus probabilidades de engañar al internauta y conseguir robarles el dinero sin que se den cuenta. El usuario suele acceder a estos sitios gracias a correos maliciosos en los que se anuncian ofertas y que van acompañados de hipervínculos que redirigen al internauta a la página donde realizar la (supuesta) compra. «Para disfrutar de una experiencia de compra segura, es importante no pinchar en enlaces sin comprobar directamente en la web si la oferta es real», explica el director técnico de Check Point.

En caso de que no encuentremos la oferta que se anuncia en el sitio de la tienda, posiblemente se trate de una ciberestafa. Si es así, lo mejor que puede hacer es entrar en contacto por otra vía con la empresa para salir de dudas.

Si es demasiado bueno…

A veces nos podemos encontrar con chollos inesperados; sin embargo, lo más recomendable es desconfiar de ellos de primeras. Especialmente si no conocemos a la empresa online o al vendedor que los oferta. Y es que que no solo puede tratarse de un intento de «phishing», sino que también es probable que nos estén intentando «colar» un producto falso sin que nos demos cuenta. Esto no solo es un problema para los usuarios, ya que está afectando a las empresas a las que los delincuentes tratan de copiar. Según Smart Protection, el 33,3% de los consumidores que adquieren un producto falso sin darse cuenta dejan de comprar la marca original.

Cuida las contraseñas de las tiendas en línea

1234567 no es una contraseña segura, aunque más de uno (y de mil) se empeñen en seguir empleandola. A su vez, desde la empresa de ciberseguridad Check Point se recuerda que hay que tener en cuenta que nunca se deben reutilizar las contraseñas en distintos servicios, ya que si un ciberdelincuente accede a uno, podrá entrar en todos aquellos que compartan la misma contraseña. Por este motivo, lo más aconsejable es establecer claves robustas de 8 dígitos (al menos) y que combinen letras, números y símbolos. Además, es fundamental no compartir estas claves de acceso con nadie, sobre todo si es desconocido y nos pide esta información por correo electrónico.

Mejor sin WiFi pública…

La pandemia ha recortado mucho el tiempo que pasamos en la calle, pero no ha terminado con la existencia de las redes WiFi públicas, que siguen siendo muy socorridas para evitar gastar datos de nuestra tarifa. Sin embargo, estas redes apenas cuentan con medidas de seguridad, dejando los datos de los usuarios en muchos casos al descubierto si un cibercriminal consigue tomar el dominio de la WiFi. Lo más recomendable en estos casos es utilizar conexiones VPN, que cifran la transmisión de datos entre el dispositivo y el servidor.

Y escogiendo bien la forma de pago

Hay muchos sistemas de pago disponibles para hacer compras por internet, pero no todos son seguros. Para saber si el método que se está utilizando tiene las medidas de seguridad correctas es fundamental identificar que la web contiene iconos de validación reales en la sección de pago, haciendo clic en ellos. «Utilizar métodos como PayPal aporta una seguridad adicional ya que proporciona garantías al no compartir los datos bancarios del usuario. Por otra parte, en la medida de lo posible es muy recomendable utilizar formatos de pago que ofrezcan un doble factor de autenticación», destacan desde Check Point.

 

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Las cosas que no debes hacer si te conectas a una Wifi pública

Con la desaparición del estado de alarma y la entrada en el verano, los españoles comienzan a pasar menos tiempo en casa o, directamente, la abandonan durante unos días para irse de vacaciones. Como viene siendo habitual, si no quieren arrasar con la tarifa de datos y quedarse, prácticamente, desconectados, tendrán que aprovechar alguna de las redes WiFi publicas a su disposición.

Sin embargo, como en todo en esta vida, es imprescindible tomar una serie de medidas de seguridad antes. Y es que, tanto los dispositivos como las plataformas en la red, almacenan una cantidad ingente de información sobre el usuario. Datos que, además, son siempre del interés de los ciberdelincuentes, por lo que dedican grandes esfuerzos al «hackeo» de WiFis públicas. Aquí recogemos una serie de pasos que debe seguir para navegar de forma segura cuando emplee una conexión de este tipo.

Nada de banca en línea…

Gracias a las aplicaciones bancarias es súmamente sencillo consultar nuestra situación financiera en cualquier momento y lugar. Sin embargo, es fundamental no visitar ninguna plataforma de este tipo cuando se está conectado a un red pública. En caso de que se produjese un robo de datos, este puede no ser detectado hasta pasado un tiempo; por lo que los atacantes podrían acceder a las cuentas bancarias y los datos de las tarjetas de crédito sin que nadie se diese cuenta.

Ni de «apps» de pago

A causa de la pandemia, las «apps» de pago se han convertido en una herramienta cada vez más asentada. Igual que ocurre con las plataformas de banca online, en su interior almacenan información suficiente para suplantar a un usuario y extraerle todo el dinero. Por eso, es importante utilizar datos siempre que se empleen.

«Con la información de una «app» de pago los atacantes podrían hacer de todo; como transacciones a tu nombre. Una de las señales más habituales de que tu cuenta bancaria ha sido «hackeada» es que te encuentres con pequeñas transacciones. Si tienen acceso a tu tarjeta, evidentemente, pueden hacer lo que quieran», explicaba a ABC la semana pasada Eusebio Nieva, director técnico de la empresa de ciberseguridad Check Point.

Tampoco redes sociales ni correo

Las redes sociales son, desde hace tiempo, uno de los medios más empleados para permanecer en contacto con amigos y familia. Por ello, es importante cuidar todo lo posible la información que, día sí y día también, colocamos en su interior. En caso de que nos veamos obligados a conectarnos a una WiFi pública para consultarlas o subir contenido, lo ideal es que cerremos sesión cuando finalicemos y cambiemos las contraseñas de las plataformas empleadas.

Asimismo, en caso de emplear el correo electrónico, se recomienda no utilizar cuentas, como la del trabajo, en las que aparezca información importante. En este caso, lo más seguro que podría hacerse es crear una cuenta de usuario nueva para enviar los mensajes que sean necesarios.

No hacer «click» en cualquier página

Para los cibercriminales que hayan «hackeado» una red pública resulta muy sencillo redirigir el tráfico desde un dispositivo conectado a páginas fraudulentas que imitan la apariencia de webs familiares. Para evitar este riesgo, es importante emplear siempre el protocolo https y estar atento a los posibles mensajes que se nos muestren en pantalla con respecto a la fiabilidad de las páginas.

La importancia del antivirus

A pesar de que el uso de soluciones de seguridad está muy extendido en lo que se refiere a ordenadores; los usuarios aún no son completamente conscientes de la importancia de contar con un antivirus de calidad en sus «smartphones». Y es que cada vez empleamos los móviles para más cosas y, por tanto, almacenan más información sobre nosotros. Por eso es fundamental contar con un software que proteja los accesos y la información.

Los riesgos inesperados del 5G : nos pueden localizar con más precisión

La era del 5G no es solo un momento crucial para las empresas de telefonía para vender nuevos modelos de móvil. También representa la construcción de unos nuevos cimientos sobre los que se sostendrán, muy posiblemente, la economía digital de los próximos años. Esta tecnología, aún en fase de despliegue, traerá innumerables oportunidades, aunque algunas de sus ventajas pueden darle la vuelta a la tortilla y ser más peligrosas de lo que se pensaba inicialmente. Una de ellas, la mayor precisión de los sistemas de geoposicionamiento.

Un reciente informe (PDF) de la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD), el regulador español en esta materia, advierte de los riesgos de la privacidad de la tecnología 5G, cuyo despliegue se va a acelerar durante este año con el llamado segundo dividendo digital en España y por el cual se propone liberar la banda de 700 megahercios (MHz) del espectro radioeléctrico para las redes de telecomunicaciones de quinta generación. Una medida que tiene que completarse antes del 30 de junio por mandato de la Unión Europea.

Entre los aspectos más controvertidos de esta tecnología se aduce a un aumento de la precisión de la geolocalización de los sistemas informáticos. La tecnología permitirá llegar a un nivel de localización hasta ahora inalcanzable por las redes 4G. «En el 2020, las redes 4G exigen una precisión de 50 metros, pero con 5G se alcanzarán resoluciones inferiores a 1 metro en tres dimensiones», recoge el texto.

El alcance de la señal radioeléctrica será «más reducido en campo abierto» y «muy sensible ante obstáculos como paredes y muros en interior», describe el organismo regulador, al tiempo que avanza que la forma de superar los inconvenientes será la instalación de una red más densa de puntos de acceso en exteriores y un despliegue de puntos de acceso de telefonía móvil sin precedentes en interiores de edificios, especialmente en grandes superficies públicas de elevada concurrencia.

Este hecho no ha pasado por alto por la Agencia, que apunta a que la necesidad de una red de acceso «mucho más compacta», con «muchos puntos de acceso» y «menor distancia entre ellos». El informe señala que esta mayor densidad proporcionará al operador y a otros agentes vinculados a la explotación de los datos de la red la «capacidad de localizar el terminal de usuario con una precisión mucho mayor de la que tiene en la actualidad», alcanzando resoluciones de localización inferiores a un metro y, al contrario que las generaciones previas a 5G, incluyendo posicionamiento en tres dimensiones. El hecho de que las nuevas redes 5G empleen muchas más estaciones base y menos distancia entre ellas hará que la localización geográfica basada en la red sea mucho más precisa.

«La amenaza a la privacidad que suponía en el año 2007 la conservación de información de geolocalización no es comparable a la que puede suponer un escenario en el que se han desplegado redes 5G», advierten desde el regulador. Por esta razón, recomienda la necesidad de «adaptar la normativa para establecer garantías adecuadas al tratamiento de la nueva información de tráfico y, sobre todo, en relación con su conservación».

«Si se respetan los derechos no debería pasar nada, pero la historia nos demuestra que no es así»

La AEPD ahonda en estas recomendaciones instando a los responsables del tratamiento de datos personales a «establecer medidas que garanticen la compartimentación de los datos que eviten el filtrado de información entre procesos en los casos de tratamiento distribuido y en la compartición de funciones de red», así como desarrollar comunicaciones cifradas de extremo a extremo y, además, desarrollar modelos de cifrado que protejan el proceso y transmisión de información en el llamado «edge computing» (ubicación física cercana al usuario o fuente de datos).

Expertos ponen el acento en el posible efecto contrario sobre esta característica del 5G. «El problema no es el 5G; es el uso que se le haga a esa información que ahora sí van a tener», sostiene Samuel Parra, experto en derecho digital en declaraciones a ABC. A su juicio, «si se respetan los derechos no debería pasar nada, pero la historia nos demuestra que no es así, que siempre habrá muchas empresas y personas que se querrán aprovechar de esta información para su propio beneficio sin importarles las leyes que existan que protejan esa información».

 

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China ya empieza a desarrollar las redes 6G

El Ministerio de Ciencia y Tecnología de China anunció el establecimiento de un equipo de trabajo enfocado a investigar y desarrollar las redes de sexta generación (6G) tan solo unos días después del lanzamiento comercial del 5G en el país, informan hoy medios locales.

Por ahora, explicó el viceministro de la citada institución, Wang Xi, la investigación de la tecnología 6G «está todavía en la fase inicial de exploración», por lo que todavía no se han definido claramente los indicadores clave y sus escenarios de aplicación. El Ministerio también puso en marcha un grupo formado por 37 expertos de universidades, institutos de investigación y compañías tecnológicas para promover el desarrollo de esta tecnología y asesorar sobre las decisiones que las autoridades hayan de tomar al respecto.

Pese a estar todavía en su fase inicial, este hito marca oficialmente el pistoletazo de salida de la investigación y el desarrollo (I+D) del 6G en China, aunque en septiembre el fundador del gigante de las telecomunicaciones Huawei -empresa con más patentes relacionadas con el 5G a nivel mundial-, Ren Zhengfei, había revelado que su compañía ya estaba investigando el 6G.

Según informaron los medios chinos en noviembre del año pasado, la fecha prevista para el comienzo formal del I+D del 6G era 2020, y el año de comercialización marcado es 2030, aunque en este último comunicado del Ministerio ya no se hace alusión a objetivo alguno en términos temporales.

El 6G, según explicó entonces Su Xin, jefe del grupo de trabajo para el desarrollo del 5G dentro del Ministerio de Industria y Tecnologías de la Información, ampliaría la cobertura a altitudes aún mayores y ofrecería velocidades de transmisión de datos de hasta 1 terabyte por segundo, es decir, una velocidad diez veces más rápida que la que alcanza el 5G.

El pasado 1 de noviembre las operadoras telefónicas del gigante asiático comenzaron a ofrecer paquetes de internet móvil con redes 5G, con precios mensuales de entre 128 yuanes y 599 yuanes (entre 18,2 y 85,4 dólares, entre 16,5 y 77,2 euros) y velocidades de entre 500 megabytes por segundo y un gigabyte por segundo, superiores a las ofrecidas hasta ahora por las redes 4G.

 

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Llega la era del Wifi 6; esto es lo que debes saber y en qué te podrás beneficiar

Con la llegada de los nuevos iPhone 11 se han abierto las puertas a un nuevo protocolo de conexiones inalámbricas. El Galaxy S10 de Samsung fue el primero en anticipar la llegada de esta nueva tecnología. La WiFi Alliance, organización que supervisa la implementación del estándar WiFi, ha certificado el nuevo estándar de conexiones inalámbricas (IEEE 802.11ax) que se conocerá como WiFi 6 y que, entre otras cosas, promete mejorar las velocidades de transferencia de información.

La organización ha abierto este martes el programa de certificación de las nuevas conexiones inalámbricas, que permitirán un mejor rendimiento de red WiFi en entornos exigentes como estadios, aeropuertos y parques en donde se acumulan numerosos dispositivos conectados. Esta tecnología proporcionará, de esta mejora, una serie de mejoras en cuanto a la capacidad, el rendimiento y la latencia de las conexiones para el ecosistema WiFi, al tiempo que garantizará que los productos electrónicos compatibles funcionen de manera más operativa.

El resultado más evidente es que permitirá enviar más información en un determinado ancho de banda que los anteriores estándares y aumentará el ancho de banda para ofrecer un mayor rendimiento con baja latencia. En particular, discurrirá entre tres y cuatro veces el rendimiento de la tecnología anterior, logrando, a su vez, una menor lantencia -tiempo de respuesta-.

Entre algunas de sus ventajas, las nuevas conexiones WiFi 6 permitirán a los usuarios personalizar el uso de las redes a la hora de detectar la conexión más eficiente, pero también tendrá un impacto sobre el consumo de la batería de los equipos, la cual será inferior a los estándares actuales. En particular, soportar hasta un máximo de setenta dispositivos electrónicos en un rango de hasta 100 metros.

Otra de las capacidades será la tasa de datos más altas, mayor capacidad, mejor rendimiento en entornos con muchos dispositivos conectados y eficiencia de potencia mejorada, pero intentará prestarle más atención a la seguridad informática. Según está establecido en el protocolo, el sistema avisará al usuario sobre la seguridad de las conexiones inalámbricas.

«WiFi 6 brindará mayores velocidades y más eficiencia a las redes WiFi, ampliando su papel como plataforma de comunicación crítica», apunta en un comunicado Phil Solis, director de investigación de IDC. «Ofrece una experiencia de mayor calidad para todos los casos de uso de WiFi, impulsando aún más el mercado y asegurando que las redes inalámbricas mantengan su sólida posición a medida que evoluciona el panorama de conectividad». Los primeros chips ya se han presentado bajo esta certificación.

 

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